Idioma hebreo

El hebreo (en hebreo: עִבְרִית, rom.: ʿivrít, pron.: [ʔivˈʁit] o [ʕivˈɾit]) es una lengua semítica de la familia afroasiática hablada, escrita y leída por más de seis millones de personas en Israel y por las comunidades judías de la Diáspora, que comprenden más de 80 países.[3]​ Desde la Antigüedad, el hebreo es la lengua escrita, litúrgica y de oración empleada por el judaísmo, donde funciona como lengua sacra; consecuentemente allí se la denomina לשון הקודש (lashón ha-Kódesh, ‘lengua de lo sagrado’).[3]​ Según la tradición israelita, el hebreo es la lengua escogida por Dios para transmitir su mensaje a la humanidad, de ahí que se la suela denominar lashón ha-Kódesh.[3]

Desde la Antigüedad, y más allá de haber sido o no permanentemente hablada a lo largo de sus más de tres milenios de existencia, el hebreo se mantiene e incluso renueva como un importante elemento común y de cohesión en lo que concierne a las diferentes comunidades judías, ya se encuentren en Israel o fuera de dicho país.

El idioma hebreo es, junto con el árabe, idioma oficial del Estado de Israel.[4]

Hebreo
עִבְרִית / ‘Ivrit
Hablado en Israel y comunidades judías en el mundo.[1]​ Lengua litúrgica del judaísmo en más de 80 países.
Hablantes 8 049 300 en Israel (2015)
220 000 en Estados Unidos (2000)[2]
Familia

Afroasiático
 Semítico
  Semítico central
   Semítico occidental
    Lenguas cananeas

       Hebreo
Escritura Hebreo
Estatus oficial
Oficial en Bandera de Israel Israel
Regulado por Academia del Idioma Hebreo
(האקדמיה ללשון העברית)
Códigos
ISO 639-1 he
ISO 639-2 heb
ISO 639-3 heb
Idioma hebreo

Filiación lingüística

Juda 13
La principal fuente del acervo hebreo es la Torá, preservada en esta estampa de Lilien por La reina del Shabat, en cuyo vestido figuran los caracteres empleados por el idioma hebreo.[5]

El hebreo pertenece al grupo noroccidental de las lenguas semíticas y al subgrupo cananeo. Dicho subgrupo incluye también al fenicio-púnico, al moabita y al amonita. Al otro subgrupo de las lenguas semíticas noroccidentales pertenece el arameo, cuyas similitudes con el hebreo y el fenicio son sumamente evidentes. Posiblemente algunas variedades de fenicio y algunas de hebreo fueran mutuamente inteligibles en un alto grado.

La palabra hebreo (ivrît) no fue usada en la lengua hasta el período asirio. En la Biblia se menciona «la lengua de Canaán» en Isaías 19:18.[6]​ Pero en II Reyes 18: 26, 28 hay una referencia específica a la lengua hebrea durante el período asirio.[7]​ El Libro de Nehemías, por otra parte, recuerda que los jerosolimitanos hablaban yehûdît (la lengua de Judea, literalmente idioma «judeo»).[8]​ El Libro de Isaías y el Segundo Libro de Crónicas se refieren al hebreo como «la lengua de Judá».[9]

La similitud entre el hebreo bíblico y el fenicio, así como también de algunas palabras cananeas que aparecen en las cartas de Amarna desde el siglo XIV a. C., demuestra que la lengua de los israelitas no difería mucho de la de los cananeos. Varias características son comunes al hebreo y el cananeo. Las palabras en Deuteronomio 26:5, «un arameo a punto de perecer fue mi padre» acaso sugieran que algunos ancestros de los israelitas hablaban arameo y que luego adoptaron la lengua de los cananeos, a la que más tarde se conocería como hebreo.[10]​ Sin embargo, no está claro si ese pasaje transmite información sobre historia lingüística.

Con todo, las afinidades del hebreo con la lengua cananea podrían ser explicadas sobre la hipótesis de que los israelitas y sus ancestros ya hablaban una lengua fuertemente relacionada con aquella de los cananeos.

Historia

Silwan-inscr
El dintel de Shebna, perteneciente a la tumba de un servidor real. Siloé, siglo VII a. C.
Pesher Habakkuk Scroll
Rollo del Mar Muerto: Profecía de Habacuc, Qumran, c. 75 a. C.

El hebreo es una lengua con treinta y tres siglos de historia escrita.[3]​ La tradición hebraica remonta sus raíces a la Torá y la época de Moisés.[3]​ En un período de tamaña extensión, la lengua ha sufrido diversos procesos de cambio lingüístico, existiendo diferencias entre el hebreo antiguo y el hebreo moderno: ambas lenguas están emparentadas, si bien a veces difieren en pronunciación, gramática y léxico.[11]

Clasificaciones según etapas históricas

Considerando los períodos en que la lengua hebrea se establece una diferencia entre el antiguo hebreo hablado en la Antigüedad y, el hebreo moderno, la forma de lengua usada tras su renacimiento en los tiempos modernos. En muchas cuestiones las dos formas difieren notablemente, en particular el hebreo moderno cuenta con numerosos neologismos asociados a fenómenos modernos, y objetos desconocidos en la Antigüedad. Además, las dos lenguas difieren notablemente en su fonología, ya que la lengua moderna renació principalmente entre hablantes de lenguas europeas que no poseían algunos de los sonidos específicos del hebreo antiguo y que se perdieron en la forma estandarizada de hebreo moderno.

