Periodo arcaico de Egipto

El Periodo Arcaico de Egipto, o Época Tinita o Periodo Dinástico Temprano (c. 3100-2686 a. C.), es el comienzo de la historia dinástica del Antiguo Egipto. Según Manetón, la capital del Imperio durante este tiempo fue Tinis, o Tis. En esta época gobernaron solo dos linajes de reyes, denominados primera y segunda dinastía; los primeros faraones se consideran los unificadores de Egipto.

La expansión de la monarquía

En los inicios de este período se empieza a vislumbrar el sistema de organización estatal que sería casi constante en toda la historia del Antiguo Egipto. En esta época parece ser que la capital se trasladó de Nejen (en griego Hieracómpolis), capital antigua del Alto Egipto, a Menfis, situada cerca de donde el Nilo se abre en varios brazos formando el delta del río. La monarquía poseía un destacado carácter militar, el rey en persona o sus delegados mantenían a la raya a los nómadas (en general libios de la frontera occidental), a su vez aseguraban, en el Sur y el Este, el control de las minas (de oro y piedras preciosas). Egipto avanzó hacia la Primera Catarata, absorbiendo las ciudades de Elefantina y Siena (actual Asuán), puntos estratégicos para la expansión hacia Nubia, de poco desarrollo agrario pero con importantes centros mineros y comerciales . Del segundo faraón Aha se tiene constancia de expediciones a Nubia. En cuanto a los nómadas, se sabe que Aha recibió tributo de los libios, y que su sucesor Dyer realizó expediciones hasta el mar Rojo. Estas expediciones estaban generalmente vinculadas con la posesión de la explotación de las minas de la región. También constan campañas en época de Den al Sinaí para el control de las minas y contra los libios.

El estado dirigía una política cultural hacia la asimilación mutua entre el Alto Egipto, de donde provenía la monarquía y el Bajo Egipto. Esto se realizaba mediante:

  • La adopción por parte del faraón de simbolismos del Norte y del Sur, como la corona Roja del Bajo Egipto y la Blanca del Alto Egipto.
  • Celebraciones simbólicas de la unificación, atestiguadas en el reinado de Aha.
  • Alianzas matrimoniales: Dos reinas, Neithotep (de Aha) y Merytneit (de Dyer y regente de su hijo Dyet), poseen en su nombre el de la diosa guerrera Neit, oriunda del la ciudad de Sais, en el Bajo Egipto; tal vez se trataba de matrimonios mixtos entre el rey y miembros de la nobleza de Sais. Esto también es prueba del peso político y religioso de la ciudad de Sais. Los matrimonios mixtos también se realizaban entre la nobleza.
  • Construcción de templos en el Bajo Egipto.
  • Asimilación de estilos arquitectónicos del Norte y del Sur, especialmente en las tumbas reales. Estas se situaban tanto en Abidos (Alto Egipto) como en Saqqara (Bajo Egipto).

Economía y sociedad

La economía egipcia está íntimamente vinculada con el aparato político. Los faraones promovían obras de canalización para riego, aumentando el rendimiento agrícola, posibilitado por un estado fuerte y unificado, aunque pronto se vería envuelto en guerras civiles, que serán detalladas más tarde. Según algunos autores, en un primer momento los nomarcas eran funcionarios que organizaban construcción de canales, aunque tienen apariencia de ser jefes locales más que funcionarios; en cualquier caso pronto se transformarían en gobernadores de las provincias o nomos. Las fuentes griegas posteriores recogen tradiciones que afirman la construcción de Menfis, la capital, por el primer faraón (llamado por ellos Menes); aunque el dato sea poco fiable, la arqueología atestigua la construcción de Menfis por esta época (c. 2900 a. C.), y por lo tanto el desarrollo urbano, lo que concuerda con el desarrollo agrario, que provoca mayor acceso a productos alimenticios y crecimiento de la población. Además, Saqqara, cerca de Menfis, era uno de los principales centros de enterramiento real. El comercio era cada vez más amplio, teniendo dos principales corrientes: Nilo arriba (Nubia) y hacia el llamado Levante (franja costera más oriental del Mediterráneo, que incluye los actuales Israel, Jordania, Líbano, Siria y los Territorios Palestinos). El comercio con Nubia era predominantemente terrestre, ya que las sucesivas cataratas impiden la navegación mucho más allá de Elefantina, en la frontera con Nubia. El Levante era su principal fuente de madera. Del final del período arcaico se hallaron restos de cerámica que muestran barcos con remos. De esto se podría deducir que en esta época se produjo una revolución tecnológica, y también el aumento del comercio, tanto porque los barcos servían para el transporte de mercancías, como porque la madera provenía del Levante (especialmente del actual Líbano). En cuanto a Nubia y el frente Sur y Este, la expansión militar aseguraba la explotación minera de la piedra y el oro.

