Revuelta jónica

La revuelta jónica representó un episodio decisivo de la confrontación entre griegos y persas. Fue impulsada por Aristágoras, el tirano de Mileto, en el año 499 a. C. Constituyó el primer conflicto a gran escala entre ciudades griegas y el Imperio persa. Muchas ciudades ocupadas por los persas en Asia Menor y Chipre se alzaron contra sus dominadores. Los insurrectos lograron tomar Sardes pero el contraataque persa condujo a la derrota definitiva tras la batalla naval de Lade y la ocupación de Mileto en el 494 a. C.

Su origen fue la voluntad de Darío I de controlar las fuentes de aprovisionamiento de trigo y de madera para la construcción naval de Grecia. Para ello debía atacar, con la ayuda de los contingentes griegos jonios, en primer lugar, a los escitas, que habían creado un poderoso imperio en Rusia meridional y cuyas relaciones comerciales con los griegos eran fructuosas y activas. Estaba, sin duda, también la intención de controlar la ruta del comercio de oro, extraído de los montes Urales o de Siberia y con el que los escitas comerciaban a gran escala. Algunas expediciones contra los escitas acabaron en un estrepitoso fracaso, ya que éstos aplicaban la táctica de la tierra quemada al ejército persa. El ejército persa escapó del desastre y el cerco gracias a la lealtad del contingente griego que guardaba el puente sobre el Danubio (Ister).

Sin embargo, Darío se aseguró el dominio de Tracia mientras que el rey Amintas I de Macedonia reconoce el señorío de Persia (513 a. C.). En el 508 a. C., la isla de Samotracia cayó bajo el yugo persa. Incluso Atenas solicitó, hacia 508, la alianza persa. De esta campaña Darío sacó la conclusión de que podía contar con la fidelidad de los griegos jonios. Éstos, estimaban en cambio que podían, sin riesgos excesivos, sublevarse contra el dominio persa, puesto que la expedición contra los escitas había demostrado que el imperio aqueménida no era invulnerable.

Rebelión de la Jonia
Mapa de las revueltas de las ciudades jonias previas a las Guerras Médicas.

Orígenes de la revuelta

Jonia sufrió en sus intereses esta dominación. Estaba constituida por 12 ciudades griegas[1]​ fundadas hacia el siglo VIII a. C.: Mileto, Éfeso, Focea, Clazómenas, Colofón, Priene, Teos, Quíos, Samos, Eritras, Miunte y Lebedos.[2]​ A estas polis hay que añadir las ciudades de Eólida, región situada al noroeste de Jonia, como Esmirna. Estas ciudades de las que se habían adueñado Ciro II,[3]​ o más bien, su general Harpago hacia 540 a. C., eran prósperas en el momento de la conquista. Después, sólo Mileto había acertado a concluir un tratado de amistad que le asegurara una relativa independencia. Fue, sin embargo, Mileto la que originó el levantamiento de 499 a. C.

Sin embargo el dominio persa no era gravoso. Cada ciudad conservaba sus instituciones con la condición expresa de aceptar y de mantener al tirano griego, el sátrapa o funcionario persa que quisiera enviar el "Gran Rey". Darío I y sus sucesores respetaron las costumbres de los diferentes pueblos de su imperio y se encargan a veces de llamar al orden los funcionarios. Pero Mileto sintió su prosperidad amenazada por la llegada de los persas.

Desde el 512 a. C., el mar Negro era un "lago persa", y Tracia se había convertido en una satrapía. Mileto se abastecía allí de trigo y de toda clase de materias primas. A eso se sumaba que las gentes de Mileto habían visto partir sus "intelectuales", que huían ante la dominación persa. Los persas eran, a ojos de numerosos griegos jonios, bárbaros reacios a los "encantos" de la civilización griega, que conservaban su lengua, su religión y sus costumbres.

La colonización persa cerró el acceso a los mares septentrionales en el momento en que Síbaris, el almacén occidental de Mileto, cayó bajo los golpes de Crotone (510 a. C.). Además, los persas favorecieron sistemáticamente a los rivales fenicios de Tiro y Sidón.

Tras la toma de Bizancio por los persas cerraron los estrechos y el comercio hacia el Ponto Euxino. Sin duda, demostraba una voluntad de emancipación de las ciudades jónicas que les empujó, por una parte, a rechazar a los tiranos impuestos por los persas, y por otra, a liberarse del yugo aqueménida. Cuando la revuelta estalló, tuvo como primera consecuencia, en numerosas ciudades, la evicción de los tiranos y la proclamación de la isonomía.

El papel de Mileto y la búsqueda de ayuda de la Grecia Continental

La soberanía se convirtió en una prioridad. Esta aspiración a la libertad fue teorizada por Aristágoras de Mileto. Bajo la bandera de la liberación, reunió a las ciudades jonias. El objetivo de retomar Bizancio y Chipre a los persas parecía realista y empujó a los griegos de Asia a la revuelta. Ésta se preparó con gran secreto en Naxos y en Mileto. El tirano de esta última era Histieo, retenido en Susa por Darío I, como su <<compañero real de mesa>>[4]​ temeroso de su influencia en el mundo jonio, y quien dirigía la ciudad en su ausencia, era su yerno Aristágoras, nieto de un antiguo tirano de la ciudad. Al principio se alió con los persas para retomar Naxos (500 a. C.), que se había rebelado, pero se enemistó rápidamente con el general persa por una afrenta que este hizo a uno de sus subordinados.

