Paleolítico superior

El Paleolítico Superior es el tercero y último de los periodos en que está dividido el Paleolítico, la etapa inicial de la Edad de Piedra. Está caracterizado por la preponderancia de las industrias líticas englobadas en el modo técnico 4 y clasificadas en distintas cronoculturas: Châtelperroniense, Auriñaciense, Gravetiense, Solutrense y Magdaleniense, según los yacimientos epónimos de Francia donde fueron identificadas. Se extiende aproximadamente entre los años 40-30 000 antes del presente (AP) y el 12-10 000 AP.

El Paleolítico superior coincide con la segunda mitad del último periodo glacial, de clima muy frío aunque con intervalos algo más templados (los interestadiales). También se caracterizó porque las especies humanas de anteriores periodos, como Homo erectus, el homínido de Denísova, Homo neanderthalensis u Homo floresiensis, fueron sustituidas en todo el mundo por el Homo sapiens, que quedó como el único superviviente de la subtribu Hominina.

Paleolítico medioPaleolítico superiorX milenio a. C.

Antecedentes

Mapa de las migraciones humanas
Mapamundi de las migraciones de Homo sapiens, con el polo norte como centro. Los patrones de migración están basados en estudios del ADN mitocondrial (matrilinear). Los números representan miles de años. África es el punto de partida, leyéndose desde la parte superior izquierda hasta América del Sur en el extremo derecho.

La caracterización inicial del Paleolítico superior se basó en la aparición en el registro arqueológico de una nueva tecnología lítica conocida como modo técnico 4 y esta fue encontrada básicamente en Europa.[1]​ Por ello su cronología se relacionó con la llegada y expansión del H. sapiens por el continente europeo y sus regiones aledañas. Las investigaciones posteriores han relativizado y ampliado esta gran y interesante visión, demostrando que algunas de las novedades culturales que se dieron en Europa a partir del 40 000 AP ya se habían producido en África con anterioridad: el arte, la talla lítica laminar, una industria ósea muy específica y nuevas herramientas y estrategias de caza. Las primeras manifestaciones simbólico-artísticas se han hallado en Sudáfrica y se datarían en unos 75 000 años, mientras que en la República Democrática del Congo se identificaron instrumentos óseos de unos 90-75 000 años. Los restos más antiguos conocidos del H. sapiens arcaico tienen una antigüedad de 150 000 y de 170 000 años y corresponden respectivamente a Sudáfrica y Etiopía. Asimismo, los estudios del genoma mitocondrial señalan nuestro origen en África entre tales fechas y los 200 000 años AP.[2]​ Las transformaciones que dieron lugar a nuestra especie debieron producirse en una pequeña parte de la población africana, en unos 10 o 15 000 individuos, a partir de los cuales se generaron todos los grupos humanos modernos. Así lo demostraría la poca variabilidad genética existente entre las personas actuales.[3]

En Israel se hallaron restos óseos de hace unos 100 000 años, lo que indicaría una pronta expansión de nuestra especie por el sur de Asia, llegando a Australia entre los 60-50 000 años AP. Por Europa empezarían a distribuirse hace 40 000 años y en América se asentaron definitivamente hace 15 000,[2]​ aunque hay autores que adelantan la fecha de penetración hasta hace 75-40 000 años.[4]​ Relacionadas con la expansión mundial de nuestra especie estarían las extinciones masivas de especies animales que se produjeron en Australia, América y aquellas islas que todavía no habían sido colonizadas por humanos.[2]

Homo sapiens

Los primeros afectados por nuestra expansión fueron las otras especies de hominidos que vivían en Europa o Asia y que, tras un periodo de coexistencia, desaparecieron. Hace unos 100 000 años el H. sapiens arcaico llegó a Palestina, pero no fue capaz de seguir hacia occidente, quizás porque su tecnología, la musteriense, era igual que la de su contemporáneo, el H. neanderthalensis, que habitó esa misma región posteriormente, sobre el 60 000 AP. Pero sí que se distribuyó por oriente, sustituyendo fácilmente a los últimos Homo erectus de Indonesia o China y llegand a Australia hace unos 60 000 años. Hacia el 40 000 AP y ya con sus nuevas herramientas auriñacienses, los cromañones empezaron a extenderse por toda Europa, compartiendo durante unos 10 000 años el terreno con los neandertales, que llegaron a adoptar industrias y comportamientos culturales similares antes de desaparecer definitivamente.[5]

Manos de Gargas (Francia)
Manos en negativo de la cueva de Gargas, Altos Pirineos, Francia.