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Recipientes para almacenar vino, de época tinita. Abidos.

El comercio internacional servía para satisfacer demandas de primera necesidad de madera, piedra y metales para producción de bronce, así como de artículos de lujo, incluidos metales y piedras preciosas. Además, por motivos sociales, como el culto funerario y la ostentación y políticos, como la demostración de poder, había gran demanda local para la construcción de objetos funerarios, estatuas reales y todo tipo de monumentos, que era satisfecha mediante la presencia militar en áreas productivas.

En cuanto a la satisfacción de las necesidades básicas de la población, la producción alimenticia llegaba en forma de impuestos al aparato político, almacenándose en los llamados silos reales, y posteriormente era distribuido entre la población no rural. En este sector se comenzaban a constituir los artesanos, dedicados en modo particular al trabajo de madera y metal. El resto de la población la constituía el sector dedicado al comercio - fluvial e internacional - y la que formaba parte del aparato político -ejército, burocracia, familia real -.

Religión

En esta época los dioses locales de las ciudades y centros religiosos comenzaron a tomar importancia nacional, muchas veces mediante el llamado sincretismo o asimilación de dioses y cultos de distintos orígenes. Uno de los casos más relevantes es el de Osiris, un dios benefactor relacionado con la fertilidad, el comercio y, sobre todo, la vida después de la muerte, originario de la ciudad bajo-egipcia de Busiris, que fue asimilado con un dios de características similares de la ciudad alto-egipcia de Abidos, ciudad que consolidó su autoridad como centro religioso y funerario (allí eran enterrados los faraones), más aún al adoptarse a Osiris y a su hijo Horus dentro del simbolismo de la realeza.

Posiblemente, en esta época se comenzó a gestar el mito de las guerras entre Osiris y Horus contra Seth, aunque su redacción definitiva es posterior.

Indicios de conflictos internos

Parecen relacionarse, en un modo simplificado, con una oposición del Bajo Egipto al centralismo de la monarquía del Alto Egipto. Ya se comienzan a evidenciar en el reinado de Adyib, quien al parecer tuvo que enfrentar rebeliones en el Bajo Egipto, a pesar de algunas señales de acercamiento, como su matrimonio con una menfita. Su sucesor, Semerjet, parece ser un usurpador. Ambos reyes, así como un tercero, Qaa, fueron enterrados, como sus antecesores, en Abidos (Alto Egipto); además de Qaa se conoce una estela en la que utiliza símbolos como el dios Horus (hijo de Osiris y por lo tanto relacionado con Abidos) y la Corona Blanca del Alto Egipto, en lugar de la Corona Doble.

Todo ello evidencia una inclinación de la monarquía hacia el Alto Egipto y un proceso de sedición por parte del Bajo. Si bien estos indicios se diluyen en los reinados de sus sucesores Hotepsejemuy (quien incluso fue enterrado en Saqqara, en el Bajo Egipto) y Nebra, serían antecedente de disturbios más graves ocurridos algo más tarde.

Peribsen eliminó al dios Horus de la simbología real y lo reemplazó por el dios Seth, lo recuerda al mito de la guerra entre Horus y Seth. Así, da la impresión que la guerra civil desencadenada bajo su sucesor Jasejem poseía un marcado carácter religioso, siendo una guerra entre seguidores de uno y otro dios.