Existe una clasificación adicional que establece una distinción entre los tres períodos históricos de mayor importancia para el idioma hebreo pre-moderno:

Hebreo antiguo

Aleppo Codex (Deut)
Codex Aleppo. Biblia hebrea del siglo X con puntuación Masorética.

En la estela de Tel Dan, escrita en hebreo a mediados del siglo VIII a. C., conmemora las victorias del rey sirio Hazael sobre Joram, hijo de Acab, rey de Israel, y sobre Ocozías hijo de Joram rey de Judá, de la dinastía de David. Es la mención escrita más antigua respecto a esta dinastía. Dado que el hebreo antiguo fue usado durante un lapso de casi 14 siglos en ese período la lengua sufrió cambios por lo que el hebreo más antiguo difiere en ciertos aspectos del hebreo más tardío, una periodificación aproximada del antiguo hebreo es la siguiente:

  • Hebreo bíblico arcaico, del siglo X a. C. al siglo VI a. C. correspondiendo con el período monárquico hasta el exilio en Babilonia.
  • Hebreo bíblico tardío, del siglo V a. C. al siglo III a. C. que corresponde con la dominación persa.
  • Hebreo de los rollos del Mar Muerto, testimoniado entre los siglos III a. C. y el siglo I correspondiendo con el período helenístico y romano anterior a la destrucción del templo de Jerusalén. Es el estadio de la lengua usada en los manuscritos del Mar Muerto (Qumrán).
  • Hebreo de la Mishná, testimoniado entre los siglos I y III-IV.

El hebreo dejó de hablarse alrededor del siglo IV, aunque siguió utilizándose en la literatura y, sobre todo, en la liturgia y con propósitos académicos. En Palestina fue sustituido como lengua hablada principalmente por el arameo. En cuanto a la diáspora judía, sus lenguas comunes han sido históricamente sobre todo dos: el yídish entre los judíos llamados asquenazíes (centro y este de Europa) y el ladino o judeoespañol entre los llamados sefardíes, procedentes de la península ibérica.

Hebreo moderno

El hebreo como lengua hablada fue recuperado por el sionismo a finales del siglo XIX, gracias al trabajo de, entre otros, Eliezer Ben Yehuda, para servir de lengua nacional al futuro Estado judío.

Como en un principio, la mayoría de hablantes de hebreo moderno tenían antepasados europeos, y durante siglos el hebreo fue una lengua de uso litúrgico y académico, y era una lengua muerta de tipo litúrgico, el renacimiento del hebreo como lengua materna de una comunidad fue acompañado de una notable influencia de tipo sustrato de las lenguas europeas. En particular las faringales, y algunas fricativas se han perdido. También en gramática el uso de la lengua como lengua vehicular en Israel ha hecho surgir nuevos usos no presentes en el hebreo bíblico. Sin embargo, las olas de refugiados judíos, expulsados de los países árabes a partir de 1948, en números que igualaron y, con el tiempo, sus descendientes, superaron en número a los de origen europeo, se reivindicó, en cierta medida, la pronunciación tradicional.

Fuentes

Gezer tablet - original
Calendario agrícola de Gézer, con caracteres hebreos arcaicos, siglo X a. C. Museo de Israel.

La Biblia es la principal fuente para el hebreo clásico y dicha lengua se usa también en varias inscripciones de la Antigüedad.[15]​ Entre las inscripciones célebres figuran aquellas del Calendario de Gézer (siglo X a. C.), una lista de meses definidos por el trabajo agrícola característico realizado en ellos; las inscripciones Kuntillet 'Ajrud y Khirbe el-Qom (de finales del siglo IX o principios del VIII a. C.), que mencionan a Yahveh y a su Asherah; los Ostraka de Samaria (siglo VIII a. C.) recoge pagos de vino, aceite, etc.; la inscripción del túnel de Siloé (finales del siglo VIII a. C.), encontrada en el túnel construido por Ezequías bajo la ciudad de David para llevar agua del manantial de Gihon hasta la Reserva de Siloam; las inscripciones en las Ostraka de Lachish (principios del siglo VI a. C.) con mensajes militares antes de la invasión babilónica; el Ostracon de Arad (del mismo periodo) recogiendo las provisiones suministradas a los soldados; y la Estela de Mesha (c. 830 a. C.), en la que el rey moabita Mesha se jacta de sus victorias sobre los israelitas, con contenidos redactados en lenguaje prácticamente idéntico al hebreo bíblico.

Aspectos dialectales históricos

El hebreo antiguo no era una lengua completamente homogénea. Es bien conocido que había diferencias dialectales entre los israelitas. Jueces 12:5-6 recoge que los fugitivos efraimitas eran incapaces de decir "*shibboleth" y en cambio decían "sibboleth" y por eso delataban su origen a sus enemigos galaaditas.

