Mater lectionis

Matres lectionis (literalmente en latín: 'madres de lectura', es decir, ayudas para la lectura) es el nombre tradicional para signos que usualmente designan consonantes, pero que en ciertas posiciones funcionan como signos auxiliares en la lectura indicando que ahí debe haber una vocal larga o una vocal a final de palabra.

En las lenguas muchas veces es fácilmente distinguible cuando un determinado signo está denotando un sonido consonántico o por el contrario tiene un valor vocálico.[cita requerida]

Véase también

Alfabeto siríaco

El alfabeto siríaco es un sistema de escritura utilizado para escribir el siríaco a partir del siglo 1 a.C.​ Contiene 22 letras que provienen del alfabeto arameo. Es una escritura cursiva, que se escribe de derecha a izquierda.

El alfabeto siríaco no contiene las mayúsculas, es decir, la primera letra de la frase no se distingue de todas otras letras por medida. Por lo tanto los nombres propios no se escriben con letras especiales.

Daguesh

El daguesh, en hebreo דָּגֵשׁ, es un diacrítico del sistema de escritura hebreo.

Gráficamente, consiste en un punto que se coloca en el interior de una letra. Existía antes otro diacrítico que indicaba la ausencia de daguesh, el rafé , en forma de raya superior o inferior, según los casos. Este, sin embargo, ya no se utiliza si no es en determinados casos o en otras lenguas que emplean el alfabeto hebreo, como el yiddish.

Escritura

La escritura es un sistema de representación gráfica de un idioma, por medio de signos trazados o grabados sobre un soporte. En tal sentido, la escritura es un modo gráfico específicamente humano de conservar y transmitir información.

Como medio de representación, la escritura es una codificación sistemática mediante signos gráficos que permite registrar con gran precisión el lenguaje hablado por medio de signos visuales regularmente dispuestos; obvia excepción a esta regla es la bastante moderna escritura Braille cuyos signos son táctiles. La escritura se diferencia de los pictogramas en que estos no suelen tener una estructura secuencial lineal evidente. Existen dos principios generales en la escritura, de un lado la representación mediante logogramas que pueden representar conceptos o campos semánticos y de otro la codificación mediante grafemas que representan sonidos o grupos de sonidos (pudiéndose distinguir entre sistemas puramente alfabéticos, abugidas, silábicos o mixtos). Las escrituras egipcia y china combinan ambos tipos de principios (logogramas y grafemas), mientras que las escrituras en alfabeto latino son puramente grafémicas.

Las escrituras jeroglíficas son las más antiguas de las escrituras propiamente dichas (por ejemplo; la escritura cuneiforme fue primeramente jeroglífica hasta que a ciertos jeroglifos se les atribuyó un valor fonético) y se observan como una transición entre los pictogramas y los ideogramas. La escritura jeroglífica fue abandonada en el período helenizante de Egipto. En la actualidad la escritura china y japonesa conservan algunos logogramas combinados con signos cuya interpretación es puramente fonética. La mayor parte de las escrituras del mundo son puramente grafémicas, así las escrituras románicas (basadas en el alfabeto latino), arábigas (basadas en el alfabeto arábigo), cirílicas (basadas en el alfabeto griego), hebraicas (basadas en el alfabeto hebreo), helénicas (basadas en el alfabeto griego), indias (generalmente basadas en el devanāgarī) y en mucha menor medida las escrituras alfabéticas arameas, siríacas, armenias, etiópicas (abugidas basadas en el ghez o ge'ez), coreanas, georgianas, birmanas, coptas, tibetanas etc. Los alfabetos glagolíticas y el alfabeto rúnico que precedió a la escritura gótica así como la pahlavi y zend usadas en lenguas hoy desaparecidas.

