Península ibérica

La península ibérica[n 1]​ se encuentra situada en el sudoeste de Europa; está rodeada por el mar Mediterráneo y el océano Átlántico, uniéndose al resto del continente por el noreste. Es una de las tres grandes penínsulas meridionales de Europa, junto a la itálica y la balcánica. Tradicionalmente se ha establecido la frontera de la península en la cordillera pirenaica, si bien el istmo se encuentra situado en la línea recta que une el punto central de los golfos de Vizcaya y León —entre las ciudades de Bayona y Narbona—, quedando por tanto comprendida una franja meridional de territorio francés al sur del istmo.

Ocupan casi toda la superficie peninsular dos países, España y Portugal, además de Andorra, el territorio británico de Gibraltar y, de forma parcial, los departamentos franceses de la zona pirenaica, si bien estos últimos, convencionalmente, no se tienen en cuenta. Históricamente, se ha denominado «península ibérica», «Iberia», «península hispánica»[n 2]​ o «península hespérica»[n 3]​ al territorio continental situado «más allá» de los Pirineos.

Península ibérica
Península
España y Portugal

Imagen de la península ibérica tomada desde un satélite artificial
Localización geográfica
Continente Europa
Mar (océano) Océano Atlántico (oeste y norte)
Mar Mediterráneo (sur y este)
Estrecho Estrecho de Gibraltar (al sur)
Coordenadas 40°14′24″N 4°14′21″O / 40.24, -4.2391666666667Coordenadas: 40°14′24″N 4°14′21″O / 40.24, -4.2391666666667

Toponimia

Map of Europe according to Strabo
Mapa de Europa según Estrabón.

En la actualidad, en español recibe el nombre de «península ibérica». Distintos nombres de este accidente geográfico en otras lenguas y dialectos hablados en mayor o menor medida en el territorio serían el de «Península Ibérica» (portugués, gallego, asturiano y extremeño), «Península Ibèrica» (catalán), «Iberian Peninsula» (inglés), «Péninsule Ibérique» (francés), «Peninsula Iberica» (aragonés y occitano) e «Iberiar penintsula» (euskera).

Antaño, historiadores y geógrafos de cultura griega, como Heródoto, Estrabón y Apiano, la denominaron «Iberia». Los escritores romanos a su vez le daban el nombre de «Hispania».

Su nombre proviene del río Íber, probablemente el actual Ebro, aunque también pudiera ser otro río de la provincia de Huelva, donde textos muy antiguos citan un río Iberus y un pueblo al que llaman iberos. En un principio, en la Grecia arcaica los griegos pudieron llamarla «Hesperia», ya que Hesperia era descrita como la zona más occidental del Mediterráneo, aunque no se sabe con certeza si se refiere a la actual España, Marruecos o ambas. Más tarde los griegos pasarían a llamarla «Iberia».[2]

Polibio, un historiador griego del siglo II a. C. que vivió un tiempo en la península, escribe:

Se llama Iberia a la parte que cae sobre Nuestro Mar (Mediterráneo), a partir de las columnas Herákleas. Mas la parte que cae hacia el Gran Mar o Mar Exterior (Atlántico), no tiene nombre común a toda ella, a causa de haber sido reconocida recientemente.

Estrabón dedica el Libro III a la península ibérica.

La primera parte de ella (Europa) es, como decíamos, el occidente; es decir, Iberia; ésta, en su mayor extensión, es poco habitable, pues casi toda se halla cubierta de montes, bosques y llanuras de suelo pobre y desigualmente regado.
Estrabón, Libro III.

Apiano de Alejandría (siglo II), en su Historia romana, escribe:

El tamaño de Iberia, llamada ahora Hispania en lugar de Iberia por algunos, es grande e increíble para tratarse de un sólo país, cuya extensión es de diez mil estadios y su longitud es igual a su anchura.
Apiano, Historia romana.

La historiografía se refiere a ella también con otros vocablos, según el contexto histórico: «Celtaria», «Celtiberia», «Tierra de Tartessos», «Sefarad», «Al-Andalus», etc. Algunos eruditos, como Dámaso Alonso, estimaban que el nombre de Península Hispánica sería más adecuado.[n 4]

Evolución histórica

Iberian Peninsula antique map
Mapa del siglo XVIII grabado al cobre e iluminado a mano, representando varias características topográficas de la península ibérica.

Iberia fue el nombre dado por los griegos a la península, aunque la parte que más conocían era la zona meridional mediterránea, en torno al río Íber. Hispania era el nombre utilizado por los romanos para designar a la península ibérica, posiblemente de origen púnico (véase Origen del nombre de Hispania).

Tras la conquista musulmana recibió el nombre de al-Ándalus, pasando a ser parte de la provincia norteafricana del Califato Omeya (711 a 1492) para más tarde convertirse en el Emirato de Córdoba y posteriormente en el Califato de Córdoba independiente del Califato Abasí. Con la disolución del Califato de Córdoba en 1031, el territorio se dividió en los primeros reinos de taifas, periodo al que sucedió la etapa de los almorávides, los segundos reinos de taifas, la etapa de los almohades y los terceros reinos de taifas.

Juan Villuga (1543) Repertorio Caminos España
Reportorio de todos los Caminos de España en el año de gracia de 1543, por Juan Villuga.