La Biblia hebrea fue transmitida por la gente en Judá, pero restos de otro dialecto -presumiblemente septentrional- han sido preservados en la Biblia. El cántico de Débora (Jueces 5), que parece ser de origen septentrional, usa el masculino plural acabado en -în en el v.10 y la partícula relativa sa- en el v.7, donde el dialecto de Judá habría usado -îm y aser, respectivamente.

Hubo otras diferencias entre el hebreo del norte y del sur, como en la segunda persona del singular femenino del pronombre y en el sufijo pronominal. Un relato como el de II Reyes (en el que el profeta del norte Elisha aparece)[16]​ ha retenido también algo de su dialecto septentrional. Luego, algunas inscripciones septentrionales muestran diferencias dialectales. Por ejemplo, la palabra de la Biblia hebrea para casa es bayit, pero las inscripciones norteñas tienen bt, que refleja probablemente una pronunciación [bet], y "año" es st en contraste con el sureño snh. El libro de Oseas contiene muchas dificultades lingüísticas y textuales, y algunas de ellas pueden quizá ser explicadas como resultado del dialecto norteño del profeta.

Evolución histórica

Beit Alpha
Arte judío. Marianos y Janina, Mosaico bizantino de la Sinagoga Beit Alfa, siglo VI. La composición incorpora los doce motivos zodíacos por ser coincidentes con los doce meses del calendario hebreo.[17]​ La presencia del motivo central del sol tiene aquí una justificación de orden astronómico (y no religioso).[18]​ Las cuatro figuras de las esquinas representan los cuatro hitos del año,[19]​ solsticios y equinoccios, nombrados en hebreo según el mes en que cada uno de ellos ocurre: Tishrei, [Tevet], Ni[san] y Tamuz. Kibutz Beit Alfa, Israel.

El hebreo cambió con el paso del tiempo. La lengua del libro de las Crónicas, por ejemplo, es diferente del de Reyes. El arameo se convirtió en la lengua dominante en la región Siro-Palestina e influyó al hebreo y, finalmente, lo desplazó en algunas áreas. Nehemías 13.24 se queja de que algunos niños de matrimonios mixtos ya no podrían hablar la lengua de Judá sino que hablaban "la lengua de Ashdod". Es posible que esto se refiera no a un vestigio de la lengua filistea (aunque esto es algo que no debe ser descartado) sino al arameo.

La lengua del Eclesiastés difiere marcadamente de la de los textos del preexilio, y las peculiaridades lingüísticas de la Canción de Salomón son con frecuencia atribuidas a una fecha tardía. Alguna gente, sin embargo, podría todavía escribir en el estilo primitivo, como se puede ver en el juicio de Jesús ben Sira, escrito alrededor del 180 a. C. y en el parcial escrito de Qumrán. Con todo, tales ensayos de composición en hebreo clásico fueron intentos de arcaización. El prólogo a la traducción griega de Sirach también contiene el uso primitivo del término hebreo para la lengua del antiguo Israel.

La escritura rabínica de los primeros siglos de la era común usa una forma del hebreo que es usualmente conocida como hebreo misnaico (de la colección de tratados legales conocida como Misná, de ca. 200). Fue entonces generalmente creído que esta lengua nunca había sido usada por la gente común sino que fue una lengua erudita creada bajo la influencia del arameo. Ahora es generalmente reconocido que los rabís no confeccionaron una lengua erudita sino que usaron una forma del hebreo que se desarrolló en los últimos siglos a.C. Esta conclusión emerge desde un estudio de la naturaleza de la lengua y de las referencias en los textos rabínicos hasta su uso por la gente ordinaria, y este uso vernáculo sin duda deja entrever su presencia en el trasfondo de los rollos Copper de Qumrán y en algunas cartas de la Segunda Revuelta Judía (132-135).

Aunque el hebreo se usó en Judá en el primer siglo como vernáculo, también se hablaron el arameo y el griego, y hay evidencias de que el arameo fue dominante al norte de Galilea. Jesús vino de Galilea y, probablemente, habló arameo. Algunas de sus palabras citadas en los Evangelios están en arameo, aunque algunas (tales como "*abba" y "ephphatta") puedan ser tanto hebreo como arameo. No es improbable que también hablase hebreo, especialmente en sus visitas a Judea. Algunos estudios (ver enlaces externos) indican que lo más probable es que Jesús hablara hebreo con "acento de Galilea".

Varios versículos en el Nuevo Testamento parecen, a primera vista, referirse a la lengua hebrea, y la palabra griega traducida como Hebreo (hebraisti) se refiere a esa lengua en Apocalipsis 9,11; 10,16. Pero también se usan del arameo palabras tales como Gabbatha en Golgotha en Juan 19,13-17 y ello, probablemente, denota una lengua semítica (distinta del griego) hablada por los judíos, incluyendo tanto al hebreo como al arameo, más que referirse al hebreo en distinción del arameo. Igualmente, la expresión aramea Akeldema se dice en Hechos 1.19 en "su lengua", o sea, la lengua de la gente de Jerusalén.

Algún tiempo después de la Segunda Revuelta Judía, el hebreo murió como lengua vernácula en Palestina, probablemente a finales del siglo II o III. Sin embargo, siguió siendo usada por los judíos como una lengua religiosa, erudita y literaria, y también es hablado en ciertas circunstancias. Fue revivida como vernácula solo a finales del siglo XIX, y hoy es la lengua viva del Estado de Israel.

