Las Cogotas

Las Cogotas es el nombre que recibe un yacimiento arqueológico situado en el término municipal de Cardeñosa en la provincia de Ávila (España). Situado en un cerro y fortificado, deparó una secuencia estratigráfica que fue dividida en dos grandes periodos, uno propio del Bronce Final (Cogotas I) y otro del comienzo de la segunda Edad del Hierro (Cogotas II). En medio hay un hiato que aún no ha podido ser explicado. La investigación de Las Cogotas permitió conocer mejor los modos de vida peninsulares previos a la invasión romana.

Fue excavado por Juan Cabré en los años 1920 y es la principal referencia de los vetones, un pueblo de cultura celta que habitó una extensa zona que abarcaba las actuales provincias de Ávila y Salamanca y parte de Toledo, Zamora, Cáceres y los Trás-os-Montes de Portugal durante la Edad del Hierro.

Castro de Las Cogotas
Bien de Interés Cultural
Patrimonio histórico de España
Castro de Las Cogotas 02 by-dpc


Declaración 03-06-1931
Figura de protección Zona Arqueológica y Delimitación zona arqueológica
Código RI-51-0000383 y RI-55-0000902
Coordenadas 40°43′39″N 4°42′04″O / 40.727469444444, -4.701075Coordenadas: 40°43′39″N 4°42′04″O / 40.727469444444, -4.701075
Ubicación Cardeñosa Bandera de la provincia de Ávila.svg Ávila
Flag of Castile and León.svg Castilla y León
Construcción siglo VI a. C. - siglo II a. C.
Estilos predominantes Edad de los Metales-Cultura de La Tène
Cerámica de boquique Cogotas-I
Vasija de la Cueva de Boquique en Plasencia, representativa de cerámica de Cogotas, con decoración rellena de pasta blanca procedente de la inhumación de San Román de Hornija, provincia de Valladolid (Bronce final, Cultura de Cogotas-I, 1100-800 adC).
Cerámica excisa Cogotas-I
Cerámica excisa,
Bronce final, Cogotas-I
Fibula de Codo-Bronce final
Fíbula de codo,
Bronce final, Cogotas-I
Cogotas0501
Castro de las Cogotas. Reconstrucción de la puerta principal. Cogotas II
Mingorria0520
Verraco de granito en el cercano municipio de Mingorría. Cogotas II

Cogotas I

Se distinguen las siguientes fases en su formación y desarrollo[1]​:

  • Fase 1: Proto-Cogotas I (2.000 – 1.700 a.C.). Incursión por el Alto Ebro.

Llamativamente, los primeros elementos del "complejo" Cogotas I no hacen su primera aparición en la que se considera su cuna de origen (Meseta Norte), sino en las proximidades del alto Ebro (El Portalón de Atapuerca 2034 a.C.) y poco tiempo después se hallan en el Ebro medio, llegando en poco más de un siglo hasta el bajo valle del Duero. Esto es debido a que las nuevas formas cerámicas en el repertorio de la alfarería entonces traditional de esas áreas geográficas, son consecuencia de una primera llegada de "elementos" europeos en busca de territorios en los que asentarse que, lógicamente hacen su primera aparición a través de los pasos pirenaicos.

  • Fase 2: Cogotas I inicial (1.700 - 1.550 a.C.). Asentamiento en la Meseta Norte.

En esta fase los mayores y mejores yacimientos adscritos a ese horizonte se localizan ahora en los valles del Duero, Tajo y alto Ebro, (Los Tolmos, Arevalillo, La Plaza, El Cogote, La Corvera, La Venta). Se caracteriza por: 1) cerámica incisa con decoración impresa de espigas, zig-zag y guirnaldas de semicírculos de boquique, y 2) por su Extensión por los valles del Duero (Los Tolmos, Arevalillo, La Plaza, Castelho Velho), Tajo (Perales del Rio. Es esta distribución la que parece confirmar su origen en la Meseta Norte y su posterior expansión hacia las regiones periféricas.

  • Fase 3: Cogotas I medio (1.550 - 1.350 a.C.). Expansión por la Meseta y valles del Sur.

Se produce un enriquecimiento del repertorio decorativo con aparición de cerámica excisa, nuevo modelo decorativo que responde a una segunda llegada de elementos europeos incorporados al complejo cultural. Es esta la causa de que, de nuevo, la cerámica excisa aparezca en el valle del Ebro antes que en La Meseta (1.550 a.C. en Moncín, 1.466 a.C. en Los Tolmos). En esta fase se produce también la aparición de de las cerámicas tipo Cogotas-I fuera de la Submeseta Norte y por tanto de su área de origen, con presencia a partir del 1550 a.C. en el sudeste (Gatas en Almería, Cuesta del Negro en Granada) y del 1350 a.C. en el valle medio del Guadalquivir (Llanete de los Moros).

  • Fase 4: Cogotas I final (1.350 – 1.000 a.C.) Extinción y transición al Hierro.

La fase final se caracterizada por la decoración basada en la incrustación de pasta roja y amarilla en las decoraciones incisas-impresas, que puede considerarse característica del estilo final de Cogotas I que ya solo pervive en su área de origen (valles del Duero, Tajo y alto Ebro).

Cogotas II

Es un yacimiento de la Segunda Edad del Hierro de la provincia de Ávila. Está ubicado en la zona norte del Valle de Amblés.

El Valle Amblés, es una fosa tectónica en el sistema Central, recorrida por el río Adaja, vía natural de comunicaciones, localizada en la provincia de Ávila. Tiene forma de triángulo, y fondo plano por donde fluye el río con apenas desnivel, entre las laderas septentrionales de La Serrota y la sierra de la Paramera, que quedan al sur del valle, con altitudes medias que oscilan entre 1600 y 2200, la vertiente meridional de la sierra de Ávila y Villanueva que quedan al norte del valle, con una altitud media de 1600 m, para concluir, las estribaciones de la Serrota y la sierra de Villanueva cierran el occidente, y la sierra de Ojos-Albos en el extremo oriental.

