Prisionero en el Vaticano

«Prisionero en el Vaticano» es como se declaró el papa Pío IX el 20 de septiembre de 1870, cuando el reino papal con capital en Roma acabó a la fuerza, los Estados Pontificios se unieron al resto de Italia, para formar el nuevo Reino de Italia unificado bajo el rey Víctor Manuel II y la ciudad se convirtió en la capital.

Los papas, en su papel secular, extendieron gradualmente su control sobre regiones vecinas, y a lo largo de los Estados Papales gobernaron una gran parte de la península itálica durante más de mil años, hasta mediados del siglo XIX, cuando la mayor parte del territorio fue tomado por el Reino de Italia.

Al principio, los papas se negaron a aceptar la pérdida de los Estados Papales y el poder secular, en el que quedó conocido como la Cuestión Romana. En una muestra de desafío, se negaron a abandonar la Ciudad del Vaticano describiéndose a sí mismos como el «prisioneros en el Vaticano».

Las disputas entre los sucesivos papas "prisioneros" (Pío IX, León XIII, Pío X, Benedicto XV y Pío XI) e Italia se resolvieron el 11 de febrero de 1929 mediante tres pactos lateranenses, que establecieron el independiente Estado de la Ciudad del Vaticano.

Anticlericalismo y masonería

La cuestión de si la masonería es anticlerical es objeto de debate. La Iglesia católica ha sido durante mucho tiempo abiertamente crítica de la Masonería y algunos eruditos a menudo han acusado a la fraternidad de anticlericalismo. La Iglesia Católica prohíbe a sus miembros unirse a cualquier sociedad masónica bajo pena de Entredicho. Los masones por lo general tienen una visión diametralmente opuesta, indicando que no hay nada en la Masonería que sea de cualquier forma contraria al catolicismo o cualquier otra fe religiosa.

Ya sea que la masonería es anticlerical a menudo depende de cómo se defina anticlericalismo y de que rama de la masonería se está hablando.

Compañía de Jesús

La Compañía de Jesús (S. J.; en latín: Societas Iesu), cuyos miembros son comúnmente conocidos como jesuitas, es una orden religiosa de clérigos regulares de la Iglesia católica fundada en 1534 por el español Ignacio de Loyola,​​ junto con Francisco Javier, Pedro Fabro, Diego Laínez, Alfonso Salmerón, Nicolás de Bobadilla, Simão Rodrigues, Juan Coduri, Pascasio Broët y Claudio Jayo en la ciudad de Roma. Fue aprobada por el papa Paulo III en 1540.​

Con 16 088 miembros en 2017 (de los cuales 11 583 eran sacerdotes ordenados),​ es la mayor orden religiosa católica hoy en día. Su actividad se extiende a los campos educativo, social, intelectual, misionero y de medios de comunicación católicos, además de atender 1.509 parroquias en todo el mundo (a fecha de 2016).​

Cuestión romana

La cuestión romana fue una disputa política entre el gobierno italiano y el papado desde 1861 hasta 1929.

La cuestión romana comenzó con el intento por parte de Italia de anexionarse Roma y la consiguiente extinción del poder temporal de la Santa Sede Apostólica, y terminó con los pactos de Letrán firmados en 1929 por el gobierno de Benito Mussolini y el Papa Pío XI. Durante este periodo los papas se consideraban a sí mismos (según las palabras de Pío IX) "Prisioneros en el Vaticano".

Después de que los Pactos de Letrán fueran firmados en 1929, los papas comenzaron a visitar regularmente otros sitios de Roma fuera del territorio vaticano, particularmente la Basílica de San Juan de Letrán. También comenzaron a ir a su residencia de verano de Castel Gandolfo, que tiene privilegios extraterritoriales, como una embajada, pero sin formar parte de Ciudad del Vaticano.

Cónclave de 1878

El cónclave papal de 1878 fue realizado como resultado de la muerte del Papa Pío IX en el Palacio Apostólico Vaticano el 7 de febrero de 1878. El cónclave se produjo en circunstancias muy diferentes a las de cualquier cónclave anterior.

