Politeísmo

El politeísmo es una concepción religiosa o filosófica basado en la existencia de varios seres divinos o dioses. En la mayoría de las religiones que aceptan el politeísmo, los diferentes dioses y diosas son representaciones de fuerzas de la naturaleza o principios ancestrales, y pueden verse como autónomas o como aspectos o emanaciones de una deidad creadora o principio absoluto trascendental ( teologías monistas), que se manifiesta de manera inmanente en la naturaleza ( teologías panteístas y panenteístas)[1]​. Muchas deidades politeístas, a excepción de las deidades egipcias[2]​ o hindúes, son concebidas en un plano corpóreo más que etéreo.

El politeísmo es un tipo de teísmo. Dentro del teísmo, contrasta con el monoteísmo, la creencia en un Dios singular, en la mayoría de los casos trascendente. Los politeístas no siempre adoran a todos los dioses por igual, ya que pueden ser henoteístas, que se especializan en la adoración de una deidad en particular. Otros politeístas pueden ser katenoteístas, adorando a diferentes deidades en diferentes momentos.

A decir de David Hume, el politeísmo «fue la primera religión de los seres humanos»[3]​. En verdad fue una forma típica de religión durante la Edad del Bronce y la Edad del Hierro hasta la Era Axial[4]​ y el desarrollo de las religiones abrahámicas, la última de las cuales propugnaba el monoteísmo. Está bien documentado en las religiones históricas de la antigüedad clásica, especialmente la antigua religión griega y la antigua religión romana, y después de la decadencia del politeísmo grecorromano en religiones tribales como el paganismo germánico, eslavo y báltico.

Otros ejemplos históricos son las antiguas religiones egipcia, griega, romana, celta o nórdica, en la zona europea y norteafricana, como tampoco hay que olvidar las religiones amerindias como inca, maya o azteca, por mencionar algunas precolombinas.

Pero no debe considerarse tanto una creencia del pasado sino de total presente y actualidad: las religiones politeístas más importantes existentes hoy en día son la religión tradicional china, el hinduismo, el sintoísmo japonés, la santería y varias religiones neopaganas.

Gods
Dioses grecolatinos.

Origen del término

La palabra politeísmo, del griego πολύς [poli] "muchos" y θεός [theos]] "teoría", es decir «muchas teorías ». Fue el escritor judaíco Filón de Alejandría quién utilizó el término por primera vez argumentando con los griegos. Tras la expansión del cristianismo entorno al Mediterráneo y por parte de Europa, se pasó a utilizar más la palabra pagano, gentil o la más peyorativa de idólatra para referirse a los no cristianos. Sería Juan Bodino en el siglo XVI [5]​ quien recuperaría el término.

Mural titulado "Teogonía de los Dioses Chibchas" del maestro Luis Alberto Acuña, ubicado en el Hotel Tequendama
Dioses chichas

Aspectos del politeísmo

El politeísmo es un tipo de teísmo. Dentro del teísmo, contrasta con el monoteísmo, cuya creencia en un Dios singular, en la mayoría de los casos trascendente. Los politeístas no siempre adoran a todos los dioses de igual modo, ya que pueden ser henoteístas, los cuales se especializan en la adoración de una deidad particular. Otros politeístas pueden ser katenoteistas, los cuales adoran a diferentes deidades en diferentes momentos.

El sistema engloba la personificación de elementos naturales, sentimientos y actividades humanas, normalmente organizados en una jerarquía o panteón. No se trata de diferente nomenclaturas para una sola deidad, sino de diversos dioses con características individuales claramente identificables. En el politeísmo cada deidad puede ser honrada e invocada de manera individual, dependiendo de los aspectos que le definen.

En las sociedades politeístas no suele existir una teología propiamente dicha, aunque suele coexistir con sistemas filosóficos y éticos bastante complejos. Cada fuerza sobrenatural o acontecimiento trascendental (como el rayo, la muerte o el embarazo) atiende a unos mecanismos establecidos, que conforman un complejo orden cósmico muy jerarquizado, descrito mediante mitos, leyendas y obras sagradas. En el politeísmo, debido a un entramado muy consolidado de transmisión, oral o escrita, el conocimiento es acumulativo, es decir, es ampliado por la especulación de los individuos dedicados a ello ( chamanes, brujos, sacerdotes, poetas), o bien por contacto intercultural.