Más adelante, después de la unión dinástica de las Coronas de Corona de Castilla y Aragón y las conquistas de Granada y la mayor parte del Reino de Navarra, se empezó a llamar España a los territorios resultantes, por simplificación entre los no españoles, aunque la unificación jurídica de todos estos reinos no estuviera consolidada hasta el siglo XVIII, con los Borbones.

Hasta finales del siglo XVII, inicios del siglo XVIII, todos los pueblos de la península ibérica se consideraban españoles, como actualmente los diversos pueblos de Escandinavia se consideran escandinavos, o los de la península balcánica se consideran balcánicos.[cita requerida] Con dificultad los portugueses se sintieron obligados a dejar de llamarse también españoles, a fin de no ser tomados por castellanos, a medida que se desarrollaba la castellanización de otros reinos de la antigua Hispania.

Por la manifiesta imposibilidad histórica, política y cultural demostrada de continuar llamando a los portugueses «españoles», sin que pudieran ser confundidos con los castellanos por otros pueblos que gobernaban dentro y fuera de la península hispánica, se empezó, desde entonces, a utilizar la expresión "ibérico" para designar a los "dos pueblos" de la península hispánica, ahora preferentemente llamada por el neologismo península ibérica. Este proceso fue paralelo y similar al que surgió en el exterior de llamar español al idioma castellano, convertido en la única lengua oficial por el gobierno español, hasta que cambiaron la designación oficial del Estado, con la creación de la denominación oficial: Reino de España en el siglo XVIII, y el cambio del título de los reyes de León, Castilla, Aragón, Sicilia, etc. para los reyes de España con fines simbólicos de unificación administrativa y para la nueva presentación internacional de la monarquía de la meseta.[3]

Geografía

Iberian Peninsula at Night - NASA Earth Observatory
Vista nocturna de la península ibérica desde el espacio (NASA).

La península tendría unos 622 918 km², incluyendo cerca de 40 000 km² correspondientes a la parte al sur del istmo pero al norte de los Pirineos, territorio francés.[4]​ Si se excluye esa zona el área ascendería a unos 582 918 km².[4][5]

Dentro de sus límites geográficos se encuentran España peninsular, Portugal continental, Andorra y Gibraltar, además de la mencionada franja meridional francesa. Por el sur, la península está separada de África (Marruecos y Argelia) por el mar Mediterráneo (que en esta zona se denomina mar de Alborán) y el océano Atlántico, siendo el estrecho de Gibraltar el límite entre ambos. El punto más alto es el Mulhacén de una altitud de 3478,6 m sobre el nivel del mar. El río más largo es el Tajo, con una longitud de 1007 km (731 km en España y 275 km en Portugal).

El geógrafo griego Estrabón, hablando de la península ibérica, la compara con una piel de toro:

Iberia... se parece a una piel tendida en el sentido de su longitud de occidente a oriente y en el sentido de su anchura del septentrión al mediodía.
Spain
Mapa físico-político de la península ibérica

Por su extensión, la península ibérica ocuparía, en caso de ser reunificada bajo un mismo Estado (como lo estuvo entre 1580 y 1640, con la excepción de Andorra), el lugar 48 como país más grande del mundo y por su población ocuparía el lugar número 24.

Centro geográfico

No hay un consenso científico sobre donde está situado el centro geográfico de la península ibérica.[4]​ Tradicionalmente las localidades madrileñas de Getafe, con el cerro de los Ángeles como punto geodésico, y Pinto, en la confluencia de las calles Maestra María del Rosario y del Hospital, se disputan desde hace siglos dicho reconocimiento. Sin embargo más recientemente han salido otros estudios que situarían el centro geográfico en la provincia de Toledo.[6][7]

Topografía

Su topografía tiene como principal característica que la mayor parte de su superficie está configurada como una meseta, con ligera pendiente hacia poniente; esta tiene una altura media de seiscientos metros sobre el nivel del mar; el litoral es rocoso y con acantilados al norte, nordeste, noroeste y sureste, siendo más suave la mayor parte del litoral este y sur.

Puntos extremos

Tarifa SPOT 1165
Punta de Tarifa, extremo sur de la península.

Ríos

Los principales ríos de la península ibérica son, en orden descendiente de longitud, el Tajo, el Ebro, el Duero, el Guadiana y el Guadalquivir. Todos ellos tienen más de seiscientos kilómetros de longitud cada uno.

Naturaleza

Geología

Iberian Peninsula geological map ES
Mapa geológico de la península ibérica.

La geología de la península ibérica responde a una larga historia geológica, desde los tiempos proterozoicos hasta la actualidad, reflejando fusiones y roturas de continentes, apertura de océanos e importantes episodios orogénicos. Las huellas y cicatrices de esta historia configuran la corteza continental, la estructura y naturaleza de las rocas ígneas, metamórficas y sedimentarias que componen la península así como los actuales relieves.

Flora

Masas Boscosas en España - Forests in Spain
Bosques de España según el IGNE.
Peninsula Iberica bosques1
Ocupación potencial de los bosques ibéricos.

Su aislamiento geográfico ha permitido el desarrollo de una flora y fauna] características que incluyen un importante número de taxones endémicos. Como dato interesante hay que destacar que en España hay 17 804 millones de árboles y que cada año crecen una media de 284 millones más, según un estudio elaborado por la Sociedad Española de Ciencias Forestales en septiembre de 2009.[10]

España es el segundo país de la Unión Europea con más superficie forestal, un total de 26,27 millones de hectáreas o el 57 % de su territorio, siendo la superficie arbolada, según el tercer inventario forestal, de 14,73 millones de ha y el resto de matorral mediterráneo.[n 5]

La flora de la península, por sus condiciones biohistóricas, geográficas, geológicas, orográficas, etc., es una de las más ricas y variadas de toda Europa, comparable a la de países mediterráneos como Grecia e Italia e incluso de mayor diversidad; se calcula que incluye más de 8000 especies de plantas, muchas de ellas endémicas.