Estados Pontificios

Los Estados Pontificios fueron los territorios en la península itálica bajo la autoridad temporal del papa, desde el año 751 hasta 1870. Se encontraban entre los principales estados de Italia desde más o menos el siglo VIII hasta que la península italiana fue unificada en 1861 por el reino de Cerdeña. En su máxima extensión, cubrieron las regiones italianas modernas de Lacio, Las Marcas, Umbría y Emilia-Romaña. Estas participaciones se consideran una manifestación del poder temporal del papa, a diferencia de su primado eclesiástico. Después del año 1861, los Estados Pontificios, reducidos al Lacio, siguieron existiendo hasta 1870. Entre 1870 y 1929, el papa no tuvo ningún territorio físico y el Vaticano estuvo bajo soberanía italiana. El papa Pío XI y Benito Mussolini finalmente resolvieron la crisis entre el reino de Italia y el Papado, al crear como Estado independiente la Ciudad del Vaticano, al cual se adjudicaron 44 hectáreas de la ciudad de Roma, en la zona de los edificios históricos papales, en la Colina Vaticana.

Firenze Capitale

Firenze Capitale (en español: Florencia Capital), designa el periodo, de 1865 a 1870, en el que la ciudad toscana fue capital de la Italia unificada, sucediendo a la primera capital, Turín, y antecediendo a la definitiva y actual, Roma.

Historia de la Iglesia católica

La historia de la Iglesia católica comienza con el ministerio público de Jesucristo, que vivió y predicó en el siglo I en la provincia romana de Judea. La Iglesia católica contemporánea sostiene que es la continuación de la primera comunidad cristiana establecida por Jesús.​Sus obispos son los sucesores de los Apóstoles de Jesús, y el obispo de Roma, también conocido como el papa, es el único sucesor de San Pedro, que​ fue designado por Jesucristo para ser la cabeza de la iglesia en el Nuevo Testamento que ministró en Roma.​​A finales del siglo segundo, los obispos comenzaron a congregarse en los sínodos regionales para resolver cuestiones doctrinales y políticas. En el siglo tercero, el obispo de Roma comenzó a actuar como un tribunal de apelaciones para los problemas que otros obispos no podían resolver.​

El cristianismo se extendió por todo el imperio romano temprano, a pesar de las persecuciones debido a conflictos con la religión del estado pagano. En 313, las luchas de la iglesia primitiva fueron disminuidos por la legalización del cristianismo por el emperador Constantino I. En 380, bajo el emperador Teodosio I, el cristianismo se convirtió en la religión oficial del Imperio romano por el decreto del emperador, que persistiría hasta la caída del Imperio de Occidente, y más tarde, con el Imperio romano de Oriente, hasta la caída de Constantinopla. Durante este tiempo (el período de los Siete Concilios Ecuménicos) no se consideraron cinco patriarcados (jurisdicciones dentro de la Iglesia católica) según Eusebio: Roma, Constantinopla, Antioquía, Jerusalén y Alejandría, conocido como el Pentarquía.

Después de la destrucción del Imperio romano de Occidente, la Iglesia en Occidente fue un factor importante en la preservación de la civilización clásica, estableciendo monasterios, y los misioneros que envían para convertir a los pueblos del norte de Europa, en cuanto a Irlanda en el norte. En Oriente, el Imperio bizantino conserva la ortodoxia, mucho después de las invasiones masivas del Islam en la mitad del siglo séptimo. Las invasiones del Islam devastaron tres de los cinco patriarcados: la captura de Jerusalén en primer lugar, a continuación Alejandría y, finalmente, en la mitad del siglo octavo, Antioquía.

Todo el período de los próximos cinco siglos fue dominada por la lucha entre el cristianismo y el Islam en toda la cuenca mediterránea. Las batallas de Poitiers, y Toulouse conservan el oeste católica, a pesar de que la propia Roma fue arrasada en 850, y Constantinopla sitiados. En el siglo XI, ya tensas relaciones entre la Iglesia griega, principalmente en el Este, y la iglesia latina en Occidente, se convirtieron en el Cisma de Oriente y Occidente, en parte debido a los conflictos por la autoridad papal. La cuarta cruzada, y el saqueo de Constantinopla por los cruzados renegados demostraron la brecha final.