Sobre los granitos y pizarras predominan suelos silíceos ácidos, muy erosionables, de profundidad variable, con escasa capacidad de retención de humedad y con afloramientos rocosos. Suelos de vocación ganadera, poco aptos para la agricultura. En la vega el río, gracias a los suelos aluviales ricos en minerales, aumentan las posibilidades de aprovechamiento agrícola. En los sectores más húmedos, encinas, fresnos y pinos piñoneros y resineros. En cuanto a la fauna local, hoy sólo pervive la fauna autóctona en lugares muy concretos protegidos, animales como lobos, jabalíes, cigüeñas, garzas, buitres y águilas.

El poblamiento más destacado en el valle es de la Segunda Edad de Hierro y se caracteriza por poblados fortificados, u Oppida, en las estribaciones de las sierras del valle, los más importantes son: Ulaca, con más de 70 ha, siendo él más grande de ellos, el Castro de la Mesa de Miranda con 30 ha y Las Cogotas con 14,5 ha.

Hay indicios de que bajo la ciudad actual de Ávila se encuentre Obila, mencionada por Ptolomeo (2,5,7), aunque los materiales hallados hasta el momento no lleven su cronología más allá del siglo I a. C. Se observa una ocupación importante en el valle desde el Bronce Final. Por otro lado, en las zonas llanas próximas a la vega, aparecen hábitats no amurallados de menor entidad, como Muñogalindo, Padiernos o Ermita de Sonsoles, los cuales son considerados por sus investigadores como ”hábitats menores”. Los hallazgos son escasos y con materiales de superficie, por lo que no se puede afirmar que sean lugares de hábitat en todas las ocasiones. Los estudios del territorio de explotación de estos lugares, revelan una tendencia agrícola entre el 60-80 % en un radio de 2 km, ya que los suelos que ocupan son aluviales, o están cerca de las dehesas. Mientras que los castros revelan tendencias ganaderas.

Dentro del patrón de poblamiento se deben incluir las esculturas de toros y cerdos, conocidos como verracos. Se han interpretado de muchas maneras, dándoles un valor mágico de protección del ganado, para potenciar la reproducción, o atribuyéndoles la función de ser monumentos funerarios, ya que existen piezas con inscripciones de este tipo. Sin embargo, últimas revisiones proponen una explicación distinta y complementaria, es decir, no descartan su valor simbólico. Gran parte de las esculturas carece de contexto arqueológico claro, se localizan a varios kilómetros de los poblados y la mayoría, en zonas de buenos pastizales. El alto coste de producción de los mismos puede tener mucho más sentido si con los zoomorfos se estableciesen hitos o referencias fijas en el paisaje de los recursos críticos, como lo son los pastos invernales.

Cronología

En cuanto a la cronología de las murallas no es segura para el primer recinto, mientras que sí se tiene material fechable asociado al segundo recinto. Los sondeos realizados junto a la muralla en este recinto han proporcionado cerámica a torno, fíbulas de caballito y otras tardías con esquema de La Tene que permiten pensar en una cronología de III-II a. C, se puede precisar aún más, ya que se observó que coincide con el nivel de fundación del alfar, documentado junto a ella, e incluso, la existencia de un basurero debajo de la muralla, y por lo tanto anterior, lleva a proponer a sus investigadores una secuencia cronológica: para el momento de la primera ocupación del lugar, es decir, de la construcción del primer recinto, se daría hacia el s.IV a.C. y un momento posterior para la construcción del segundo recinto y del alfar en los siglos III-II a. C.

Castro

Se encuentra en el reborde meridional de la Meseta Norte, en el sector central de la provincia de Ávila, a seis kilómetros hacia el suroeste del pueblo de Cardeñosa, en el extremo de la estribación más oriental de la sierra de Ávila, junto al río Adaja. Su nivel máximo es de 1156 metros sobre el nivel de mar, coincidiendo con uno de los berrocales de granito, que, como ya se ha referido antes, da nombre al yacimiento, elevándose unos 140 metros sobre el río. Abarca una superficie intramuros de 14,5 ha y sus ejes máximos son unos 455 m por algo más de 310 m Pertenece a la Segunda Edad de Hierro, aunque algunas cerámicas pertenecientes a la acrópolis se adscriben a una ocupación previa del Bronce Final, pero no de gran importancia.

Responde a los tipos de emplazamiento en cerro o acrópolis y en meandro. Caracterizado por la proximidad a cauces fluviales, río Adaja, la facilidad de defensa natural, por su orografía escarpada y la accesibilidad está determinada por la pendiente. Las Cogotas se organiza en torno a dos recintos amurallados con tres entradas cada uno, siendo la principal del recinto superior la más complicada de todas ellas. Se trata de murallas potentes con engrosamientos a modo de bastiones, con campos de piedras hincadas delante de las entradas, como ocurre en otros castros de la región para estos momentos. En el recinto superior se conocen algunas casas adosadas a la parte interior de la muralla. La técnica constructiva empleada combina el adobe con la piedra sobre un eje rectangular en planta.