El Mediterráneo ha estado sometido en el pasado a grandes alteraciones de clima y vegetación, unido a unas variaciones, a veces muy grandes, en el nivel del mar y a variaciones en las posiciones relativas de las masas continentales (placas europea y africana). Con la entrada de plantas y el aislamiento, debido a las fluctuaciones marinas o a las periódicas glaciaciones, se puede encontrar una variada diversidad de especies vegetales.

Bosque - Cantabria
Bosque en Cantabria

La península ibérica, situada en una importante vía de paso entre África y Europa, se vio enriquecida con la llegada, según cambiaba el clima, de plantas esteparias, termófilas, xerófilas, orófilas y boreo-alpinas, muchas de las cuales lograron mantenerse después, gracias a la diversidad de medios que existen en las cadenas montañosas, que les permiten subir en altitud si el clima se va haciendo más cálido, o descender si se vuelve más frío. La complejidad geológica de la mayoría de las montañas ibéricas, especialmente de las Béticas, Sistema Ibérico y Pirineos, aumentó aún mucho más el número de nuevos medios a que adaptarse e hizo posible la diversidad y riqueza de la flora actual.

La región eurosiberiana está representada por la zona atlántica, que se extiende desde el norte de Portugal, Galicia, Principado de Asturias, Cantabria, País Vasco y Pirineos occidentales y centrales. Se caracteriza por un clima húmedo, suavizado por la influencia oceánica, con inviernos templados-fríos y con una estación seca poco acentuada. Su área principal se extiende por el norte de Portugal, la mayor parte de Galicia, Asturias, Cantabria, País Vasco, noroeste de Navarra y Pirineos occidentales. No obstante, su influencia en forma de comunidades o especies concretas se extiende en muchos puntos hacia el interior, especialmente en la las mitades norte y occidental.

Quercus suber
Bosque de alcornoques (Quercus suber) en el Algarve.

La vegetación está representada por bosques caducifolios de robles (Quercus petraea) y carballos (Quercus robur), con fresnedas de Fraxinus excelsior y avellanares en los suelos más frescos y profundos de fondo de valle. El piso montano se caracteriza por la presencia de hayedos y a veces, en los Pirineos, por abetales de Abies alba; estos hayedos y abetales ocupan las laderas frescas y con suelo profundo de las montañas no muy elevadas. La influencia mediterránea se siente en la presencia de encinares con laurel, que se sitúan en las crestas y laderas más cálidas, especialmente sobre suelos calizos, donde se acentúa la sequedad.

El aprovechamiento por el hombre a través de la historia ha transformado muchos de estos bosques en prados, que conservan en sus lindes restos de los setos o especies del primitivo bosque. La orla natural está formada por setos y espinares que se instalan en los calveros y partes aclaradas; están integrados por rosas silvestres, zarzas, endrinos, majuelos y otros arbustos más o menos espinosos; también pueden representar este papel, los piornales y retamares. Los siguientes son los principales bosques de esta zona.

Fauna

  • Anexo:Peces continentales de la península ibérica
  • Anexo:Anfibios de la península ibérica
  • Anexo:Reptiles de la península ibérica
  • Anexo:Aves de la península ibérica
  • Anexo:Mamíferos de la península ibérica
Iberian Lynx endrino03
Ejemplar de Lynx pardinus (lince ibérico), endémico de la península y en peligro de extinción.

La fauna de la península ibérica presenta una amplia diversidad que se debe en gran parte a dos factores, la posición geográfica de la península ibérica, entre el Atlántico y el Mediterráneo y entre África y Eurasia, y la gran diversidad de hábitats y biotopos, consecuencia de una variedad considerable de climas y regiones bien diferenciadas.

Entre los grandes carnívoros destacan dos especies desaparecidas de buena parte de Europa occidental: el oso pardo, que sobrevive en la cordillera Cantábrica y en ciertos enclaves pirenaicos, y el lobo ibérico, subespecie endémica de la península ibérica. Aunque el carnívoro más emblemático es sin duda el lince ibérico, el félido más amenazado de todo el continente europeo. Mucho más numerosas son las poblaciones de gato montés, de zorro rojo y las de algunos mustélidos: el tejón, el turón y la comadreja; algo menos numerosas son las de nutria, marta y garduña. Los vivérridos están representados por la jineta; y los herpéstidos, por el meloncillo.

Los herbívoros están representados por especies bastante extendidas, como algunos cérvidos: el ciervo común, el gamo y el corzo. Hay poblaciones endémicas de cabra montés y reductos pirenaicos y cantábricos de rebeco. También está ampliamente extendido el jabalí.

Demografía

La península ibérica tenía una población en 2011 de 53 888 353 habitantes, sumadas las poblaciones de la España peninsular, Portugal continental,[13]​ Andorra y Gibraltar.