Recibió entonces los consejos de Histieo, ordenándole rebelarse contra Darío. Temía, sin duda, también soportar la responsabilidad del fracaso ante Naxos. Después de un tenso consejo de los milesios, donde la única voz discordante era la de Hecateo de Mileto,[5]​ gran conocedor del mundo persa gracias a sus viajes, un predecesor de Heródoto, se opuso al proyecto. Aristágoras esgrimió el estandarte de la rebelión[6]​ (499 a. C.) y se adueñó de varias naves persas y fenicias. Proclamó luego la igualdad de las ciudades jonias (la isonomía). Esta alianza carecía de un proyecto claro y sobre todo de medios; era necesario esperar la ayuda de la Grecia europea.

Aristágoras partió, en el invierno de 499 a. C., hacia Grecia continental para solicitar ayuda militar. El momento era poco propicio, pues Esparta estaba dividida por la rivalidad de sus dos reyes Cleómenes I, que al parecer poseía pocas cualidades para el mando y gobierno, y Demarato, que al ser el hijo segundo al nacer (pese a que fuese de la primera esposa de su padre). En cuanto a Atenas, se reponía apenas de las convulsiones consecutivas a la puesta en práctica de las reformas de Clístenes, nieto de Clístenes de Sición. Finalmente, sólo dos ciudades contestaron a la llamada: Atenas, que envió 20 barcos, y Eretria, que envió 5, en reconocimiento a que Mileto que la había ayudado antiguamente contra Calcis.[7]​ En total, no representaba más de 2.000 hombres. Para las ciudades griegas de Europa, el problema les quedaba lejano y los conflictos locales eran juzgados más importantes.

Etapas del conflicto

Haría falta, sin embargo, a los persas más de 6 años para sofocar la rebelión. Los primeros combates fueron favorables a los jonios. La flota griega aniquiló a la flota fenicia en un primer combate en las costas de Panfilia, hacia 498 a. C. En tierra, los persas se prepararon a sitiar la ciudad de Mileto, cuando Caropino, hermano de Aristágoras, con la ayuda del contingente ateniense, orquestó una maniobra de diversión y asoló Sardes, la antigua capital de Creso, que era la sede de una satrapía. Pero a la vuelta, el sátrapa Artafernes, que se encontraba sitiando Mileto, los interceptó en la batalla de Éfeso[8][9]​ y logró la victoria (primavera de 498 a. C.).

Al final del verano del 498, el cuerpo expedicionario griego, o al menos lo que quedaba de él, recogió el bagaje para volver a Atenas y a Eretria.[8][9]​ Esta defección no impidió a la rebelión ganar amplitud. En el otoño de 498, el levantamiento, ganó Chipre, con excepción de Amatunte,[10]​ así como la Propóntide y el Helesponto hasta Bizancio. Luego se sublevó Caria.[11]​ A principios del 497 a. C., la situación de los persas era crítica, pero Darío I reaccionó con celeridad y llevó simultáneamente tres ejércitos y una nueva flota. En cuestión de un año (497 a. C.) la rebelión fue aplastada en Chipre y en las ciudades del Helesponto. En cuanto a los carios, fueron vencidos en el río Marsyas en el otoño de 497, a pesar de la ayuda de los milesios, y más tarde en Labraunda en el verano de 496 a. C. Parece que, por aquel entonces, Aristágoras se fugó a Tracia donde murió poco después (497) en un combate. En cuanto a Histieo, ejerció la piratería en el mar Egeo y fue muerto poco después.

Los carios se repusieron e infligieron una grave derrota a los persas en el siguiente otoño en Pedaso (496). Finalmente, se entablaron largas y penosas negociaciones y los carios no depusieron las armas hasta el 494 a. C.
Mileto se encontraba entonces sola. Al principio del año 494, los persas concentraron sus tropas contra Mileto. La ciudad fue asaltada simultáneamente por tierra y por mar. Una batalla naval, entre unas 350 naves griegas y 600 naves fenicias, egipcias y chipriotas se extendió a lo ancho de la isla de Lade durante el verano del 494 (batalla naval de Lade).Tras tratar con los persas las naves de Samos y Lesbos se retiran antes de comenzar la batalla[12]​ y la flota griega es aniquilada. La ciudad fue tomada y arrasada poco después y su población deportada a las orillas del Tigris.
En el año 493 a. C., los persas sometieron a las últimas ciudades e islas rebeldes (Quíos, Lesbos y Ténedos), mientras que su flota navegó victoriosa por las costas del Helesponto y de Calcedonia.

Consecuencias de la derrota jónica

Esta derrota arrastró a la Grecia continental, en particular a Atenas, a una profunda reacción de tristeza. Así el poeta Frínico compuso una obra titulada La Toma de Mileto que hacía anegar en lágrimas al público (siendo condenado su autor a una multa de 1000 dracmas por haber recordado acontecimientos desgraciados).