Todos nosotros pertenecemos a la especie Homo sapiens. Nuestro cráneo, con una capacidad media de 1400 cm3, es más redondeado y alto que el de nuestros predecesores, tenemos mentón y unos arcos supraorbitales poco evidentes. La inteligencia de H. sapiens no es superior a la que debió tener H. neanderthalensis, pero sí es diferente, muy relacionada con los comportamientos simbólicos que nos llevaron a desarrollar el arte y unas relaciones sociales cada vez más complejas.[2]​ Un claro exponente de esta nueva preocupación por los simbolismos es la abundancia de adornos personales cosidos a las ropas o en forma de collares, pulseras o cinturones, decorando sus herramientas o incluso su propio cuerpo, como parece indicar la presencia de ocre en algunos enterramientos. Estos ornamentos no solamente cumplirían un papel estético sino que también servirían para identificar a sus portadores y relacionarlos con su grupo o tribu.[6]

El esqueleto de los primeros H. sapiens era más ligero que el de los neandertales y se fue volviendo cada vez más grácil a lo largo del Paleolítico superior. También se fue haciendo más pequeño: si al principio del periodo la media de altura masculina era de 1,76 m y la femenina de 1,63, en el Mesolítico-Epipaleolítico se había reducido a 1,63 y 1,51 respectivamente. Es posible que estos cambios fueran la consecuencia de la aparición de armas como el propulsor y el arco, que les permitieron matar sus presas a gran distancia, necesitando así mucha menos energía y fuerza.[7]​ A la vez, su mayor ligereza les permitía realizar largos desplazamientos con un gasto energético relativamente bajo.[3]

Paleolítico superior europeo

El Paleolítico superior europeo se extiende entre la llegada del H. sapiens al continente, hace unos 40 000 años y el comienzo del Holoceno, hace 12-10 000. Aunque los primeros restos óseos conocidos, hallados en Peștera cu Oase (Rumanía), Mladeč (República Checa) o Cro-Magnon (Francia), tienen entre 35-30 000 años.[8][9]​ Durante ese tiempo se desarrollaron una serie de técnicas basadas en la talla laminar o modo técnico 4, mediante la cual las lascas obtenidas alcanzaban un alto índice de estandarización y especialización. Estas láminas u hojas presentan una tendencia a ser progresivamente más largas y pequeñas. Se diferencia entre raspadores, buriles, láminas de dorso rebajado y puntas foliáceas, trabajadas mediante la percusión y/o presión. Además hay una abundante industria ósea entre la que destacan las azagayas, los bastones perforados, agujas, arpones, anzuelos, espátulas etc.[10]​ Paralelo a esta evolución apareció el arte, medio de expresión simbólico que encontramos sobre diversos soportes: pinturas parietales, estatuillas y esculturas.[9]

Los principales complejos culturales relacionados con todos estos instrumentos son:

  • Châtelperroniense (40 000-35 000 AP): identificado en el centro y suroeste de Francia y el norte de España. Parece ser que derivó del Musteriense, representando una fase de transición hacia el siguiente.
  • Auriñaciense (38 000-25 000 AP): se encuentra en Europa y suroeste de Asia, pudiendo haber sido contemporáneo del Perigordiense, una controvertida agrupación del definido anteriormente y el posterior Gravetiense. Abundancia de raspadores, láminas de dorso y azagayas.
  • Gravetiense (25 000-20 000 AP): desde Francia hasta Rusia. Presenta elementos de dorso acabados en punta, raederas y una importante expansión del arte mueble.
  • Solutrense (20 000-17 000 AP): su limitada distribución está restringida a la Península ibérica y Francia. Sus artefactos característicos son unas puntas en forma de hoja de laurel, de sauce o con aletas, fabricadas con retoque plano.
  • Magdaleniense (17 000-10 000 AP): hay buriles, raspadores y laminitas, pero sobre todo hay un gran aumento de los instrumentos realizados en hueso o asta.[10]
Demi-rondelle
Placa paleolítica grabada sobre hueso hallada en la gruta Sous-Grand-Lac, Dordoña, Francia.

Se multiplicaron las muestras de arte mueble o portátil, con esculturas y relieves de animales en hueso y cuerno, así como miles de grabados en pequeñas placas de piedra, que en unas pocas ocasiones representan motivos abstractos de líneas y puntos o secuencias de muescas y surcos. Se fabricaban también adornos como colgantes de cisne de ámbar o cuentas de marfil y cuerno en Rusia. Llaman la atención las figurillas de Venus, talladas con detalle y representando a mujeres de formas exageradas. En el arte rupestre se observa un estilo análogo, ya que se han descubierto bajorrelieves de Venus que tal vez representen a una diosa madre. Pero el grueso del arte parietal está en los valles del Vézère y del Dordoña (en Francia), en los Pirineos y en la cordillera Cantábrica (en España), si bien se han encontrado pinturas y grabados en yacimientos muy alejados de estas regiones.

Los cromañones se extendieron rápidamente por todas las áreas eurosiberianas, coexistiendo con los neandertales durante unos 10 000 años, lo que, según la mayoría de los investigadores, fue el desencadenante de que estos últimos produjeran las industrias châtelperronienses y comenzaran a utilizar adornos personales como collares de cuentas o de dientes. Pero algunos autores creen que fueron los neandertales los inventores del modo 4 y que los cromañones lo copiaron, ya que, dicen, esta tecnología no se la encuentra inicialmente fuera de Europa. Incluso pudieron haberla creado ambos de forma paralela, imitándose mutuamente. Además, en algún yacimiento del norte ibérico no hay diferencias claras entre la economía y el instrumental lítico de los musterienses previos y los auriñacienses posteriores. Algo que sí ocurre en otros yacimientos.[9]​ Para Eiroa, los orígenes del modo 4 estarían en diferentes áreas de Oriente Próximo y Europa entre 47-37 000 AP. En lugares como Ksar Aqil (Líbano), Boker Tachtit (Néguev) y, quizás, Starojelse (Crimea) se habría producido una transición entre el método Levallois y las técnicas de hojas que se extenderían por toda Europa.[11]