La rebelión llegó a atacar la ciudad de Nejet, antiguo centro religioso de la monarquía del Alto Egipto, lo que da una idea de su magnitud. Finalmente Jasejem se impuso, como lo demuestran los relieves de las bases de dos estatuas, en las que se muestran los enemigos muertos y en las que el rey es representado significativamente con la Corona Blanca del Alto Egipto. Tanto el cambio de nombre de Jasejem (que significa «un poder») a Jasejemuy («dos poderes»), como el regreso a la simbología de Horus tras las modificaciones de Peribsen, nos inducen a pensar que los rebeldes del norte tomaban como emblema al dios Seth, en contraposición al Horus de la monarquía.[cita requerida]

El origen de las ciudades del mundo mediterráneo

La historia de Egipto se inicia con el desarrollo de poblados agrícolas y ganaderos en el fértil valle del Nilo, en las mesetas cercanas al río, que paulatinamente se transformaron en asentamientos fluviales con el fin controlar los sistemas de irrigación. El río Nilo era la gran vía de comunicación constituyendo el principal elemento vertebrador del territorio.

Estas ciudades se conformaron con calles paralelas al río, cruzadas por otras perpendiculares que desembocaban en él, casi siempre formando ángulos rectos, originando, de forma natural, los primeros trazados urbanos ortogonales (plan hipodámico).

En el milenio III a. C. surgen en Egipto más de treinta ciudades, a lo largo del valle y el delta del Nilo. Este es el nombre actual, o helenizado, de estas nuevas ciudades (o sus necrópolis), por orden alfabético:

Abidos, Abu Gurab, Abu Roash, Abusir, Ajmin, Acoris, Amra, Armant, Asiut, Atribis, Bet Jalaf, Beni Hassan, Buhen, Buto, Coptos, Dendera, Edfu, Elefantina, El Badari, El Kab, Gerzeh, Guiza, Heliópolis, Heracleópolis, Hermópolis, Hermontis, Hieracómpolis, Hiu, Kom Abu Billo, Kom el-Hisn, Kom Ombo, Menfis, Naqada, Qina, Qus, Saqqara, Siena, Tasa, Tarjan, Tebas, Tinis y Tod.

Cronología del periodo arcaico de Egipto

Cronología estimada por los siguientes egiptólogos:

Primer faraón: (Menes)

  • Narmer
  • Aha
    • 3007-2975 (von Beckerath),
    • 3000-2980 (Schneider y Krauss),
    • 2972-2939 (Malek).

Último faraón:

  • Jasejemuy
    • c. 2740 (Krauss),
    • 2714-2687 (Redford),
    • 2709-2682 (von Beckerath),
    • 2690-2663 (Dodson),
    • 2674-2647 (Malek).

Véase: Cronología del Antiguo Egipto

Cronograma

Referencias

Referencias digitales

Enlaces externos

Periodo precedente Periodo histórico Periodo siguiente
Periodo Protodinástico Periodo arcaico
Dinastías: Primera y Segunda
Imperio Antiguo
Bet Jalaf

Bet Jalaf (Beit Khallaf) es una pequeña aldea situada unos diez kilómetros al oeste de Girga, en Egipto Medio. Es célebre porque en sus inmediaciones se encuentra una necrópolis del periodo arcaico de Egipto y dos grandes mastabas. En 2006, la población total de la localidad era de 10.895 personas.​

Dinastía II de Egipto

La segunda dinastía de faraones egipcios transcurre de c. 2850 a 2700 a. C., y forma parte, con la dinastía I, del Periodo arcaico.

No se aprecia una clara ruptura entre la primera y la segunda dinastías. Algunos indicios hacen suponer la pacificación lograda entre las Dos Tierras, el Alto Egipto y el Bajo Egipto, como refleja el nombre del primero de sus reyes, Hetepsejemuy "los dos poderes están en paz".

La segunda dinastía cierra el período Arcaico o Tinita, (nombre dado del lugar de donde procedían los primeros faraones de las dos primeras dinastías, Tinis, This en egipcio, cerca de Abidos)

Dinastía I de Egipto

La Dinastía I de faraones egipcios forma parte, juntamente con la Dinastía II, del Periodo Arcaico o Tinita, porque tienen su origen en Tinis (en griego, Tis en egipcio), próxima a Abidos, en el Alto Egipto.

El periodo coincide con el final del periodo denominado Naqada IIId (final del Semaniense), y transcurre desde el 3050 a. C. hasta el 2890 a. C., aproximadamente, variando esta cronología en las fuentes bibliográficas en función de los métodos de datación adoptados.

