Salvación

La salvación es un término que generalmente se refiere a la liberación de un estado o condición indeseable.[1]

Entendido como salvamento y socorrismo, el término hace referencia a la salvación terrenal, salvación corporal o salvación del cuerpo; la ayuda física que permite la supervivencia y que es prestada a quien necesita ser salvado en situaciones de emergencia o riesgo. Se proporciona, bien por personas espontáneas, o bien por servicios profesionales (protección civil, servicios de búsqueda y rescate, bomberos, medicina de urgencias u otros servicios médicos o paramédicos).[2]​ En muchas ocasiones está vinculado al voluntariado, y cuando las circunstancias del salvamento son tan arriesgadas que implican poner en riesgo a quien lo intenta, se suele calificar de heroísmo.

El concepto de salvación eterna, salvación celestial o salvación espiritual hace referencia a la salvación del alma, por la cual el alma se libraría de una amenaza eterna (castigo eterno o condenación eterna) que la esperaría tras la muerte. En teología el estudio de la salvación se llama soteriología y es un concepto vitalmente importante en varias religiones. El cristianismo acepta la salvación como la liberación de la esclavitud del pecado y de la condenación, resultando en la vida eterna con Dios dentro de su Reino. El sacrificio de Cristo hace que se le denomine Salvador.

A veces la salvación del alma y la salvación del cuerpo se consideran inseparablemente, del mismo modo a como el alma pasa a ser sinónimo de persona. Así ocurre con la señal de socorro en código Morse denominada SOS (que, con mayor o menor fundamento, suele comúnmente considerarse la sigla en inglés de save our souls -salvad nuestras almas-).

Visión cristiana de la salvación

La salvación es uno de los conceptos espirituales más importantes en el cristianismo, junto con la divinidad de Jesucristo y la definición del Reino de Dios.

Tradicionalmente, entre los cristianos, una meta principal es obtener la salvación. Otros sostienen que la meta principal del cristianismo es cumplir la voluntad de Dios, aceptando su reinado, o que los dos conceptos son equivalentes.

La idea de salvación se basa en que existe un estado de no-salvación, del cual el individuo (o la humanidad) necesita ser redimido. Para la mayoría de los cristianos católicos y protestantes, este es el juicio de Dios sobre la humanidad debido a su culpa en el pecado original (debido al Lapso o "caída" de Adán) y a otros pecados actualmente cometidos por cada individuo o conjunto de individuos, ya que se reconoce pecado en todos.

Las iglesias ortodoxas rechazan el concepto agustiniano de pecado original, expresión que no existe ni en la Escritura[3]​ ni en la patrística griega, y ven la salvación como una escala de mejoramiento espiritual y purificación de la naturaleza tanto humana como general, que fue dañada en la caída.

Una mayoría cristiana que está de acuerdo con que la humanidad fue creada libre de pecado, situación que en alguna forma resultó dañada, con la consecuente necesidad de que un Salvador restaure una correcta relación con Dios. Ese Salvador fue (y es) Jesús de Nazaret.

En la teología cristiana, hay tres conceptos de la posibilidad de salvación para los que no han oído el evangelio de Jesucristo. Uno es el exclusivismo. Esto dice que desde que hay solo un mediador entre el hombre y Dios, Jesucristo, si una persona no ha oído de Él, la maldición eterna es la única posibilidad para ella (aunque la mayoría de sus adeptos hace excepciones con los niños y los discapacitados mentales). Otro es el pluralismo, que declara que toda religión es un camino hacia Dios, pero es diferente del universalismo en que no dice que todo feligrés de otras religiones será salvo. La tercera es el inclusivismo. Esta doctrina declara que Jesucristo puede hablar a todo corazón humano por medio del Espíritu Santo, y si una persona responde positivamente, será salva.[cita requerida]

Catolicismo

Para la Iglesia católica, la salvación no es sólo una liberación negativa del pecado (pecado original y pecado actual) y sus efectos: Dios salva no sólo de algo si no que por algo. La acción de Dios es una liberación positiva que eleva los seres humanos a un estado sobrenatural, a la vida eterna, en un plano espiritual superior a la vida terrenal, para unirse en un solo cuerpo místico con Cristo, una de las tres Personas de la Trinidad, y acceder a la dignidad de hijos de Dios, para verle "tal como es" (1 Juan 3:2), en comunión de vida y amor con la Trinidad y todos los santos (Catecismo de la Iglesia Católica, 1023-1025, 1243, 1265-1270, 2010).

Estas bendiciones nunca son otorgadas por mérito personal. De hecho, estrictamente, el hombre no merece nada de Dios: la criatura lo recibe todo, incluso potencias y habilidades, del Creador. La posibilidad de merecer algo a ojos de Dios deriva totalmente de un don gratuito de Dios.

La salvación o justificación no pueden ser merecidas, pero una vez que Dios ha justificado, mediante la gracia santificante del Espíritu Santo, entonces se pueden obtener dones útiles para esa santificación, para el incremento de gracia y amor y para alcanzar la vida eterna a la cual Dios tiene destinadas a sus criaturas. Se pueden incluso merecer bienes materiales, como la salud, la amistad o la dicha personal. (Catecismo de la Iglesia Católica, 2006-2011).