Industrias neandertales similares a la chatelperroniense han sido identificadas con distintas denominaciones en Italia (Uluzziense), Europa central (Szeletiense) o Bulgaria (Bachokiriense). En la Iberia mediterránea y, posiblemente, en las penínsulas itálica, balcánica y de Crimea, los neandertales permanecieron como únicos pobladores, mientras al norte se extendían sus competidores. Está comprobado que el río Ebro actuó como frontera hasta hace unos 30 000 años: en el Cantábrico y Cataluña hay yacimientos auriñacienses previos a esas fechas, mientras que al sur son todos musterienses.[9]

La expansión de los cromañones por Europa representa una paradoja: los neandertales que habían evolucionado en un continente medio congelado por el último periodo glacial fueron desplazados y eliminados por los recién llegados de la cálida África. Al producirse el paroxismo glacial hace unos 25 000 años los neandertales habían ya desaparecido de sus últimos refugios mediterráneos, convertidos para entonces en frías estepas. Los sistemas simbólicos de los cromañones les permitieron forjar alianzas a larga distancia, compartir conocimientos y adaptarse a las adversas condiciones climáticas, mejorando y diversificando las prestaciones de su tecnología.[12]

Paleolítico superior africano y asiático

En Sudáfrica, el Stillbayense final muestra una tendencia hacia las puntas foliáceas de tipología solutrense. En el Oriente Próximo, el denominado Emiriense se identifica con unas puntas y otros útiles líticos y óseos de características auriñacienses y con una antigüedad de 35-30 000 años. Su última fase se denominará Kebariense, ya relacionada con el Mesolítico.[13]

En Japón hay yacimientos con talla laminar datados entre 25-20 000 AP. En Mal'ta, cerca del lago Baikal, un campamento de cazadores de mamuts de hace 25 000 años ha deparado un enterramiento infantil y obras de arte hechas con marfil. En el valle del Nilo se han identificado las industrias sebilienses, con una datación de 14-12 000 AP y tendencia hacia el microlitismo. En China, la cueva superior del yacimiento de Zhoukoudian presenta raspadores, hojas y adornos de influencia siberiano-mongola, fechados entre 20-16 000 AP. En Borneo hay más de treinta yacimientos en cueva de hace 14 000 años con pinturas rupestres. Asimismo, se han excavado yacimientos del Paleolítico superior en Tailandia, India, Pakistán, Sri Lanka, Irán e Irak.[13]

Paleolítico superior en Australia y Oceanía

En los momentos de máximo rigor de la última glaciación se formó un puente terrestre desde la península de Malaca hasta Bali (bautizado como plataforma Sonda), así como entre Nueva Guinea, Australia y Tasmania (plataforma Sahul), existiendo un rosario de islas entre ambas que obligaban a salvar tramos marinos con menos de sesenta kilómetros. Este paso debió ser franqueado por el H. sapiens entre 60-45 000 AP y quizás hacia el 10 000 AP de nuevo, utilizando para ello embarcaciones hechas de bambú. Inicialmente se distribuyeron por la costa de Nueva Guinea y el área septentrional australiana, para luego ir penetrando hacia el interior y el sur del continente, llegando a Tasmania hace unos 34 000 años. El yacimiento del lago Mungo, en Nueva Gales del Sur, ha aportado los restos humanos más antiguos conocidos, de hace 42 000 y 30 000 años, alguno con ocre en sus huesos y otros con evidencias de cremación. También se han encontrado en él 457 huellas dejadas por el pie de un humano de 1,90 m de altura corriendo. Las representaciones de arte rupestre aparecen en abrigos, cuevas y sitios al aire libre repartidos por casi todo el territorio australiano, excepto Tasmania. Los mejores ejemplos están en el norte y, con diferentes variantes, han tenido continuidad hasta nuestros días en el arte aborigen.[14]

Periodo lítico o Paleoindio

La llegada del H. sapiens a América está sujeta a fuertes controversias: unos sostienen que no pudo ser antes de hace unos 16 000 años, mientras que otros calculan la primera entrada en el continente entre 72-47 000 años AP, llegando algunos a proponer fechas más antiguas que estas últimas. Si que hay un cierto consenso en establecer el estrecho de Bering como lugar de paso, habiéndose prácticamente descartado la teoría de una migración transoceánica. Durante el último periodo glacial el nivel del mar en esta zona bajó hasta 85 m, emergiendo un puente terrestre de 1600 km de ancho que debió ser cruzado en diversas ocasiones. Además, no se puede descartar la posibilidad de una navegación de cabotaje similar a la que hasta tiempos recientes realizaban los esquimales. Las fechas más antiguas propuestas para yacimientos de Alaska son de entre 32-27 000 años AP, aunque también se han anunciado dataciones sobre los 30 000 años AP para lugares de Texas o Idaho. En Sudamérica se han propuesto fechas de unos 30 000 años para Pedra Furada, en Brasil y para un asentamiento cercano al de Monte Verde, Chile, pero hay muchas dudas acerca de la correcta interpretación de los datos y su cronología.[15]

Algunos autores han establecido una periodización para la Prehistoria americana cuya correlación con el Paleolítico superior sería el denominado Periodo lítico, subdividido en:

  • Estadio pre-puntas de proyectil o Lítico inferior, que sería plenamente aplicable sólo en el oeste de Estados Unidos y morfológicamente sería similar al modo técnico 2.
  • Estadio paleoindio, con las clásicas puntas clovis o folsom, cuyas derivaciones llegaron hasta tiempos históricos.
  • Estadio protoarcaico.

