Rubeola

La rubeola[1][2][3]rubéola,[4][5][1][2][nota 1]​ es una enfermedad infecciosa causada por el virus de la rubeola, un virus de ARN perteneciente al género Rubivirus de la familia Togaviridae.[7]

Solamente al ser contraída por la madre durante el embarazo, supone una grave amenaza para el feto, con abortos espontáneos en el 20% de los casos.[8]

Se caracteriza por una erupción en la piel, la inflamación de las glándulas y, especialmente en los adultos, dolores en las articulaciones. Por lo general la erupción en la piel dura unos tres días y puede presentarse acompañada de una ligera fiebre. Hasta la mitad de las personas afectadas no presenta ningún síntoma en absoluto.

Las partículas esféricas del virus de la rubéola miden de 50-70 nm de diámetro. Un virion individual esta compuesto de un centro denso de 30 nm rodeado de un capa lípidica.[9]

Rubeola
Clasificación y recursos externos
Especialidad Infectología
CIE-10 B06
CIE-9 056
CIAP-2 A74
DiseasesDB 11719
MedlinePlus 001574
eMedicine emerg/388
 Aviso médico 

Epidemiología

Rubella virus TEM B82-0203 lores
Imagen del virus de la rubeola al microscopio electrónico.

El último brote epidémico sucedió durante los años 1964 y 1965, en estos años nacieron más de 20.000 niños con defectos congénitos. En este brote epidémico se dieron al menos 10.000 abortos y numerosos partos de fetos sin vida solo en los Estados Unidos.[10]

Etiología

La enfermedad es causada por el virus de la rubeola, un togavirus que se desarrolla en una sola cadena genómica de ARN.[11]​ El virus es transmitido por vía respiratoria y se replica en los ganglios linfáticos del cuello. El virus aparece en la sangre a los 5 o 7 días después del contagio y se dispersa por todo el cuerpo. Además es capaz de cruzar la placenta e infectar al feto cuando se está desarrollando y detener la multiplicación celular de las células del feto provocándole la muerte.[12][13]

Patogenia

Se transmite entre personas a través de estornudos, tos o el contacto con superficies contaminadas (pañuelos, vasos o manos). La posibilidad de que una persona no vacunada adquiera la enfermedad si convive con alguien que la tiene es del 90%. Cuando el virus se introduce en el organismo, pasa a la sangre atacando a los glóbulos blancos, que a su vez transmiten la infección a las vías respiratorias, la piel y otros órganos. Una vez que se padece la enfermedad, el paciente adquiere inmunidad permanente, por lo que no vuelve a ser atacado por el virus.

El periodo de incubación de la enfermedad (tiempo que transcurre desde que entra en contacto con una persona enferma hasta que comienzan a desarrollarse los síntomas) suele oscilar entre dos y tres semanas.[14]​ A su vez, una persona infectada por el virus de la rubeola puede transmitir la enfermedad a otras personas dos días antes de que los síntomas se muestren, no desapareciendo el riesgo de contagio hasta una semana después de la aparición de los signos de la enfermedad.

Manifestaciones clínicas

Rubella
Piel mostrando signos más suaves de rubeola.

La rubeola se caracteriza por la aparición de pequeñas erupciones en la piel de un color rosáceo que se inician en la cabeza y progresan hacia los pies, haciéndose más intensa en el tronco, que en algunos pacientes puede producir picazón y suelen desaparecer en pocos días.

Las erupciones suelen mostrarse uno o dos días después del contagio. Junto a las manchas rojizas, los síntomas de la rubeola son bastante similares a los de un síndrome gripal, con malestar general, fiebre poco intensa, enrojecimiento de los ojos, dolor de garganta (faringitis) e inflamación dolorosa de ganglios alrededor de la nuca y en la región posterior de las orejas; conjuntivitis.[15]

Mientras que en los niños la rubeola suele revestir escasa gravedad, acompañándose algunas veces de otitis (infecciones de oídos), es más frecuente la complicación de la enfermedad entre los adultos que la padecen, que pueden sufrir otras patologías más graves provocadas por bacterias, como neumonía o encefalitis (en uno de cada 1000 casos). Esta última consiste en una infección que afecta al cerebro y conlleva un riesgo inmediato de coma, retraso mental a largo plazo, epilepsia e incluso muerte del paciente.