Los cristianos reciben incluso en esta vida, por fe y de forma anticipada, bendiciones de la salvación que serán confirmadas total y definitivamente en la vida después de la muerte. Esto debido a que la Iglesia Católica ve la salvación, incluso la del individuo, como algo útil y beneficioso en todo tiempo: pasado, presente y futuro, conceptos que, por supuesto, se aplican sólo al hombre: para Dios, pasado, presente y futuro son todos uno.

  • «Pero cuando se manifestó la bondad de Dios, nuestro Salvador, y su amor para con la humanidad, nos salvó, no por obras de justicia que nosotros hubiéramos hecho, sino por su misericordia, por el lavamiento de la regeneración y por la renovación en el Espíritu Santo, el cual derramó en nosotros abundantemente por Jesucristo, nuestro Salvador, para que, justificados por su gracia, llegáramos a ser herederos conforme a la esperanza de la vida eterna». (Tito 3:4-7, RV95).
  • El proceso de salvación continua dentro de la obra de Dios en aquellos que reciben el Evangelio. San Pablo usa el tiempo presente en esta frase: «La palabra de la cruz es locura a los que se pierden; pero a los que se salvan, esto es, a nosotros, es poder de Dios» (I Corintios 1:18).
  • Sólo al completar la vida terrenal llegará la salvación a su estado final. No hay fórmula mágica ni experiencias emocionales que definitivamente impidan, a criaturas a las que Dios ha dado libre albedrío, de rechazar, alguna vez, la oferta de salvación. Incluso el apóstol San Pablo consideró esta eventualidad para sí mismo, considerando que, después de haber predicado a otros, pudiera ser rechazado él mismo (I Corintios 9:27)

Protestantismo

En el cristianismo occidental la doctrina de la salvación, involucra asuntos como la expiación, reconciliación, gracia, justificación, soberanía de Dios y el libre albedrío del ser humano. Pero mayoritariamente se concluye que la salvación es por gracia y no por obras, lo que hace al protestantismo diferente de todas las otras interpretaciones acerca de la salvación. Varios conceptos distintos pueden ser encontrados en el catolicismo y el protestantismo. Dentro del protestantismo, esto se ve en la diferencia teológica entre el calvinismo y el arminianismo. Entre los que no son calvinistas ni arminianos sostienen una base bíblica basada en la fe en el sacrificio de Jesucristo y su resurrección. Lo que significa que la salvación es por gracia y no se pierde.

Entre los cristianos evangélicos, la salvación significa que todos han pecado y que se encuentran justamente bajo la condenación de Dios. La expiación o reconciliación con Dios es posible para cualquiera, pero sólo a través de Jesucristo, quien vivió una vida perfecta y murió como un sacrificio perfecto en lugar de la muerte que merece toda la humanidad, mediante la confesión del pecado y la fe en Cristo como Señor y Salvador. La consecuencia de la salvación es que los pecados del pecador son perdonados y este es nacido de nuevo como una nueva persona, un cristiano, un creyente, un hijo de Dios, y está sellado por el Espíritu Santo. También creen que no todos los individuos obtienen salvación, porque no todos confiarán en Jesucristo.

Iglesias como las Iglesias de Cristo no sólo reconocen que el escuchar el evangelio (muerte, sepultura y resurrección de cristo) según 1 Corintios 15:3-4 y responder con fe como parte del proceso de salvación según Marcos 16:15-16, sino que también el arrepentimiento según Hechos 2:38, el bautismo según 1 Pedro 3:21 y la obediencia continua son necesarios para poder ser salvo, basándose en un fundamentalismo cristiano utilizando la escritura como principio.

Un tercer punto de vista, el concepto de salvación universal, ha existido durante toda la historia del cristianismo y goza de creciente popularidad en Estados Unidos y otros países protestantes modernos, con el desarrollo del racionalismo y modernismo desde fines del siglo XVII.

Este punto de vista afirma que todos, independientemente de credo o religión, se salvarán e "irán al cielo", siendo este el tema central del universalismo. En términos más coloquiales se dice a menudo que Dios "es demasiado amoroso como para condenar a nadie". Algunos cristianos tradicionales consideran este punto de vista una herejía porque implica que las religiones no-cristianas son igualmente válidas al cristianismo y que hay otros caminos a la salvación en reemplazo de la gracia de Cristo. Pero otras formas de universalismo cristiano aseguran que el cristianismo es la única religión completamente verdadera, y que la salvación universal sólo es accesible a través de Cristo: Cristo y su resurrección redimen a todos. Este es un concepto clave en el protestantismo liberal.

La Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días

Para la Iglesia mormona la salvación se logra por obras cumpliendo los mandamientos de Dios. Según su interpretación eisegética de 1 Corintios 15:41, la diferencia de la gloria del sol, la luna y las estrellas, con las que comparó el apóstol Pablo el cuerpo en la resurrección celestial, implicaría diversos grados en la recompensa salvífica según el tipo de obras realizadas con amor .