La intervención militar persa en Asia Menor había traído a Darío I hacia Occidente y suscitado quizás en él ideas expansionistas, o al menos, el deseo de establecer en Grecia misma, regímenes que le fueran favorables. El papel jugado por Atenas y Eretria le mostraron la necesidad de imponer su autoridad sobre las dos orillas del mar Egeo. Sin embargo, si se exceptúa la suerte de Mileto, Darío usó una moderación relativa que impuso un fuerte tributo a las ciudades sublevadas pero permitiéndoles su autonomía.

Referencias

  1. Heródoto I, 142–151
  2. Heródoto I, 142
  3. Heródoto I, 141
  4. Holland, pp. 153–154.
  5. Heródoto V, 36
  6. Heródoto V, 35
  7. Heródoto V, 99
  8. a b Holland, pp. 160–162.
  9. a b Heródoto V, 102
  10. Heródoto V,104.
  11. Heródoto V, 103
  12. Heródoto VI, 13

Enlaces externos

Abido

Para la ciudad egipcia del Alto Egipto, véase Abidos

Para uno de los nombres del rey turdetano, véase Habis

Abido (griego, ἡ Ἄβυδος; latín, Abydus y Abydum) fue una ciudad de Misia en el Helesponto, en el lugar de la punta Negara, en la parte asiática, al otro lado de la antigua ciudad de Sesto.

La menciona Homero en el Catálogo de los troyanos de la Ilíada.​

Fue probablemente una ciudad de población tracia que se convirtió en colonia de Mileto hacia los años 680-652 a. C., en época de Giges de Lidia.​​ Darío I la incendió durante su expedición a Tracia, para que no fuera ocupada por los escitas (512 a. C.),​ pero después se recuperó y fue reconstruida.

En el 499 a. C. se unió a la revuelta jónica, pero fue ocupada por el general persa Daurises en el 498 a. C.​ Jerjes I de Persia en el 480 a. C. construyó allí un puente de barcas para que sus tropas pudieran pasar el estrecho hasta el otro lado (cerca de Sesto, entre esta ciudad y Mádito).​

Aliada de Atenas durante la Guerra del Peloponeso, después del desastre de la expedición a Sicilia, se rebeló en el 411 a. C. y se declaró a favor de Esparta sometiéndose al general espartano Dercílidas.​ Después, con el resto de las ciudades griegas de Asia Menor, se pasó a Persia en el 386 a. C.

En el 334 a. C. se sometió a Alejandro Magno y permaneció como ciudad aliada de Macedonia; pasó a manos de Antígono I Monoftalmos quien en el 305 a. C. se proclamó rey de Sardes, y después de ser derrotado y muerto en Issos en el 301 a. C., pasó a manos de Lisímaco de Tracia, hasta que este fue derrotado en el 281 a. C. por Seleuco I Nicátor, que se apoderó de sus posesiones asiáticas y pasó a Europa donde fue asesinado, pero los seléucidas conservaron la costa asiática incluida Abidos. En el 200 a. C. fue atacada por Filipo V de Macedonia, y se defendió enconadamente, pero se hubo de rendir.​ Después de la primera guerra entre Macedonia y Roma en el 196 a. C., Roma la declaró ciudad libre junto con otras ciudades asiáticas y desde entonces estuvo bajo influencia romana.​ La ciudad tenía en su territorio algunas minas de oro​ de las que algunas perduraban en época romana.​

La ciudad existió hasta después de la caída de Constantinopla en el siglo XV, pero casi desapareció bajo los otomanos.

Un lugar llamado Aidos o Avido sería la antigua Abido. En el siglo XX, después de la Primera Guerra Mundial, fue una zona restringida, ya que era el único punto de los Dardanelos donde se permitía el estacionamiento de un contingente militar, justamente en el lugar donde el estrecho tenía menos anchura.

Anaxágoras

Anaxágoras (en griego Ἀναξαγόρας) (500 - 428 a. C.)​ fue un filósofo presocrático que introdujo la noción de nous (νοῦς, mente o pensamiento) como elemento fundamental de su concepción filosófica.

Nació en Clazómenas (en la actual Turquía) y se trasladó a Atenas (hacia 483 a. C.), debido a la destrucción y reubicación de Clazómenas tras el fracaso de la revuelta jónica contra el dominio de Persia. Fue el primer pensador extranjero en establecerse en Atenas.

Entre sus alumnos se encontraban el estadista griego Pericles, Arquelao, Protágoras de Abdera, Tucídides, el dramaturgo griego Eurípides, y se dice que también Demócrito y Sócrates.