Estructuras defensivas

Murallas

Las Cogotas consta de dos recintos amurallados, uno, el superior o primer recinto, que comprendía toda la cima de la colina y corresponde con la acrópolis, y otro, el inferior o segundo recinto, que se desarrolla hacia el sur y oeste descendiendo por la ladera en la planicie hasta el arroyo de Rominillas, cerrando una superficie de 14,5 ha, el cual fue interpretado como “encerradero de ganados” por Juan Cabré, y las recientes excavaciones, han demostrado la existencia de viviendas, áreas industriales, incluso se llega a proponer la hipótesis de que en él se realizasen ferias de ganado. En el recinto superior se incluyeron los berrocales y zonas de fuerte pendiente dentro del recinto amurallado para no cruzar los lienzos violentamente. La estructura de las murallas es de losetas, cantos y rocas de granito, con aparejo de mampostería en seco, colocadas en hiladas irregulares calzadas con infinidad de cuñas. La técnica constructiva es de un sistema de doble muro adosado al exterior y hacia el interior otro de similares características, entre ambos paramentos hay un relleno de cantos y losetas, aunque no se sabe de la existencia de algún otro paramento interior por no tener ningún corte de la misma, con cimentación de adobes. El espesor varía de 2,5 a 11 metros aproximadamente. Tiene un trazado ondulado, con bastiones de gran tamaño los cuales parecen responder a un sistema defensivo que aprovecha los tiros cruzados, y al mismo tiempo sirven de refuerzo arquitectónico. En las zonas más importantes hay una camino de ronda sobre la muralla, que comienza en la entrada principal y quizá recorriera todo el perímetro de la acrópolis. Entre el recinto superior y el inferior, debió existir un pequeño espacio amurallado y aterrazado que actualmente no se conserva y se observa con grandes dificultades, pero que Cabré identificó. Al no poder reconocerse actualmente, en parte por lo abrupto e inaccesible del terreno, no se sabe muy bien cuál pudo ser su funcionalidad. Por su posición junto a la entrada principal y con buena visibilidad desde la misma, pudo tratarse de un encerradero colectivo de ganado desde el que poder controlar las reses con facilidad. Su sistema constructivo de lienzos de muralla con bastiones que corta de manera arbitraria las curvas de nivel, tiene diferentes alturas según las zonas, su trazado no sigue las líneas de vaguada, divisorias o límites naturales. Los canchales no se aprovechan para formar parte del sistema defensivo, simplemente se rodean o se usan de base del lienzo, y la muralla no se interrumpe en los barrancos, responde al grado de adaptación del sistema defensivo que algunos autores como González-Tablas definen como “Autónomo”. Aunque otros autores consideran que la muralla sí se acomoda a las curvas de nivel. Es muy probable que el remate de la muralla, y especialmente sobre las entradas, estuviera realizado con un entramado de ramas y palos de madera, tal y como debería entenderse el incendio de la muralla de Pallantia en el 74 a. C. tras el asedio de la ciudad por Pompeyo, tal y como describe Apiano en sus Guerras Civiles. Sin descartar que estuviera construido de adobes.

Entradas

El recinto superior tuvo tres entradas, una en la pendiente este, ya demolida por completo, que comunicaba con el barrio de casas extramuros situadas en la ladera oriental. Otra al norte, las más alta de la acrópolis, protegida por dos cubos, y la tercera, también orientada al norte, la llamada principal, flanqueada por dos bastiones que se desarrolla en oblicuo. Se trata de la de mayor complejidad y elaborada en ligero esviaje, o embudo. El camino que conducía a ella estaba delimitado por una cerca de losetas de granito. Hacia la izquierda, antes de llegar a la muralla existen los restos de una estructura rectangular que Cabré llamó “cuerpo de vigilancia”. En el interior una rampa discurría sobre las casas 5 y 6 llevaba a la parte alta de fortificación. En el recinto inferior aparecieron tres entradas, siendo más sencillas y sin protección de bastiones. La más alta, orientada hacia el norte, a tan solo 10 metros de la principal del recinto superior. Otra en la terraza noreste y la tercera, la cual va a dar al río Adaja y opuesta a la anterior, de la que sólo se conservan restos de su empedrado con losas planas. Juan Cabré hace referencia a una cuarta entrada, pero sin embargo esta no aparece en el dibujo del plano del castro, por lo tanto, suponemos que debió tratarse de una entrada secundaria de poca importancia. Esta estaba en la ladera sur que va a dar a un barrio de casas extramuros en una hondonada. Entonces se conservaba el boquete de su destrucción, con un camino orientado al este que conducía al barrido de viviendas extramuros.

Campos de piedras hincadas
Castro de Las Cogotas - campo de piedras hincadas
Campo de piedras hincadas visto desde la muralla.

Se trata de zonas sembradas de cantos picudos hincados en el suelo, que siguiendo la línea de la muralla septentrional, llegan hasta la misma base del muro, no dejando un espacio libre entre ellas éste. Se emplazan en dos lugares concretos, uno ante las dos rampas de la entrada alta de la acrópolis y otro en la hondonada delante de la entrada este del recinto inferior. Las piedras hincadas aparecen muy tupidas, a modo de barreras de tres metros de ancho. La finalidad de estas defensas, sería la de entorpecer el ataque, hay autores quienes piensan serían para evitar los ataques de caballería, mientras que otros opinan que no tienen sentido si no es para entorpecer el acceso de personas a pie. Se emplazan en la zona de más fácil acceso.

Urbanismo interno

Calles: Su ocupación interna estuvo condicionada por el desnivel del terreno, sobre todo en la parte alta debido a los dos berrocales de granito, y en el sector sudeste de la segunda cima fue imposible construir debido a su fuerte pendiente. No existe un plan de manzanas y calles, se trata de agrupaciones irregulares de casas, ya sean adosadas a la muralla o buscando la protección de las rocas, estando sometidas a los accidentes del terreno. Entre ellas había espacios libres que, utilizados como calles o caminos, a veces se delimitaban con cercas de losas hincadas. En el segundo recinto se ha podido documentar un camino en losado que atraviesa el recinto en relación con las estructuras industriales.

Viviendas: Las viviendas asociadas a la muralla tienen planta rectangular y su perímetro está delimitado con bloques de granito, los cimientos son de adobes, colocadas sobre un aterrazamiento artificial de mampostería, aunque actualmente apenas se aprecian, quedando visible el aterrazamiento sobre el que se asentaban. Estas tenían 30 m de largo por 7 m de ancho, una superficie aproximada de 200 m2. Cabré no situó en el plano todas las casas que excavó, por las referencias de su memoria, se puede hablar de unas siete casas más repartidas por el interior del primer recinto. Los sondeos realizados entre 1989 y 1992 en el segundo recinto revelaron viviendas en la parte más suave de la ladera que se extiende entre la zona escarpada de la muralla del primer recinto y el camino que lo atraviesa, siendo viviendas de planta regular con muros de piedra y empleo del adobe para el recrecimiento de las paredes. Son de menor tamaño que las de la acrópolis y ofrecen ajuares más pobres. Fuera de la ciudad, situadas a extramuros, también se constataron viviendas, aunque no da su posición exacta y tampoco las dibuja en el plano. Se situaban a la salida del la puerta sur del segundo recinto y en la ladera sudeste, limitándose a comentar que tienen características semejantes a las del primer recinto, y que sus ajuares eran más pobres. Las plantas de las viviendas son regulares, para su organización interna hay pocos datos, aunque como ya señaló Cabré, la abundancia de adobes en el interior puedan estar indicando la existencia de divisiones internas. Los suelos, en desnivel, eran irregulares, se cubrían con lajas de granito. En un rincón de la vivienda solía existir un pavimento de barro a modo de hogar. En cuanto al tejado, se han encontrado restos de barro cocido con improntas de postes cilíndricos de madera, lo que parece indicar que las techumbres se realizarían con postes de madera recubiertos de paja o barro, aunque no se sabe si eran a una o dos aguas.