Así, según su doctrina, si los fieles en la tierra han elegido vivir con Dios, esforzándose por cumplir sus mandamientos y arrepintiéndose de sus pecados, dando de su tiempo y recursos a Dios, enseñando el evangelio a su familia, entonces resucitarán con una gloria como la del Sol (es decir, luminosa). Si, en cambio, el ser humano vive a medias con Dios, solo acordándose de él cuando se tienen problemas, pero sin dar de lleno de su tiempo y recursos, no enseña el evangelio y cumple a medias con los mandamos de Dios, entonces resucitará, pero con un cuerpo con gloria como la de la Luna (también luminosa, pero más débil). Finalmente, si elige vivir sin Dios resucitará como con la tenue gloria de las estrellas.

“Aunque no lo recordamos —explicó Rex E. Lee, expresidente de la Universidad Brigham Young—, antes de esta vida ya existíamos en forma de espíritu.” Esto es descrito como "el plan de Dios", la doctrina de que antes de nacer el ser humano vivía como espíritu con Dios, y que Él le envía a este mundo a tener un cuerpo físico, para ser probado, y de acuerdo a esa prueba se obtendrá distintos grados de gloria según merecimientos a partir de las elecciones que tome en esta vida terrenal.

Según la doctrina mormona, Dios, en este momento, no está inactivo esperando enviar a su hijo Jesucristo otra vez a la tierra para establecer el reinado milenario y juzgar a los hombres. Dios está creando más mundos y poniendo personas en esos mundos para que pasen por una vida de pruebas y así sean merecedores de una gloria de acuerdo a sus decisiones en esta vida terrenal. Estos mundos creados por Dios serían los lugares propicios para ser probados ya que las experiencias positivas y negativas de la vida humana da a los espíritus humanos el conocimiento y madurez necesarios para volver a la presencia de Dios.

Según esta creencia, mediante la obediencia estricta el hombre puede convertirse en un ser divino, un creador como Dios. Joseph Smith afirmó: “Dios una vez fue como nosotros ahora; es un hombre glorificado, y está sentado sobre su trono allá en los cielos [...]; y vosotros mismos tenéis que aprender a ser Dioses, [...] como lo han hecho todos los Dioses antes de vosotros”. El profeta mormón Lorenzo Snow dijo: “Tal como es el hombre ahora, fue Dios en un tiempo; tal como Dios es ahora, puede llegar a ser el hombre”.

“Esta doctrina —dice Joseph Fielding Smith, sobrino nieto de Joseph Smith—, solo aparece de forma nebulosa en la Biblia [...] porque muchas cosas claras y preciosas han sido eliminadas de la Biblia.” Y añade: “Esta creencia se basa en una revelación dada a la Iglesia el 6 de mayo de 1833”.

Ejército de Salvación

En el Islam

Es el rescate espiritual del pecado y sus consecuencias.

En el Judaísmo

Se entiende que la salvación es la liberación política y social del pueblo de Israel mediante la restauración anunciada por los profetas y que se consumaría en la era mesiánica. No tienen separación conceptual entre la salvación física y la espiritual, sino que se ve la obra de Dios como plenamente libertaria en todos los ámbitos posibles. Israel conserva esa libertad en la medida que es fiel al pacto de la Torah. Dios imputa la condición de justos a sus amigos y siervos en virtud de su fidelidad (palabra que en hebreo no hace distinción entre la fe y las obras). Toda salvación es en última instancia mérito de Dios, pero exige gratitud y lealtad a cambio.

También el judaísmo cree en la liberación última de la humanidad mediante la instauración de la era mesiánica, que implica la resurrección de los muertos, el fin de la injusticia social y las guerras, del crimen y la enfermedad, en suma, el paraíso en la Tierra. Los gentiles que actúan con bondad humana son tenidos por gentiles justos, especialmente si actúan en auxilio de Israel en tiempos de persecución. En el judaísmo no se creen en un día de juicio en que Dios juzgue al ser humano sobre la base de una doctrina o creencia, sino que será a partir de sus actos de bondad y amor abnegado que Dios considere aptos a sus ojos incluso a personas de otras culturas y religiones que no conocen al Dios de Israel. También los gentiles que buscan conocer al Dios de los judíos le pueden adorar sobre la base de las sietes leyes noájidas (de "Noaj", Noé), y entonces son considerados gentiles temerosos de Dios (Noájidas) sin requerir para ello la conversión al judaísmo o la observancia de la Torah, que son vistas por los judíos como parte de un convenio privado entre Dios e Israel.

En el judaísmo no se cree en un pecado universal heredado desde el pecado de Adán, el concepto del pecado original no existe en la perspectiva judía, sino que se acepta que la humanidad es inocente por naturaleza y solo las desviaciones culturales le alejan de Dios.

Paganos

Conceptos de la salvación son marcadamente diferentes en las múltiples tradiciones paganas y neo-paganas, incluso en aquéllas fuertemente influidas por las religiones abrahámicas.