Los síntomas incluyen:

  • Adenopatías (ganglios inflamados) por lapsos de hasta una semana.
  • Fiebre (que rara vez excede los 38 °C ó 100,4 °F)
  • Irritación (usualmente en el área de la cara, aunque también se extiende al tronco y extremidades. Tiene la apariencia de manchas rosadas debajo de la piel. Las manchas se manifiestan en el primer o tercer día de la enfermedad, pero desaparece al cabo de unos días, sin dejar daños permanentes)
  • El Signo de Forchheimer ocurre en el 20% de los casos, y se caracteriza por vesículas rojas pequeñas en el paladar
  • Piel reseca
  • Inflamación de los ojos
  • Congestión nasal
  • Dolor e inflamación en las articulaciones
  • Dolor en los testículos
  • Pérdida de apetito
  • Dolor de cabeza

Diagnóstico

El diagnóstico de la rubeola es difícil ya que las erupciones en la piel suelen ser poco intensas y de escasa duración. No obstante, se puede conocer mediante un análisis de sangre (serología) si la persona ya ha padecido la enfermedad y por tanto es inmune. Uno de los principales exámenes de laboratorio que se realizan son IgM e IgG. y la prueba del hemograma y células E positivas. Se puede dar un diagnóstico diferencial entre rubeola y la fiebre de Zika.[16]

Tratamiento

No existe un tratamiento específico para la rubeola. La actuación de los especialistas durante la enfermedad suele centrarse en el control de los síntomas y va dirigida a mitigar la fiebre y el malestar general, como si se tratara de un proceso gripal. Se recomienda reposo y el aislamiento del paciente para evitar nuevos contagios. Hay que acudir al pediatra si el niño con rubeola respira con dificultad o la tos dura más de cuatro o cinco días. Se administran antibióticos en caso de infecciones bacterianas (otitis o neumonía).

Normalmente, los síntomas son tratados con paracetamol hasta que la enfermedad termina por desaparecer. Sin embargo, no hay tratamientos disponibles para la rubeola congénita.

Rubeola congénita

Los problemas más graves asociados a la rubeola suelen presentarse en mujeres embarazadas que contraen la enfermedad en las 20 primeras semanas de embarazo o en los meses anteriores a la gestación. En estos casos existe un alto riesgo de que el embrión se contagie y desarrolle el síndrome de rubeola congénita,[17]​ que puede provocar la aparición de defectos congénitos en el niño, tales como pérdida de visión y ceguera, pérdida de audición, patologías cardíacas, discapacidad cognitiva y parálisis cerebral o dificultades a la hora de empezar a caminar.[18]

Posterior a las 20 semanas de embarazo, al encontrarse el feto prácticamente desarrollado, los riesgos anteriores de malformaciones son casi nulos.

Los bebés con este síndrome pueden presentar bajo peso al nacer, diarrea, neumonía y meningitis. Las primeras 8 semanas de gestación son las más susceptibles para el embrión, con mayor probabilidad de defectos congénitos, ya que es una época muy importante del desarrollo prenatal, con numerosos órganos y sistemas en plena formación, que pueden verse dañados por el virus.

Los especialistas recomiendan que las mujeres en edad fértil estén inmunizadas contra la enfermedad para evitar el síndrome de rubeola congénita,[19]​ o someterse a un análisis antes del embarazo con el fin de detectar la presencia de anticuerpos (defensas) contra la rubeola. La vacuna no se debe administrar durante el embarazo ni en los tres meses anteriores a la concepción y las mujeres embarazadas deben mantenerse alejadas de personas con rubeola.

Prevención

Complicaciones de la enfermedad en comparación con después de la vacunación con MMR. (Adaptado de Chen, 1999)[20]
Síntomas/enfermedades  Complicación  
de la rubeola 
Complicación
en personas vacunadas 
Variados, en mujeres 40 a 70 %, persistentes 12 a 26 %, leves
y de corta duración 
Encefalitis 1/6000 0
Trombocitopenia 1/3000 1/30 000 a 1/50 000 
Síndrome de rubeola congénita > 60% 0