Áreas industriales

Como ya se ha comentado anteriormente, estas estructuras se documentaron tras las campañas de finales del s. XX. Se localizan, a unos 100 metros de la puerta Sur del segundo recinto, junto a la muralla, y son un alfar y un secadero de adobes. El alfar incluye un complejo de dependencias y hornos de cerámica que ocupan más de 300 m2, junto a la muralla del segundo recinto. Son hornos de tipo sencillo de una sola cámara. Esta estructura corresponde al mismo nivel de fundación que la muralla. El secadero de adobes anexo al taller existe una gran dependencia que debió de servir como almacén de productos acabados y como secadero de adobes, este ofrecía un conjunto de piezas confeccionadas a caja con dimensiones de 40 x 20 x 10 cm. Se ha documentado, además, un camino enlosado que atraviesa el recinto, que podría utilizarse para la circulación de carros para la distribución de productos cerámicos. En uno de los sondeos realizados en la muralla, en sector norte de la misma, se localizó un gran basurero, con una estratigrafía de más de tres metros de potencia. El estrato de desechos se concentraba en el último tramo, buzando hasta el nivel de muralla. Gran cantidad de restos óseos de fauna, cerámicas a torno tipo celtibérico y escasos vestigios de adobes y material constructivo son, a grandes rasgos, los componentes del cenizal.

Necrópolis

Esta necrópolis se descubrió en 1930, en lo que era ya la cuarta campaña de excavación en el Castro. Tras varios intentos fallidos en su localización, apareció en un terreno llamado Trasguija. Estos intentos se debieron, en definitiva, a las características de las pocas necrópolis que se habían encontrado anteriormente, ya que esta responde a caracteres muy diferentes. Volvió a ser explorada en 1931.

Características

Localizada a 240 metros al norte del poblado, sobre una pequeña ladera orientada al este. Consta de cuatro zonas según Juan Cabré y de cinco más una según Guillermo Kurtz, otros autores defienden cuatro zonas y un sector aislado, Como Castro, Martín-Valls o Álvarez-Sanchís. Situadas en declive, alineadas de norte a sur, separadas entre sí por espacios estériles, es decir, sin tumbas. Es de incineración, no habiendo aparecido ninguna inhumación, con sepulturas individuales, agrupadas en torno a estelas de granito que sobresalen al exterior por su extremo superior. El número de sepulturas es de 1613, de las cuales se pueden estudiar 1447, el resto carecen de inventario y no fueron publicadas. Solo 15, 5 % de estas (224) tienen ajuar.

Las sepulturas constan de la urna cineraria depositada en un hoyo, en el cual se colocaron piedras pequeñas para calzarla y cuya urna aparece tapada con una laja plana recubierta a su vez por otras piedras de menor tamaño, también nos encontramos con urnas que han sido tapadas con otras vasijas dadas la vuelta (platos, cuencos). Sobre estas se echaba tierra vegetal. Cuando las urnas van acompañadas de ajuar, se dan diferentes situaciones, si es ajuar de guerrero, las armas y demás objetos están colocados en torno o encima sin un sistema concreto. Los enseres pequeños, como fíbulas, bolas, fusayolas o pequeños vasitos, suelen acompañar a las cenizas en el interior de las urnas.

Parece ser que su estratigrafía indicaba una secuencia cronológica en vertical, además de la horizontal característica de las necrópolis, pero Cabré interpretó las urnas colocadas a diferentes alturas como pertenecientes a una misma sepultura contemporánea.

En relación a la necrópolis, en dirección noreste, existen unos lanchales de granito situados entre el castro y la necrópolis, de superficie ancha y llana, sin tierra sobre ellos, sobre los cuales seguramente se realizasen las cremaciones funerarias, a su alrededor se encontraron multitud de huesos calcinados, escorias de bronce o hierro y fragmentos de cerámica. El metal proviene de los ajuares metálicos que acompañarían al cadáver.

Exploración del yacimiento

Necrópolis de Las Cogotas (1930)
Excavación del sector II de la necrópolis en 1930.
Castro de Las Cogotas - inscripción 1974
Inscripción homenaje a los trabajos de Juan Cabré en Las Cogotas (1974).

El Castro de las Cogotas se conoce desde 1876. Tras una serie de excavaciones en el mismo, pérdida de materiales y muchos traslados de los mismos, Las excavaciones oficiales dirigidas por Juan Cabré, las primeras con “método científico”, comenzaron en el verano de 1927, en cuya campaña se descubrieron las murallas de la acrópolis y estudiaron 18 viviendas. En 1928 se determinó cuánto faltaba de las murallas del segundo recinto, para levantar el plano general de yacimiento, precisar su arquitectura militar, y excavar las casas cercanas a la puerta N. En 1930 se trató de resolver la cronología del castro con el hallazgo de una estratigrafía bien definida, el estudio de los fondos de las viviendas algo más pobres, diseminadas por toda la acrópolis. En 1930 se descubrió la necrópolis y se excavaron las cuatro zonas.