Los primeros faraones consolidan la unificación del Alto y Bajo Egipto bajo su poder, comenzando la Historia del Antiguo Egipto faraónico y por tanto de la Primera Dinastía de Egipto. A pesar de la unificación, se mantuvieron a efectos administrativos los estados locales, origen de los futuros nomos: son anteriores a la tercera dinastía 16 nomos del Alto Egipto y 10 del Bajo Egipto.

Dioses egipcios

Las deidades del Antiguo Egipto son los dioses que eran venerados en el Antiguo Egipto. Las creencias y rituales que rodean a estos Dioses son el centro de la religión del Antiguo Egipto, que emergió junto con ellos en algún momento en la prehistoria. Las deidades representaban a las fuerzas y fenómenos naturales, y los egipcios los apoyaban y calmaban a través de ofrendas y rituales de modo que estas fuerzas continuaran con sus funciones de acuerdo a la maat, o el orden divino. Después de la fundación del Estado egipcio alrededor de 3100 a.C., la autoridad para realizar estas tareas era controlada por el faraón, quien decía ser el representante de los dioses y quien gestionaba los templos donde los rituales eran llevados a cabo.

Las complejas características de los dioses fueron expresadas a través de mitos y en las intrincadas relaciones entre las deidades: lazos familiares, grupos y jerarquías poco estrictas y combinaciones de dos dioses en uno. Las diversas representaciones de las deidades en el arte del Antiguo Egipto —como animales, humanos, objetos y combinaciones de diferentes formas— también aludían, a través del simbolismo, a sus características esenciales.

En épocas diferentes, varios dioses ocuparon la posición más alta en la sociedad divina, incluyendo a la deidad solar Ra, el misterioso dios Amón y la diosa madre Isis. Usualmente se le acreditaba la creación del mundo a la deidad más alta y frecuentemente se conectaba con el poder para dar vida del sol. Algunos académicos han argumentado, basándose en parte en manuscritos egipcios acerca de estos altos dioses, que los egipcios reconocieron un poder divino único que estaba detrás de todas las cosas y presente en todas las deidades. Sin embargo, jamás abandonaron la visión politeísta del mundo, con una posible excepción en la época del Atonismo en el siglo XIV a. C., cuando la religión oficial se centró casi exclusivamente en el dios solar impersonal Atón.

Se creía que los dioses estaban presentes a través del mundo, que eran capaces de influenciar los eventos naturales y las vidas humanas. Los humanos interactuaban con ellos en los templos y en santuarios no oficiales, por razones personales como por las metas más grandes de los ritos del estado. Los egipcios rezaban buscando ayuda divina, utilizaban rituales para compeler a los dioses a actuar, los llamaban en busca de consejo. Las relaciones humanas con sus dioses eran una parte fundamental de la sociedad egipcia.

Hieracómpolis

Hieracómpolis (en griego), Nejen (fortaleza en egipcio) o Kom el-Ahmar (montículo rojo en árabe) fue durante el periodo predinástico la capital del Alto Egipto y de ella partió Narmer para lograr la unificación de las Dos Tierras (Egipto). Posteriormente, la capital pasó a Eileithyaspolis (El Kab) y finalmente se convirtió en el centro administrativo del III nomo del Alto Egipto.

Hieracómpolis fue el centro de culto de Horus, dios tutelar de los monarcas de las primeras dinastías, siendo el soberano la manifestación de Horus en la tierra. Horus encarnó la zona fértil del valle del Nilo, y Seth la zona estéril, el desierto.