Se suele señalar que el politeísmo corresponde, a menudo, a sociedades igualmente jerarquizadas, con una fuerte estratificación en clases sociales. Ejemplos habituales se darían en el Antiguo Egipto, Mesopotamia, en la cultura clásica griega y romana o en el hinduismo. Algunas creencias politeístas sitúan además la preeminencia de un dios sobre el resto del panteón (culto conocido como henoteísmo), lo que hizo creer a los antropólogos que éste sería el paso natural hacia el monoteísmo.

El politeísmo está considerado por algunos antropólogos como el paso siguiente al animismo, una forma más avanzada de religiosidad (propia de un cierto nivel de civilización), en la que las fuerzas de la naturaleza son discriminadas, separadas y seleccionadas, y, finalmente, representadas por una serie de dioses antropomórficos.

Politeísmo occidental actual

Dentro de la cultura occidental es también posible encontrar desde finales del siglo XX formas actuales de politeísmo. El neopaganismo en sus diferentes variantes, como la Wicca, el Ásatrú, el neodruidismo, la Streghería, etc. reivindica el antiguo culto pagano y busca revivir el politeísmo occidental precristiano.

En las Islas Canarias (España), los aborígenes canarios profesaban una mitología politeísta (véase Mitología guanche).

Véase también

Referencias

  1. Libbrecht, Ulrich (2007). Within the Four Seas...: Introduction to Comparative Philosophy. Peeters Publishers. p. 42. ISBN 9042918128.
  2. Hornung, Erik (1999). El uno y los múltiples: concepciones egipcias de la divinidad (Julia García Lenberg, trad.). Biblioteca de ciencias bíblicas y orientales 4. Trotta. pp. 262 páginas. ISBN 9788430948048.
  3. Hume, David (1799). J. Williams, ed. Essays and treatises on several subjects (en inglés). Dublin: J. Williams. p. 402. Consultado el 21 de marzo de 2019.
  4. Leroi-Gourhan, André (1994). Las religiones de la Prehistoria (Concepción Aya Gaseni, trad.). Barcelona: Laertes. ISBN 9788475842677.
  5. Schmidt, Francis (1987). Gordon & Breach Science Publishers, ed. The Inconceivable Polytheism: Studies in Religious Historiography (en inglés). New York. p. 10. ISBN 978-3718603671.

Bibliografía

Enlaces externos

Animismo

El animismo (del latín anima, ‘alma’) es un concepto que engloba diversas creencias en las que tanto objetos (útiles de uso cotidiano o bien aquellos reservados a ocasiones especiales) como cualquier elemento del mundo natural (montañas, ríos, el cielo, la tierra, determinados lugares, espíritus, rocas, plantas, animales, árboles, etc.) están dotados de movimiento, vida, alma o consciencia propia.

Si bien dentro de esta concepción cabrían múltiples variantes del fenómeno, como la creencia en seres espirituales, incluidas las almas humanas, en la práctica la definición se extiende a que seres sobrenaturales personificados, dotados de razón, inteligencia y voluntad, habitan los objetos inanimados y gobiernan su existencia. Esto se puede expresar simplemente como que todo está vivo, es consciente o tiene un alma.

En África el animismo se encuentra en su versión más compleja y acabada, siendo así que incluye el concepto de magara o fuerza vital universal, que conecta a todos los seres animados, así como la creencia en una relación estrecha entre las almas de los vivos y los muertos. En otros lugares el animismo es en cambio la creencia en que los objetos (como herramientas y fenómenos naturales) son o poseen expresiones de vida inteligente.

Los neopaganos a veces describen como animista a su sistema de creencias; un ejemplo de esta idea es que la diosa madre y el dios cornudo coexisten en todas las cosas. Asimismo, los panteístas igualan a Dios con la existencia.

El término también es el nombre de una teoría de la religión propuesta en 1871 por el antropólogo Edward Burnett Tylor en su libro Primitive Culture (Cultura primitiva).

Bobastro

Bobastro es un antiguo poblado situado en el norte de la provincia de Málaga (España), donde Omar Ben Hafsún estableció la capital de sus dominios, en 880, al sublevarse contra el emir de Córdoba. Tras su conquista, Abderramán III hizo enviar y leer en todas las mezquitas una carta jactándose de haber acabado con Bobastro, centro de la rebelión, a la que describe como "base del politeísmo, morada de infidelidad y mentira, gloria y refugio de la cristiandad que allí se acogía y descansaba". Poco después de esta victoria Abderramán III se proclamó califa. Todo ello da fe de la importancia de este núcleo de resistencia en al-Ándalus de que se hacen eco las propias fuentes árabes, caracterizadas estas por el silencio con el que trataban a todo lo que afectaba a los cristianos en su territorio. Existe otra teoría que sitúa a Bobastro en la ciudad de Ronda. Destacan las construcciones excavadas en la roca, incluyendo una iglesia rupestre mozárabe y castillo.