En el siglo XVI, en respuesta a la Reforma protestante, la Iglesia participa en un proceso de reforma sustancial y renovación conocida como la Contrarreforma.​​ En siglos posteriores, el catolicismo se extendió ampliamente en todo el mundo a pesar de experimentar una reducción de su control sobre las poblaciones europeas, debido al crecimiento del protestantismo y también a causa de escepticismo religioso durante y después de la Ilustración. El Concilio Vaticano II en la década de 1960 introdujo los cambios más significativos en las prácticas católicas desde el Concilio de Trento tres siglos antes.​​

Ley de garantías papales

La Ley de Garantías Papales (en italiano Legge delle Guarentigie) fue una norma legal emitida por el Reino de Italia, el 13 de mayo de 1871, con el fin de regular las relaciones políticas entre el estado italiano y la Santa Sede. La causa inmediata para la emisión de esta ley fue que tras la exitosa toma de Roma por las tropas del Regio Esercito, los antiguos Estados Pontificios habían sido extinguidos de facto e incorporados plenamente al Reino de Italia,​ perdiendo el Papado su poder político efectivo.

El gobierno italiano había establecido la capital del Reino de Italia en la misma ciudad de Roma y allí fueron trasladadas las entidades administrativas oficiales, mientras que el pontífice Pío IX se declaraba "prisionero en el Vaticano" rechazando que el Estado Italiano le impusiera normas legales pese a haber sido jefe de estado que por la milenaria tradición papal, no podía establecerse en otro sitio que no fuera la ciudad de Roma. No obstante, los políticos italianos llevaron adelante la idea de establecer "garantías especiales" en beneficio del Papado para evitar que Pío IX y sus sucesores quedasen en posición de dependencia o subordinación hacia el Estado Italiano.

La "Ley de Garantías" establecía así que el Papado conservaba el derecho de recibir embajadores foráneos y designar diplomáticos, mantener un cuerpo armado a su servicio (la Guardia Suiza), y se fijaba un régimen de extraterritorialidad para las residencias papales, asimilándolos al nivel de las embajadas extranjeras. También se disponía la inviolabilidad de la persona del pontífice, junto con derecho a recibir honores de jefe de estado, y el otorgamiento de un presupuesto al Papado por parte del Reino de Italia, equivalente a 3,225,000 liras anuales.​ Finalmente, se aseguraba libertad de reunión al clero católico, y se eximía a los obispos de cualquier juramento de lealtad al Rey de Italia.

Pío IX rechazó las condiciones por cuanto éstas consistían en una oferta unilateral, y además estaban plasmadas en una ley aprobada por el parlamento italiano, la cual podía en cualquier momento ser abolida por éste. El hecho que las "Garantías" pudieran ser alteradas por una decisión del parlamento italiano causaron un fuerte rechazo en el Papado, al no fijarse estas condiciones por un "acuerdo entre pares" como reclamaba Pío IX. De hecho las "Garantías" consideraban al pontífice como un súbdito italiano, con lo cual el Papa consideró que perdería su independencia política.

Las relaciones entre Italia y el Papado quedaron muy maltrechas en tanto ambas partes mostraban intransigencia en sus posiciones. Los sucesivos gobiernos italianos rehusaron considerar al Papado como "sujeto de derecho internacional", mientras que auspiciaban la costumbre de denominar Via Vente Settembre a todas las calles que cruzaban la catedral de cada ciudad italiana, para recordar al clero católico el triunfo de la Casa de Saboya sobre el Papado.

Por su parte los pontífices rechazaron apariciones públicas en Roma o salir del Palacio Apostólico, al extremo de realizar las principales ceremonias dentro de la Capilla Sixtina y rehusar otorgar bendiciones en la plaza de San Pedro (este evento sólo se realizaba en un balcón interior del palacio). Inclusive en 1874 el Papado prohibió a los católicos italianos participar activamente en la vida política, como protesta ante la situación.

Las malas relaciones entre la Santa Sede e Italia se mantuvieron hasta que en 1929 fueron celebrados los Pactos de Letrán, que dieron origen a la Ciudad del Vaticano.

Nobleza Negra

La expresión Nobleza negra (en italiano Nobiltà nera) designa a una facción de la nobleza italiana que permaneció al lado del papa Pío IX tras la entrada de las tropas del rey Víctor Manuel II en Roma en el año 1870 poniendo término a la independencia de los Estados Pontificios.