A finales del siglo XX, y por causas ajenas a la investigación arqueológica, Las Cogotas volvió a ser intervenida: En 1983 se aprobó un proyecto de construcción de una Presa de Las Cogotas, cuyo estribo izquierdo y aliviadero se apoyan en la ladera oriental de la parte baja del cerro de Las Cogotas, por lo tanto, una parte del yacimiento arqueológico –el 30 % del “encerradero de ganados”– quedaba cubierto por la aguas cuando estas alcanzasen la cota máxima del embalse. La Confederación Hidrográfica del Duero en conjunto con el Museo de Ávila, y la Dirección General de Patrimonio Cultural de la Junta de Castilla y León, en 1984 decidieron dedicar el 1 % cultural a paliar los efectos de la presa en los restos arqueológicos. Posiblemente nunca se habrían vuelto a realizar excavaciones arqueológicas en las Cogotas de no haber sido por la construcción de este embalse. Los trabajos comenzaron en 1985, un grupo de alumnos del Departamento de Historia Antigua de la Complutense de Madrid, dirigidos por Mª Paz García-Gelabert prospectó la zona, encontrando los restos de un despoblado, que fue convenientemente documentado. Hubo que proteger un camino enlosado que atraviesa el segundo recinto hasta el río Adaja, el llamado “camino del molino del Tío Juan”.

En 1986 se realizó una prospección geofísica en una zona de 1250 m2 junto a la puerta SE del segundo recinto, para evaluar las posibles estructuras constructivas y obtener una base para la planificación de la excavación, aunque los resultados, por las características del terreno granítico y en pendiente, no fueron fiables. El programa de excavaciones comenzó en septiembre del mismo año con un equipo del Departamento de Prehistoria de la Universidad Complutense de Madrid dirigido por Gonzalo Ruiz Zapatero en conjunto con el Museo de Ávila.

Los objetivos de estas intervenciones eran: 1) Documentación y salvamento de las posibles estructuras y materiales por medio de excavaciones sistemáticas, 2) reestudio de las antiguas excavaciones con nuevas perspectivas, revisándose también los materiales del Museo Arqueológico Nacional, 3) presentación del conjunto arqueológico al gran público, contemplando los problemas de mantenimiento y conservación de estructuras.

El plan de excavación incluía: 1) Excavación de los puntos del alfar, el pavimento y el basurero, 2) corte en la muralla para fechar su momento constructivo, 3) Cortes al norte del camino del segundo recinto, donde se apreciaban en superficie restos de muros y alineaciones que parecían ser restos de viviendas y 4) sondeos en el primer recinto para estudiar el problema de ocupación Bronce Final y la II Edad de Hierro, ya que según Juan Cabré, todos los materiales pertenecían a un solo estrato.

Cómo llegar

Actualmente se puede acceder en coche hasta la base del cerro del mismo castro. Por la carretera AV-804 dirección Cardeñosa, tomando un desvío a la derecha, señalizado, antes de llegar al pueblo. Seguidamente se siguen los carteles señalizados y se llega hasta las inmediaciones del poblado. Otra forma de llegar desde Ávila, es coger la carretera de Valladolid, y llegar hasta la presa del embalse de Cogotas. Una vez allí, cruzar andando la presa y subir por el camino hasta el castro (lleva directo hasta la puerta).

Castros relacionados

Véase también

Notas y referencias

Referencias

  1. Galán y Saulnier, Catalina 1998 "Sobre la cronología de Cogotas I". Cuadernos de prehistoria y arqueología Nº 25, 1, págs. 201-244

Bibliografía

Bibliografía adicional

  • Almagro-Gorbea, M.; Mariné y Álvarez-Sanchís J.R. (Eds.) (2001): Celtas y Vettones. Catálogo de la exposición. Tercera edición (corregida) Diciembre. Institución Gran Duque de Ávila. Real Academia de la Historia. Ávila
  • Almagro-Gorbea, M. y Ruiz Zapatero, G. (1992): (Eds.) Paleoetnología de la Península Ibérica. Complutum 2-3.
  • Almagro-Gorbea, M. y Ruiz Zapatero, G. (1993): Los Celtas: Hispania y Europa. Actas, Madrid.
  • Álvarez Sanchís, J. R. (1999): Los Vettones. Real Academia de la Historia, Madrid.
  • Álvarez Sanchís, J. R. (2001): «Los Vettones». En Almagro-Gorbea, M., Mariné y Álvarez-Sanchís J.R. (eds) Celtas y Vettones. Catálogo de la exposición. Tercera edición (corregida) Diciembre. Institución Gran Duque de Ávila. Real Academia de la Historia. Ávila.
  • Álvarez-Sanchís, J.R.; Ruiz Zapatero, G.; Lorrio A.; Benito, J.E. y Alonso P. (1998): «Las Cogotas: anatomía de un oppidum vettón». En M. Mainé y E. Terés (coords.) Homenaje a Sonsoles Paradinas. Asociación de Amigos del Museo de Ávila. Ávila: 73-94.
  • Cabré Aguiló J. (1930): Excavaciones en las Cogotas, Cardeñosa (Ávila) I. El Castro. Junta Superior de Excavaciones y Antigüedades, 110. Madrid
  • Cabré Aguiló J. (1932): Excavaciones en las Cogotas, Cardeñosa (Ávila) II. La Necrópoli. Junta Superior de Excavaciones y Antigüedades , 120. Madrid.
  • Delibes, G. (1985). Historia de Castilla y León. 1. La prehistoria del Valle del Duero, Valladolid.
  • Fernández F. (1998): «La Edad del Hierro», en: Mariné M. (coord.) Historia de Ávila I: Prehistoria E Historia Antigua. Institución Gran Duque de Alba. Caja de Ahorros de Ávila.
  • Fernández Posse, M. D. (1986) «La Cultura de las Cogotas I». Actas del Homenaje a Luis Siret, Sevilla.
  • González-Tablas Sastre, F. J., Arias González, l. Y Benito Álvarez, J. (1986): «Estudio de la relación sistema defensivo/relieve en los castros abulenses (fines de la Edad del Bronce-Edad del Hierro)». Arqueología Espacial, 9: 113-125.
  • Kurtz, W. S. (1987): «La necrópolis de las Cogotas. Volumen I: Ajuares. Revisión de los materiales de la necrópolis de la Segunda Edad del Hierro en la Cuenca del Duero (España)». B.A.R., Int. Series, 344. Oxford.
  • Mariné, M. Y Ruiz Zapatero, G. (1988) «Nuevas investigaciones en Las Cogotas. Una aplicación del 1% cultural». Revista de Arqueología, 84: 46-53.
  • Rodríguez Marcos, J.A. y Fernández Manzano, J. (Coords.) (2012): Cogotas I: una cultura de la Edad del Bronce en la Península Ibérica : Homenaje a Mª Dolores Fernández-Posse, Universidad de Valladolid, Secretariado de Publicaciones e Intercambio Editorial.
  • Sánchez Moreno, E. (2000): Vetones: historia y arqueología de un pueblo prerromano. Colección de Estudios. Ediciones de la U.A.M. Madrid.