Aunque de las escrituras alfabéticas quizás la primera haya sido la escritura protosinaítica, documentada entre los siglos XVIII y XVI a. C., la primera escritura alfabética stricto sensu parece haber sido la escritura fenicia. Esta —al igual que sus inmediatas derivadas— es del tipo abyad, es decir solo constaba de consonantes, el método de escritura abyad también se encuentra en otras como en la escritura aramea, la escritura hebrea basada en el alefbet o álef-bet, y la escritura arábiga, si bien la escritura hebrea precisó el valor de los fonemas utilizando el sistema de puntos diacríticos llamado masorético por el cual diversos puntos en relación a cada grafema tienen la función de vocales, algo semejante ocurre con el alifato o alfabeto árabe.

La escritura fenicia fue modificada y adaptada por los griegos, a los griegos se atribuye la notación explícita de las vocales (concretamente usaron algunos signos consonánticos del fenicio sin equivalente en griego como signos para notar las vocales). Aunque es de notar que antes del sistema clásico de alfabeto griego, en el espacio geográfico que luego sería helénico existieron las escrituras minoicas (tipo lineal A y lineal B) y el uso de la escritura en bustrofedon (‘arado de buey’), se considera que la escritura etrusca e indudablemente la escritura latina (de la cual proviene el alfabeto más usado actualmente) son modificaciones de la escritura alfabética griega (lo mismo que ocurre con el cirílico y el glagolítico), en cuanto a las escrituras ibéricas antiguas, éstas parecen haber recibido un fuerte influjo fenicio hasta ser suplantadas por las letras latinas.

En los territorios controlados por los celtas en la Antigüedad existió un sistema de escritura muy singular llamado ogam, usado principalmente por los druidas.

En lo atinente a las runas de los antiguos germanos, en ellas se nota una copia modificada de las letras latinas a las cuales sin embargo se les asignaron diversos valores fonéticos e inclusos "valores mágicos".​

Algo similar ocurrió a fines del siglo XVIII entre los cheroquis de Norteamérica, entre ellos el jefe Sequoyah promovió el uso de un "alfabeto" (en realidad un silabario) inspirado por sus formas en el alfabeto latino usado por los colonos anglosajones aunque con diferentes valores fonéticos.

En cuanto a las escrituras con un componente ideográfico, prácticamente se restringen en la actualidad a la escritura china basada en sinogramas; estos mismos signos, llamados kanji (漢字 "caracteres han " en japonés), se usan en la escritura japonesa junto a dos silabarios, el hiragana y la katakana; los sinogramas también forman parte tradicionalmente de la escritura del coreano con el nombre de hanja (china escritura), aunque actualmente apenas se usan ya estando suplantados en Corea por el alfabeto hangul.

Como bien ha señalado Roland Barthes ​ la escritura ha significado una revolución en el lenguaje y en el psiquismo y, con ello, en la misma evolución humana, ya que es una "segunda memoria" para el ser humano —además de la biológica ubicada en el cerebro—. Esto es tan evidente que se distingue la prehistoria de la historia porque en la primera se carecía de escritura y solo existía la tradición oral.

La lengua oral constituida por una "sustancia fónica" tiene en tal sustancia un soporte efímero y requiere que el emisor y el receptor coincidan en el tiempo (y antes de la invención de las telecomunicaciones, también era necesaria la coincidencia en el lugar), en cambio con la lengua escrita siempre es posible establecer una comunicación con mensajes diferidos, la praxis escritural hace que el mensaje pueda ser realizado in absentia del receptor y conservado a través del tiempo.​ Para Vygotski el lenguaje escrito es el paso del lenguaje abstracto al lenguaje que utiliza la representación de las palabras (considerado como la traducción o codificación del lenguaje oral) esto contra el supuesto muy extendido en la cultura en general y hasta inicios del presente siglo particularmente en la educación de que el escrito es una mera traducción o codificación del lenguaje oral. Por el contrario Vygotski sostiene que el lenguaje oral genera construcciones de un determinado tipo (dialógicas, etc.) en la conciencia y el lenguaje escrito las produce de otro tipo, de modo que los procesos psicológicos del lenguaje oral y del escrito son distintos y que por ende son distintos los procesos psíquicos que se involucran en la educación con uno u otro tipo de lenguaje.​

Mater

Mater puede referirse a:

Madre en a Iglesia como madre).

Mater Dolorosa (advocación mariana).

Stabat Mater (tema litúrgico y artístico).