Véase también

Referencias

  1. Real Academia Española y Asociación de Academias de la Lengua Española (2014). «salvación». Diccionario de la lengua española (23.ª edición). Madrid: Espasa. ISBN 978-84-670-4189-7.
  2. Existen muchas unidades especializadas para cada contingencia y en cada país: Salvamento marítimo y Grupos de Rescate e Intervención en Montaña de la Guardia Civil en España, Paracaidistas de Búsqueda, Salvamento y Rescate en Chile, etc.
  3. Romanos 5:12

Enlaces externos

Anno Domini

Después de Cristo, abreviado como d. C., y usado también como anno Domini, expresión latina que significa año del Señor, y se abrevia con la sigla A. D.,​ es un indicador de calendario que señala que la cifra antecedente está contada a partir del año cristiano del nacimiento de Jesucristo, considerado el inicio de la era cristiana. Así pues, 1492 A. D. y 1492 d. C. representan ambos el año en que Colón llegó a América, aunque en la actualidad se usa casi exclusivamente la denominación después de Cristo. Actualmente la mayoría de las referencias no citan la abreviatura d. C., inscribiendo directamente solo el número de esta era.

Esta designación sirve para enumerar los años en el calendario juliano y el calendario gregoriano. La formulación latina original anno Domini nostri Iesu Christi fue simplificada posteriormente como anno Domini, siendo tal año determinado en el 525 por Dionisio el Exiguo en su Tabla de Pascuas, adoptándose por la Europa occidental durante el siglo viii y en Oriente en el siglo xvi.

Ahora bien, hasta el siglo xvi el inicio del año podía ser en distintos meses y fechas, según se tuvieran en cuenta unas u otras tradiciones y unos u otros hechos importantes en la vida de Cristo: el Estilo Bizantino (el año empieza el 1 de septiembre), el Año de la Encarnación (el 25 de marzo), el Año de la Natividad (el 25 de diciembre), el Año de la Circuncisión (el 1 de enero), el Estilo Veneciano, etc.​

Bautismo

El bautismo (romanización: bapto o baptizo, significado: «lavar» o «sumergir»)​ es un rito de adopción y admisión al cristianismo casi invariablemente asociado con el uso de agua.

Para distintas Iglesias cristianas tales como la católica, ortodoxa, anglicana y algunas protestantes, entre otras, el bautismo se considera un sacramento.​ Para los anabaptistas y el fundamentalismo cristiano, por su parte, es considerado una «ordenanza de Cristo».​

Bodhisattva

Bodhisattva es un término propio del budismo que alude a alguien embarcado en el camino del Buda de manera significativa.

Es un término compuesto: bodhi ("supremo conocimiento", iluminación) y sattva (ser). Así pues, hace referencia a un ser embarcado en búsqueda de la suprema iluminación, no sólo en beneficio propio, sino en el de todos; se busca no solo la salvación individual, sino la colectiva. El principio del ideal del Bodhisattva es uno de los más importantes principios del budismo, de acuerdo a Sangharakshita.

El practicante budista toma el voto del bodhisattva, en su aspiración a llegar a ser un Bodhisattva, motivado por una gran compasión y compromiso de generar bodhicitta, un deseo espontáneo de alcanzar la budeidad (o última iluminación) en beneficio de todos los seres sensibles.

Calvinismo

El calvinismo, también conocido como cristianismo reformado, fe reformada o iglesia reformada, es un sistema teológico protestante basado en la tradición teológica y cultural establecida por Juan Calvino y otros teólogos de la época. El calvinismo pone el énfasis en la autoridad de Dios sobre todas las cosas.​

La tradición reformada fue desarrollada por teólogos como Martin Bucer, Heinrich Bullinger,​ Pietro Martire Vermigli,​ Ulrico Zuinglio,​ Teodoro de Beza y Guillaume Farel e influyó en reformadores británicos como Thomas Cranmer y John Knox. Sin embargo, debido a la gran influencia y al papel de Juan Calvino en los debates confesionales y eclesiásticos del siglo XVI, la tradición llegó a conocerse con el nombre de calvinismo. Hoy en día, el término designa también las doctrinas y prácticas de las Iglesias reformadas.​

Clérigos regulares

El término clérigos regulares (clerici regulares) designa a los sacerdotes católicos (clérigos) que son miembros de una orden religiosa regular (viven de acuerdo con una regla o regula y hacen votos solemnes). Aunque no son ni monjes, ni canónigos regulares ni mendicantes, viven en comunidad y su principal función es la de ejercer un ministerio similar a la de los clérigos seculares, promocionando el culto divino y procurando la salvación de las almas. Su objetivo principal es el servicio espiritual y temporal mediante la educación de la juventud, la predicación, el cuidado de los enfermos, etc. Sus miembros cuentan con mayor libertad personal que los monjes y frailes por tener menos obligaciones comunitarias.

Comité de Salvación Pública

El Comité Central de Salvación Pública (en francés: Comité de salut public - entendiendo salut en su significado latino de "salvación") fue una institución de gobierno francesa creada entre el 5 y el 6 de abril de 1793 por los miembros de la Convención revolucionaria francesa Maximilien Robespierre (diputado jacobino) y Georges-Jacques Danton.