Anaxágoras dio también un gran impulso a la investigación de la naturaleza fundada en la experiencia, la memoria y la técnica. A él se le atribuyen las explicaciones racionales de los eclipses y de la respiración de los peces, como también investigaciones sobre la anatomía del cerebro.​ Conocedor de las doctrinas de Anaxímenes, Parménides, Zenón y Empédocles, Anaxágoras había enseñado en Atenas durante unos treinta años cuando se exilió tras ser acusado de impiedad al sugerir que el Sol era una masa de hierro candente y que la Luna era una roca que reflejaba la luz del Sol y procedía de la Tierra. Marchó a Jonia y se estableció en Lámpsaco (una colonia de Mileto), donde, según dicen, se dejó morir de hambre (Diógenes Laercio, II, 14). Es seguro, en todo caso, que en tal lugar fue venerado (Aristóteles, Rhet. 1398 b 16) e incluso debió de haber un grupo de seguidores suyos (Eusebio de Cesarea, Praeparatio Ev., 10, 14).

Aristágoras

Aristágoras de Mileto (en griego antiguo: Ἀρισταγόρας ὁ Μιλήσιος; ¿-?) fue un tirano de la ciudad jonia de Mileto a finales del siglo VI y principios del siglo V a. C.

Artace

Artace (en griego, Ἀρτάκη) era una antigua colonia griega del Helesponto.

Se situaba en la llamada isla de Cícico, enfrente de la ciudad de Príapo y, según menciona Estrabón, fue una fundación de colonos de Mileto.​

Heródoto indica que fue una de las ciudades destruidas por una flota fenicia aliada de los persas durante la revuelta jónica de principios del siglo V a. C.​ Perteneció a la Liga de Delos puesto que aparece en registros de tributos a Atenas de entre los años 454/3 y 418/7 a. C.​

En las argonáuticas de Apolonio de Rodas se cita la fuente de Artace, que fue el lugar en el que los argonautas depositaron la piedra del ancla del Argo para cambiarla por otra mayor.​

Plinio el Viejo menciona el puerto de Ártace pero en su tiempo la población ya había desaparecido.​

Se localiza en la población turca de Erdek.​

Artafernes (general)

Artafernes o Artáfrenes (en griego antiguo Ἀρταφρένης, Artaphrenês) fue un general persa de principios del siglo V a. C.

Sobrino del rey persa Darío I, era hijo del hermano de Darío, el sátrapa de Lidia llamado también Artafernes, que había participado en la represión de la revuelta jónica, encabezada por Histieo de Mileto.

Dirigió el ejército persa en la expedición de 490 a. C. contra Grecia, durante la Primera Guerra Médica, conjuntamente con Datis, que dirigió la flota. Participó en la toma de Eretria, polis de la isla de Eubea, que fue totalmente destruida y cuya población fue deportada a Persia. Fue vencido poco después por Milcíades en la Batalla de Maratón​​ y hubo de retroceder. Participó en 480 a. C. en la expedición dirigida por su primo Jerjes I, desempeñando un papel menor como representante de la casa real, en calidad de miembro de ésta.

Diez años después, Artafernes está resgistrado como gobernante de Lidia y Misia.​

Cauno

Cauno (en cario Kbid;​licio Khbide,​ griego Καῦνος, latín Caunus) fue una ciudad de la costa sur de Caria, Anatolia, a pocos km de la actual ciudad de Dalyan, Provincia de Muğla, Turquía.

Estaba al oeste de Calinda, poblada por los caunios. A este pueblo Heródoto lo consideraba nativo del país, pero añade que ellos mismos decían que eran descendientes de los cretenses; vestían de diferente manera que los carios y otros pueblos y hablaban una lengua diferente del cario. Como costumbre a destacar, Heródoto menciona que mujeres y niños se reunían en grupo para beber. En un principio creían en dioses extranjeros, pero luego adoptaron únicamente los de sus antepasados.​

En el siglo siglo VI a. C., los caunios lucharon contra Harpago —general al servicio del rey persa Ciro— al igual que sus vecinos licios. Fue conquistada después de la capitulación de la ciudad licia de Janto.​

Heródoto también comenta que Cauno, reticente en un principio a rebelarse contra la dominación persa, se unió a la revuelta jónica en 499 a. C..​

Tucídides habla de la expedición de Pericles y de la batalla naval de Tragia (440 a. C.) y menciona a Cauno como una ciudad separada de Caria. La región de Perea Rodia en la cual estaba Cauno pertenecía a Rodas, pero ésta no la dominaba entonces, pero sí la dominaba en tiempos de Alejandro Magno.

Después de la muerte de Alejandro, acabó en manos de Ptolomeo I Sóter (309 a. C.) y Rodas la compró a los generales de Ptolomeo por 200 talentos; los rodios aseguraron que habían recibido Estratonicea, otra ciudad de Caria, como donación de Antíoco I Sóter.

Los romanos les obligaron a retirarse de Cauno y Estratonicea (190 a. C.), pero más tarde volvieron los rodios a los dos sitios y le dieron Caria (167 a. C.), pero Cauno siguió independiente bajo soberanía rodia.

En 88 a. C. los caunios participaron en la matanza de romanos instigada por Mitrídates VI Eupator, rey del Ponto, y en castigo, Roma incorporó Cauno al dominio directo de Rodas. Los caunios se rebelaron (hacia el 81 a. C.), pero sin éxito porque en 59 a. C. se sabe que estaban bajo dominio rodio. Más tarde pidieron ser separados de Rodas y estar directamente sujetos a Roma, y aunque al principio no se le concedió, parece que más tarde fueron hechos ciudad libre, tal como lo menciona Estrabón.