La vacuna triple vírica (MMR), que protege frente a la rubeola, el sarampión y las paperas, se muestra eficaz y segura en casi la totalidad de las personas a las que se le administra. La cantidad de casos ha disminuido desde que se desarrolló una vacuna en 1969, pero la disminución de la cantidad de personas que tomaron la vacuna MMR (por ejemplo, en países como el Reino Unido), dan lugar a un posible aumento en la incidencia de la enfermedad. Es una vacuna combinada que se recomienda en la niñez. Es aconsejable administrar la primera dosis cuando el niño cumple 15 meses, en alguno países se inicia la inmunización a los 12 meses de edad, aunque en algunos casos no proporciona la inmunidad adecuada, por lo que se suele facilitar una segunda dosis antes de la escolarización (entre los cuatro y los seis años) o antes de la adolescencia (entre los once y los trece años). En cualquier caso, también se recomienda la vacunación en personas adultas que no recibieron la inmunización durante la infancia.[cita requerida]

En la mayoría de los países occidentales, casi la totalidad de la población está vacunada contra la rubeola, tomando la primera dosis a los 12-15 meses de edad. Un refuerzo, que no es necesario en el caso concreto de la rubeola pero sí de los otros dos componentes de la vacuna, se requiere antes de que el niño cumpla 13 años. La vacuna provee de protección a lo largo de toda la vida, y entre sus efectos secundarios, se puede mencionar una artritis transitoria.[cita requerida]

Notas

  1. En el mundo anglosajón también se le dice sarampión alemán porque los médicos alemanes la describieron por primera vez en el siglo xviii[6][5]

Referencias

  1. a b Real Academia Española y Asociación de Academias de la Lengua Española (2014). «rubeola». Diccionario de la lengua española (23.ª edición). Madrid: Espasa. ISBN 978-84-670-4189-7. Consultado el 2 de junio de 2017.
  2. a b Real Academia Española y Asociación de Academias de la Lengua Española (2010), «La representación gráfica del acento: el uso de la tilde», Ortografía de la lengua española, Madrid: Espasa Calpe, p. 208, ISBN 978-6-070-70653-0, consultado el 2 de junio de 2017.
  3. http://lema.rae.es/dpd/srv/search?id=hemtGyQYLD6YX84nH3
  4. «Rubéola». Washington D. C.: Organización Mundial de la Salud. Consultado el 2 de junio de 2017.
  5. a b Tortora, GJ; Funke, BR; Case, CL (2007). «Enfermedades microbianas de la piel y los ojos». Introducción a la microbiología (Novena edición). Buenos Aires: Médica Panamericana. p. 178. ISBN 978-9-500-60740-7. OCLC 957732688.
  6. Neighbors, M; Tannehill-Jones, R (2010). «Childhood diseases and disorders». Human diseases (en inglés) (Tercera edición). Clifton Park: Delmar, Cengage Learning. pp. 457-479. ISBN 978-1-4354-2751-8. OCLC 916079735.
  7. Paul D. Parkman (19796). 55. «Togaviruses: Rubella Virus». Medical Microbiology. 4th edition. Baron S, editor. Galveston (TX): University of Texas Medical Branch at Galveston; 1996. PMID 21413314. Archivado desde el original el 30 de mayo de 2011.
  8. Siegel M, Fuerst HT, Guinee VF (1971). «Epidemiología y embriopatía de la rubeola. Resultados de un estudio prospectivo de larga duración». Am. J. Dis. Child. 121 (6): 469-73. PMID 5581012.
  9. «INFECCIONES DE FETO Y NEONATO - Recursos en Virología - UNAM». www.facmed.unam.mx. Consultado el 1 de mayo de 2019.
  10. SUÁREZ-OGNIO, Luis et al. A rubella serosurvey in postpartum women in the three regions of Peru. Rev Panam Salud Pública [en línea]. 2007, v. 22, n. 2 [cited 2009-03-17], pp. 110-117. Available from: http://www.scielosp.org/scielo.php?script=sci_arttext&pid=S1020-49892007000700005&lng=en&nrm=iso ISSN 1020-4989. doi: 10.1590/S1020-49892007000700005.
  11. Frey TK (1994). «Biología molecular del virus de la rubeola.». Adv. Virus Res. 44: 69-160. PMID 7817880.
  12. Edlich RF, Winters KL, Long WB, Gubler KD (2005). «Rubella and Congenital Rubella (German Measles).». J Long Term Eff Med Implants (en inglés) 15 (3): 319-28. PMID 16022642.
  13. Parkman, Paul D. (1996). «Chapter 55 Togaviruses: Rubella Virus». Baron S., ed. Medical Microbiology [Capítulo 55 Togavirus: Virus de la Rubeola] (en inglés) (4 edición). Texas, Estados Unidos: University of Texas Medical Branch at Galveston. Consultado el 29 de junio de 2016.
  14. Richardson M, Elliman D, Maguire H, Simpson J, Nicoll A (2001). «Evidencia de base de los periodos de incubación, periodos de infectibilidad y políticas de exclusión para el control de enfermedades comunicables en escuelas y jardines». Pediatr. Infect. Dis. J. 20 (4): 380-91. PMID 11332662.
  15. Edlich RF, Winters KL, Long WB, Gubler KD (2005). «Rubeola y rubeola congénita». J Long Term Eff Med Implants 15 (3): 319-28. PMID 16022642.
  16. «For Health Care Providers: Clinical Evaluation & Disease | Zika virus | CDC». www.cdc.gov. Consultado el 24 de diciembre de 2015.
  17. Atreya CD, Mohan KV, Kulkarni S (2004). «Virus de la rubeola y defectos congénitos: molecular insights into the viral teratogenesis at the cellular level.». Birth Defects Res. Part A Clin. Mol. Teratol. 70 (7): 431-7. PMID 15259032. doi:10.1002/bdra.20045.
  18. De Santis M, Cavaliere AF, Straface G, Caruso A (2006). «Infección de rubeola en el embarazo.». Reprod. Toxicol. 21 (4): 390-8. PMID 16580940. doi:10.1016/j.reprotox.2005.01.014.
  19. Atreya CD, Mohan KV, Kulkarni S (2004). «Virus de la rubeola y defectos congénitos: molecular insights into the viral teratogenesis at the cellular level.». Birth Defects Res. Part A Clin. Mol. Teratol. 70 (7): 431-7. PMID 15259032. doi:10.1002/bdra.20045.
  20. R.T. Chen: Vaccine risks: real, perceived and unknown. Vaccine 17/1999. S. 41–46