Enlaces externos

Adaja

El río Adaja es un río de España, el segundo afluente más importante del río Duero por su margen izquierda después del río Tormes. Nace entre la Serrota y la sierra de Ávila, concretamente en la llamada Fuente Berroqueña o Fuente del Ortigal (Villatoro, Ávila). Tiene una longitud de 163 km y drena una cuenca de 5.328 km². La ribera del Adaja ha recibido la catalogación como Lugar de Interés Comunitario (LICES4180081) para su declaración como Zona de Especial Conservación (ZEC) dentro de la Red Natura 2000 de la Unión Europea, por considerarse un corredor ecológico de primera categoría para la fauna.​

Alfarería en la provincia de Ávila

La alfarería en la provincia de Ávila (España), con precedentes arqueológicos datados con anterioridad a la romanización, ha conservado una personalidad aislada,​ a pesar de las influencias de los alfares de provincias limítrofes como Toledo, Salamanca y el norte extremeño.

Más allá del importante capítulo arqueológico representado por el yacimiento de Las Cogotas (siglos vi al ii a. C.) y la curiosa cerámica de Boquique, puede rastrearse la actividad alfarera desde el siglo xiii como una primitiva industria de tipo familiar en la producción de piezas de tosca factura, para uso doméstico y funcional, y escasa o nula tecnología. Los antiguos barrios alfareros, como tal artesanía desaparecieron casi por completo a mediados del siglo xx,​ iniciándose una moderada recuperación a partir de 1980, aunque ya con equipamiento y técnicas cerámicas avanzadas, como tornos y hornos eléctricos, y más orientada a las artes decorativas y el turismo, a través de las ferias anuales organizadas por Avialfar.​​

Pueden destacarse los trabajos de campo realizados en la zona entre 1960 y 1978 por etnólogos alemanes y Natacha Seseña,​ además de las colecciones del Equipo Adobe o las reunidas en el Museo de Ávila y el Museo de Artes y Tradiciones Populares por Guadalupe González-Hontoria.​

Cardeñosa (Ávila)

Cardeñosa es una localidad y municipio de la provincia de Ávila, en la Comunidad Autónoma de Castilla y León, España.

Castro (fortificación)

Un castro es un poblado fortificado, por lo general prerromano, aunque existen ejemplos posteriores que perduraron hasta la Edad Media en Europa y propios de finales de la Edad del Bronce y de la Edad del Hierro. Se encuentran con frecuencia en la península ibérica, en particular en el noroeste con la cultura castreña y en la meseta con la cultura de las cogotas.

La palabra castro proviene del latín castrum, que significa "fortificación militar" (de ahí viene la palabra española castrense, "relativo a lo militar").

Otro nombre con el que se conoce a los castros es oppidum (en plural oppida), en particular cuando son de gran tamaño.​

Castro de La Cabeza del Castillo

El Castro de La Cabeza del Castillo, es un yacimiento arqueológico de origen Vettón, situado en el municipio El Cerro (Salamanca).

Su situación, es un cerro elevado (785 m. s.n.m.) llamado La Fuente del Moral, en la vertiente Este del Valle de Hornacinos, en la Sierra de El Cerro, estribación de la Sierra de Béjar; entre los arroyos de Hornacinos al Oeste y el arroyo de Valdelamatanza al Este, ambos arroyos afluentes de Río Ambroz (Cuenca del río Tajo).

Su posición es la habitual de los castros:

Está en una elevación amesetada, que domina el entorno, como atalaya natural y estratégicamente defendible.

Es un punto de observación y vigilancia de una vía de origen Tartésica, como lo es la cañada real soriana occidental.

Y por supuesto, está en un lugar con abundancia de agua.El castro tiene una forma elipsoidal, casi circular, de unos 100 m. de longitud de N-S, y unos 70 m. de E-O.

La única entrada natural la tiene por el NE, por lo que es la parte donde se encontraba más fortificado, mientras que en la parte S es la parte más acantilada y es donde se encuentran las señales más evidentes de alineaciones de piedras formando calles.

Todo el sistema constructivo está basado en el tipo de roca natural del entorno, granito.

Su población estimada pudo rondar los 100 habitantes. Por lo tanto se trata de un poblado pequeño, pero bien fortificado (Cultura Las Cogotas II).

El castro tiene un sistema defensivo de triple trinchera y muro circundante.

En su parte SE, queda en pie un chozo pastoril con su corral ganadero alrededor, que aún no siendo original en su construcción, sí lo es en su técnica vettona (Celta).

En la zona pueden encontrarse diferentes chozos de este tipo, con la misma arquitectura, pero cada uno construido con el material que se encuentra en el área, los hay de granito, pizarra, etc.

Su edad estimada, se sitúa en la Edad del Hierro Pleno, dentro de la (indoeuropea) cultura Las Cogotas II (cultura de los Verracos). Casi todos los castros de la zona se fortifican a partir de la segunda mitad del siglo V aC. Debieron asentarse sobre otras culturas anteriores como la llamada Las Cogotas I, y otras preexistentes en la comarca, desde el Calcolítico, como lo demuestra el yacimiento próximo, de la Edad del Cobre, de La Solana, en las proximidades del actual pueblo de Navalmoral de Béjar.

Tras la romanización, los vettones romanizados, debieron crear nuevos asentamientos en el Valle de Hornacinos, pasando del modelo pastorial al nuevo modelo agrícola, como lo demuestran los poblados romanos que se ha encontrado en las fincas los Concejiles, el Bardal y la Torrecilla de dicho valle. Concretamente en la finca el Bardal apareció una lápida con inscripciones latinas pero haciendo referencia a un dios vettón, ACPVLSO. Lo cual demuestra que un nuevo asentamiento vettón romanizado, que no tenía alfabeto anterior,

usara el latino.