Dorados de Sinaloa

El Club Social y Deportivo Dorados de Sinaloa conocido como Dorados de Sinaloa o simplemente Dorados, es un club de fútbol mexicano, fundado el 9 de agosto de 2003 por Eustaquio de Nicolás y Valente Aguirre en Culiacán, Sinaloa que actualmente juega en la Liga de Ascenso de México (y es asociado del Club Tijuana). Hace de local en el Estadio Banorte y actualmente su entrenador es José Guadalupe Cruz.

Ejército de Salvación

El Ejército de Salvación es una denominación del cristianismo protestante fundada en 1865 por el pastor metodista William Booth y por su esposa Catherine Booth. Sin embargo, es mucho más conocido como organización no gubernamental de beneficencia social privada. Es una organización centralizada con un solo general. Su cuartel general internacional se encuentra en el 101 de Queen Victoria Street, Londres, Reino Unido, desde donde se dirigen sus miles de unidades alrededor del mundo. Por su historia y presencia social, en naciones de habla inglesa se les suele llamar «Sally Ann» (Canadá), «Sally Army» (Reino Unido y Nueva Zelanda), y «Salvos» (Estados Unidos y Australia).

El Terror

El Terror (francés: la Terreur) fue un período de cambios centrados en el auge de la Revolución francesa, que duró desde septiembre de 1793 a la primavera de 1794, y que ha generado numerosos debates. Según algunos historiadores, "el Terror" estaba «caracterizado por la brutal represión por parte de los revolucionarios mediante el recurso al terrorismo de Estado». Este período transcurrió bajo la égida del Comité de Salvación Pública, órgano ejecutivo creado en abril de 1793 para apoyar y reforzar la acción del Comité de Seguridad General que existía desde 1789.

Habitualmente el término se generaliza para dos etapas: "el Terror Rojo", en el que fueron los jacobinos sus instigadores y ejecutores, y el inmediatamente posterior, llamado "Terror Blanco", desarrollado durante la Reacción termidoriana.

Espiritualidad

El término espiritualidad (del latín spiritus, espíritu), depende de la

doctrina, escuela filosófica o ideología que la trate, así como del contexto en que se utilice.​​

En un sentido amplio, significa la condición espiritual. Hay autores que lo consideran una dimensión más de la persona, como la dimensión biológica o social​. Referido a una persona, es la disposición principalmente moral, psíquica o cultural, que posee quien tiende a investigar y desarrollar las características de su espíritu.​ Esta decisión implica habitualmente la intención de experimentar estados especiales de bienestar, como la salvación o la liberación. Se relaciona asimismo con la práctica de la virtud.​

Evangelicalismo

El evangelicalismo, evangelismo, cristianismo evangélico o protestantismo evangélico es un movimiento religioso dentro del cristianismo protestante que arguye que la esencia del Evangelio consiste en la doctrina de la salvación por gracia a través de la fe en la expiación de Jesús de Nazaret.​​​ Los evangélicos creen en la centralidad de la conversión o en la experiencia de «nacer de nuevo» cuando se recibe la salvación, en la autoridad de la Biblia como la revelación de Dios a la humanidad y en la difusión del mensaje cristiano. Hay unos 630 millones de fieles en todo el mundo.​

Gnosticismo

El gnosticismo es un conjunto de corrientes sincréticas filosófico-religiosas que llegaron a mimetizarse con el cristianismo en los tres primeros siglos de nuestra era, convirtiéndose finalmente en un pensamiento declarado herético después de una etapa de cierto prestigio entre los intelectuales cristianos. En efecto, puede hablarse de un gnosticismo pagano y de un gnosticismo cristiano, aunque el más significativo pensamiento gnóstico se alcanzó como rama heterodoxa del cristianismo primitivo. Según esta doctrina los iniciados no se salvan por la fe en el perdón gracias al sacrificio de Cristo, sino que se salvan mediante la gnosis, o conocimiento introspectivo de lo divino, que es un conocimiento superior a la fe. Ni la sola fe ni la muerte de Cristo bastan para salvarse. El ser humano es autónomo para salvarse a sí mismo.

El gnosticismo es una mística secreta de la salvación. Se mezclan sincréticamente creencias orientalistas e ideas de la filosofía griega, principalmente platónica. Es una creencia dualista: el bien frente al mal, el espíritu frente a la materia, el ser supremo frente al Demiurgo, el espíritu frente al cuerpo y el alma. El término proviene del griego Γνωστηκισμóς (gnostikismós); de Γνῶσις (gnosis): ‘conocimiento’.

Maximilien Robespierre

Maximilien François Marie Isidore de Robespierre,​ más conocido como Maximilien Robespierre​ (Arras, 6 de mayo de 1758-París, 28 de julio de 1794), fue un abogado, escritor, orador y político francés apodado «el Incorruptible». Fue uno de los más prominentes líderes de la Revolución francesa, diputado, presidente de la Convención Nacional en dos oportunidades, jefe indiscutible de la facción más radical de los jacobinos y miembro del Comité de Salvación Pública, entidad que gobernó Francia durante el periodo revolucionario conocido como el Terror.