Historia de la cerveza

La historia de la cerveza es la descripción cronológica, desde su origen, de la evolución de una de las bebidas fermentadas más antiguas de la humanidad.​ Se produce la cerveza mediante la fermentación alcohólica de los cereales ayudada por la acción de diversas levaduras. Los ingredientes básicos que intervienen en la elaboración de esa bebida son: el agua, los cereales (generalmente malta de cebada o trigo), las levaduras y (recientemente en su historia) el lúpulo (Humulus lupulus L.).​ La combinación de la calidad, cantidad y especie de cada uno de estos ingredientes produce una gran variedad de tipos de cerveza. A través de su evolución, dependiendo de la época que se trate, la región y de la cultura, se ha considerado una bebida bien de carácter social, con cualidades refrescantes, o con características nutritivas. Las primeras cervezas eran de tipo ale, es decir, de fermentación a temperatura ambiente causada por la levadura Saccharomyces cerevisiae (sin empleo de lúpulo), responsable igualmente de las fermentaciones del pan y el vino. Posteriormente, ya en el siglo XV d. C. se comienza a fermentar en la zona baja de las cubas. El efecto de una nueva levadura (Saccharomyces pastorianus) necesita menores temperaturas y se busca de forma natural en el fondo de cuevas: surge así la cerveza tipo lager. En el mismo siglo se incluye el lúpulo en algunas de las cervezas. Su popularidad y agradable sabor hace que esta nueva cerveza (lager), esté en oposición con la clásica (ale). Su producción necesitará el advenimiento de las máquinas de vapor y la introducción de los sistemas de refrigeración fundamentados en los compresores.

Uno de los hitos importantes en la fabricación de cerveza fue el inicio de la capacidad de cultivar las levaduras fermentativas, este hito fue alcanzado en las primeras décadas del siglo XX d. C.. Anteriormente a estas fechas, el mosto de la cerveza se inoculaba con las fermentaciones precedentes, siendo el proceso poco eficiente e impredecible. En 1883 el micólogo danés Emil Christian Hansen, de los laboratorios de Carlsberg, ideó un método para emplear cultivos unicelulares en la producción de levaduras.​ La utilización de cultivos puros de levaduras se adoptó de inmediato en todo el mundo. Primero en las cervezas de tipo lager y posteriormente en las ale. La investigación en el terreno de la microbiología aplicada a los mecanismos de las levaduras permitió la aparición de nuevos tipos de cervezas desconocidos hasta la fecha. Las cervezas tipo lager (concretamente las pale lager) suponen, a comienzos del siglo XXI d. C., casi un 90 % de la producción mundial.

Durante la Revolución Industrial la producción de cerveza tuvo que pasar de ser artesanal, y orientada exclusivamente al consumo doméstico, a ser producida a escala industrial y orientada a las masas.​ A este incremento de la producción mundial contribuyeron, por una parte, las mejoras tecnológicas aplicadas a la industria y el aumento en el conocimiento de los procesos microbiológicos existentes en la producción de la cerveza y, por otra, la constante urbanización de las clases sociales. En el siglo XX d. C. la producción cervecera mundial se encontraba en manos de compañías multinacionales (algunas como Anheuser-Busch InBev) y varios miles de pequeños productores, que van desde los denominados brewpubs hasta cerveceras regionales (aludiendo al término terroir). La cerveza se consume en cientos de variedades en locales hosteleros como: bares, tabernas, pubs, biergartens y festivales especiales, así como celebraciones diversas a lo largo del mundo. Una de las últimas innovaciones del siglo XXI d. C. l son las microcervecerías.

IV milenio a. C.

El IV milenio a. C. comenzó el 1 de enero de 4000 a. C. y terminó el 31 de diciembre de 3001 a. C.

Jasejemuy

Jasejemuy fue el último faraón de la dinastía II y del Periodo arcaico de Egipto, o Periodo tinita. Gobernó ca. 2709 - 2682 a. C. ​

Figura como Dyadyay en la Lista Real de Abidos; se le cita como Beby en la Lista Real de Saqqara. Manetón comentó, según Sexto Julio Africano, en versión del monje Jorge Sincelo, que el noveno rey, Jeneres, gobernó treinta años. El Canon de Turín asigna a ...bty un reinado de 27 años, dos meses y un día.

Literatura del Antiguo Egipto

Se considera literatura del Antiguo Egipto a los textos escritos en lengua egipcia desde el período faraónico del Antiguo Egipto hasta el final de la dominación romana del país. Representa el corpus más antiguo de la literatura egipcia y, junto con la literatura sumeria, se considera la literatura más antigua del mundo.​