El castro de La Cabeza del Castillo, debió estar habitado al menos hasta la época de la reconquista, ya que su emplazamiento se cita en el Libro de Montería del Rey Alfonso IX.

Donde se menciona la existencia de caza, en el entorno, como: osos, lobos, javalies, ciervos, etc.

Castro de Las Paredejas

El Castro de las Paredejas se localiza en Medinilla, (Ávila), comunidad autónoma de Castilla y León, España.

A diferencia de otros castros de este momento, en el de Las Paredejas no se buscó un lugar elevado de fácil defensa natural o buscando la horquilla en la desembocadura de dos ríos, como en tantos otros casos. Se eligió aquí una plataforma ligeramente elevada sobre el entorno en la base norte del Berrueco, basculando suavemente hacia el oeste y noroeste. Por el sur esa plataforma se une a la ladera del Berrueco, lo que en apariencia implicaría una cierta desprotección al poder ser avistado y alcanzado el interior del castro desde la ladera. Aunque no se conserva ninguna evidencia constructiva, ese detalle, con seguridad, tuvo que se solucionado de alguna manera, de forma que no quedara desprotegido el castro por ese lado.

Desde la plataforma de Las Paredejas se dominaba todo el territorio circundante hacia el norte, este y oeste, de manera que cualquier peligro inmediato era descubierto con cierta antelación a suficiente distancia.

Aunque no se conservan indicios, es previsible que el castro de Las Paredejas estuviera amurallado al menos al final de la Edad del Hierro, como lo estuvieron todos los de su entorno en las provincias de Ávila y Salamanca. El desmantelamiento de sus murallas podría deberse a la intensidad de los cultivos en esa misma zona desde la Edad Moderna hasta la segunda mitad del siglo XX. La parcelación que durante los últimos siglos ha conocido la zona y la esforzada creación de bancales allí donde era posible obtener una pequeña porción de tierra, tuvieron que implicar una importante demanda de piedra cortada, obligando al desmantelamiento de toda construcción arruinada de la zona, Esta circunstancia priva a este castro actualamente de uno de los atractivos comunes a todos los de su entorno, como por ejemplo Ulaca, La Mesa de Miranda, Las Cogotas o Los Castillejos, en la provincia de Ávila o Saldeana, Bermellar, Yecla de Yeltes y Pereña en la de Salamanca, todos ellos fuertemente amurallados.

Sobre la magnitud del castro de Las Paredejas sólo puede decirse que los restos visibles correspondientes a la cultura material, esparcida por las tierras de labor, implican una superficie conocida en torno a las 50 ha, en la que había que incluir a la necrópolis. Tal superficie, con seguridad exagerada por la diseminación posterior de los restos, provocada por la agricultura, parece ponerla a la latura de alguno de los castros más conocidos del entorno de Ávila, como el de Los Castillejos de Sanchorreja e incluso del de La Mesa de Miranda.​

Castros de Ávila

Relación de castros existentes en Ávila, España

Cuenca hidrográfica del Duero

La Cuenca hidrográfica del Duero es la cuenca hidrográfica del río homónimo que discurre por el noroeste de la península ibérica y desemboca en Oporto. Tiene una superficie de unos 97 290 km², de los cuales el 81 % corresponde al territorio español y el 19 % al territorio portugués. Es la cuenca de mayor superficie de la península ibérica.

Aparece envuelta por una elevada orla montañosa que circunda una meseta de llanuras escalonada (páramos, mesas, campiñas). Los derrames del sistema Central siguen trazados paralelos (Riaza, Duratón, Cega, Eresma-Adaja, Tormes, Águeda, etc) mientras que en los afluentes de la cordillera Cantábrica predomina la disposición dendrítica hacia el Pisuerga (15 828 km²) y el Esla (16 081 km²). Dichas cordilleras periféricas (apenas el 10 % de la superficie) casi aportan el 90 % de los recursos fluviales, porque, no en vano, una amplia zona central de la Meseta apenas registra unos 400 mm/año, mientras que las cabeceras de la margen derecha superan los 1000 mm/año.

De otra parte los acuíferos, -singularmente las calizas de la Ibérica, del terciario detrítico, las calizas pontienses de los páramos y el cuaternario de los arenales- aseguran caudales de base al Duero alto y medio y sus afluente (Arlanzón, Arlanza, Riaza y Duratón) durante las sequías climáticas. La sobreexplotación de acuíferos y la contaminación puede hacer peligrar la preservación de humedales o invalidar el uso de las aguas subterráneas.

Embalse del Castro de las Cogotas

El embalse del Castro de las Cogotas está ubicado la provincia de Ávila, comunidad autónoma de Castilla y León, España.

Encarnación Cabré

Encarnación Cabré Herreros (Madrid, 21 de marzo de 1911-ibidem, 18 de marzo de 2005)​ fue una arqueóloga española, la primera mujer en España que se dedicó a esta disciplina. Desarrolló una prolífica actividad en diversas excavaciones arqueológicas, documentando sus resultados en un gran número de publicaciones y exponiendo los mismos en los más prestigiosos congresos internacionales. Entre sus aportaciones más destacadas se encuentran sus estudios de la Colección Cerralbo, sus trabajos realizados a partir de las excavaciones de la necrópolis del Altillo de Cerropozo (Guadalajara) y sus investigaciones sobre arte rupestre de la cueva de Los Casares (Riba de Saelices).​​

Juan Cabré

Juan Cabré Aguiló (Calaceite, 2 de agosto de 1882-Madrid, 2 de agosto de 1947)​ fue un arqueólogo español.

Mingorría

Mingorría es una villa y un municipio de España perteneciente a la provincia de Ávila, en la comunidad autónoma de Castilla y León. La localidad se encuentra a 12 kilómetros de la capital provincial, bien comunicada, junto a la línea férrea Madrid-Hendaya y a la carretera Nacional 403, que une Toledo con Valladolid. Tiene un núcleo de población anejo: Zorita de los Molinos con muy poca población.

En 2017 contaba con una población de 394 habitantes.