Municipios más poblados
Municipios más poblados de la península ibérica (2011)

Madrid

Madrid
Barcelona

Barcelona
Valencia

Valencia
Sevilla

Sevilla

Pos. Municipio País Población Pos. Municipio País Población

Zaragoza

Zaragoza
Málaga

Málaga
Lisboa

Lisboa
Murcia

Murcia

1 Madrid España 3 265 038   11 Alicante España 334 329
2 Barcelona España 1 615 448   12 Córdoba España 328 659
3 Valencia España 798 033   13 Valladolid España 313 437
4 Sevilla España 703 021   14 Vila Nova de Gaia Portugal 302 295
5 Zaragoza España 674 725   15 Vigo España 297 241
6 Málaga España 568 030   16 Gijón España 277 559
7 Lisboa Portugal 547 733   17 Hospitalet de Llobregat España 256 065
8 Murcia España 442 203   18 La Coruña España 246 028
9 Sintra Portugal 377 835   19 Granada España 240 099
10 Bilbao España 352 700   20 Vitoria España 239 562
Padrón de habitantes 2011[14][15]
Áreas metropolitanas
Principales áreas metropolitanas de la península ibérica

Madrid

Madrid
Barcelona

Barcelona
Lisboa

Lisboa

Pos. Área metropolitana País Población Pos. Área metropolitana País Población

Valencia

Valencia
Sevilla

Sevilla
Porto

Oporto

1 AM de Madrid España 5 537 292   11 AM de Alicante-Elche España 1 842 616
2 AM de Barcelona España 5 012 961   12 AM de Murcia España 1 472 991
3 AM de Lisboa Portugal 2 831 814   13 AM de Bahía de Cádiz-Jerez de la Frontera España 642 096
4 AM de Valencia España 2 000 000   15 AM de Granada España 917 057
5 AM de Oporto Portugal 1 759 524   16 AM de La Coruña España 1 121 771
6 AM de Sevilla España 1 535 379   14 AM de Vigo España 943 257
7 AM de Málaga España 1 218 543   17 AM de Valladolid España 523 216
8 AM de Bilbao España 1 134 514   18 AM de Pamplona España 347 213
9 AM central de Asturias España 1 034 302   19 AM de Córdoba España 327 362
10 AM de Zaragoza España 961 518   20 AM de Santander-Torrelavega España 323 816
Padrón de habitantes 2017, Eurostat[16]

División política

La península ibérica comprende gran parte de España, Portugal, Andorra y Gibraltar. Históricamente, se ha denominado península ibérica al territorio continental europeo que está situado al sur de los Pirineos.

División política de la península ibérica
País o dependencia[l 1] Población Extensión (km²)[5] % Extensión Capital
España[l 2] 46 468 102 493 515 84,663 % Madrid
Portugal[l 3] 10 374 822 88 944 15,258 % Lisboa
Andorra 79 218 453 0,078 % Andorra la Vieja
Gibraltar (Reino Unido)[l 4] 32 194 6 0,001 % Gibraltar
Península ibérica 56 954 336 582 918
  1. No se incluye la zona meridional francesa porque políticamente no se le considera parte de la península ibérica, aunque geográficamente sí pertenece a ella.
  2. No se incluyen Baleares, Canarias, Ceuta, Melilla, ni las islas e islotes en el Norte de África, por no formar parte de la península ibérica.
  3. No se incluyen Azores y Madeira por no formar parte de la península.
  4. Gibraltar posee el estatus de territorio de ultramar del Reino Unido de Gran Bretaña e Irlanda del Norte; por lo tanto, a diferencia de España, Portugal y Andorra no es un Estado.

Véase también

Notas

  1. «Cuando para referirse a un accidente geográfico se emplea el sustantivo genérico seguido de un adjetivo derivado del topónimo al que dicho accidente corresponde —se trate del topónimo actual o de una variante ya en desuso—, tanto el sustantivo genérico como el adjetivo se escriben con minúscula: cordillera andina (el adjetivo andino deriva del topónimo Andes), meseta castellana (el adjetivo castellano deriva del topónimo Castilla), islas británicas (el adjetivo británico deriva del topónimo histórico Britania), península ibérica (el adjetivo ibérico deriva del topónimo histórico Iberia) o península itálica (el adjetivo itálico deriva del topónimo Italia). Se trata, en estos casos, de expresiones meramente apelativas o comunes, aunque designen un referente único. [...]». Citado en RAE y ASALE (2010), «El uso de las letras minúsculas y mayúsculas: accidentes geográficos», Ortografía de la lengua española, Madrid: Espasa Calpe, p. 477, ISBN 978-6-070-70653-0, consultado el 3 de junio de 2017.
  2. Palabras atribuidas a san Isidoro, en las que se exalta a la raza goda y se cantan las virtudes de Spania (refiriéndose a toda la península):[1]
    Tú eres, oh España (Spania), sagrada madre siempre feliz de príncipes y de pueblos, la más hermosa de cuantas tierras se extienden desde el occidente hasta la India. Tú, por derecho, eres ahora la reina de todas las provincias, de quien reciben prestadas sus luces no sólo el ocaso, sino también el oriente. Tú eres el honor y ornato del orbe, la más ilustre porción de la tierra donde grandemente se goza y florece la gloriosa fecundidad de la nación goda.
    —San Isidoro de Sevilla, De laude Spaniae.
  3. «Hesperia» y «península hespérica», fueron expresiones empleadas por algunos geólogos, que no han tenido fortuna, como tampoco, por inadecuada, la de «península pirenaica» usada por Willkomm y otros autores germánicos en la segunda mitad del siglo XIX.
  4. El nombre de «península ibérica» es menos correcto que el término «Hispánica» debido a que el pueblo íbero, del que deriva el nombre, solo se asentaba en la mitad sur-occidental de la península mientras que Hispania representó a toda la península (incluida Portugal) geográficamente hasta que España (el nombre derivado de Hispania) se convirtió en una unidad política que no representó a toda la península por la independencia de Portugal del reino de León. Por lo tanto la historiografía también se ha preocupado de buscar otro nombre que no tuviera connotaciones políticas y que uniera a Portugal y a la España política, el elemento íbero está en ambos, pero dejaba fuera a las zonas del noroeste como Galicia, Asturias, León, etc. que nunca estuvieron en zona íbera. Dámaso Alonso nombrando a la península hispánica en una valoración de una teoría de Menéndez Pidal.
    «La teoría de Pidal tiene pues bastantes puntos oscuros. Es hoy por hoy la explicación más satisfactoria de un conjunto de hechos fonéticos (y quizá también de toponimia) de la Península Hispánica ... La comunidad del latín hablado en la Península Hispánica y en el Sur de Italia resulta aún reforzada por toda una serie de hechos ya no de orden fonético sino sintáctico, morfológico y léxico».