Aunque también se utilizan las definiciones de Paleoindio antiguo y Paleoindio reciente, de América del norte o de América del sur.[16]

Cronología aproximada

Paleoamericano

  • Entre el 50 000 y el 23 000 A P: por distintas vías inicia el poblamiento de América.
  • c. 16 000 A P: en el Monumento Nacional Hovenweep, viven varias familias paleoindias, en busca de caza mayor.
  • 14 000 A P: en Monte Verde (sur de Chile) un grupo de cazadores recolectores habitan en chozas.
  • 14 000 A P: se inicia el Cenolítico de la etapa lítica de la historia de México, de acuerdo con José Luis Lorenzo.
  • 13 500 A P: se comienzan a producir las puntas clovis en América del Norte, consideradas como la evidencia más antigua de la presencia humana en el continente de acuerdo con la teoría del poblamiento tardío.
  • 13 500-12 000 A P: casas de madera en Chile, las primeras de América del Sur.
  • 13 000 A P: en la Cueva de las Manos (Patagonia argentina) varios pobladores dejan pruebas de su asentamiento.
  • 13 000 A P: en la isla de Santa Rosa (frente a las costas de California) muere el hombre de Arlington Springs.
  • 13 000 A P: frente a las costas de Yucatán (México), los pobladores depositan los cadáveres de sus familiares en cuevas.[18]
  • 12 000 A P: en la Cueva de las Manos pintan animales en las paredes. Hacia el 550 a. C. grabarán la imagen negativa de sus manos (esténcil aerográfico) y hacia el 180 a. C. la imagen positiva de las manos (apoyándolas pintadas).

Otras cronoculturas de este periodo

Desde el Cuadro sinóptico de las principales culturas prehistóricas:

Paleolithic tent
Reconstrucción de una vivienda del Paleolítico superior.

Norte y oeste de África, incluido el Sáhara:

  • 32 000 A P, cultura ateriense
  • 12 000 A P, culturas ibero-maurusiana, sebiliana

Resto de África:

  • 52 000 A P, cultura fauresmithian
  • 32 000 A P, cultura stillbayan
  • 12 000 A P, cultura lupembian
  • 11 000 A P, cultura magosiense
  • 9000 A P, cultura wiltonian

Asia occidental, incluido Oriente Próximo:

  • 52 000 A P, cultura jabroudian
  • 42 000 A P, cultura amoudian
  • 32 000 A P, cultura emirian

Sur, centro y norte de Asia:

  • 32 000 A P, cultura angara
  • 11 000 A P, cultura khandivili

Asia oriental y sudoriental:

  • 52 000 A P, culturas ordos y ngandong
  • 32 000 A P, cultura sen-doki
  • 10 000 A P, cultura hoabinhian

América:

Véase también

Notas

  1. Arsuaga, Juan Luis (2004). «El collar del Neandertal. En busca de los primeros pensadores». Barcelona (tercera edición) (Random House Mondadori). p. 97. ISBN 84-9759-298-0.
  2. a b c d Fullola, Josep Mª; Nadal, Jordi (2005). «Introducción a la prehistoria. La evolución de la cultura humana». Barcelona (primera edición) (Ed. UOC). pp. 86-91,98. ISBN 84-9788-153-2.
  3. a b Arsuaga, Juan Luis. El collar del Neandertal. En busca de los primeros pensadores. pp. 386-387.
  4. Eiroa García, Jorge Juan (2010). «Prehistoria del mundo». Barcelona (primera edición) (Sello Editorial SL). pp. 120-121. ISBN 978-84-937381-5-0.
  5. Arsuaga, Juan Luis. El collar del Neandertal. En busca de los primeros pensadores. pp. 97-99,134-135,351-352,373-374.
  6. Arsuaga, Juan Luis. El collar del Neandertal. En busca de los primeros pensadores. pp. 364-370.
  7. Arsuaga, Juan Luis. El collar del Neandertal. En busca de los primeros pensadores. pp. 136,257-249.
  8. Eiroa García, Jorge Juan. Prehistoria del mundo. p. 269.
  9. a b c d Arsuaga, Juan Luis. El collar del Neandertal. En busca de los primeros pensadores. pp. 354-363.
  10. a b Fullola, Josep Mª; Nadal, Jordi. Introducción a la prehistoria. La evolución de la cultura humana. pp. 89-94.
  11. Eiroa García, Jorge Juan. Prehistoria del mundo. p. 268.
  12. Arsuaga, Juan Luis. El collar del Neandertal. En busca de los primeros pensadores. pp. 374-377.
  13. a b Eiroa García, Jorge Juan. Prehistoria del mundo. pp. 282-286.
  14. Eiroa García, Jorge Juan. Prehistoria del mundo. pp. 309-315.
  15. Eiroa García, Jorge Juan. Prehistoria del mundo. pp. 289-291,297.
  16. Eiroa García, Jorge Juan. Prehistoria del mundo. pp. 292-294.
  17. Fotografía satelital del sitio arqueológico donde se encontró la Venus de Dolní Vestonice.
  18. Enterramientos en cuevas de Yucatán.