Toma de Roma

La toma de Roma (en italiano: Presa di Roma) el 20 de septiembre de 1870 fue el evento final del largo proceso de unificación italiana conocido como el Risorgimento, marcando tanto la derrota final de los Estados Pontificios bajo el papa Pío IX como la unificación de la península italiana bajo el rey Victor Manuel II de la Casa de Saboya.

La toma de Roma puso fin al reinado aproximado de 1116 años (754 a 1870 d. C.) de los Estados Pontificios bajo la Santa Sede y hoy está ampliamente conmemorado en toda Italia con el nombre de la calle Via XX Settembre en casi todos los pueblos de cualquier tamaño.

Unificación de Italia

La Unificación de Italia fue el proceso histórico que a lo largo del siglo XIX llevó a la unión de los diversos estados en los que la península italiana estaba dividida, en su mayor parte vinculados a dinastías consideradas «no italianas» como los Habsburgo o los Borbones.

Ese proceso ha de entenderse en el contexto cultural del Romanticismo y la aplicación de la ideología nacionalista, que pretendía la identificación de nación y Estado, en un sentido centrípeto y, en el caso de Italia, también irredentista. En Italia se le conoce sobre todo como el Resurgimiento (Risorgimento en it.), e incluso como la Reunificación italiana, considerando que Italia fue unificada por Roma en el III siglo a.C. y durante setecientos años constituyó una especie de prolongación territorial de la capital del Imperio, gozando, durante largo tiempo, de un estatus privilegiado (por esa razón no fue convertida en provincia como todos los territorios conquistados).

El proceso de unificación italiana es resumido así: a comienzos del siglo XIX la península itálica estaba compuesta por varios estados (Lombardía, bajo el dominio austríaco; los Estados Pontificios; el reino de Piamonte; el reino de las Dos Sicilias, entre otros), lo que respondía más a una concepción feudal del territorio que a un proyecto de estado liberal burgués. Después de varios intentos de unificación entre 1821 y 1849, que fueron aplastados principalmente por el gobierno austríaco y sus aliados, la hábil política del Conde de Cavour, ministro del Reino de Cerdeña, logró interesar al emperador francés Napoleón III en la unificación territorial de la península, que consistía en expulsar a los austríacos del norte y crear una confederación italiana. A pesar de la derrota del imperio austríaco por el ejército francés y sardo-piamontés, el acuerdo no se cumplió integralmente por temor de Napoleón a la desaprobación de los católicos franceses. Solo la Lombardía, conquistada por los franceses y sardo-piamonteses fue anexionada al Reino de Cerdeña. Además, durante la guerra estallaron insurrecciones en los ducados del norte, que pidieron y obtuvieron la anexión a Piamonte-Cerdeña, con lo cual se cumplió la primera fase de la unificación.

En la segunda fase se logró la unión del sur cuando Garibaldi, inconforme con el tratado entre Cavour y Napoleón, se dirigió a Sicilia con las camisas rojas, conquistándola y negándose a entregarla a los piamonteses; desde allí ocupó Calabria y conquistó Nápoles. En 1860 las tropas piamontesas llegaron a la frontera napolitana. Garibaldi, que buscaba la unidad italiana, entregó los territorios conquistados a Víctor Manuel II. Mediante plebiscitos, Nápoles, Sicilia y la mayor parte de los Estados Pontificios se unieron al Reino de Cerdeña, gobernado por Víctor Manuel II, que se convirtió en 1861, con la proclamación del Reino de Italia en soberano del nuevo estado. El proceso de la unificación fue, en gran parte de la península, el producto de la voluntad de las clases dirigentes de la mayoría de las regiones y estados preunitarios, que por razones no solo ideales, sino económicas, condicionaron el voto y el éxito de los plebiscitos convocados por Cavour, favorables a la anexión a Piamonte-Cerdeña. En el Reino de las Dos Sicilias, en cambio, hubo una consistente participación popular, caracterizada por el apoyo prestado a Garibaldi y a su pequeño ejército, por un gran número de voluntarios meridionales. La figura carismática de Giuseppe Garibaldi y su promesa (no mantenida) de actuar una reforma agraria de gran envergadura en el Mezzogiorno habían en efecto engendrado grandes ilusiones no solo en las masas rurales sino también en muchos intelectuales meridionales, algunos de los cuales (como Luigi Settembrini y Francesco De Santis), habían sido perseguidos y exiliados por las autoridades borbónicas.​