    Enciclopedia Ger

    Algunos geógrafos opinan, no sin fundamento, que mejor sería llamarla Península Hispánica, en recuerdo de la Hispania romana que abarcaba ambos Estados actuales: España (v.) y Portugal (v.). Pero los portugueses, y en parte también los catalanes, sienten recelos en llamarla hispánica, prefiriendo el apelativo ibérica...
  5. Suecia, con 30,9 millones de hectáreas (el 75 % de su territorio), es el país con más superficie de bosques; le siguen Finlandia, con 23,3 millones de ha; Francia, con 17,3 millones de ha; Alemania e Italia, con 11 millones de ha, respectivamente y Polonia, con 9,2 millones.[11][12]

Referencias

  1. Eloy Benito Ruano (1997). España: reflexiones sobre el ser de España. p. 86.
  2. Antonio García Bellido, España y los españoles hace dos mil años, Espasa Calpe, 1945, ISBN 84-239-0515-2, pag. 51, notas 1 y 2.
  3. O descobrimento da América e o Tratado de Tordesilhas., de Manuel Fernandes Costa, Biblioteca Breve, Instituto de Cultura Portuguesa, Secretaria de Estado da Cultura, Ministério da Cultura e da Ciência, 1ª ed., Lisboa, 1979.
  4. a b c «¿Dónde está realmente el centro de la península?». es por Madrid. 16 de enero de 2009.
  5. a b «Presentación de la península ibérica».
  6. a b «Batalla por el Greenwich madrileño». La Razón. 21 de enero de 2012.
  7. a b Javier Colomo Ugarte (2007). «Centro geográfico de la superficie». Página de estudios y debate sobre geografía, historia, economía y política - Estudios geográficos. Consultado el 20 de octubre de 2016.
  8. Antena3.com (2015) «Las cruces, el punto más profundo de la Península Ibérica» Antena 3, El tiempo, Actualidad. (Consultado el 3 de junio de 2018)
  9. a b Hernanz, E. (2013) «Las temperaturas más extremas de la historia en España» ABC, Sociedad.(Consultado el 3 de junio de 2018)
  10. El número de árboles en España crece un 130% en 35 años
  11. «Más de la mitad de España es bosque». KissFm. 20 de octubre de 2008. Archivado desde el original el 20 de diciembre de 2009.
  12. Belén Tobalina (25 de septiembre de 2009). «España desaprovecha los recursos de sus bosques». La Razón. Archivado desde el original el 27 de diciembre de 2009.
  13. http://www.ine.pt/xportal/xmain?xpid=INE&xpgid=ine_indicadores&indOcorrCod=0005889&selTab=tab0
  14. «Instituto nacional de estadística». 2012. Consultado el 3 de agosto de 2012.
  15. http://mapas.ine.pt/map.phtml
  16. Population on 1 January by broad age group, sex and metropolitan regions - Eurostat, 2016

Enlaces externos

711

711 (DCCXI) fue un año común comenzado en jueves del calendario juliano, en vigor en aquella fecha.

Arte rupestre del arco mediterráneo de la península ibérica

El conjunto del arte rupestre del arco mediterráneo en la península ibérica es un bien cultural perteneciente al Patrimonio de la Humanidad, según declaración de la Unesco en el año 1998.​ Se trata de un conjunto de yacimientos de arte rupestre en la mitad oriental de España, que destaca por el elevado número de lugares que presentan este tipo de arte, la mayor concentración de Europa. Su denominación alude a la cuenca del mar Mediterráneo: mientras que la mayoría de yacimientos están situados próximos al mar Comunidad Valenciana y Cataluña, muchos de ellos están en el interior, en comunidades como Aragón o Castilla-La Mancha.

El final de este arte fue más o menos contemporáneo con el arte neolítico esquemático, estando situado cronológicamente entre más o menos el 10000 a. C. hasta la aparición de los primeros objetos de cobre (Calcolítico) en torno al 4500 a. C. La expresión también creencial de los pueblos agricultores y ganaderos es radicalmente distinta a la de los grupos predadores autores del arte del arco mediterráneo, con fundamentos en la abstracción, como se puede verificar en las coincidencias espaciales que se producen en algunos territorios de ambos.