Bibliografía

  • Atlas histórico universal (artículo 1.02). Andrómeda Oxford, 1999; ISBN 8401-620-767.
  • Atlas histórico universal (págs. 10-17). Madrid: El País–Aguilar, 1995.
  • Historia del món: l’inici de la civilització (pág. 35). España: Larousse, 1999; ISBN 84-8016-521-9.
  • Historia del mundo (pág. 34). Times Books, 2003; ISBN 84-9734-575-4.

Enlaces externos

Prehistoria del Viejo Mundo
Edad de Piedra Edad de los Metales
Paleolítico Mesolítico
Epipa-
leolítico
Neolítico Edad del Cobre
(excepto África subsahariana)
Edad del Bronce
(excepto África subsahariana)
Edad del Hierro
Paleolítico inferior Paleolítico medio Paleolítico superior
Asta (cuerno)

Las astas son las formaciones rígidas en la parte superior de la cabeza de cérvidos como son, por ejemplo, el ciervo o el reno. Son exclusivas de los ungulados de la familia Cervidae (familia perteneciente al orden Artiodactyla). Las astas son diferentes de los cuernos, los cuales son exclusivos de otro grupo de artiodáctilos, pero de la familia Bovidae. Las astas crecen y se caen cada año en relación al ciclo reproductivo de cada especie, mientras que los cuernos no se caen y siguen creciendo durante la vida del animal. Las astas están presentes solo en los machos de los ciervos excepto en el reno (Rangifer tarandus), especie en la que las presentan los individuos adultos de ambos sexos. Por el contrario, en los bóvidos se presentan cuernos en ambos sexos, pero en los machos tienden a ser mayores. Las astas juegan un papel importante durante el apareamiento.

El asta es el nombre del material de fabricación extraído de las astas de los cérvidos, principalmente de ciervos y renos. En la prehistoria de Europa, sobre todo en el paleolítico superior, el asta ha sido un material utilizado en la fabricación de arpones, mangos de hacha, percutores o bastones perforados, entre otros objetos. Desde la antigüedad hasta tiempos más recientes, el asta se ha empleado para la fabricación de un gran número de objetos y herramientas, como, por ejemplo, los arcos compuestos, entre otros.

Auriñaciense

La cultura Auriñaciense sustituyó a partir del 38 000 antes del presente aproximadamente, a la cultura Musteriense y en otros lugares al Châtelperroniense, en el inicio del Paleolítico Superior. Se desarrolló a lo largo del final del Estadio Isotópico 3 (O.I.S. 3), alrededor de hace 40 000 años.​

El Auriñaciense llegó a la zona de desarrollo desde el exterior, posiblemente extendiéndose de Este a Oeste por Europa, si bien los especialistas no se ponen de acuerdo en su origen último.

Su nombre procede de la localidad occitana de Aurignac, pudiendo ser su nombre de origen eusquérico, ya que Aurignac se pronuncia en francés 'oriñak', palabra que se asemeja a la voz vasca 'oreinak' (oreiñak): ciervos.

Azagaya

Una azagaya es un arma de asta primitiva y ligera que se lanza con la mano (como una jabalina) o con la ayuda de un propulsor, y que generalmente tiene la punta de asta de cérvido, un astil de madera y, quizá, también unas plumas en la parte final para estabilizar el vuelo, como se hace con las flechas.

La punta de la azagaya es, generalmente, el único resto que encuentran los arqueólogos en las excavaciones, pues el astil de madera se pudre con el paso del tiempo. Por esta razón, la palabra azagaya es empleada, en arqueología, para referirse indistintamente a las lanzas completas o a las puntas de cuerna de este tipo de armas de caza.

Las azagayas son particularmente características del Paleolítico superior europeo y, dado que han ido evolucionando con el tiempo, es posible asignar uno o varios modelos característicos para cada una de las culturas de esta fase de la Prehistoria:

Auriñaciense: azagayas de base hendida y azagayas losángicas;

Gravetiense: azagayas de base biselada y azagayas fusiformes;

Solutrense: azagayas con la zona central aplanada (también las hay biseladas y fusiformes);

Magdaleniense: junto a las anteriores, aparecen las azagayas de ranuras (probablemente para incrustar microlitos), azagayas de base bifurcada y azagayas profusamente decoradas.

Aziliense

El Aziliense es una cultura del Epipaleolítico​ denominado así debido al yacimiento epónimo Mas d'Azil, en los Pirineos franceses.

Este término lo creó É. Piette en 1889 para designar un grupo cultural extendido desde Francia hasta Asturias. En la península ibérica, el Aziliense se centra en la región cantábrica, situándose en el mismo territorio donde se desarrolló el Magdaleniense.

Su origen está en el Magdaleniense Superior, pues hay una continuación con el material lítico y óseo, aunque su industria ósea es más pobre. Los azilienses ocupan cuevas, generalmente situadas a escasa altura sobre el nivel del mar.