Robespierre, jurista de profesión, inició su carrera como juez penal de la diócesis de Arras,​ además de ejercer como defensor legal, especialmente de los sectores más desposeídos, lo cual, junto con su entonces fuerte oposición a la pena de muerte y la notoriedad que acumuló como escritor, lo convirtieron en uno de los más notorios abogados de Arras. Su fama pronto lo llevó a la política, resultando electo diputado por el Tercer Estado en los Estados Generales en 1789, encarrilándose desde entonces hacia un rápido ascenso político, hasta alcanzar la presidencia de la Convención Nacional y transformarse en uno de los más poderosos líderes de la Revolución.

Entre 1793 y 1794, el Comité de Salvación Pública lideró el denominado «Reino del Terror», durante el cual gobernó Francia de forma autocrática, sumiendo al país en un período de persecuciones políticas, incertidumbre generalizada y continuas ejecuciones por traición, sedición, conspiración, entre muchos otros crímenes. Este periodo presentó a un Robespierre firme, autoritario y decidido a purificar a Francia de cualquier opositor a la Revolución, llegando a justificar en su defensa el uso de la pena de muerte a la que tanto se había opuesto en el pasado.

Finalmente, tras la muerte de Danton, se desencadenó una serie de divisiones políticas dentro de la Convención Nacional, y Robespierre reaccionó concentrando cada vez más poder en el Comité de Salvación Pública. Esto sólo agravó aún más la situación, provocando que un cuerpo de soldados opuestos a sus políticas asaltaran el Ayuntamiento de París, donde él y varios de sus allegados se encontraban. Durante el asalto, resultó herido en la mandíbula en circunstancias inciertas. Fue arrestado y guillotinado el 28 de julio de 1794 (10 de Termidor) junto a veintiún seguidores.

Robespierre acabó sucumbiendo a su caída política ocasionada por la propia inestabilidad que él mismo había generado. Su muerte fue seguida de una reacción termidoriana que desmanteló el régimen del Terror e hizo añicos el gobierno puramente revolucionario, que fue reemplazado por el Directorio, de carácter más conservador.

Misa

La misa es el acto más elevado de toda la Iglesia católica y otras denominaciones cristianas,​ ya que el sacramento de la Eucaristía es el centro y el compendio de todo el Cristianismo;​ todos los demás sacramentos se ordenan para fin de este.​ Para los ritos latinos de la Iglesia católica, la Comunión anglicana y algunas confesiones protestantes, entre ellas el luteranismo,​ se denomina Santa Misa. Para los ritos orientales católicos, la Iglesia ortodoxa y la Iglesia copta se denomina como Divina Liturgia.

Según los Evangelios, fue instituida después​ la Última Cena de Jesús de Nazaret con sus apóstoles.

El Catecismo de la Iglesia católica enseña que en la Santa Misa se hace presente el mismo sacrificio del Calvario al celebrar el sacramento de la Eucaristía. En ella el sacerdote celebrante, que representa a Cristo (alter Christus) consagra el pan y el vino pronunciando una fórmula sacramental (palabras de la consagración para los latinos, epíclesis para los orientales) que causa la transubstanciación, transformándolos en el cuerpo y la sangre de Cristo.

Período Kamakura

El período Kamakura (1185–1392) fue una época de la historia japonesa caracterizada por ser la primera era de gobierno militar en el país.

El shogunato Kamakura fue establecido por Minamoto Yoritomo después de su victoria en 1185 sobre una familia guerrera rival, los Taira; estando su centro operativo en Kamakura. Para sostener su autoridad, Yoritomo asignó jitōs (representantes) a todos los estados (shōen) en el territorio para recaudar impuestos y shugos (protectores) adscritos a una o más provincias para asesorarlo en tiempos de guerra.

El sistema fue mejorado por el clan Hōjō, el cual tomó el control del shogunato a la muerte de Yoritomo. La creación del shogunato Kamakura señala el principio de la Edad Media o feudal de Japón, caracterizada por una ética guerrera de obligación, lealtad y estoicismo.

Muchos elementos de la cultura japonesa que los occidentales asocian con el país como el budismo Zen, los samurái (guerreros), el seppuku (destripamiento ritual) y la ceremonia del té, datan de esta era.

Las sectas budistas Jodo Shinshu y Nichiren, que enfatizan la salvación a través la fe autónoma, dieron consuelo a las masas, mientras que los cuentos de gesta les brindaron entretenimiento.

Del periodo de Kamakura surgieron grandes trabajos, se independizaron más y ya no dependían tanto de los Chinos.

Protestantismo

El protestantismo es una de las ramas de reciente aparición en el cristianismo. Aproximadamente 801 millones de cristianos, o el 36,7% de los 2184 millones de cristianos, son protestantes.​ Los protestantes fueron originariamente grupos de disidentes que, alegando que la Iglesia católica venía incurriendo en numerosos errores teológicos, se separaron de esta en el siglo XVI, en un proceso que se denomina la Reforma protestante. Desde entonces, los protestantes niegan él primado del apóstol Pedro y por lo consiguiente la sucesión apostólica de los obispos de Roma y la eficacia de los sacramentos.​ La mayoría de los protestantes creen en sacerdocio de todos los creyentes, la salvación solamente por la fe y no por las buenas obras y la autoridad suprema de la Biblia por encima de la Sagrada Tradición (sola scriptura).​

El término protestante hacía referencia originariamente a los partidarios de las ideas luteranas de la Reforma en Alemania a raíz de su protesta y resistencia a los edictos imperiales que intentaban buscar la uniformidad religiosa de Alemania. Para otros, el apelativo se les atribuyó con ocasión de que los príncipes que seguían a Martín Lutero protestaron por no poder asistir a la Dieta de Espira en 1529, apelando al concilio.