Se descubrió por primera vez en Teruel en 1903. Juan Cabré fue el primero que estudio este arte, definiéndolo como un arte paleolítico regional. Luego se consideró que sería un arte paralelo a las pinturas de grupos paleolíticos encontradas dentro de cuevas. En ese caso sería llevado a cabo por un supuesto grupo capsiense proveniente del norte de África. Beltrán fue el primero en situar el inicio de este arte en grupos epipaleolíticos o mesolíticos, situando su apogeo en época neolítica. Aceptada su edad pospaleolítica, E. Ripoll realizó en la década de los sesenta un nuevo esquema cronológico, dividiendo el arte en cuatro etapas: naturalista, estilizada estática, estilizada dinámica y una última fase de transición al esquematismo.

Bellota

La bellota (del árabe ballūta, encina) es un fruto característico de las especies del género Quercus (fam. Fagaceae).

Dentro de este género, hay numerosas especies arbóreas que dan bellotas como el roble, la encina, el alcornoque y el quejigo. Esos frutos son los preferidos para las ardillas.

En las encinas de la península ibérica se diferencian dos subespecies: (Quercus ilex subsp. ilex) y (Quercus ilex subsp. ballota) que tienen ligeras diferencias morfológicas y fisiológicas lo que se traduce en unos frutos diferentes, con bellotas más alargadas amargas en la primera planta y bellotas más redondeadas y dulces en la segunda.

En Extremadura y Andalucía los cerdos pastan por las dehesas aprovechando las bellotas caídas, mientras las cabras frecuentemente trepan a los árboles buscándolas. Los vacceos y otros pueblos del centro y norte de la Iberia prerromana obtenían harina panificable de ellas. Así lo sostenía Estrabón en sus escritos sobre los pueblos del norte de la península ibérica:

Allá donde se aprecia su consumo humano, el fruto se consume crudo o tostado a la brasa. También se elabora licor.

Capra pyrenaica

La cabra montés o íbice ibérico (Capra pyrenaica)​ es una de las especies de bóvidos del género Capra que existen en Europa. Las otras especies del género son el íbice alpino o cabra de los Alpes (Capra ibex), el íbice siberiano (Capra sibirica), el tur del Cáucaso occidental (Capra caucasica), el tur del Cáucaso oriental (Capra cylindricornis), la cabra salvaje o cabra bezoar (Capra aegagrus), el marjor (Capra falconeri), el íbice de Nubia (Capra nubiana) y el íbice de Etiopía (Capra walie). Antiguamente repartido por el sur de Francia, Andorra, España y Portugal, el íbice ibérico es un endemismo que actualmente se encuentra principalmente en las áreas montañosas de España y del norte de Portugal.​​

Concejo (historia)

Concejo era la asamblea de los vecinos de las localidades que participaban en el gobierno de las mismas, en los reinos cristianos de la Alta Edad Media en la península ibérica.

Etimológicamente, deriva del latín concilium que significa reunión o asamblea, término también utilizado como sinónimo.

Conquista musulmana de la península ibérica

Se conoce como conquista musulmana de Hispania​ o etapa musulmana inicial de la península ibérica​​ al complejo proceso político y militar que a lo largo del principio del siglo viii explica la formación y consolidación de al-Ándalus, así como la génesis de los principales reinos cristianos medievales peninsulares.​

La conquista del reino visigodo por dirigentes musulmanes del Califato Omeya fue un proceso largo, que duró quince años, del 711 al 726, en el que se llegó a tomar la península ibérica y parte del sur de la actual Francia; si bien lo que era el territorio peninsular del reino estaba ya conquistado en el 720, tras diez años del inicio de la conquista. Un poco antes de acabar la conquista del reino visigodo en su parte nororiental, los conquistadores fueron echados de la costa y las montañas de la actual Asturias. Aunque el proceso en total ocupó todo ese tiempo, la cronología no es exacta en cuanto a los años y las fechas, sino solo aproximada, pues las fuentes difieren entre sí.

Dehesa

Dehesa es un bosque formado por encinas, alcornoques u otras especies, con estrato inferior de pastizales o matorrales, donde la actividad del ser humano ha sido intensa en prácticamente la totalidad del bosque y generalmente están destinados al mantenimiento del ganado, a la actividad cinegética y al aprovechamiento de otros productos forestales (leñas, corcho, setas, etcétera).

Es un ejemplo típico de sistema agrosilvopastoral y típico de la zona occidental de la península ibérica.​

El término dehesa viene del latín defesa (defensa), pues los primeros pobladores en la reconquista hacían vallados para proteger los rebaños alojados en ellas.​

España peninsular

España peninsular​ es la denominación que hace referencia a la parte del territorio español en la península ibérica, en contraposición con los territorios que no están ubicados en ella, que son las islas Canarias, Ceuta, las islas Baleares, Melilla y las plazas de soberanía. Habitualmente, en España se alude a ella simplemente como «la península». Comparte fronteras terrestres con Francia y con el principado de Andorra al norte, con Portugal al oeste y con el territorio británico de Gibraltar al sur.