Se caracteriza por la existencia de menos buriles y más raspadores. Surgen las llamadas puntas azilienses. Arpones aplanados con fuste en forma ahusada, con un orificio alargado en su base y los dientes no sobresalen del fuste sino que están dentro del huso (a diferencia de los arpones magdalenienses, que además de ser alargados y más o menos de sección circular, sus dientes sobresalen mucho del fuste). Son frecuentes las laminillas del dorso. Hay una reducción en la cantidad de industria ósea, posiblemente en favor de los útiles en madera. Aparecen nuevas armas como el arco y la flecha.

Es el final del Würm, con el aumento de la temperatura y la humedad, con lo que se produce el progresivo retraimiento de los hielos hacia zonas más septentrionales. Esto provoca que especies como el reno emigren hacia zonas más frías. Los bosques colonizan los territorios liberados por el hielo. El nivel del mar sube e inunda zonas amplias costeras, con lo que aquellas gentes deben abandonar algunos de sus lugares de habitación. Aparecen lagos, estrechos (Sicilia se separa de la península itálica) e incluso el mar Báltico que en un principio fue un inmenso lago. Todo esto supone un cambio en las formas de vida de esas gentes que provocó la emigración siguiendo a los renos hacia el norte. Fue un período de cambio que puede responder a la incógnita de la desaparición del arte parietal.

Continúa el esquema económico cazador recolector. Hay diversificación de la dieta, con incorporaciones de animales como el jabalí o el corzo, animales de bosque templado. También se intensifica la explotación de recursos acuáticos.

Hay un decaimiento de las manifestaciones artísticas, el arte rupestre desaparece y el arte mueble se restringe a manifestaciones abstractas. Arte en cantos rodados pintados y plaquetas grabadas con motivos geométricos o coloreados, con una significación religiosa. En la cueva de Birsek (Suiza) se han encontrado 133 cantos rodados pintados, la inmensa mayoría rotos, como si hubiese sido obra de posibles enemigos para destruir su poder mágico religioso.

Capellades

Capellades es un municipio de España, en la provincia de Barcelona, comunidad autónoma de Cataluña, España, y en la comarca de Anoia. Es famoso por los restos arqueológicos que datan del paleolítico medio y del paleolítico superior, descubiertas en 1909 por Amador Romaní. Su actividad industrial se basa en el téxtil y el papel.

Châtelperroniense

El Châtelperroniense es una fase de la cultura Perigordiense, dentro del Paleolítico Superior. Es una industria de transición entre el Musteriense y el Paleolítico Superior. Se desarrolló hace entre 36 000 y 32 000 años, aproximadamente, al final de un interestadial templado, en la zona del sur de Francia y norte de la península ibérica. El nombre de este período procede del yacimiento epónimo de la Grotte des Fées, en Châtelperron (Francia).

Se subdivide en:

Châtelperroniense arcaico, con características del Paleolítico Medio.

Châtelperroniense inicial o típico.

Châtelperroniense evolucionado, tiene una fuerte influencia del Paleolítico Superior.

Châtelperroniense regresivo, en el que las industrias presentan una alta degradación.Hay controversia, desde el punto de vista arqueológico, sobre la asociación de esta cultura con los Neandertales.​​

Epipaleolítico

El vocablo Epipaleolítico, que quiere decir "por encima del Paleolítico", fue una etapa de no gran duración en la prehistoria contando con que en la Peninsula ibérica duró solo desde el 8000 a.C al 6000 a.C. y contando que también cambió las formas de vivir como por ejemplo la ganadería y la agricultura y fue el comienzo de la transición en las formas de vida desde carroñeros a agricultores y también fue el comienzo de los nuevos cementerios. Fue acuñado a principios del siglo XX para definir una fase de la Edad de Piedra que hasta entonces se había denominado Mesolítico. Este nuevo término intentaba remarcar la continuidad cultural que se había demostrado que existía entre ambos períodos, muy alejada de la percepción de ruptura y decadencia que hasta entonces se había tenido de esta época.

Gravetiense

El Gravetiense es una fase de la cultura Perigordiense de los Homo sapiens, en el Paleolítico Superior. Se desarrolló durante una fase climática fría, donde predominaban los renos y los mamuts.

Abarca la península ibérica, Francia, Bélgica, Italia, Europa Central, Ucrania y parte de Rusia.​

Hay una gran unidad cultural en la industria lítica, en las estructuras de habitación y en las esculturas femeninas, llamadas venus. Las venus evocan representaciones femeninas, con un tamaño de unos 10 cm de media. Su silueta presenta una exageración de los atributos femeninos.

El utillaje óseo es menos abundante que en el Auriñaciense, aunque aparecen los primeros objetos de hueso decorados. También aparece la cocción de arcilla.

Las estructuras de habitación son numerosas y a menudo de gran complejidad, en fosas circulares u ovales, excavadas en suelo helado, delimitadas por huesos de mamuts.

Esta fase, desarrollada hacia el 30000 a. C.,​​ se caracteriza por la abundancia de buriles, incluso asociados a raspadores, perforadores o a hojas truncadas. En cambio hay menos raspadores y en general son planos. Un útil característico es la llamada punta de la Gravette, de dorso rectilíneo. Aparecen también hojas de dorso rebajado y puntas de azagaya óseas.

Industria lítica

La industria lítica o tecnología lítica es la producción de herramientas líticas, es decir, herramientas de piedra (diferentes tipos de rocas y minerales), por oposición a la metalurgia.