Escritura

La lengua hebrea se escribe de derecha a izquierda con un alfabeto de veintidós letras. Originalmente, denotaban sólo consonantes, pero la V ו, Y י y la H ה también se usan para representar ciertas vocales largas y vocales al final de palabra (V = /u/; Y = /i/; H = /a/, /o/ y /e/; V e Y fueron usadas más tarde para /o/ y /e/, respectivamente) hasta, al menos, el siglo X a. C. y V é Y en el interior de palabra hasta el siglo IX. Estas consonantes auxiliares, escritas para denotar vocales, se emplean también en otras lenguas semíticas, y se denominan nikud (puntos).

En los textos procedentes de Qumrán y en escritos tardíos, las letras se usaron con más profusión para representar las vocales. El sistema completo de representación de vocales, añadiendo puntos a las consonantes, se desarrolló mucho más tarde, entre los siglos V y X.

El actual sistema de vocalización reproduce, entonces, la pronunciación corriente de unos mil años después del final del periodo bíblico, aunque sin duda está basado en las primeras tradiciones de lectura de la Biblia.

Fonología

Esta sección hace una descripción del hebreo moderno, que difiere en un cierto número de aspectos del hebreo antiguo o bíblico. En la pronunciación el hebreo moderno presenta una reducción del número de consonantes.

Vocales

El inventario vocálico del hebreo moderno es:

Anterior Central Posterior
Cerrada i u
Media e o
Abierta a

Este inventario difiere notablemente del de hebreo antiguo que constaba de más elementos.

Consonantes

El inventario consonántico del hebreo moderno viene dado por:

Labial Coronal Dorsal Glotal
Oclusiva simple p, b t, d k, g ʔ
Africada simple ʦ
Fricativa f, v s, z; ʃ χ, ʁ h
Aproximante l j
Nasal m n

Gramática

En la gramática presenta un acercamiento a la sintaxis de las lenguas europeas, así como una importante cantidad de préstamos léxicos procedentes de estas lenguas.

Desde el punto de vista tipológico el hebreo es una lengua sintética con un alto grado de fusión. En cuanto al orden básico el hebreo tienen SVO y usa preposiciones, con tendencia a ser núcleo inicial. Un alineamiento morfosintáctico de tipo nominativo-acusativo.

Hebreo y español

Inscripción en hebreo en la Sinagoga de Córdoba (España)
Inscripción hebrea en la Sinagoga de Córdoba, cultura sefardí, siglo XIV.

Las coincidencias entre el español y el hebreo antiguo son escasas, mientras que las existentes entre el español y el hebreo moderno son más numerosas. La razón de esto es que la lengua antigua tenía una exigua influencia de las lenguas origen del español, el latín y el griego, mientras que el hebreo moderno ha adoptado numerosos préstamos de ambos idiomas. Además, la adopción por el Estado de Israel de la norma de pronunciación sefardí (frente a la asquenazí) supuso que la pronunciación moderna del hebreo sea casi igual a la de los judíos expulsados de España en 1492, y naturalmente próxima a la del español. Un ejemplo de ambas similitudes serían los nombres hebreos de numerosas ciencias: ביולוגיה (byológuia), גאוגרפיה (gueográfia), היסטוריה (historia), etc.

Entre las coincidencias está la presencia de dos géneros gramaticales (masculino y femenino) así como la relativa libertad del orden sintáctico en las frases. El orden SVO y el uso de preposiciones, así como una morfología nominal más o menos sencilla junto a una morfología verbal más compleja y de tipo fusionante.

Entre las diferencias entre el hebreo antiguo (junto con otras lenguas semíticas) y el español están la presencia en el primero de las consonantes guturales ʕayin y het; las consonantes enfáticas tet, tsadik y kuf (tipos de /t/, /s/ y /k/); la sibilante sin (probablemente, la misma que hay en dialectos sur-arábigos modernos) junto con samej (/s/) y sin (/s/). En el hebreo moderno, sin embargo, tales consonantes se pronuncian con sonidos exactamente iguales que en el español:

- ʕayin no se pronuncia - het como j /x/ - tet como t /t/ - tsadik como ts /ts/ - kuf como 'c, q /k/ - sin como s /s/ - samej como s /s/

Otras diferencias son el uso de la forma dual para ciertas formas de algunos nombres que aparencen en parejas (ej. ojos, orejas, pies); el hecho de que muchas palabras deriven de raíces de tres consonantes; y un sistema verbal en el que el uso de ciertas vocales y consonantes denota diferencias en el significado (ej. katab "él escribió"; niktab "eso fue escrito"; hiktîb "él hizo escribir") y en el que hay dos formas, las llamadas perfecto e imperfecto, que fueron usadas en los últimos tiempos para denotar el pasado y el futuro, pero que habían sido empleadas en los primeros tiempos de forma que todavía se debate.

Las escasas similitudes semánticas entre ambas lenguas se deben, además de la influencia latina y griega sobre el hebreo moderno, a la influencia del árabe sobre el español, que introdujo palabras semíticas similares en algunos casos al hebreo: לימון limón (limón). Existen además préstamos directos del hebreo bíblico al español, como 'aleluya', 'amén' o 'mesías', así como gran cantidad de nombres de pila como Juan, José, María, Jesús, Ana, Manuel, Santiago, etc.