Enlaces externos

Arbovirus

Los arbovirus es el nombre mnemónico que se la ha dado a un conjunto de virus transmitidos todos por artrópodos, del inglés arthropod-borne viruses (virus llevados por artrópodos).​

Algunos arbovirus son capaces de causar enfermedades emergentes. Los artrópodos pueden transmitir el virus al picar al huésped, lo que permite el acceso del virus a la sangre causando viremia.

Asperula cynanchica

Aasperula cynanchica es una planta perenne de la familia Rubiaceae que crece en prados, suelos arenosos y calcáreos. Las flores son pequeñas y pueden ser de color rosa o blanco. Es originaria de Europa.

Cardiopatía congénita

El término cardiopatía congénita se utiliza para describir las alteraciones del corazón y los grandes vasos que se originan antes del nacimiento. La mayoría de estos procesos se deben a un desarrollo defectuoso del embrión durante el embarazo, cuando se forman las estructuras cardiovasculares principales. Las alteraciones más graves pueden ser incompatibles con la vida intrauterina, pero hay muchas que se hacen evidentes solo después del nacimiento. A nivel mundial, se estima que se presentan entre 8 y 10 casos por cada 1000 nacimientos. La medicina del siglo XXI dispone de la tecnología para detectar la mayoría de estas malformaciones congénitas antes del nacimiento, aunque todavía con ciertas limitaciones.

Crucianella angustifolia

Crucianella angustifolia (L.), es una planta herbácea perteneciente a la familia de las rubiáceas.

Crucianella latifolia

Crucianella latifolia (L.), es una planta herbácea perteneciente a la familia de las rubiáceas.

Crucianella maritima

Crucianella maritima (L.), es una planta herbácea perteneciente a la familia de las rubiáceas.

Cruz Roja Americana

La Cruz Roja Americana​ (en inglés: American Red Cross, "Cruz Roja Estadounidense") es una organización de los Estados Unidos. Es una filial del Movimiento Internacional de la Cruz Roja y de la Media Luna Roja. Tiene su sede en Washington D. C.​ En 1881 Clara Barton fundó la organización.​ Compañía estadounidense la cual es afiliada a las Naciones Unidas, UNICEF y OMS. Conocida por ayudar en la prevención de el sarampión y la rubeola.