Mater et Magistra (encíclica de Juan XXIII, 15 de mayo de 1961).

Mater Matuta ("madre de la mañana", divinidad itálica de origen osco).

Magna Mater deorum Idaea, nombre de la diosa frigia Cibeles y de Ria en la mitología romana.

Mater lectionis (ayuda para la lectura de las vocales en los alfabetos que carecen de ellas).

Dura mater (meninge exterior).

Pia mater (meninge interior).

Transcripción de los jeroglíficos

En la transcripción de los jeroglíficos, se suele decir que hay tantas normas como egiptólogos. En otras palabras, no parece existir transcripción universal de los jeroglíficos. Eso se explica simplemente por la existencia de muchos obstáculos para transcribir exactamente los jeroglíficos, lo que obliga a extrapolaciones que hacen inviable la supremacía de un sistema sobre otro.

Vocalización del alfabeto siríaco

Zava (en siríaco ܙܘܥܐ significa movimiento) es el sistema de vocalización del alfabeto siríaco. Se distinguen dos variantes que se han conservado hasta el día de hoy de zava: el sistema jacobita (occidental) y el sistema nestoriano (oriental). Los dos estándares conservan la longitud de las vocales, es decir, existen las vocales cortas y las vocales largas. Por esta razón las vocales "a" y "i" tenes dos signos en lugar de uno. Aparte de signos para diseñar las vocales, alfabeto siríaco utiliza una serie de signos diacríticos, como: rukkaha, kuššaia, kanuna, s'ame y talkana.

Yahveh

Yahveh,​ transcripción y pronunciación hebraísta;​​​​​ en hebreo antiguo יהוה (pronunciación tradicionalmente omitida y por ello desconocida debido a que el hebreo antiguo se escribía solo con consonantes);​​​ transliteración del tetragrámaton «YHWH» o «JHWH»​ y su pronunciación conjetural (Yahweh, Yahvé, Yah y Yavé)​ es en dicho modo, el nombre propio utilizado en la Biblia (en la lengua española; y en muchas otras traducciones bíblicas) para designar y diferenciar al Dios de las religiones judeocristianas. En su forma hebrea es, según el Antiguo Testamento, el nombre que Dios utiliza para referirse a sí mismo,​​​ siendo su significado presumiblemente una descripción de su propia naturaleza.​

𐤀

La ʾalp, ʾālep o aleph (𐤀‏) es la primera letra del alfabeto fenicio. Representaba la oclusión glotal , generalmente transliterada como ʾ, carácter basado en el espíritu breve de la escritura griega politónica. De esta letra derivan la 'ālaph siríaca (ܐ), la álef hebrea (א), la ʾalif árabe (ا), la alfa griega (Α), la A latina y la А cirílica.

La ʾĀlp es la primera letra de muchos abyads (alfabetos) semíticos, incluyendo ʾĀlp 𐤀 en fenicio, ʔālap ܐ en siríaco, álef א en hebreo, álif ا en árabe y ʔälf አ en etíope.

El álef está presente en Unicode como U+05D0 א hebrew letter alef.

En fonética álef originalmente representaba el sonido /ʔ/. En hebreo israelí moderno este sonido no se pronuncia, a pesar de que a veces la letra ain (ע) es pronunciada como /ʔ/, por ejemplo en el nombre de la canción מָעוֹז צוּר (Māʕōz Sˤūr se sustituye por Maʔoz Tsur).

Originalmente en la lengua fenicia este sonido /ʔ/ estaba presente, pero en idioma neopúnico este fonema dejó de pronunciarse y esta letra se utilizó como mater lectionis para indicar cualquier vocal, especialmente y .​

𐤏

La ʿain (𐤏‏) es la decimosexta letra del alfabeto fenicio. Representaba el sonido fricativo, faringal y sonoro transliterado como /ʿ/ o /ʕ/.​ De esta letra derivan la ʿain siríaca (ܥ), la ʿayn hebrea (ע), las ʿayn (ع) y ġayn (غ) árabes, la ómicron (Ο) griega, la O latina y la О cirílica.

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