La escritura en el antiguo Egipto, tanto jeroglífica como hierática, se remonta a finales del cuarto milenio a. C. durante el período tardío del Egipto predinástico. En el Imperio Antiguo (siglos XXVI a XXII a. C.) las obras literarias consistían en textos funerarios, epístolas y cartas, himnos y poemas y textos autobiográficos conmemorativos que relataban la trayectoria de altos funcionarios administrativos. Hasta principios del Imperio Medio (siglos XXI a XVII a. C.) no surgió una literatura narrativa egipcia, que supuso una «revolución mediática» que, según el egiptólogo y académico británico Richard B. Parkinson, fue el resultado de la aparición de una clase intelectual de escribas, de una nueva sensibilidad cultural sobre la individualidad, de unos niveles de alfabetización sin precedentes y un mayor acceso al material escrito.​ Sin embargo es probable que la tasa de alfabetización general fuera inferior al uno por ciento de la población total, por lo que la creación literaria estaba reservada a la élite social, monopolizada por una clase de escribanos vinculados a las oficinas del gobierno y a la corte real del faraón reinante, aunque no existe un consenso pleno entre los eruditos modernos en cuanto a la dependencia de la antigua literatura egipcio del orden sociopolítico de las cortes reales.

El egipcio medio, la lengua hablada del Imperio Medio, se convirtió en un idioma clásico durante el Imperio Nuevo (siglos XVI a XI a. C.) cuando apareció por primera vez por escrito la lengua vernácula conocida como egipcio tardío. Los escribas del Imperio Nuevo canonizaron y copiaron muchos textos literarios escritos en egipcio medio, que seguía siendo el idioma utilizado para las lecturas orales de los textos jeroglíficos sagrados. Algunos géneros de la literatura del Reino Medio, como las sebayt o «enseñanzas» y los relatos de ficción, seguían siendo populares durante el Imperio Nuevo, aunque el género de los textos proféticos no resurgió hasta el período ptolemaico (siglos IV a I a. C.). Entre los relatos más populares están la Historia de Sinuhé y la Historia del campesino elocuente y entre las enseñanzas más significativas están las Instrucciones de Amenemhat y La enseñanza de la lealtad. Durante el Imperio Nuevo la escritura de grafitos conmemorativos en los templos sagrados y en las paredes de las tumbas llegó a convertirse en un género literario en sí mismo, aunque empleaba expresiones similares a las de otros géneros. El reconocimiento de la autoría legítima solo era importante en unos pocos géneros y en los textos de «enseñanzas» generalmente se utilizaban seudónimos y se atribuían de forma engañosa a destacadas figuras históricas.

La literatura del Antiguo Egipto se ha conservado en una gran diversidad de soportes, como hojas y rollos de papiro, ostracones de piedra caliza o cerámica, tablillas de madera, edificios de piedra monumentales y sarcófagos. Se han descubierto depósitos escondidos con material literario, enterrados durante miles de años, en asentamientos situados en los márgenes secos del desierto de la civilización egipcia. Sin embargo, los textos desenterrados por los arqueólogos modernos que se conservan representan solo una pequeña parte del material literario del antiguo Egipto. La región que se extiende por la llanura aluvial de la crecida del Nilo está poco representada porque el entorno húmedo no es adecuado para la conservación de las inscripciones en papiros y la tinta.

Mastaba

La mastaba ("Per-dyet" en egipcio antiguo) es un tipo de tumba egipcia antigua de base rectangular, techo plano y muros laterales inclinados, construida con bloques de adobe (barro del río Nilo) o con piedra. Estos edificios eran el lugar de entierro de muchos personajes egipcios durante el Periodo Arcaico de Egipto y el Antiguo Imperio. Durante la época del Antiguo Imperio, los faraones comenzaron a ser enterrados en pirámides, en lugar de mastabas, aunque continuaron empleándose para otros personajes durante más de mil años.​

Mehit

Mehit, Mehyt o Mejit fue una diosa del Antiguo Egipto. Significa "la que está completa". En el Periodo arcaico de Egipto, se la representaba como una leona reclinada con tres postes doblados que se proyectaban desde su espalda. En esa época aparece en numerosas improntas de sellos dinásticos tempranos y artefactos de marfil, generalmente junto con una representación de un santuario del Alto Egipto.​ Los principales lugares de culto fueron Hieracómpolis y Tinis.​ También fue adorada en Edfu.