Referencias

  1. La noción de pueblo judío en el Exilio (a menudo denominada "la Diáspora" con mayúscula) pudo haber tenido sentido solo antes de la creación del moderno Estado de Israel. A partir de la creación del mismo en 1948, el uso del término "Diáspora" en cierto sentido se ha vuelto obsoleto: Santiago Kovadloff explica que su origen es de orden religioso y el mismo fue a menudo empleado para justificar la condición de exilio en el caso de los israelitas, quienes en varias oportunidades se vieron obligados a dejar la Tierra de Israel para subsecuentemente asentarse en territorios extranjeros. Ello dio notoriedad a la descripción del pueblo judío como una "nación apátrida" durante casi dos mil años. Sin embargo, demuestra Kovadloff, el pueblo judío de hecho conoció numerosas olas emigratorias antes, durante y después de la existencia del cualquiera de los Estados hebreos autónomos de la Antigüedad. Es a raíz de ello que, a partir de 1948, según Kovadloff, resulta inadecuado denominar "Diáspora" a la condición de todos aquellos judíos que viven fuera de Israel: israelitas o israelíes, lo cierto es que en la gran mayoría de los casos ellos no son forzados a vivir fuera de Israel; y, de desearlo, muchos de ellos podrían establecerse allí; mas —afirma Kovadloff desmitificando la tradición religiosa— si no lo hacen, ello no se debe a que en la actualidad tal proceder les sea impedido, sino porque parte considerable de ellos opta por vivir fuera de Israel (Santiago Kovadloff, La extinción de la diáspora judía, Buenos Aires: Emecé, 2013).
  2. United States Census Boreau (2000). «Census 2000 PHC-T-37. Ability to Speak English by Language Spoken at Home: 2000». Ability to Speak English by Language Spoken at Home (PHC-T-37) (en inglés). Consultado el 6 de abril de 2013.
  3. a b c d e Cafetorah.com (en portugués), 20 de agosto de 2011 (consultado 6 de julio de 2015).
  4. En castellano, Israel es a veces denominado "Estado Hebreo".
  5. La reina del Shabat es símbolo del Israel y también de la fe hebraica. La estampa de Lilien es una ilustración para Judá, libro de poesías sobre temas bíblicos por Börries von Münchhausen, Berlín, 1900-1. The University of Chicago Chronicle, Vol. 21, № 2, 4 de octubre de 2001: October Highlights; consultado 1 de noviembre de 2014.
  6. "En aquel tiempo habrá cinco ciudades en la tierra de Egipto que hablen la lengua de Canaán" (Isaías 19:18).
  7. "Por favor, háblanos en arameo porque lo entendemos bien. No hables en hebreo, porque oirá la gente que está sobre la muralla" (2 Reyes 18: 26, 28).
  8. "Vi también en aquellos días que algunos judíos se habían casado con mujeres de Asdod, Amón y Moab; y la mitad de sus hijos hablaban la lengua de Asdod o las de otras naciones, pero no sabían hablar la lengua de los judíos" (Nehemías 13:24-25).
  9. Isaías 36:11, 13; 2 Crónicas 32:18.
  10. Deuteronomio 26:5
  11. Análogamente, el latín y las diferentes lenguas románicas son idiomas emparentados, pero difieren en un número de aspectos, de modo tal que los hablantes de las últimas no necesariamente llegan a comprender el latín sin previo aprendizaje del mismo.
  12. Hebreo clásico
  13. Hebreo mishnáico
  14. [http://www.cafetorah.com/portal/Hebraico-Medieval
    • Archivado el 6 de julio de 2015 en la Wayback Machine. Hebreo medieval, Cafetorah.com, 2011 (consultado 6 de julio de 2015).
  15. Como es posible corroborar a través de los numerosos ejemplos preservados en el Museo de Israel en Jerusalén.
  16. 2Reyes 4
  17. R. Errell y D. Pegaz: "The floor mosaic of the ancient Bet Alpha synagogue showing an allegorical illustration of the sun surrounded by the twelve signs of the Zodiac" (Israeli Postage Stamp Catalog).
  18. En astronomía, el zodiaco (del griego "zoon-diakos" que significa rueda de los animales) es una banda que circunda la esfera celeste y que es lo suficientemente ancha para contener al sol.
  19. En hebreo, תקופות—Tkufot.