Muchos peninsulares, debido a una percepción sesgada del espacio, cuyo origen se remonta al siglo XIX, confunden a la España peninsular con el país en su totalidad, o incluso identifican a España con la península ibérica, sin reparar en la exclusión de los extrapeninsulares.​

Hispania

Hispania era el nombre dado por los romanos a la península ibérica y parte de la nomenclatura oficial de las tres provincias romanas que crearon ahí: Hispania Ulterior Baetica, Hispania Citerior Tarraconensis e Hispania Ulterior Lusitania. Otras provincias formadas después fueron Carthaginensis y Gallaecia. Posteriormente el concepto evolucionó hasta incluir, en las épocas finales del imperio, a la provincia de Balearica y la provincia de Mauritania Tingitana.

Hispania romana

Para una mejor comprensión del significado y la etimología del término Hispania, consulte el artículo: HispaniaSe conoce como Hispania romana a los territorios de la península ibérica durante el periodo histórico de dominación romana.

Este periodo se encuentra comprendido entre 218 a. C. (fecha del desembarco romano en Ampurias) y los principios del siglo V (cuando entran los visigodos en la Península, sustituyendo a la autoridad de Roma). A lo largo de este extenso periodo de siete siglos, tanto la población como la organización política del territorio hispánico sufrieron profundos e irreversibles cambios, y quedaría marcado para siempre con la inconfundible impronta de la cultura y las costumbres romanas.

De hecho, tras el periodo de conquistas, Hispania se convirtió en una parte fundamental del Imperio romano, proporcionando a este un enorme caudal de recursos materiales y humanos, y siendo durante siglos una de las partes más estables del mundo romano y cuna de algunos gobernantes del imperio.

El proceso de asimilación del modo de vida romano y su cultura por los pueblos sometidos se conoce como romanización. El elemento humano fue su más activo factor, y el ejército el principal agente integrador.

La sociedad hispana se organizó como la del resto del Imperio romano, en hombres libres y esclavos. Los hombres libres podían participar en el gobierno, votar en las elecciones y ser propietarios de tierras. Los esclavos, en cambio, no tenían ningún derecho y eran propiedad de algún hombre libre. Las mujeres podían ser libres o esclavas, pero no tenían los mismos derechos que los hombres.

Iberia

Iberia es el nombre con que los griegos conocían desde tiempos remotos lo que hoy conocemos como península ibérica. El historiador griego Heródoto (circa 484-425 a. C.) cita ya el topónimo Iberia para designar la península, que es conocido en todo el mundo griego.

Imperio almohade

Los almohades (en lengua árabe: الموَحدون, al-muwaḥḥidun) «los que reconocen la unidad de Dios», o Banu ‘Abd al-Mu'min​ (en árabe: بنو عبد المؤمن) fueron una dinastía bereber marroquí​ que dominó el norte de África y el sur de la península ibérica desde 1147 a 1269.

Los almohades surgieron en el actual Marruecos en el siglo XII, como reacción a la apertura religiosa de los almorávides, que se habían hecho dueños del Magreb, pero habían fracasado en su intento de revigorizar los estados musulmanes y tampoco habían ayudado a detener el avance de los estados cristianos en la península ibérica. Muhámmad ibn Túmart fundó un movimiento religioso con el apoyo de un grupo de tribus bereberes del Alto Atlas de Marruecos​​ (principalmente masmuda), organizando el derrocamiento de los almorávides, de origen cenhegí. Posteriormente, Abd al-Mumin y su familia, bereberes cenetes, tomaron el control y eliminaron a los ziríes y hammadíes del Magreb central y oriental. Los almohades fueron derrocados por las dinastías bereberes de los meriníes, los ziyánidas y los háfsidas del Magreb.

Su historia se compone de tres fases principales: una de expansión (1117-1163) que duró hasta la muerte del primer califa; otra de apogeo (1163-1199); y una tercera de decadencia (1199-1268) hasta su desaparición, primero en al-Ándalus (1229) y luego en el Magreb (1268).​

Después de dominar el norte de África, enfrentando a la confederación de tribus bereberes de los masmuda con los lamtunas almorávides, desembarcaron desde 1145 en la península ibérica y trataron de unificar las taifas utilizando como elemento de propaganda la resistencia frente a los cristianos y la defensa de la pureza islámica. Por eso su yihad se dirigió por igual contra cristianos y musulmanes. En poco más de treinta años, los almohades lograron forjar un poderoso imperio que se extendía desde Santarém, en el actual Portugal, hasta Trípoli en la actual Libia, incluyendo todo el norte de África y la mitad sur de la península ibérica, y consiguieron parar el avance cristiano cuando derrotaron a las tropas castellanas en 1195 en la batalla de Alarcos.

Lucanidae

Los lucánidos (Lucanidae) son una familia de coleópteros polífagos de tamaño medio a grande (10-90 mm), con unas 930 especies descritas.​ Algunos son conocidos con el nombre vulgar de ciervos volantes, por el gran desarrollo de las mandíbulas de los machos.

Viven preferentemente en bosques formados por árboles de hoja ancha y se alimentan de savia, yemas u hojas de los árboles. Las hembras depositan los huevos en troncos viejos, tocones, etc., donde se desarrollan la larvas. Algunas especies, como Lucanus cervus tardan cinco o más años en alcanzar el estado adulto.

Los lucánidos son muy apreciados por los coleccionistas, y existe un comercio internacional, no siempre legal, con algunas especies especialmente grandes o vistosas.

En la península ibérica figuran en el libro rojo de especies a proteger.