Discapacidad intelectual

La discapacidad intelectual (antes denominada retraso mental)​​ es una alteración en el desarrollo del ser humano caracterizada por limitaciones significativas tanto en el funcionamiento intelectual como en las conductas adaptativas y que se evidencia antes de los 18 años de edad. Afecta alrededor del 2% de la población general.​​​​

La discapacidad intelectual se ha definido cuantitativamente como un valor de cociente intelectual (CI) menor a 70. Sin embargo, este criterio no es suficiente para determinar la discapacidad.​​​

Genera anomalías en el proceso de aprendizaje entendidas como la adquisición lenta e incompleta de las habilidades cognitivas durante el desarrollo humano que conduce finalmente a limitaciones sustanciales en el desarrollo corriente. Se caracteriza por un funcionamiento intelectual muy variable que tiene lugar junto a circunstancias asociadas en dos o más de las siguientes áreas de habilidades adaptativas: comunicación, cuidado personal, vida en el hogar, habilidades sociales, utilización de la comunidad, autogobierno, salud y seguridad, habilidades académicas funcionales, ocio y trabajo.

Enfermedad de Still del adulto

La enfermedad de Still es un proceso inflamatorio multisistémico de causa desconocida caracterizada por episodios diarios de fiebre, rash cutáneo, artralgia/artritis y mialgia. En menores de 15 años, el término está en desuso y se prefiere utilizar artritis juvenil idiopática. Toma nombre del pediatra inglés, George Still, que describió la artritis reumatoide juvenil pues cursa de manera similar pero en adultos.

Micrognatia

En medicina, el término micrognatia (también micrognacia) se utiliza para describir una mandíbula muy pequeña. Cuando es extremadamente pequeña, puede producir dificultad en la alimentación de los neonatos y posteriormente alteraciones importantes, como malformaciones dentales.

Pancreatitis aguda

La pancreatitis aguda (PA) es un proceso inflamatorio agudo del páncreas, desencadenado por la activación inapropiada de las enzimas pancreáticas, con lesión tisular y respuesta inflamatoria local, y respuesta inflamatoria y compromiso variable de otros tejidos o sistemas orgánicos distantes.

Pelodryadidae

Pelodryadidae es un clado de anfibios anuros endémicos de Australasia. Contiene 3 géneros y 209 especies, hasta hace poco pertenecientes a la subfamilia Pelodryadinae de la familia Hylidae.​

Sarampión

El sarampión es una enfermedad infecciosa exantemática como la rubeola o la varicela, bastante frecuente, especialmente en niños, causada por un virus, específicamente de la familia paramyxoviridae del género Morbillivirus. Se caracteriza por las típicas manchas en la piel de color rojo (exantema), así como la fiebre y un estado general debilitado. Si se presentan complicaciones, el sarampión puede causar inflamación en los pulmones y en el cerebro que amenazan la vida del paciente.

El período de incubación del sarampión suele durar de 4 a 12 días, durante los cuales no hay síntomas. Las personas infectadas siguen siendo contagiosas desde la aparición de los primeros síntomas hasta los 3 a 5 días posteriores a la aparición del sarpullido.

El diagnóstico se hace a través del cuadro clínico y la detección de anticuerpos en la sangre. No existe terapia específica para el tratamiento de la enfermedad; sin embargo, se puede prevenir mediante la administración de la vacuna contra el sarampión. En el pasado, la vacuna triple vírica (también conocida como SPR) ha reducido el número de infecciones. En la mayoría de los países, la enfermedad es de declaración obligatoria a las autoridades de salud social.

En 1998, la Asamblea Mundial de la Salud estableció el objetivo de la eliminación del sarampión endémico de la Región Europea en el 2007, para poder certificar su eliminación antes del 2010.​

Sherardia

Sherardia es un género monotípico de plantas con flores perteneciente a la familia de las rubiáceas. Incluye una sola especie: Sherardia arvensis L..​ Es nativa de Macaronesia y Europa mediterránea hasta el centro de Asia.

Sordera

La sordera es la dificultad o la imposibilidad de usar el sentido del oído debido a una pérdida de la capacidad auditiva parcial (hipoacusia) o total (cofosis), y unilateral o bilateral. Así pues, una persona sorda será incapaz o tendrá problemas para escuchar. Ésta puede ser un rasgo hereditario o puede ser consecuencia de una enfermedad, traumatismo, exposición a largo plazo al ruido, o medicamentos agresivos para el nervio auditivo.