Necrópolis de las Erijuelas

La Necrópolis de las Erijuelas (también denominada Erijuelas de San Andrés) es un yacimiento arqueológico ubicado en el término municipal de la villa de Cuéllar (Segovia), al norte de la misma y cercano a la iglesia de San Andrés. Fue descubierto y estudiado en 1925 por el arqueólogo Manuel Aulló, y está fechado desde finales del primer periodo de la Edad del Hierro hasta finales del segundo periodo.

Dentro de los restos hallados en el yacimiento se encuentra una necrópolis compuesta de 17 enterramientos o sepulturas, así como de diversos restos cerámicos correspondientes a Las Cogotas.

Oppidum

Un oppidum (en plural en latín oppida) es un término genérico en latín que designa un lugar elevado, una colina o meseta, cuyas defensas naturales se han visto reforzadas por la intervención del hombre. Los oppida se establecían, generalmente, para el dominio de tierras aptas para el cultivo o como refugio fortificado que podía tener partes habitables.

Los oppida son conocidos gracias a las descripciones hechas por Julio César en De Bello Gallico. Sus muros son de tierra y piedras, reforzados con unas traviesas de madera unidas perpendicularmente por unas largas clavijas de hierro (20 a 30 cm). Este tipo de muro característico de los oppida galos se denomina murus gallicus.

El nombre de oppidum se utiliza, genéricamente, para designar lugares de diferente amplitud, que pueden ir desde 1 o 2 hasta varias centenas de hectáreas: el recinto del oppidum de Manching, cercano a Ingolstadt en Baviera (Alemania) abarca hasta 350 hectáreas. Los lugares conocidos con este nombre pudieron ser utilizados desde principios de la primera Edad de Hierro hasta el siglo I.

En la península ibérica, los oppida presentan algunas diferencias con los de la Europa central y también se los conoce como castros o citanias. El término equivalente en lengua íbera sería "iltir" y en celta ibérico "-briga".

Provincia de Ávila

Ávila es una provincia del centro de España perteneciente a la comunidad autónoma de Castilla y León. Su capital es la ciudad de Ávila y está formada por 248 municipios. Su relieve está marcado por la presencia al sur del Sistema Central, que la divide en dos zonas: la mayor parte del territorio abulense se ubica en la submeseta norte, si bien incluye también una franja al sur de la sierra de Gredos. Ávila, que limita con Valladolid, Toledo, Cáceres, Segovia, Madrid y Salamanca, es una de las provincias menos pobladas del país, con 158 698 habitantes (INE 2018).

Verraco de las Cogotas

El verraco de las Cogotas es una escultura de piedra con forma de animal (concretamente un verraco, o cerdo reproductor) que procede del Castro de Las Cogotas en Cardeñosa, en la provincia de Ávila, en España. Hoy se encuentra instalado en una plaza junto a la murallas en Ávila ciudad.

Verraco de piedra

Los verracos de piedra son esculturas zoomorfas de piedra que se encuentran en España, en las provincias de Cáceres, Salamanca, Zamora, Ávila, Toledo y Segovia, y en Portugal, en las regiones de Beira Interior Norte y Trás-os-Montes, de la época de los vetones (hacia el siglo V a. C), cuya finalidad no está muy clara.

Hay varias teorías al respecto de su significado: por un lado se cree que delimitaban terrenos dedicados al pastoreo; por otro, que pudieran tener un significado místico o religioso, concretamente el culto a los muertos o ritos funerarios (esto es debido a que algunos tienen grabadas inscripciones funerarias latinas de la época romana), o el culto a la fertilidad, (ver Atégina) o incluso ser un exvoto.

Tienen diversas formas, entre las que predominan son: la de toro, cerdo, jabalí y menos frecuente la forma de oso. Cuando están bastante deformes debido al paso del tiempo, no queda la figura perfectamente definida y puede fácilmente tomarse por diferentes animales.

Cuando tienen la forma y el tamaño de un toro, se les llama toros de piedra, aunque la palabra verraco significa «cerdo padre».​

Unos de los más conocidos son los Toros de Guisando, en la provincia de Ávila, y el más grande hasta la fecha conocido ha sido recuperado recientemente y se encuentra en la plaza mayor de Villanueva del Campillo, en Ávila. También existe uno muy antiguo y en buen estado en la plaza de Torralba de Oropesa, Toledo.

Quizá el más famoso de todos es el que hay junto al puente romano de Salamanca que aparece en la novela picaresca el Lazarillo de Tormes.

Este tipo de verracos en el período más reciente de la historia ha definido a los pueblos principalmente ganaderos.

Se encuentran otros muy semejantes en lugares tan apartados como Polonia.

Vetones

Los vetones (en lat. vettones) fueron el demónimo que los historiadores griegos y romanos emplearon sobre el conjunto de los pobladores prerromanos de cultura celta que habitaban un sector de la parte occidental de la península ibérica y que compartían un denominador más o menos común. Su asentamiento tuvo lugar entre los ríos Duero y Tajo, principalmente en el territorio de las actuales provincias españolas de Ávila, Salamanca y Cáceres, y en parte de las de Toledo y Zamora.​ En la parte del oriente de Portugal también existen ejemplares de una de sus creaciones más características, los verracos de piedra.​

En líneas generales los vetones limitaban con los pueblos vacceos al norte, con los astures al noroeste, al este con los carpetanos, al sur con los oretanos, túrdulos y célticos y al oeste con los lusitanos. Es posible que también entraran en límite con el territorio arevaco al noreste.​

Su cultura se caracterizó por su carácter guerrero y ganadero.​ Las diferentes comunidades vetonas estaban dirigidas por una «estratocracia» que controlaba los recursos, en particular el ganado.​ Construyeron asentamientos defensivos en zonas elevadas; algunos ejemplos que han llegado a nuestros días son los castros u oppida de Ulaca, El Raso, Sanchorreja, Las Cogotas o el de Mesa de Miranda.​

El concepto Vetonia como ente etno-político es probablemente un producto posterior fruto de la nueva organización territorial de la Hispania romana que realizó Augusto en los últimos estertores del siglo I a. C.​

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