La doctrina luterana (algunos elementos centrales de las propuestas de Martín Lutero, además de en las noventa y cinco tesis del manifiesto colocado en la puerta de la Iglesia de Todos los Santos de Wittenberg, Alemania, el 31 de octubre de 1517, se presentan en sus obras 'Catecismo Mayor' y 'Los Artículos de Esmalcalda') giraría en torno a la idea de que la Biblia es la única autoridad en materia de fe para la Iglesia y en la necesidad absoluta de la gracia de Dios para que el hombre, mediante la sola fe en Cristo y el Evangelio, pueda ser salvado por Dios en un acto de conversión interior.

El protestantismo también defiende las doctrinas de la absoluta depravación del hombre y su necesidad total de Dios, la sola mediación de Cristo, la sacramentalidad única del bautismo (cuando la persona reconoce su naturaleza pecaminosa),y la cena del Señor (cuando no son percibidos como símbolos) y las obras buenas como fruto de la fe sola. Además, rechaza la autoridad del papa, salvación por indulgencias, el bautismo de bebés, el purgatorio, el sacrificio incruento de la misa, la devoción a los santos y veneración a imágenes religiosas, el sacramento de la penitencia, la intercesión de la Virgen María y los santos difuntos, etc.

El protestantismo es muy diverso, y es bastante más heterogéneo que las Iglesias católica y ortodoxa, tanto desde el punto de vista teológico como el eclesiástico.​ El protestantismo no cuenta con una autoridad suprema ni tiene unidad estructural.​ Los protestantes desarrollaron la idea de la «Iglesia invisible», que se contrapone a la posición católica, que ve en la Iglesia católica la única Iglesia verdadera, fundada por Jesús.

Debido a la diversidad de grupos que se sumaron al protestantismo y sus diferencias doctrinales, el mismo no se corresponde con el modelo de una sola iglesia ni una doctrina homogénea. A pesar de las coincidencias originales expresadas principalmente en las Cinco Solas, aun en sus orígenes, no se podría hablar de un movimiento sólidamente uniforme en este aspecto. El protestantismo habitualmente se expresa en tres tipos de movimientos o congregaciones:

Aquel que se corresponde a iglesias históricas de carácter nacional, como la Iglesia de Inglaterra (anglicanismo) en el Reino Unido y el ámbito de sus excolonias, las iglesias luteranas en Alemania y Escandinavia, y las iglesias calvinistas (reformados y presbiterianos) en Suiza, Países Bajos y Escocia. (Las iglesias metodistas y algunas iglesias bautistas, aunque sin carácter nacional, son agrupadas en este primer tipo).

Aquel que se corresponde a iglesias históricas de carácter congregacional, como las iglesias congregacionalistas, las iglesias puritanas, las iglesias anabaptistas (menonitas, hermanos) y la mayoría de iglesias bautistas; o a iglesias evangélicas, de carácter libre y generalmente calvinistas, aunque anabaptistas. Suelen llamarse iglesias de la segunda reforma.

Aquel que se corresponde a movimientos pentecostales o carismáticos, surgidos de diversas iglesias protestantes o sin continuidad histórica.Existen en el mundo alrededor de 800 millones de protestantes,​ distribuidos en diferentes denominaciones que siguen diferentes líneas interpretativas de la Biblia.

Soteriología

La soteriología es la rama de la teología que estudia la salvación. El término proviene del griego σωτηρία (sōtēria, "salvación") y λογος (logos, "estudio de").

Según la religión de que se trate se obtienen conceptos muy distintos:

La mitología egipcia se refiere a la salvación del Ka y la momificación solemne, aunque no se detalla un plan de salvación muy definido.En el islam se describe la salvación del creyente escapando del fuego infernal cumpliendo los cinco pilares.En el budismo el fiel debe destruir el ciclo de reencarnaciones, dejando atrás el deseo como causa del sufrimiento cultivando una moral y ética estrictas mediante el noble camino óctuple.El hinduismo aconseja llevar una vida ordenada de acuerdo a la ley natural y ética del dharma para obtener la liberación y escapar de la rueda del sufrimiento.El judaísmo tiene una similitud soteriológica con las otras dos religiones monoteístas en cuanto a la observación de una Ley y una vida moral y físicamente correctas.En el cristianismo la doctrina de la salvación se centra en la persona y obra de Jesucristo y cómo se hace posible la salvación espiritual en Él. En algunas iglesias y ramas se tienen diferentes conceptos, como (en el protestantismo) la predestinación y la salvación sólo por la fe en Cristo.En el catolicismo la doctrina de la salvación se centra no solamente en la persona y obra de Jesucristo sino también en el cumplimiento de los rituales y sacramentos ordenados por la iglesia católica, en la sujeción a ella y al romano pontífice, en la fe en sus dogmas y doctrinas y en la buenas obras y méritos personales de cada persona.