Véase también

Bibliografía

  • Farfán Navarro, Enrique (1998). Gramática elemental del hebreo bíblico. Instrumentos Para El Series. Verbo Divino. ISBN 9788481692204.
  • Hoffman, Joel M, In the Beginning: A Short History of the Hebrew Language. New York: NYU Press. ISBN 0-8147-3654-8.
  • Izre'el, Shlomo, "The emergence of Spoken Israeli Hebrew", in: Benjamin Hary (ed.), The Corpus of Spoken Israeli Hebrew (CoSIH): Working Papers I (2001)
  • Kuzar, Ron, Hebrew and Zionism: A Discourse Analytic Cultural Study. Berlin & New York: Mouton de Gruyter 2001. ISBN 3-11-016993-2, ISBN 3-11-016992-4.
  • Laufer, Asher. "Hebrew", in: Handbook of the International Phonetic Association. Cambridge University Press 1999. ISBN 0-521-65236-7, ISBN 0-521-63751-1.
  • Sáenz-Badillos, Angel, 1993 A History of the Hebrew Language (trans. John Elwolde). Cambridge, England: Cambridge University Press. ISBN 0-521-55634-1
  • Zuckermann, Ghil'ad, 2003. Language Contact and Lexical Enrichment in Israeli Hebrew. Palgrave Macmillan. (ISBN 9781403917232 / ISBN 9781403938695)

Enlaces externos

Academia del Idioma Hebreo

La Academia del Idioma Hebreo (hebreo, הַאֲקָדֶמְיָה לַלָּשׁוֹן הַעִבְרִית, Ha'academia Lalashón Ha'ivrit), instituida por legislación de la Knéset de 1953 como la institución superior para la lengua hebrea, define estándares para la gramática, la ortografía, las reglas de transliteración y la puntuación diacrítica hebreas, basadas en el desarrollo histórico del idioma.

La Academia está integrada por 23 miembros, entre ellos lingüistas, profesores en estudios judaicos y bíblicos, así como catedráticos de otras disciplinas, poetas, escritores y traductores, entre otros.

Las decisiones de la Academia en materia lingüística, léxica e idiomática, son de carácter obligatorio para todas las reparticiones oficiales de Israel.

Alfabeto hebreo

El alefato o alfabeto hebreo,​ algunas veces denominado mediante su forma hebrea álef-bet​ (אָלֶף-בֵּית), es la serie formada por las consonantes hebreas. Está compuesto por 22 caracteres, de los cuales cinco tienen una grafía distinta al final de las palabras. Se utiliza para escribir el idioma hebreo, el yidish y, en menor medida, el judeoespañol.

El álef-bet es propia y originalmente un abyad, es decir, sólo contiene caracteres consonánticos. La puntuación diacrítica de los masoretas se utiliza únicamente como una ayuda en el aprendizaje del idioma, puesto que originalmente el idioma hebreo —tanto moderno como antiguo— no la utiliza, es el lector quien la provee. El hebreo arcaico se empleó desde su creación hasta los patriarcas. El hebreo antiguo aparece en la época de los Reyes (Saúl, David, Salomón, etc.), y el hebreo cuadrado o moderno aparece por primera vez en el siglo III a. C.

Bethel

Betel, en hebreo (בית אל), significa "casa de Dios", es el nombre de una ciudad cananea de la antigua región de Samaria, situada en el centro de la tierra de Canaán, al noroeste de Ai por el camino para Siquem, a 30 kilómetros al sur de Silo y a unos 16 kilómetros al norte de Jerusalén. Betel es la segunda ciudad más mencionada en la Biblia.

El estudioso estadounidense Edward Robinson identificó la aldea de Beitin en Cisjordania con el antiguo Bethel en Investigaciones Bíblicas en Palestina, 1838-52. Se basa principalmente en la ubicación descrita en los textos anteriores y en las similitudes filológicas entre el nombre antiguo y moderno, con el argumento de que la sustitución del hebreo el con el árabe en no era inusual.​

En este lugar fue donde Abraham construyó su altar cuando llegó por primera vez a Canaán (Génesis 12:8; 13:3). Allí Jacob vio en visión una escalera cuyo extremo tocaba el cielo y los ángeles subían y bajaban Génesis 28:10-19. Por esta razón Jacob tuvo miedo, y dijo: "¡Cuán terrible es este lugar! No es otra cosa que casa de Dios, y puerta del cielo". y llamó Betel al lugar que era conocido como Luz (Génesis 35-15).

Betel también era un santuario en los días del profeta Samuel, quién allí juzgaba al pueblo (1 Samuel 7:16 ; 10:3). Y fue el lugar donde fue sepultada Débora, la nodriza de Rebeca, esposa de Isaac.

Betel fue el lugar de nacimiento de Hiel quien trató de reedificar la ciudad de Jericó (1 Reyes 16:34).

Cuando Betel aún no pertenecía al pueblo de Israel, Josué debió batallar contra el rey de Betel, y otros reyes y los venció (Josué 12-16).

Cuando el pueblo de Israel había tomado posesión de la tierra prometida, en la repartición por tribus fue asignada a la Tribu de Benjamín (Josué 18-22), pero en tiempos posteriores perteneció a la Tribu de Judá (II Crónicas 13:19)).

Fue uno de los lugares donde permaneció el Arca de la Alianza, símbolo de la presencia de Dios.

En Betel el profeta Samuel juzgaba al pueblo.

Después el profeta Eliseo subió de allí a Betel; y mientras subía por el camino, unos muchachos salieron de la ciudad y se burlaban de él, y le decían: ¡Sube, calvo; sube, calvo! Cuando él miró hacia atrás y los vio, los maldijo en el nombre del Señor. Entonces salieron dos osas del bosque y despedazaron de ellos a cuarenta y dos muchachos. (II Reyes 2:23)

Después de la división del reino de Israel, Jeroboam I, rey de Israel mandó erguir un becerro de oro en Betel (I Reyes 21:29)) que fue destruido por Josías, rey de Judá, muchos años después (II Reyes 23:15).