El hallazgo arqueológico de industria lítica, y del conjunto de utensilios que es su resultado, es una clara muestra de actividad humana, a pesar de que otros animales (chimpancés, nutrias, alimoches) utilizan ocasionalmente piedras como herramientas; dado que no llegan a fabricarlas y que el hecho de que animales no humanos hayan desarrollado algún tipo de industria lítica no pasa de ser una hipótesis.

La industria lítica en la Prehistoria comprende los siguientes estadios (la datación hace referencia a una periodización válida a grandes rasgos para el Viejo Mundo):

El Paleolítico (3 300 000 años)​ con industria lítica de cantos rodados y objetos de sílex.

El Mesolítico (10 000 – 5000), se fabrican herramientas para horadar (perforados, calados), con puntas de saeta (puntas con pedúnculo y aletas), con puntas de microlíticos geométricos (segmentos de círculo, trapecios, triángulos) y, sobre todo, la producción de láminas pequeñas que quedaban fijadas con resinas a las hoces primitivas hechas con caña, hueso o madera.

El Neolítico (5000 – 2000) con la utilización del sílex, el oro, la plata y el cobre, que iban perfeccionando a medida que su inteligencia y destreza manual mejoraban.Es la industria más antigua que se conoce, los homininos, al menos los ancestros del ser humano, han usado este tipo de herramientas desde hace por lo menos 3 300 000 años.​​ Se puede decir que las herramientas líticas constituyeron una adquisición importante para el desarrollo de nuestra estirpe, ayudando en la adaptación a nuevos ambientes al permitir modificar la dieta alimentaria (incorporando tubérculos o proteínas procedentes de grandes herbívoros).​

La capacidad de producción de herramientas se ha desarrollado desde las primeras piedras talladas por una cara, hasta los complejos ordenadores y máquinas de la actualidad, pasando por toda una serie de técnicas muy diversas, pero tratando siempre de aprovechar sus cualidades y fenómenos para la consecución de objetivos concretos: primero para adaptarse al medio y luego para adaptar el medio a nosotros.

Magdaleniense

La cultura Magdaleniense es una de las últimas culturas del Paleolítico Superior en Europa occidental, que fue caracterizada por los rasgos de su industria lítica y ósea. Su nombre fue tomado de La Madeleine, cueva francesa de la Dordoña. Sucede a la cultura Solutrense.

El Magdaleniense, que se extendió a lo largo del Würm IV, tuvo una secuencia alterna de clima frío y seco, y fresco y húmedo. El cambio climático acaecido hace unos 12 000 años hizo modificar los hábitos cinegéticos y alimenticios, dando por finalizado al Magdaleniense con la transición al Aziliense.​

Las subdivisiones dependen según autores y según zonas geográficas y los sistemas de periodización se pueden fijar en distintos métodos u objetos y su evolución.​

Mesolítico

Mesolítico es el término que se utiliza para resumir el período de la prehistoria que sirve de transición entre el Paleolítico y el Neolítico. Significa Edad media de la piedra (del griego μεσος, mesos=medio; y λίθος, líthos=piedra) por contraposición al Paleolítico (Edad antigua de la piedra) y al Neolítico (Edad nueva de la piedra),​ identificándose con las últimas sociedades de cazadores-recolectores.​ Los hábitos de las culturas del Mesolítico eran básicamente nómadas, con asentamientos estacionales de invierno y campamentos de verano, aunque en algunas regiones costeras europeas y en el Oriente Próximo (ahí donde encontraron recursos suficientes y regulares) comenzaron a vivir de una manera más sedentaria. Esto fue posible gracias a la ampliación del espectro alimentario, que incluyó una gran variedad de alimentos que los especializados cazadores del Paleolítico superior no consumían. Relacionado con estos cambios de dieta estaría la mayor diversificación, especialización y cantidad de utensilios líticos, así como la desaparición de la pintura rupestre figurativa paleolítica, reemplazada por un arte más abstracto.​

Microlito

Los microlitos son artefactos líticos tallados intencionalmente por el ser humano, sobre todo durante la prehistoria, de tamaño extremadamente pequeño, pero lo suficientemente elaborados como para no ser considerados desechos ni accidentes de talla. Los microlitos tienen como soporte una hoja o una hojita (de sílex casi siempre) y su forma se remata por medio de retoques abruptos o truncaduras. Teniendo en cuenta estos rasgos comunes, suelen distinguirse dos grandes familias de microlitos: los laminares (más propios del final del Paleolítico Superior y del principio del Epipaleolítico) y los geométricos (característicos del Mesolítico, del Neolítico e, incluso de alguna cultura posterior con arraigadas tradiciones cinegéticas). En efecto, cualquiera que sea la clase de microlito (laminar o geométrico), se asocian a arma de caza, ya que son elementos que forman parte de la punta de jabalinas, venablos y, ya en periodos tardíos, de flechas.