Ángel

Un ángel es un ser sobrenatural, inmaterial o espiritual cuyos deberes son asistir y servir a Dios. Los ángeles son a menudo representados como mensajeros de Dios en la Biblia. Los ángeles son considerados como criaturas de gran pureza destinadas en muchos casos a la protección de los seres humanos. En este sentido, en el catolicismo, se habla del ángel de la guarda o ángel custodio, que sería aquel que Dios tiene señalado a cada persona para protegerla. Por contraposición, también existe la figura del ángel caído, aquel que ha sido expulsado del cielo por desobedecer o rebelarse contra Dios.

Los ángeles más conocidos en el cristianismo son: San Miguel, San Gabriel y San Rafael.

En el cristianismo medieval, el término ángel hace referencia a la categoría más inferior de las nueve, en que tradicionalmente se dividen los seres angélicos. La rama de la teología que se ocupa de los ángeles se denomina angelología.

Con referencia a los Ángeles en el Catecismo de la Iglesia Católica en particular se afirma que:"Desde la creación (cf Jb 38, 7, donde los ángeles son llamados "hijos de Dios") y a lo largo de toda la historia de la salvación, los encontramos, anunciando de lejos o de cerca, esa salvación y sirviendo al designio divino de su realización: cierran el paraíso terrenal (cf Gn 3, 24), protegen a Lot (cf Gn 19), salvan a Agar y a su hijo (cf Gn 21, 17), detienen la mano de Abraham (cf Gn 22, 11), la ley es comunicada por su ministerio (cf Hch 7,53), conducen el pueblo de Dios (cf Ex 23, 20-23), anuncian nacimientos (cf Jc 13) y vocaciones (cf Jc 6, 11-24; Is 6, 6), asisten a los profetas (cf 1 R 19, 5), por no citar más que algunos ejemplos. Finalmente, el ángel Gabriel anuncia el nacimiento del Precursor y el del mismo Jesús (cf Lc 1, 11.26)"."De la Encarnación a la Ascensión, la vida del Verbo encarnado está rodeada de la adoración y del servicio de los ángeles. Cuando Dios introduce «a su Primogénito en el mundo, dice: "adórenle todos los ángeles de Dios"» (Hb 1, 6). Su cántico de alabanza en el nacimiento de Cristo no ha cesado de resonar en la alabanza de la Iglesia: "Gloria a Dios..." (Lc 2, 14). Protegen la infancia de Jesús (cf Mt 1, 20; 2, 13.19), le sirven en el desierto (cf Mc 1, 12; Mt 4, 11), lo reconfortan en la agonía (cf Lc 22, 43), cuando Él habría podido ser salvado por ellos de la mano de sus enemigos (cf Mt 26, 53) como en otro tiempo Israel (cf 2 M 10, 29-30; 11,8). Son también los ángeles quienes "evangelizan" (Lc 2, 10) anunciando la Buena Nueva de la Encarnación (cf Lc 2, 8-14), y de la Resurrección (cf Mc 16, 5-7) de Cristo. Con ocasión de la segunda venida de Cristo, anunciada por los ángeles (cf Hb 1, 10-11), éstos estarán presentes al servicio del juicio del Señor (cf Mt 13, 41; 25, 31 ; Lc 12, 8-9)"; y además:" De aquí que toda la vida de la Iglesia se beneficie de la ayuda misteriosa y poderosa de los ángeles (cf Hch 5, 18-20; 8, 26-29; 10, 3-8; 12, 6-11; 27, 23-25)". "En su liturgia, la Iglesia se une a los ángeles para adorar al Dios tres veces santo (cf Misal Romano, "Sanctus")"; "Desde su comienzo (cf Mt 18, 10) hasta la muerte (cf Lc 16, 22), la vida humana está rodeada de su custodia de los ángeles "Nadie podrá negar que cada fiel tiene a su lado un ángel como protector y pastor para conducir su vida" (San Basilio Magno, Adversus Eunomium, 3, 1: PG 29, 656B). Desde esta tierra, la vida cristiana participa, por la fe, en la sociedad bienaventurada de los ángeles y de los hombres, unidos en Dios".​

En varias oportunidades el Papa Francisco dedicó algunas reflexiones a la importancia de los Ángeles de la Guarda, también llamados Ángeles Custodios, cuya fiesta se celebra el 2 de octubre.

En el año 2014, el Papa Francisco expresó durante la homilía de la Misa en la Casa de Santa Marta que el Ángel Guardián sí existe, no es una fantasía sino un compañero que Dios ha puesto a cada uno en el camino de la vida: "Esta no es una doctrina sobre los ángeles un poco fantasiosa: no, es realidad. Lo que Jesús, lo que Dios ha dicho: ‘Yo envío un ángel ante ti para custodiarte, para acompañarte en el camino, para que no te equivoques’”.​

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