En Cauno nació el pintor Protógenes.

Clazómenas

Urla, conocida como Clazómenas en la antigüedad clásica, es una ciudad y distrito de la provincia de Esmirna, en Turquía. Está situada a 35 km al oeste de la ciudad de Esmirna y tiene una población de 62 439 habitantes (2016). La ciudad es un popular destino turístico de Turquía.

Clazómenas o Clazomene (griego Κλαζομεναί, Klazomenai); fue una antigua polis portuaria de la Antigua Grecia, ubicada en la costa de Anatolia ribereña del mar Egeo, donde hoy en día se encuentra la ciudad turca de Urla. Clazómenes era aliada de la Liga Jónica (o Dodecápolis, que era la confederación de las doce ciudades). Según la tradición, esta polis fue pionera en la producción y elaboración de la plata.Durante la revuelta jónica contra los persas, a principios del siglo V a. C., Clazómenas fue mudada a una isla apenas separada de la costa. Según la tradición, Alejandro Magno conectó la isla con el continente mediante una rampa artificial, conservada en parte.

Cleómenes I

Cleómenes I (muerto hacia el 490 a. C.) fue rey agíada de Esparta desde el año 520 a. C. hasta el 490 a. C. Durante su reinado intervino en dos ocasiones en la política interna de Atenas y se abstuvo de participar en la Revuelta jónica.

Datis

Datis (¿-?) (en persa antiguo, Dâtiça, en elamita Datiya) fue un general medo, comandante en jefe de la fuerza expedicionaria persa durante la primera Guerra Médica, que acabó con la batalla de Maratón en el 490 a. C.

Escuela de Mileto

Se denomina escuela de Mileto o jónica a la escuela filosófica fundada en el siglo VI a. C. en la colonia griega de Mileto, en la costa egea de Jonia (Asia Menor). Sus miembros fueron Tales, Anaximandro y Anaxímenes, los tres, ciudadanos de Mileto. En este mismo siglo Mileto alcanzó la cima de su desarrollo económico, político e intelectual.

Introdujo nuevos puntos de vista contrarios a las opiniones prevalecientes de la época sobre cómo estaba organizado el mundo: mientras que estas daban a la voluntad de dioses antropomórficos la responsabilidad sobre los fenómenos naturales, los milesios presentaron una visión de la naturaleza en términos de entidades metodológicamente observables, con lo que puede considerarse a la suya la primera filosofía científica.

Focea

Focea (griego antiguo Φώκαια, Phôkaia) era una ciudad griega de Asia Menor, actualmente en Turquía. Antigua Phocaea o Phokaia, donde hoy día se encuentra la ciudad de Foça o Eskifoça en el golfo de Esmirna. Su nombre proviene de la palabra «foca» (animal), que fue el símbolo de la ciudad. Fundada por colonos griegos de Eritras y Teos en el siglo VIII a. C., fue un importante puerto comercial y mantuvo tratos con todo el Mediterráneo occidental (Masalia,​

Niza, Tartessos, Ampurias fundada por foceos el 575.aC, Alalia, Córcega y Velia). Los habitantes de Focea reciben el nombre de foceos o focenses.

Hecateo de Mileto

Hecateo de Mileto (Ἑκαταῖος ὁ Μιλήσιος: 550 a. C. - 476 a. C.) fue un historiador griego. Lo primitivo de su método histórico lleva a clasificarlo entre los logógrafos; sin embargo, en sus Genealogíai fue el primero en intentar separar el pasado mitológico del histórico, lo que significó un paso crucial en el desarrollo de la historiografía. Es la única fuente que Heródoto citó por su nombre. También puede considerársele precedente de la geografía y la cosmografía. No debe confundirse con su homónimo Hecateo de Abdera, también historiador, que vivió dos siglos después.

Nació en Mileto de rica familia y recibió el nombre de la diosa Hécate. Llegó a la madurez en el tiempo de la invasión persa. Tras largos viajes se asentó en su ciudad natal, donde ocupó altos cargos y se dedicó a la composición de trabajos históricos y geográficos. Cuando Aristágoras convocó un consejo de los jonios en Mileto para organizar la revuelta jónica contra el poder persa, Hecateo trató en vano de disuadir a sus compatriotas de llevarla a cabo (Heródoto 5.36, 125). En el 494 a. C., cuando los derrotados jonios se vieron obligados a negociar la rendición, él fue uno de los embajadores ante el sátrapa persa Artafernes, al que persuadió que permitiera la reconstrucción de las ciudades jonias.​

Hecateo fue uno de los primeros autores clásicos que mencionan a los pueblos celtas.​

Heráclides

Heráclides, Heraclides, Heracleides o Herakleides (en griego Ἡρακλείδης) puede referirse a:

Heráclides de Milasa, hermano del tirano Olíato, que fue depuesto por Aristágoras de Mileto en 499 a. C. (Cf. Heródoto, Historia V.37.1 y V.121 y Revuelta jónica).