Sordoceguera

La sordoceguera es una única discapacidad que combina dos deficiencias: la deficiencia visual y la deficiencia auditiva.

La escuela de Perkins for blind de Estados Unidos fue la primera que se dedicó a la educación de niños sordociegos, la cual y expresa:

“El término sordoceguera se refiere a aquel que representa deficiencias visuales y auditivas sin consideración del grado de deficiencia y cuya combinación provoca unos problemas de comunicación y desarrollo educativos tales que no pueden encajar adecuadamente en los programas de educación especial para déficit auditivo o visual”.

Síndrome de rubéola congénita

El síndrome de rubéola congénita puede desarrollarse en un feto en crecimiento en una mujer embarazada que haya contraído rubéola durante el primer trimestre. Si la mujer se infecta entre cero y veintiocho días antes de la concepción, hay un 43% de posibilidades de que el niño nazca con la enfermedad. Si la infección ocurre entre cero y doce semanas después de la concepción, las posibilidades son de un 51%; si la madre se infecta entre trece y veintiséis semanas después de la concepción, las posibilidades son del 23%. Los niños por lo general no se contagian de rubéola si la madre la sufre durante el tercer trimestre, o entre veintiséis y cuarenta semanas después de la concepción.​

Fue descubierta en 1941 por el médico australiano Sir Norman McAllister Gregg (1892-1966).

Vacuna

Una vacuna es una preparación destinada a generar inmunidad adquirida contra una enfermedad estimulando la producción de anticuerpos.​ Normalmente una vacuna contiene un agente que se asemeja a un microorganismo causante de la enfermedad y a menudo se hace a partir de formas debilitadas o muertas del microbio, sus toxinas o una de sus proteínas de superficie. El agente estimula el sistema inmunológico del cuerpo a reconocer al agente como una amenaza, destruirla y guardar un registro del mismo, de modo que el sistema inmune puede reconocer y destruir más fácilmente cualquiera de estos microorganismos que encuentre más adelante. Las vacunas se usan con caracter profiláctico, es decir, para prevenir o aminorar los efectos de una futura infección por algún patógeno natural o "salvaje".

La administración de una vacuna se llama vacunación.​ La efectividad de las vacunaciones ha sido ampliamente estudiada y confirmada; por ejemplo, la vacuna contra la influenza,​ la vacuna contra el VPH,​ y la vacuna contra la varicela.​ La vacunación es el método más eficaz de prevenir las enfermedades infecciosas;​ la inmunidad generalizada debido a la vacunación es en gran parte responsable de la erradicación mundial de la viruela y la restricción de enfermedades como la poliomielitis, el sarampión y el tétanos en la mayor parte del mundo. La Organización Mundial de la Salud (OMS) informa que las vacunas autorizadas están disponibles actualmente para prevenir o contribuir a la prevención y control de veinticinco infecciones.​

Los términos vacuna y vacunación derivan de variolae vaccinae (viruela de la vaca), término acuñado por Edward Jenner para denotar la viruela bovina. Lo utilizó en 1798 en su obra Una investigación sobre las causas y los efectos de las variolae vaccinae (viruela bovina), en el que describió el efecto protector de la viruela bovina contra la viruela humana.​ En 1881, en honor a Jenner, Louis Pasteur propuso que los términos deben ampliarse para cubrir las nuevas inoculaciones de protección que entonces se estaban desarrollando.​

Varicela

La varicela (a partir del latín medieval variola, «pústula»;​ conocida también como lechina en Venezuela​ y peste cristal en Chile) es una enfermedad infecciosa causada por el virus varicela-zóster, perteneciente a la familia de los herpesvirus, que también causa el herpes zóster. Se presenta principalmente en niños de entre uno y nueve años de edad. La infección en adolescentes y adultos suele ser más severa y tiene mayor riesgo de complicaciones como la enfermedad pulmonar intersticial. Tras un período largo de latencia (14 a 21 días), la enfermedad presenta un periodo prodrómico semejante a un cuadro gripal con fiebre leve o moderada; luego aparece un exantema macular auto limitado (a veces con compromiso de mucosas o enantema), que rápidamente evoluciona a pápulas, luego a vesículas y finalmente a costras que se desprenden tras una a dos semanas. Se acompaña de adenopatías cervicales. Las lesiones dérmicas pueden producir cicatrices permanentes, deprimidas, hipo o hiperpigmentadas.​​​

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