El acceso se realiza desde la carretera Álora-Ardales, unos 2 km al norte de El Chorro y del lado sur del desfiladero de los Gaitanes. Desde aquí, una pista asfaltada sube al cerro de Las Mesas de Villaverde, pero a medio camino está el acceso peatonal a parte de las ruinas de Bobastro. En la cima del cerro, desde donde se disfrutan muy buenas vistas del entorno, encontramos los restos de una fortificación. Sorprende encontrarse con un embalse de agua en lo más alto, al que se bombea agua de noche para conseguir electricidad durante el día.

Concejo Superior Nacional de los Helenos

El Concejo Superior Nacional de los Helenos (en griego: Ύπατο Συμβούλιο των Ελλήνων Εθνικών) es una organización establecida en Grecia en 1997​ para defender y restaurar la tradición étnica y politeísta griega en la sociedad griega actual. La organización nació de la unión de varios grupos independientes de revivalismo helénico.

Las convicciones éticas del politeísmo helénico moderno están muchas veces inspiradas en las virtudes del antiguo griego, tales como la reciprocidad, la hospitalidad y la moderación.​

Dios

El concepto teológico, filosófico y antropológico de Dios​ (del latín: Deus, que a su vez proviene de la raíz protoindoeuropea *deiwos~diewos, ‘brillo’, ‘resplandor’,​ al igual que el sánscrito deva, ‘ser celestial’, ‘dios’), hace referencia a una deidad suprema. El Diccionario de la lengua española lo define como el «ser supremo que en las religiones monoteístas es considerado hacedor del universo» o, como nombre genérico con minúscula inicial, «deidad a que dan o han dado culto las diversas religiones politeístas».​

Dios es el nombre que se le da en español a un ser supremo omnipotente, omnipresente, omnisciente y personal en religiones teístas y deístas (y otros sistemas de creencias) quien es: o bien la única deidad, en el monoteísmo, o la deidad principal, en algunas formas de politeísmo, como en el henoteísmo.​

Dios también puede significar un ser supremo no personal como en el panteísmo, y en algunas concepciones es una mera idea o razonamiento sin ninguna realidad subsistente fuera de la mente, como en los sistemas materialistas.

A menudo Dios es concebido como el creador sobrenatural y supervisor del universo. Los teólogos han adscrito una variedad de atributos a las numerosas concepciones diferentes de Dios. Entre estos, los más comunes son omnisciencia, omnipotencia, omnipresencia, omnibenevolencia (perfecta bondad), simplicidad divina, y existencia eterna. Dios también ha sido concebido como de naturaleza incorpórea, un ser personal, la fuente de toda obligación moral, y el «mayor ser concebible con existencia».​

Estos atributos fueron descritos en diferentes grados por los primeros filósofos-teólogos judíos, cristianos y musulmanes, incluidos Maimónides,​ san Agustín,​

y Al-Ghazali,​ respectivamente. Muchos destacados filósofos medievales y filósofos modernos desarrollaron argumentos a favor de la existencia de Dios.​

En forma análoga, numerosos filósofos e intelectuales de renombre han desarrollado argumentos en contra de la existencia de Dios.

Elohim

Elohim o HaElohim (אֱלהִים) es una palabra hebrea utilizada en la literatura judía que significa ‘dioses’, siendo el plural de El (אֵל) o Elohá (אֱלהַּ), que se traducen como "Dios". Dado que es utilizada en el Tanaj como una forma de referirse a Yahvéh, los eruditos indican que dicha expresión es utilizada en los textos como un plural mayestático, o el superlativo de Dios.​ A veces, la misma expresión es utilizada para referirse al conjunto de entidades consideradas divinas, pero distintas de Yahvé:​​

Según algunos estudiosos, la forma Elohim puede ser un residuo de politeísmo vigente en Canaán y heredado por los judíos hacia cuando se estaba escribiendo el Pentateuco.​

Fetichismo

Fetichismo es la devoción hacia los objetos materiales, a los que se ha denominado fetiches. El fetichismo es una forma de creencia o práctica religiosa en la cual se considera que ciertos objetos poseen poderes mágicos o sobrenaturales y que protegen al portador o a las personas de las fuerzas naturales. Los amuletos también son considerados fetiches.