El proceso es entendido, por algunos filósofos, historiadores e intelectuales de orientación marxista (Antonio Gramsci en particular) como la alianza de la aristocracia agraria del sur de Italia (Reino de las Dos Sicilias), apoyada por la burguesía local, con la aristocracia norteña y las clases burguesas mercantiles e industriales de la Italia septentrional (valle del Po). El resultado de aquella unión, según ellos, dio lugar a un proceso irreversible de empobrecimiento del proletariado, sea en el norte del país, sea, sobre todo, en el sur, tras políticas desiguales que favorecían en privilegios a las sociedades mercantiles del norte frente a las de un sur más rico y desarrollado. De esta forma el norte de Italia impidió, con la complicidad de las clases dirigentes meridionales, el desarrollo del sur, propiciando el bandolerismo, la emigración y la perpetuación de una situación económica y social injusta y vejatoria hacia las clases más pobres.

Historiadores como Benedetto Croce ven el proceso como la conclusión de la tendencia unificadora iniciada en el Renacimiento italiano, interrumpido por las invasiones francesas y españolas de la Italia del siglo XVI. Este renacimiento nacional alcanzó, en el siglo XIX, todas las regiones habitadas por gente italiana, desde Sicilia hasta los Alpes, y, hacia 1919-1920 la Italia irredenta, o sea el Trentino, Trieste, Istria y la ciudad de Zara (Zadar en cr.) en Dalmacia.

En cualquier caso, el proceso fue encauzado finalmente por la casa de Saboya, reinante en Piamonte-Cerdeña (destacadamente por el primer ministro conde de Cavour), en perjuicio de otras intervenciones «republicanas» de personajes notables (Mazzini, Garibaldi) a lo largo de complicadas vicisitudes ligadas al equilibrio europeo (intervenciones de Francia y el Imperio de Austria), que culminaron con la incorporación de Roma y del Lacio, últimos reductos de los Estados Pontificios en 1870. El nuevo Reino de Italia continuó la reivindicación de territorios fronterizos, especialmente con el Imperio austrohúngaro (Trieste/Istria/Dalmacia y el Trentino), que se solventaron parcialmente en 1919 tras la Primera Guerra Mundial (Tratado de Saint-Germain-en-Laye con la expedición de Fiume de Gabriele D'Annunzio).

Via della Conciliazione

La Via della Conciliazione (en español: Avenida de la Conciliación)​ es una avenida en el rione del Borgo en la ciudad de Roma. Tiene aproximadamente 500 m de longitud​ y conecta la Plaza de San Pedro con el Castel Sant'Angelo en la ribera occidental del río Tiber.

La avenida se construyó entre 1936 y 1950, convirtiéndose en el principal acceso a la plaza. Además de comercios y residencias, el trayecto incluye varios edificios de valor histórico y religioso tales como el Palazzo Torlonia, el Palazzo dei Penitenzieri , el Palazzo dei Convertendi, y las iglesias de Santa Maria en Traspontina y Santo Spirito en Sassia. A pesar de ser una de las principales conexiones viales de Roma, capaz de contener un tráfico importante sin congestionamientos,​ es objeto de importantes controversias entre la comunidad de Roma y en círculos académicos debido a las circunstancias en que fue construida.​​

La zona lindante con la basílica fue reconstruida luego de los sucesivos saqueos de Roma, y también a consecuencia de los deterioros sufridos luego que el papado se trasladara a Aviñón en el Siglo XIV. A causa de tales reconstrucciones, el área frente al pequeño patio de la Basílica de San Pedro permaneció ocupada por gran cantidad de edificios sobre una trama de angostas callejuelas y pasajes.

En otros idiomas

This page is based on a Wikipedia article written by authors (here).
Text is available under the CC BY-SA 3.0 license; additional terms may apply.
Images, videos and audio are available under their respective licenses.