Heráclides de Eno o Aenus (de Aenus -Eno (Tracia)-), uno de los discípulos de Platón, siglo IV a. C.; junto a su hermano Pitón, asesinó a Cotis I de Tracia

Heráclides (hijo de Antíoco), general de Alejandro Magno (véase Antíoco), siglo IV a. C.

Heráclides (hijo de Argeo), almirante de Alejandro Magno, siglo IV a. C.

Heráclides de Cime, historiador, siglo IV a. C.

Heráclides Póntico, astrónomo y filósofo griego, siglo IV a. C.

Heráclides de Tarento o Tarentum (de Tarentum -Tarento, Sicilia-), físico griego de la escuela empírica, siglo II a. C.

Heráclides (pintor), pintor macedonio, siglo II a. C.

Heráclides Lembos, filósofo y escritor griego, siglo II a. C.

Heráclides (ministro), ministro de Antíoco IV Epífanes y hermano de Timarco, al que sobrevivió y vengó convenciendo al Senado Romano para que apoyara a Alejandro Balas contra Demetrio I Sóter; siglo II a. C.

Heráclides de Eritras (de Eritras, Jonia), físico griego, siglo I a. C.

Heráclides de Damasco (citado por Nestorio -siglo V d. C.-)

Hipias de Atenas

Hipias (en griego antiguo: Ἱππίας; f. en 490 a. C.), fue tirano de Atenas del 527 al 510 a. C.

Hipias era hijo del tirano Pisístrato, al que sucedió junto con su hermano Hiparco. Fue Hipias quien asumió la dirección efectiva de los asuntos públicos, aunque no es fácil delimitar qué parte de los logros de la tiranía en Atenas fue obra del padre y cuál de los hijos, al menos hasta la muerte de Hiparco. Una de las actuaciones principales de Hipias fue la introducción de un nuevo sistema monetario en Atenas en 525 a. C. Por lo demás, sus primeros años en el poder estuvieron marcados por las sucesivas concesiones a la aristocracia y por una relativa estabilidad política.

El periodo de tranquilidad terminó con el asesinato de Hiparco, su hermano. Éste había abusado de su posición sometiendo a un asedio amoroso a Harmodio, amante de Aristogitón. Fueron la humillación y los celos los que llevaron a ambos a asesinar al tirano (514 a. C.), aunque la opinión popular ateniense los elevó al rango de héroes contra la opresión, especialmente después de que Hipias los hiciera ejecutar.

A partir de ese momento Hipias estableció un régimen de terror, desconfiando de todos y de todo y multiplicando las vejaciones contra las clases altas, mientras el panorama internacional se iba volviendo cada vez más sombrío: desaparición de los tiranos aliados, Polícrates de Samos y Ligdamis de Naxos; ofensiva persa que destroza el primer imperio marítimo ateniense, creado por Pisístrato; y, en fin, ruptura de relaciones entre Tebas y Atenas tras la alianza sellada por esta última con la ciudad de Platea.

Esparta, preocupada por la progresiva expansión de Atenas, duda en intervenir directamente. No se decidirá hasta el 511 a. C., a instancias del oráculo de Delfos, comprado por la familia exiliada de los Alcmeónidas ―enemigos acérrimos de Hipias― mediante la construcción de un nuevo templo en la ciudad sagrada. Un primer ejército espartano a las órdenes de Anquímolio fue derrotado.​ Pero un nuevo intento dirigido por el propio rey de Esparta, Cleómenes I, consiguió sitiar a Hipias y sus seguidores en la Acrópolis ateniense. Para salvar las vidas de sus hijos, que habían caído en poder de los sitiadores, consintió en partir al destierro (510 a. C.).​

El exilio de Hipias supuso el inicio de la democracia en Atenas, que llegó con el alcmeónida Clístenes de Atenas. Más tarde los espartanos consideraron que una Atenas libre y democrática podría representar un peligro para la hegemonía de Esparta e intentaron reponer a Hipias como tirano, pero éste se había refugiado ya en la corte persa de Darío I. Persia amenazó con atacar a Atenas si ésta no readmitía a Hipias, posibilidad que los atenienses rechazaron de plano aun a riesgo de entrar en conflicto con la gran potencia asiática. Poco después se produciría la Revuelta jónica contra los persas de 499 a. C., apoyada calurosamente por Atenas. Aplastado el levantamiento el 494 a. C., los persas buscaron el desquite. Hipias animó a Darío a iniciar la primera de las Guerras Médicas y participó en la expedición.​ Éste, entre otras cosas, aconsejó el desembarco en la llanura de Maratón. Resultó muerto en Lemnos, durante dicha guerra, poco después de la batalla de Maratón (490 a. C.).

Mesembria

Mesembria o Mesambria (en griego, Μεσαμβρίη o Μεσημβρία) fue una importante ciudad griega de la costa de Tracia en el mar Negro al pie de los montes Hemos, cerca de Moesia. No debe confundirse con otra antigua ciudad de su mismo nombre que estaba situada también en Tracia pero en la costa del Mar Egeo.