Betel fue también un lugar donde se agruparon algunos de los exiliados de Babilonia que regresaron a Israel en el año 537 a.C. (Esdras 2:28)).

El profeta Oseas, un siglo antes de Jeremías, se refiere a Betel con otro nombre: "Bet-Áven"

(Oseas 4:15; 5:8; 10:5-8). que significa "Casa de Iniquidad", "Casa de la Nada", "Casa de Vanidad", "Casa de Nulidad", esto es, de los ídolos.

En Amós 7:12-13 el sacerdote Amasías dice a al profeta Amós que huya a Judá y no profetice más en Betel por que es santuario del rey, y cabecera del reino.

El profeta Jeremías afirma que "la casa de Israel se avergonzó de Betel" (Jeremías 48:13), debido a su idolatría y, específicamente, al culto al becerro de oro.

Biblia Hebraica Stuttgartensia

La Biblia Hebraica Stuttgartensia (en latín, que significa « Biblia hebrea de Stuttgart »), abreviada a petición de los editores mismos como « BHS », es el título de una edición de la Biblia en idioma hebreo publicada por la sociedad bíblica alemana, la Deutsche Bibelgesellschaft, en Stuttgart (Alemania).

Eliezer Ben Yehuda

Eliezer Ben-Yehuda, nacido Eliezer Yitzhak Perelman (en ruso: Элиезер Ицхак Перельман, hebreo: אליעזר יצחק פערלמאן)

(Luzhki, actual Provincia de Vítebsk entonces del Imperio ruso, 7 de enero de 1858 – Jerusalén, 16 de diciembre de 1922), fue un lexicógrafo y editor de periódicos lituano-judío; además, fue el principal artífice y responsable del renacimiento y la reimplantación de la lengua hebrea como lengua hablada y escrita en los tiempos modernos.​ A lo largo de su vida, su lema fue "¡hebreo habla hebreo!" (!עברי דבר עברית).

Goy

Goy, en hebreo, גוי‎, plural goyim, גוים o גויים, es una palabra transliterada del hebreo que significa literalmente «nación», en referencia a sujetos ajenos al pueblo judío. Debido a que en el Antiguo Testamento los judíos fueron llamados a separarse de las otras naciones, goyim pasó a utilizarse para referirse a estas.

Hebraísmo

En filología, se denomina hebraísmo a una palabra o expresión tomada del hebreo para usarla en cualquier otro idioma.

Hebreo

Hebreo puede referirse a:

Los hebreos (o pueblo hebreo), antiguo pueblo nómada semita que conquistó y habitó Canaán.

El hebreo, lengua semítica hablada en Israel y utilizada como lengua litúrgica por el judaísmo.

El alfabeto hebreo, abecedario empleado para escribir el idioma hebreo.

El calendario hebreo, calendario lunisolar que actualmente rige las festividades judías.

La religión hebrea o judaísmo; la más antigua de las tres religiones monoteístas.

La numeración hebrea.Además, puede hacer referencia a:

El hebreo (Amaranthus blitoides), planta herbácea de la familia de las amarantáceas.

León Hebreo (cuyo nombre original era Judá Abrabanel), escritor sefardí del siglo XVI.

La Epístola a los hebreos (llamado comúnmente Hebreos); uno de los veintisiete libros del Nuevo Testamento cristiano.

El Óblast Autónomo Hebreo, una región autónoma de Rusia.

Hebreo tiberiano

El hebreo tiberiano es una tradición oral de la pronunciación de formas antiguas del hebreo, especialmente el hebreo del Tanaj, escrita por los miembros de la escuela masorética de la comunidad judía de Tiberíades, en la temprana Edad Media, a los inicios del siglo VIII. Utiliza diacríticos llamados Niqud para las vocales y signos de "cantillación" añadidos a las letras del alfabeto tradicional. Si bien estos símbolos comenzaron a usarse en la temprana edad media la tradición oral que reflejan es mucho más antigua.

El sistema tiberiano del vocalización del Tanaj representa su propia tradición oral. Otras dos tradiciones locales crearon sistemas de escritura en el mismo periodo temporal, son llamadas "Tierra de Israel" y Babilónica. El primero no tuvo influencia histórica, pero el sistema Babilónico fue dominante en alguna áreas durante muchos siglos, subsistiendo todavía. A diferencia del Sistema Tiberiano, que normalmente coloca los símbolos de vocales debajo de las letras hebreas, el sistema Babilónico las ubica sobre las letras.

Si bien inicialmente fue usado para reflejar la forma tradicional de lectura del Tanaj, posteriormente fue aplicado a otros textos, y usado comúnmente por los judíos con diferentes tradiciones para la lectura del hebreo.

Idioma hebreo medieval

El hebreo medieval tiene muchas características que lo distinguen de las más viejas formas del hebreo. Estos afectan a la gramática, la sintaxis, la estructura de la oración, y también incluyen una variedad amplia de nuevos artículos léxicos, que se basan generalmente en viejas formas. En la edad de oro de la cultura judía en España, un trabajo importante fue el realizado por los gramáticos en explicar la gramática y el vocabulario del hebreo bíblico; mucho de esto fue basado en el trabajo de los gramáticos del árabe clásico. Los gramáticos hebreos más importantes fueron Judás ben el ibn Janah de David Hayyuj y Jonás ibn Janah.