Helenismo (religión)

El Helenismo (Ἑλληνισμός) es el nombre dado recientemente a la religión originaria de la Antigua Grecia (en griego Ἑλληνικὴ εθνική θρησκεία), que adopta como sistema de culto el politeísmo, cuya principales deidades son Zeus (identificado como Dios supremo) y el resto de los dioses Olímpicos. El sistema de teología politeísta es conocido como dodecateísmo, en griego Δωδεκαθεϊσμός (dodekateismos, doce dioses)

Henoteísmo

El henoteísmo o monolatría (del griego: heis, henos "un"; y theos "dios") es la creencia religiosa según la cual se reconoce la existencia de varios dioses, pero sólo uno de ellos es suficientemente digno de adoración por parte del fiel.

Históricamente, el henoteísmo ha aparecido en pueblos politeístas que, por ciertas circunstancias de carácter espiritual, han alcanzado el monoteísmo. De esta manera el henoteísta no es un politeísta ni un monoteísta en sentido estricto. El henoteísmo comparte con el politeísmo la creencia en varios dioses, aunque no los considera tan dignos de veneración como el dios propio del henoteísta. Y comparte con el monoteísmo la creencia de que sólo un único dios es merecedor de adoración, aunque no niega frontalmente la existencia de otros dioses.

Hinduismo popular

El hinduismo popular es el aspecto de esta religión mezclado con las prácticas animistas, opuesto a los aspectos ritualistas (rigvedismo y brahmanismo) y místicos (vedanta).

El hinduismo popular es totalmente politeísta, opuesto al vedanta (impersonalista) y al visnuismo y al krisnaísmo (personalistas), que enfatizan el monoteísmo.

Infierno

Según muchas religiones, el infierno (del latín inférnum o ínferus: por debajo de', ‘lugar inferior, subterráneo’) y viene de la palabra hebrea (Seol) y griega (hái. dēs, ) y según muchas religiones es el lugar donde después de la muerte son torturadas eternamente las almas de los pecadores. Es equivalente al Gehena del judaísmo, al Tártaro de la mitología griega, al Helheim según la mitología nórdica y al Inframundo de otras religiones.

En la teología católica, el infierno es una de las cuatro postrimerías del hombre.​ No se le considera un lugar sino un estado de sufrimiento. En contraste con el infierno, otros lugares de existencia después de la muerte pueden ser neutros (por ejemplo, el Sheol judío), o felices (por ejemplo, el Cielo cristiano).

Kirguís (etnia)

La etnia kirguís o kirgiz o kirguiz (chino simplificado: 柯尔克孜族; chino tradicional: 柯爾克孜族; pinyin: kē'êrkèzī zú; kirguís: Кыргыздар Kyrgyzdar; ruso: Киргизы Kirguizy) es un pueblo de origen túrquico-mongol y constituye una de las 56 minorías étnicas oficialmente reconocidas por el gobierno de la República Popular China. Su población total es de unos 4 millones de habitantes, repartidos principalmente en Kirguistán, con una población en China de unas 160 000 personas, que se concentran en la región autónoma uigur de Xinjiang y en pequeños grupos en Heilongjiang. Se considera que hay 40 tribus de etnia kirguís diferentes, lo que se simboliza en la bandera de Kirguistán, en cuyo centro aparece un sol del que salen 40 rayos.

Pletón

Georgios Gemistos (en griego, Γεώργιος Πλήθων Γεμιστός; ca. 1355-1452), quien se hizo llamar Pletón o Plethon (dependiendo de la transliteración), fue un humanista y filósofo bizantino, unos de los principales impulsores del estudio del griego en el mundo latino, y del platonismo. Ferviente seguidor de Platón, enseñó en Florencia, con sus enseñanzas estableció la base para la creación de la Academia de Florencia, por lo cual se lo considera un precursor del Renacimiento.

Reconstruccionismo pagano

Se denominan «reconstruccionismos» aquellas formas de neopaganismo, distintas de wicca, que aspiran a una recuperación de religiones antiguas de la humanidad, particularmente las de Europa, Oriente Medio y Egipto.

Destacan principalmente Ásatrú (reconstruccionismo nórdico o germánico), el politeísmo helénico, la religión romana,​ el druidismo (celta),​ las religiones precristianas de los países bálticos como la ​ romuva (Lituania) o ​ dievturība (Letonia), el tengrianismo (monoteísmo uralo-altaico) y distintas formas de neochamanismo, así como, en menor medida, los cultos a Mitra (dios romano) y a deidades egipcias de la época faraónica.