Neógeno

El periodo Neógeno es una división de la escala temporal geológica que pertenece a la Era Cenozoica; dentro de ésta, el Neógeno sigue al Paleógeno y precede al Cuaternario.​​ Se tienen registros de los eventos de extinción que ocurrieron en el Atlántico durante el Neógeno tardío.​ Actualmente se considera que el Neógeno comprende sólo las épocas Mioceno y Plioceno, aunque una reciente propuesta de la Comisión Internacional de Estratigrafía (ICS) pretendía añadir las épocas Pleistoceno y Holoceno, continuando hasta el presente.​

Los términos Sistema Neógeno (formal) y sistema terciario superior (informal) describen las rocas depositadas durante el período Neógeno, que abarca unos 23 millones de años. Durante el Neógeno los mamíferos y las aves se desarrollaron bastante. Muchas otras formas se mantuvieron relativamente estables. Tuvieron lugar algunos movimientos continentales, siendo el más significativo la conexión de América del Norte con América del Sur a finales del Plioceno. Además, durante el Neógeno el clima se enfrió, culminando en las glaciaciones del Cuaternario, y se produjo la aparición de los Homínidos.

Prehistoria en la península ibérica

La prehistoria en la península ibérica se refiere al periodo de tiempo transcurrido desde la llegada de los primeros miembros del género Homo a la península ibérica (hace más de un millón de años), hasta la aparición de textos escritos como consecuencia de la presencia de colonizadores fenicios, griegos y romanos (a partir del 1100 a. C. los primeros) en las costas del Levante y sur peninsular. En la península encontramos los restos más antiguos de homininos en Europa, el Homo sp. y el Homo antecessor, la colección de fósiles más amplia de Homo heidelbergensis, unos pocos de Homo neanderthalensis y, por supuesto, de Homo sapiens. Este último nos ha legado algunas de las mejores representaciones de arte parietal del mundo.

Los abundantes monumentos megalíticos repartidos por la geografía peninsular, así como las culturas calcolíticas de Los Millares y Vila Nova y la del bronce de El Argar, son claros exponentes de la evolución cultural ibérica durante el Neolítico y la Edad de los metales. Proceso que culminó con la entrada en la Protohistoria (según su definición clásica) de los tartesios y los íberos gracias a los testimonios que nos han dejado los pueblos colonizadores y que han servido para reconstruir parte de la historia de los pueblos ágrafos peninsulares.

Reconquista

Se denomina Reconquista al período de la historia de la península ibérica de aproximadamente 780 años entre la conquista omeya de Hispania en 711 y la caída del Reino nazarí de Granada ante los reinos cristianos en expansión en 1492. La conquista completa de Granada marca el final del periodo.

La historiografía tradicional utiliza el término «Reconquista» a partir del siglo XIX​ para lo que previamente se conocía como una restauración de reinos visigodos, entendida como conquista de nuevos terrenos por unas nuevas monarquías que pretendían restablecer un orden político y religioso preexistente.​​ Se marca el comienzo de la Reconquista con la batalla de Covadonga (718 o 722), la primera victoria conocida de las fuerzas militares cristianas en la península ibérica desde la intervención militar de las fuerzas combinadas árabe-bereber de 711. En esa pequeña batalla, un grupo liderado por el noble Pelayo derrotó a una patrulla musulmana en las montañas de la cordillera cantábrica y estableció el reino cristiano independiente de Asturias. La Reconquista terminó con la conquista del emirato de Granada, el último estado musulmán en la península, en 1491.

Después de 1491, toda la península fue controlada por gobernantes cristianos. La Reconquista fue seguida por el Edicto de Granada (1492) que expulsó a los judíos que no se convertirían al cristianismo de Castilla y Aragón, y una serie de edictos (1499-1526) que forzaron las conversiones de los musulmanes en España, y en 1609-1610, su destierro. Desde mediados del siglo XIX, la idea de una "reconquista" se arraigó en España asociada a su creciente nacionalismo y colonialismo.​

El término «Reconquista» ha sido muy discutido e incluso su uso ha sido cuestionado por no responder a la realidad histórica medieval peninsular.​​

Reino de Portugal

El Reino de Portugal tuvo su inicio en 1139, cuando Alfonso I se autoproclamó rey de Portugal y finalizó en 1910 con la proclamación de la Primera República Portuguesa; casi novecientos años de monarquía.

Roble

El término roble se utiliza para referirse a muchas especies de árboles del género Quercus, nativo del hemisferio norte, y ocasionalmente también a especies de otros géneros de la misma familia (Fagaceae) o incluso de otras familias, como en el caso de algunas especies sudamericanas de Nothofagus (fam. Nothofagaceae). En sentido estricto del término, en la península ibérica los robles comprenden las siguientes especies:​ Quercus faginea Lam., Quercus humilis Miller, Quercus petraea (Mattuschka) Liebl., Quercus pyrenaica Willd., Quercus robur L. y Quercus rubra L.

En su uso originario el término, derivado del latín robur, designa a especies europeas de Quercus de hojas blandas, de borde sinuoso, caducas o marcescentes, propias de climas templados oceánicos; o bien de variantes frescas, por altitud, del clima mediterráneo.

En el hemisferio norte, es posible encontrarlo tanto en climas fríos como tropicales en Asia y América. Su desarrollo se alcanza a los 200 años y hay datos de haber llegado a los 1.600 años.

Un bosque de robles recibe el nombre de robleda, robledo o robledal.​

Siglo IV a. C.

El siglo IV a. C. comenzó en el 400 a. C. y terminó en el 301 a. C., también es llamado el «Siglo de Alejandro Magno».

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