Fue colonia de Megara según Estrabón y su nombre original fue Menebria (Μενεβρὶα) de su fundador Menas.​ Esteban de Bizancio dice que su nombre original fue Melsembria (Μελσημβρία) de su fundador Melsas;​ los dos dicen que el sufijo "bria" era el nombre tracio para ciudad.

El autor anónimo del Periplo del Ponto Euxino dice que fue fundada por los calcedonios al tiempo de la expedición de Darío I a Escitia, mientras Heródoto dice que una vez dominada la revuelta jónica (hacia 493 a. C.) se establecieron en Mesembria los bizantinos y los calcedonios fugitivos.​

Mesembria formó una Pentápolis griega en el Euxino con otras ciudades: Odesos, Tomis, Istros y Apolonia del Ponto Euxino.

Por otra parte, los mesembrinos habrían fundado una pequeña colonia llamada Náuloco.​ No fue teatro de ningún hecho especialmente destacado en su historia antigua.

En 71 a. C. pasó a Roma como ciudad libre y permaneció en poder de romanos y bizantinos hasta el 812 cuando fue ocupada por los búlgaros, que la devolvieron en el 864, pero que la recuperaron pocos años después.

En 1366 fue ocupada por los croatas dirigidos por Amadeo VI de Saboya y restituida a Bizancio.

En 1453 cayó en manos de los otomanos y comenzó a decaer. El nombre eslavo Nesebar se impuso y se confirmó cuando en 1878 Bulgaria pasó a formar parte del principado autónomo de Rumelia Oriental y en 1886 se unió a Bulgaria. Entonces era un pequeño pueblo de pescadores, pero bajo el régimen socialista de Bulgaria (1946-1989) se recuperó y adquirió importancia como centro residencial de playa.

Miunte

Miunte (griego antiguo Μυοῦς, Muoũs) fue una antigua ciudad griega de Asia Menor, miembro de la Liga Jónica.​

El yacimiento arqueológico de Miunte está cerca de la actual población de Avsar (Turquía), a orillas del lago Bafa, a 16 km de Mileto, en la Provincia de Aydin.

Según la leyenda, fue fundada por Ciareto, hijo del rey ateniense Codros, quien expulsó a los carios que ocupaban la región.​ Estaba situada en la desembocadura del río Meandro. Si se cree a Diodoro Sículo, sus aguas eran particularmente ponzoñosas.​

Con las otras ciudades de la alianza se rebeló contra la dominación de los persas bajo la dirección de Aristágoras y de la ciudad de Mileto durante la revuelta jónica. Cuando Temístocles fue condenado al ostracismo, Artajerjes I le confió el gobierno de Miunte al mismo tiempo que el de Lámpsaco y Magnesia del Meandro.​

Fue evacuada por sus habitantes cuando el Meandro tapó la entrada de una ensenada situada en el territorio de la ciudad, transformándola en un lago insalubre. Los ciudadanos de Miunte se fueron a Mileto, llevando a sus divinidades consigo.​ Según otros autores, Miunte fue completamente sumergida por el mar.​ Durante su visita en el siglo II, Pausanias no encontró más que un templo de Dioniso.​

Priene

Priene (en griego, Πριήνη) fue una ciudad de Jonia, cerca de la costa de Caria en las estribaciones del sureste de las montañas Mícala junto a un río llamado Gaeson o Gaesus. Tenía dos puertos, pero los depósitos aluviales del Meandro la alejaron un poco de la costa.

La leyenda la hace fundada por Filotas y Épito, hijo de Neileo, en territorio cario.​ Debido a que eran beocios, fue llamada Cadme.​

Fue un importante centro religioso, comprendiendo el Panjonio, un templo de Poseidón, un templo de Atenea y uno de Deméter.

Fue una de las doce ciudades jónicas.​ Sometida por el rey Ardis de Lidia,​ pasó a Persia en 546 a. C.​ Participó en la revuelta jónica y en la Batalla naval de Lade.​

En 450 a. C., se adhirió a la Liga de Delos y quedó bajo influencia ateniense hasta mediados del siglo IV a. C. En 440 a. C., Mileto entró en conflicto con la isla de Samos por la posesión de la ciudad de Priene. Atenas apoyó a Mileto y Samos fue derrotada.​

La época helenística vio la conquista de Anatolia por Alejandro Magno, lo que abrió un periodo de refundación de la ciudad (a casi 120 km de Esmirna), liberada de la influencia persa. En 334 a. C., Alejandro visitó Priene, donde hizo una ofrenda en el templo de Atenea, y asedió Mileto, no lejos de allí. La ciudad estuvo sucesivamente bajo la influencia de los Ptolomeos, de los seléucidas y de la realeza de Pérgamo (Atálidas).

También hubo conflictos bélicos entre Samos y Priene en fechas indeterminadas.​ Además se han conservado inscripciones de principios del siglo II a. C. en las que se pretendía dirimir un contencioso entre ambas ciudades por la posesión de una ciudad llamada Driusa.​

En 155 a. C., Priene fue atacada e incendiada por el rey de Capadocia, Ariarates V, deseoso de apropiarse del tesoro de la ciudad.