Los seguidores de cada uno de los distintos reconstruccionismos suelen reunirse (por lo general de manera separada) en grandes festivales anuales donde se visten de acuerdo a la época histórica que intentan revivir y realizan distintos rituales inspirados en aquellas tradiciones, aunque suelen evitar los aspectos más crueles y sangrientos de las mismas, como los sacrificios. Desde 1998 existe un Congreso Mundial de Religiones Étnicas,​ cuya sede central se encuentra en Lituania.

Reino de Judá

El Reino de Judá (en hebreo, מַמְלֶכֶת יְהוּדָה‎, Mamlejet Yehudá) fue un estado del Levante mediterráneo durante la Edad de Hierro. Fue creado a partir de los territorios que formaban parte del Reino de Israel, dominio que durante los reinados de

Saúl, David y Salomón constituyó una monarquía unificada. Tras la muerte de Salomón, el territorio israelita fue dividido y del reino inicial surgieron otros dos: el Reino de Judá en su porción sur y otro reino, denominado una vez más Reino de Israel, pero abarcando solo la porción norte del territorio en cuestión.

Establecido en Judea, el Reino de Judá suele también ser conocido como el Reino del Sur, para distinguirlo así de la otra monarquía, establecida en el norte, es decir, el Reino de Israel que comprendía Samaria y Galilea, y cuya existencia tuvo lugar en tiempos de la así denominada monarquía hebrea dividida.

El Reino de Judá nació como estado independiente algún tiempo después de la muerte del rey Salomón en 928 a. C.​

Durante el siglo VII a. C., Jerusalén se convirtió en la capital del Reino de Judá, en medio de un gran auge de población y de poder. Acaso ello en parte se debiera al posible apoyo asirio, que veía en Judá un valioso vasallo proasirio y una importante fuente de aceite de oliva.​

La prosperidad de Judá bajo el vasallaje asirio (no exenta de momentos de enfrentamiento como la revuelta de Ezequías),​ terminó con la caída del Imperio Asirio, cosa que disparó la lucha entre la Dinastía XXVI de Egipto y el Imperio Neobabilonio.

La situación de Judá en medio de la zona en disputa condujo a la destrucción del reino luego de la serie de campañas que tuvo lugar entre 597 y 582 a. C. y a la que siguió el Cautiverio en Babilonia junto con el establecimiento de una provincia babilónica en el territorio de Judá.

Religión hawaiana

La religión hawaiana abarca las creencias y prácticas religiosas indígenas de los nativos hawaianos. Es politeísta y animista, con una creencia en muchas deidades y espíritus, incluida la creencia de que los espíritus se encuentran en seres no humanos y en objetos como los animales, las olas y el cielo.

La religión hawaiana se originó entre los tahitianos y otras islas del Pacífico, que llegó a Hawái'i entre los años 500 y 1300 d.C.​ Hoy en día, las prácticas religiosas de Hawái están protegidas por la Ley de Libertad Religiosa de los Indios Americanos.​ La religión hawaiana tradicional no está relacionada con la práctica moderna de la Nueva Era conocida como "Huna".​​

Shahada

La shahāda (en árabe, الشهادة, šahida, “testificar”) o profesión de fe islámica es la declaración de fe en un único dios (Allāh, en árabe), de acuerdo con la fe islámica y las enseñanzas de Mahoma. Su recitación se considera uno de los cinco pilares del islam, según la concepción suní. Cuando se pronuncia sinceramente, en voz alta y ante los dos testigos requeridos por la tradición, quien la ha manifestado puede considerarse como musulmán.

Texto arábigo: لا إله إلا الله محمد رسول الله‎

Transliteración: Lā 'ilāha 'illā-llāhu Muhammadun rasūlu-llāh.

Traducciones al español:

"No hay más dios que el Dios, Mahoma es el mensajero del Dios". Esta es la traducción 'literal', aunque relativamente, pues téngase en cuenta que Alláh no significa textualmente "El Dios", sino por derivación, ya que 'Alláh' deriva de 'Al-iláh', que significa textualmente "El Dios".

"No hay más dios que Alá, y Mahoma es su profeta". Esta es, quizá, la traducción más habitual, aunque es poco rigurosa (véase el artículo Alá, al respecto).