Mehit fue la consorte de Anhur u Onuris, un dios cazador que era adorado en Tinis. Varios textos aluden a un mito donde Anhur sigue la pista de Mehit en Nubia y la lleva a Egipto como esposa. Este suceso es la base del nombre Anhur, que significa 'portador del distante'. Fuentes tardías identifican esta historia con el mito de la 'Diosa distante', donde el Ojo de Ra, una deidad solar que puede tomar la forma de varias diosas, huye de su padre Ra, que envía a uno de sus dioses para recuperarla. En la versión de Anhur y Mehit, Anhur se sincretiza con Shu y Mehit con Hathor-Tefnut, hermana y esposa mitológicas de Shu. Como Shu y Tefnut representaban a veces el sol y la luna, Mehit también podría representar la luna llena. Su regreso a su lugar de origen podría representar la restauración del Ojo de Horus, un símbolo de la luna y de la orden divina del cosmos.​

La egiptóloga Geraldine Pinch sugiere que la diosa distante pudo haber sido originalmente una personificación de los desiertos de Nubia, cuyo mito sería absorbido por un conjunto complejo de mitos que rodean el Ojo de Ra.​ Toby Wilkinson expone que en tiempos dinásticos tempranos, Mehit podría haber sido una diosa protectora, asociada con lugares sagrados y es bastante probable que al igual que Horus Behdetite, la diosa leona, más tarde identificada como Mehit no estuviese asignada a una localidad concreta.​

Narmer

Narmer fue un rey del Antiguo Egipto durante el periodo arcaico de Egipto.​ Probablemente fue el sucesor de los protodinásticos reyes Horus Escorpión II y/o Horus Ka, siendo considerado por algunos el unificador de Egipto y fundador de la dinastía I.

La identidad de Narmer es el tema del debate actual, aunque el consenso general egiptológico identifica a Narmer con el faraón Menes de la dinastía I, a quien también se le acredita la unificación de Egipto como el primer faraón.​​​​ Esta conclusión se basa en la paleta de Narmer, que muestra a Narmer como el unificador de Egipto, y los dos sellos de necrópolis de Abidos que lo muestran como el primer rey de la dinastía I.

La fecha comúnmente dada para el comienzo de su reinado es 3100 a. C.​​ Otras estimaciones principales que usan tanto el método histórico como la datación por radiocarbono lo sitúan en el rango 3273-2987 a. C.​

Usando el método histórico, se usa un evento astronómico registrado en textos egipcios como punto de partida y a partir de este se determina por "cálculo muerto" la fecha de reinado del soberano, sumando o restando los años de gobierno de cada rey —tomados generalmente de Manetón, la Lista Real de Abidos o la Piedra de Palermo— hasta llegar al rey en cuestión. Por supuesto, hay incertidumbre sobre la duración de los reinados, especialmente en los períodos intermedios y el periodo arcaico, además que los eventos astronómicos disponibles para las estimaciones están ubicados en Imperio Nuevo y el Imperio Medio (para una discusión de los problemas en el establecimiento de fechas absolutas para el Antiguo Egipto, véase Shaw (2000, pp. 1-16)). Dos estimaciones basadas en este método son: Hayes (1970, p. 174), que sitúa el inicio del reinado de Narmer/Menes en 3114 a. C. y lo redondea a 3100 a. C. y, Krauss y Warburton (2006, p. 487) que da como fecha 2950 a. C. Varias estimaciones del comienzo de la dinastía I colocan su inicio con Aha, dejando de lado la cuestión de si comenzó con Narmer o Aha, por lo deben ser ajustados por la longitud del reinado de Narmer para producir una estimación de la fecha del comienzo del reinado de Narmer. Desafortunadamente, no se tiene una estimación confiable de la duración del reinado de Narmer, siendo la mejor la estimación de Manetón (Julio Africano). La duración de acuerdo con Manetón (1940, p. 29) es de 62 años, bajo el supuesto que Narmer y Menes fueron la misma persona. Por lo tanto, el inicio de su reinado 62 años antes de la fecha del inicio de la dinastía I dada por los autores que suponen su inicio en el reinado de Aha. Las estimaciones del comienzo del reinado de Narmer calculadas de esta manera incluyen von Beckerath (1997, p. 179) (3094-3044 a. C.); Helck (1986, p. 28) (2987 a. C.); Kitchen (2000, p. 48) (3092 a. C.) y Shaw (2000, p. 480) (3062 a. C.). Considerando todas estas estimaciones nos da un rango de 3114-2987 a. C. basados en el método histórico. La excepción al consenso dominante es Mellaart (1979, pp. 9-10) que estima el principio de la dinastía I en 3400 a. C. Sin embargo, llegó a esta conclusión al ignorar la fecha astronómica del Imperio Medio y su conclusión no es ampliamente aceptada.