A la muerte del rey Átalo III, rey de Pérgamo, en 133 a. C., Priene fue incorporada, como todas las tierras del soberano que fueron legadas por testamento, a la República romana. Tras un período de desórdenes ligados a la piratería, muy extendida en esta época, la ciudad encontró su tranquilidad a finales del siglo I a. C., en la época del principado de Augusto. Pero, cortado su acceso al mar, por haber desaparecido el brazo que la enlazaba al Meandro, la ciudad perdió poco a poco su atractivo comercial y perdió un gran número de habitantes.

En época bizantina, Priene se convirtió en una ciudad episcopal hasta mitad de la Edad Media, período en la que fue abandonada completamente.

Fue la ciudad natal de Mirón de Priene así como de Bias, uno de los Siete Sabios de Grecia.

Sus ruinas, bien conservadas, se encuentran en el territorio de la provincia de Aydin, en Turquía, en Güllübahce, a 15 kilómetros de la ciudad de Söke.​

Primera guerra médica

La primera guerra médica consistió en la primera invasión persa de la Antigua Grecia, durante el transcurso de las guerras médicas. Comenzó en 492 a. C., y concluyó con la decisiva victoria ateniense en la batalla de Maratón en 490 a. C. La invasión, que constó de dos campañas distintas, fue ordenada por el rey persa Darío I, fundamentalmente con el objetivo de castigar a las polis (ciudades) de Atenas y Eretria. Estas habían apoyado a las ciudades de Jonia durante la revuelta jónica contra el gobierno persa de Darío I. Además de una acción de represalia ante su actuación en la revuelta, el rey aqueménida también vislumbró la oportunidad de extender su imperio en Europa y asegurar su frontera occidental.

La primera campaña (492 a. C.) fue dirigida por Mardonio, quien volvió a subyugar Tracia y obligó a Macedonia a ser vasalla del reino de Persia. Sin embargo, el progreso de la expedición militar fue impedido por una tormenta que sorprendió a la flota del general persa mientras costeaba el monte Athos. El siguiente año, habiendo dado muestras de sus intenciones, Darío despachó embajadores a todas partes de Grecia pidiendo la sumisión. Recibió la misma de todas excepto Atenas y Esparta, las cuales ejecutaron a los embajadores. Con Atenas desafiante y Esparta en guerra contra él, Darío ordenó una campaña militar para el siguiente año.

La segunda campaña (490 a. C.) estuvo bajo el mando de Datis y Artafernes. La expedición se dirigió primero a la isla de Naxos, que fue capturada e incendiada, y a continuación fue pasando de isla en isla por el resto de las Cícladas, anexionándolas al Imperio persa. La expedición desembarcó en Eretria, que fue sitiada, y tras un corto período, capturada y arrasada, y sus ciudadanos fueron esclavizados. Por último, el ejército expedicionario se dirigió al Ática, desembarcando en Maratón, en su ruta hacia Atenas. Allí se topó con un ejército ateniense mucho más pequeño que, sin embargo, obtuvo una victoria destacada en la batalla de Maratón.

Dicha derrota evitó que la campaña concluyera en éxito, y la fuerza expedicionaria regresó a Asia. No obstante, la expedición había logrado la mayoría de sus objetivos al castigar a Naxos y Eretria y colocar a gran parte del mar Egeo bajo el dominio persa. Las metas sin alcanzar durante la campaña hicieron que Darío preparase una invasión mucho mayor a Grecia para subyugarla firmemente y castigar a Atenas y Esparta. Sin embargo, los conflictos internos del imperio retrasaron dicha expedición, y luego Darío, ya de edad avanzada, falleció. Fue así que su hijo Jerjes I lideró la segunda invasión persa a Grecia, que comenzó en el año 480 a. C.

Sitio de Eretria

El sitio de Eretria fue un enfrentamiento armado, acaecido durante la primera guerra médica entre griegos y persas. Tuvo lugar en el año 490 a. C. y enfrentó al pueblo de Eretria contra las fuerzas invasoras del Imperio persa bajo el mando de Datis y Artafernes.

Durante la revuelta jónica, los eretrios así como los atenienses enviaron tropas en auxilio de las ciudades jónicas de Asia Menor que se habían rebelado contra el poder persa. La revuelta no solo fracasó, si no que motivó el rencor de Darío I contra las polis griegas por su oposición y ayuda a los rebeldes. Darío, buscando venganza contra Eretria y Atenas, envió una flota de cerca de 600 barcos, bajo el mando de Datis y Artafernes contra las polis griegas. De camino a Eretria la flota persa conquistó las islas Cícladas y después atacó Eretria. La ciudad fue sitiada durante seis días, antes de ser traicionada por algunos ciudadanos, siendo finalmente saqueada y tomados como rehenes sus habitantes.

Después de la toma de Eretria la flota persa trató de atacar Atenas, pero ésta los venció en la batalla de Maratón. Los prisioneros de Eretria fueron deportados a Persia para habitar una ciudad en Bactriana.

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