Modernidad conductual

Modernidad conductual (del inglés behavioral modernity), conducta moderna​ o comportamiento moderno,​ son expresiones de un concepto utilizado en ciencias sociales (particularmente antropología, arqueología y sociología) para referirse a una serie de rasgos que distinguen al comportamiento o conducta​ (behaviour) de los humanos modernos del de sus antecesores y del de otras líneas extintas de la evolución humana (y que podrían incluso relacionarse con las causas que provocaron la extinción del Homo neanderthalensis, con el que el Homo sapiens llegó a coexistir). Tales rasgos, todos estrechamente vinculados con el origen del lenguaje, son esencialmente: el pensamiento simbólico,​ la elaboración de conceptos abstractos, la capacidad relacional,​ el interés por la comprensión de los fenómenos naturales, la creatividad y la transmisión cultural (incluyendo la explosión de la producción artística del Paleolítico Superior​ y de elementos rituales como las prácticas funerarias -sean o no parte de lo que pudiera considerarse como creencias religiosas-​).​ El proceso habría ocurrido contemporáneamente a la primera expansión de las migraciones humanas por todo el Viejo Continente así como por Australia y Nueva Guinea.​ Así habría surgido la primera especie biológica autoconsciente​ de modo que pudo dominar su propio destino y evolucionar culturalmente.​

Paleolítico

El Paleolítico (del griego παλαιός, palaiós: ‘antiguo’, y λίθος, lithos: ‘piedra’) significa etimológicamente piedra antigua, término creado por el arqueólogo John Lubbock en 1865 en contraposición al de Neolítico (piedra nueva). Es el período más largo de la existencia del ser humano (de hecho abarca un 99 % de la misma) y se extiende desde hace unos 2,59 millones de años (en África)​ hasta hace unos 12 000 años. Constituye, junto con el Mesolítico/Epipaleolítico (fases de transición) y el Neolítico, la llamada Edad de Piedra, denominada así porque la elaboración de utensilios líticos ha servido a los arqueólogos para caracterizarla (en oposición a la posterior Edad de los Metales).

Aunque esta etapa se identifica con el uso de útiles de piedra tallada, también se utilizaron otras materias primas orgánicas para construir diversos artefactos: hueso, asta, madera, cuero, fibras vegetales, etc. Durante la mayor parte del Paleolítico inferior las herramientas líticas eran gruesas, pesadas, toscas y difíciles de manejar, pero a lo largo del tiempo fueron haciéndose cada vez más ligeras, pequeñas y eficientes. El hombre del Paleolítico era nómada, es decir, su vida estaba caracterizada por un desplazamiento continuo o periódico (estacional).

Perigordiense

La cultura Perigordiense marca el inicio del Paleolítico Superior. Se divide en tres fases: la primera fase (o inicial) llamada Châtelperroniense; la segunda fase o evolucionada, llamada Gravetiense; y la tercera fase o Perigordiense Superior. Tuvo su origen en la cultura Musteriense de finales del Paleolítico Medio.

Se desarrolló principalmente en Francia y la mitad norte de España y en su fase final también en Bélgica y la zona cantábrica española.

Del Perigordiense superior derivó una cultura intermedia llamada Protomagdaleniense

Propulsor (arma)

El propulsor, lanzadardos, estólica o átlatl es un arma de proyección que permite la impulsión de venablos o azagayas. Los vestigios más antiguos han sido encontrados en Europa y fechados en el Paleolítico Superior.​

Raspador

Un raspador es un útil prehistórico fabricado a partir de lasca o a partir de hoja que presenta en una extremidad un frente retocado regular, cortante y no abrupto. Se han encontrado raspadores dobles, con las dos extremidades retocadas o, también, raspadores compuestos con otros tipos de útiles. Asimismo es común que los raspadores fuesen usados con un mango, que se ha perdido. Los raspadores eran usados para curtir pieles y posiblemente también para separar carne de huesos de animales.

Los raspadores aparecen durante el Paleolítico medio pero son particularmente abundantes durante el Paleolítico superior.

Solutrense

La cultura solutrense ocupa, dentro de la secuencia del Paleolítico Superior, un lugar transicional entre el Gravetiense y el Magdaleniense. Su desarrollo se dio en Europa Occidental, concretamente en territorio francés y en la península ibérica.

El nombre proviene tras el descubrimiento de los yacimientos en Crôt du Charnier en Solutré, distrito Mâcon, en el departamento de Saona y Loira, al este de Francia (región de Borgoña).

Venus paleolíticas

Las venus Neolíticas

son estatuillas femeninas de hueso, asta, marfil, piedra, terracota, madera o barro, datadas en el Paleolítico Superior, dentro del cual constituyen la principal categoría de arte mueble o mobiliar, superando el centenar de ejemplares, en el caso de las figuras de bulto redondo, y los dos centenares si se incluyen representaciones parietales. Estas esculturas tienen tamaños modestos, hasta diminutos, oscilando entre los 4 y los 25 centímetros.

El primer descubrimiento fue la Venus de Brassempouy, en 1893, por Édouard Piette. Cuatro años más tarde, Salomón Reinach daba a conocer las estatuillas de esteatita de las cuevas de Grimaldi. En 1908 fue exhumada la famosísima Venus de Willendorf, en un campo de loess del valle del Danubio, en Austria. Esta escultura, que se ha convertido en un icono, anunciaba el descubrimiento de numerosas esculturas femeninas que se extendían desde los Pirineos franceses hasta las llanuras siberianas del lago Baikal. Fueron bautizadas con el nombre de Venus al extenderse la noción de que constituían un ideal de belleza prehistórica, y, aunque la idea ha sido rechazada, la denominación de Venus persiste.puuyas

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