La datación por radiocarbono también presenta sus problemas. De acuerdo con Hendrickx (2006, p. 90), «las curvas de calibración para la (segunda mitad) del cuarto milenio a. C. muestran fluctuaciones importantes con rangos de datos largos posibles como consecuencia. Generalmente se considera un "período malo" para la datación por radiocarbono». El uso de un enfoque estadístico, incluyendo todas las fechas de carbono 14 disponibles para el período arcaico reduce, pero no elimina, los problemas inherentes. Dee et al. (2003, tabla 1) utilizan este enfoque y derivan una estimación del intervalo de confianza del 65 % para el inicio de la dinastía I en 3211-3045 a. C. Sin embargo, definen el comienzo de la dinastía I como el comienzo del reinado de Aha y al no existir fechas de radiocarbono para Narmer, nuevamente se recurre al ajuste de 62 años, lo que nos da un rango de 3273-3107 a. C., siendo estas fechas cercanas a las obtenidas mediante el método histórico (3114-2987 a. C.).

Combinando los resultados de ambas metodologías diferentes, se obtiene un rango de 3273-2987 a. C. para el comienzo de su reinado.

Osiris

Osiris es un dios y rey mítico del Antiguo Egipto. Según la mitología egipcia fue el inventor de la agricultura y la religión y su reinado fue beneficioso y civilizador. Murió ahogado en el Nilo, asesinado en una conspiración organizada por Seth, su hermano menor. A pesar del desmembramiento de su cuerpo, fue devuelto a la vida por el poder mágico de sus hermanas Isis y Neftis. El martirio de Osiris le valió para conquistar el mundo del más allá, donde se convirtió en juez soberano y supremo de las leyes del Maat.

Durante el Imperio Medio de Egipto la ciudad de Abidos se convirtió en la ciudad del dios Osiris, atrayendo a muchos fieles en busca de la eternidad. La popularidad de esta ciudad se basaba en sus fiestas de Año Nuevo y en la posesión de una reliquia sagrada, la cabeza del dios.

Durante el primer milenio a. C. mantuvo su condición de dios funerario y juez de las almas. Sin embargo, su asociación a las crecidas del Nilo y, por ello, como dios de la fertilidad, adquirieron protagonismo, aumentando así su popularidad entre la población nilótica. Los colonos griegos que vivían en Menfis adoptaron su culto hacia el siglo IV a. C. en su forma local de Osiris-Apis, el toro sagrado muerto y momificado. Los gobernantes lágidos introdujeron este culto en su capital, Alejandría, en forma de Serapis, el dios sincrético grecoegipcio. Después de la conquista de Egipto por los romanos, Osiris e Isis se exportan a Roma y a su imperio, donde se mantienen, con altibajos, hasta el siglo IV d. C., cuando fueron finalmente desplazados por el cristianismo tras la prohibición del paganismo por el Edicto de Tesalónica.

Las primeras representaciones de Osiris se remontan al siglo XXV a. C. y su culto duró hasta el siglo VI d. C., cuando el templo de Isis en la isla de File, el último existente en Egipto, fue clausurado en torno al año 530 por orden del emperador Justiniano.​

Relaciones exteriores del Antiguo Egipto

El contenido que sigue a continuación es una crónica de lo acontecido, con respecto a las relaciones externas de Egipto, desde el periodo predinástico hasta el año 343 aC.

Saqqara

Saqqara es el emplazamiento de la necrópolis principal de la ciudad de Menfis, en la ribera occidental del Nilo, situada a unos 30 km de El Cairo y 17 de la ciudad de Guiza. Funcional desde la Dinastía I (ca. 3050 a. C.) hasta época cristiana (ca. 540).

Tinis

Tinis (Thinis, This o Tis) es el nombre griego de una población del Antiguo Egipto, situada cerca de Abidos, en el Alto Egipto, que fue la capital de las dos primeras dinastías del Antiguo Egipto.

Nombre egipcio: Cheni (ṯni). Nombre griego: Tinis, Tis. Nombre árabe: Al-Birba (?)

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