Algunos musulmanes chiíes añaden: `Alīyun wāliyu-llāh ("Ali es el representante de Dios"), al final de la shahāda. No es obligatorio para los chiíes decirlo, aunque la mayor parte lo hacen, y está recomendado por la mayoría de los ayatolás imaníes.Mediante esta fórmula, el musulmán proclama la unidad y la unicidad divinas. La unidad, porque declara que hay una única divinidad. La unicidad, porque declara que dicha divinidad es esencialmente una, es decir, que no tiene asociadas otras figuras divinas, lo cual entra en polémica con el cristianismo trinitario. La unidad divina marca la distancia respecto al politeísmo, mayoritario en la Arabia preislámica.

Esta afirmación acompaña a los musulmanes durante toda su vida. Se susurra al oído de los recién nacidos, y a los moribundos se les ayuda a pronunciarla. El dedo índice que apunta al cielo es el gesto que acompaña o incluso sustituye a la shahada.

La creencia sincera en la shahada basta para ser considerado musulmán. Su pronunciación ante testigos, tras una ablución, constituye todo el ritual necesario para convertirse al islam. Sin embargo, de acuerdo con la doctrina islámica, por sí sola no basta para conducir al creyente al Paraíso: para ello, es necesario el cumplimiento de las obligaciones de los otros cuatro pilares.

Shirk

En el Islam, shirk es la idolatría y el politeísmo, los cuales son considerados como heréticos.

El Corán enfatiza que Dios no comparte sus atribuciones con ningún intermediario (sharik) y advierte que aquellos que crean en ídolos, serán severamente condenados el Día del Juicio.

El concepto de shirk, se ha expandido considerablemente a través de la evolución dogmática del Islam y ha venido usándose como lo opuesto a tawhid (la unicidad de Dios).

Diferentes grados de shirk han sido señalados mediante la Ley islámica; entre los cuales se encuentran la creencia en la superstición, la adoración de objetos (por ejemplo, rendir honor a los santos) y la fe en aquellos que profesan conocer el futuro, aunque todo esto carece de importancía ante la gravedad del politeísmo.

Tengri

Tengri o Tengger (en antiguo turco: 𐱅𐰭𐰼𐰃; mongol: Тенгери, Tengeri; chino: 腾 格里, mandarín: Ténggélǐ; turco: Gök Tanrı) es un dios del cielo, anteriormente la principal deidad de los primitivos pueblos túrquicos, incluidos los xiongnu, los hunos, y los xianbei.

Debido a su importancia en la religión, a veces es referido como tengrianismo. Las deidades principales del tengrianismo fueron el Padre Cielo y la Madre Tierra (Yer Tanrı). Su práctica involucra elementos de chamanismo, animismo, totemismo y el culto a los antepasados.

Tengrianismo

El tengrianismo o tengrismo es una religión tradicional de pueblos xiongnu, túrquicos, mongoles, de tiempos antiguos, antes de que se convirtieran a las religiones de las sociedades sedentarias a las que invadían, se aliaban o mezclaban (por lo que incorpora elementos de chamanismo, animismo, totemismo y culto a los antepasados).​ Es considerado como un núcleo religioso del desarrollo de la civilización euroasiática en el pasado.​

Esta religión se basa, de manera principal, en la creencia en el Dios Cielo (Tengri o Tangri, Tanrı, Tangra) . En esta religión, de carácter disperso, no hay sacerdotes ni clérigos, y tampoco hay una dimensión de extender la creencia a otras personas o pueblos.​

En esta religión no existe el concepto de vacío, no-ser o no-existencia como característica ontológica del mundo. En ella el mundo fue creado por el Cielo sobre la base de cuatro elementos eternos: la tierra, el agua, el fuego y el aire.​ Se centra en mantener la armonía con el entorno circundante, por lo que se acaba considerando sagrados los recursos de la Tierra, en particular el agua (quizás por ser muy escasa en las estepas del Asia central, donde se concentraba gran parte de esta religión).​

El mundo en el tengrismo está abierto al Cosmos (el Gran Cielo Azul), considerado como una fuente o existencia trascendente, que se relaciona directamente con la creación del mundo. El mundo es considerado como eterno, pensado para que se cree en cada momento importante, como actos de la primera creación de Universo, principio de un año o un día o del nacimiento de un ser humano.​

Aunque se cree que aún hay seguidores del tengrianismo en algunas partes de Asia, no se ha podido estimar su número con exactitud.​

En otros idiomas

This page is based on a Wikipedia article written by authors (here).
Text is available under the CC BY-SA 3.0 license; additional terms may apply.
Images, videos and audio are available under their respective licenses.