En cuanto a la poesía, esta fue escrita por poetas como Dunash ben Labrat, Salomón Ibn Gabirol, Judás ha-Levi y los dos Ibn Ezras (Moses ibn Ezra y Abraham ben Meir ibn Ezra), en un hebreo “purificado” basado en el trabajo de estos gramáticos, y en metros cuantitativos árabes (véase el piyyut).

Este hebreo literario fue utilizado más adelante por los poetas judíos italianos.

La necesidad de expresar conceptos científicos y filosóficos del árabe, griego y medieval clásico, motivó al hebreo medieval a recurrir a préstamos lingüísticos, y acuñar términos equivalentes de las raíces hebreas existentes, dando lugar a un estilo distinto del hebreo filosófico. Muchos tienen paralelos directos en árabe medieval.

La familia de Ibn Tibbon, y especialmente Samuel ben a Judah, fueron responsables de la creación de muchas de estas formas del hebreo, que emplearon en sus traducciones de materiales científicos del árabe. En aquel momento, los trabajos filosóficos judíos originales eran escritos generalmente en árabe, pero con el paso del tiempo, esta forma de hebreo fue utilizada para muchas composiciones originales. Otra influencia importante era Maimonides, que desarrolló un estilo simple basado en el hebreo mishnaico para el uso en su código de la ley, el Mishneh Torá.

La literatura rabínica subsecuente, se escribió en una mezcla entre este estilo y el hebreo rabínico arameizado del Talmud. El hebreo también fue utilizado como lengua de la comunicación entre judíos de diversos países, particularmente con el fin de un comercio internacional.

Judea

Judea (en hebreo: יהודה, Yehudá, 'agradezco a Dios' o 'reconozco a Dios') es la parte montañosa del sur de la histórica Tierra de Israel (ארץ ישראל, Eretz Israel).

El nombre Judea es en griego (Ιουδαία) y latín (Iudaea) una adaptación del nombre Judah y originalmente implicaba el conjunto de los territorios de los reinos judíos denominado Reino de Israel (monarquía unida). Luego de la muerte de Salomón, la región de Judea constituyó el Reino de Judá.

El área fue el sitio del antiguo Reino de Judá, el Reino Hasmoneo, y más tarde el Reino de Judea, una provincia del Imperio romano.

En idioma hebreo moderno, Yehudah denomina al territorio central de Israel y se emplea para referirse a una parte de Cisjordania y la zona sur de Jerusalén. Del nombre Judea proviene el gentilicio «judío».

Monte Carmelo

El Monte Carmelo (en hebreo, הר הכרמל‎ ; en árabe, جبل الكارمل ) es una cordillera en Israel sobre el mar Mediterráneo; es reconocido por la aparición de la Virgen del Carmen. El monte Carmelo tiene forma triangular, mide unos 26 km de largo y alrededor de 7 km de ancho y su altura máxima es de unos 550 m. La ciudad de Haifa está parcialmente situada sobre el Monte Carmelo, como también otras pequeñas ciudades como Nesher, Tirat Karmel. Sus coordenadas son 32º 50' de latitud Norte y 35º de longitud Este. Su nombre viene a decir «jardín» (Karmel en árabe) o «viñedos de Dios» (Karem El en idioma hebreo). En la antigüedad estaba cubierto por viñedos y fue siempre famoso por su fertilidad.

Un filósofo sirio de los siglos III-IV d.C. llamado Jámblico escribió que el monte Carmelo era «el más santo de todos los montes». Las cuevas ubicadas en el monte Carmelo (Cuevas de Nahal Me'arot) fueron declaradas Patrimonio de la Humanidad por la Unesco en 2012 .​

Inspirados en el profeta Elías, durante el siglo XII, un grupo de hombres (probablemente ermitaños o cruzados) fundó en el Monte Carmelo la Orden de los Carmelitas. Estos llevarían al mundo en siglos sucesivos la hoy extendidísima devoción por Nuestra Señora del Monte Carmelo, referida comúnmente como Virgen del Carmen.

Nuevo Testamento

El Nuevo Testamento (NT) es la segunda parte de la Biblia cristiana. En el Nuevo Testamento suceden los hechos relativos a la vida, ministerio y crucifixión de Jesús de Nazaret, así como diversos hechos sucedidos en las primeras décadas del cristianismo. Compuesto entre los años 50 y 100 d. C., está formado por un conjunto canónico de libros y cartas escritas después de la crucifixión de Jesús de Nazaret, que la tradición apostólica hizo discernir a la Iglesia, aparta otros textos considerados apócrifos (griego: από 'lejos', κρυφος 'oculto'; latín: apócryphus). Se le designa como Nuevo Testamento desde Tertuliano en la Iglesia cristiana. Al contrario con el Tanaj hebreo, llamado por los cristianos Antiguo Testamento, los judíos (a excepción de los llamados judíos mesiánicos), no tienen el Nuevo Testamento en común con los cristianos.

El uso del término «testamento» proviene del vocablo hebreo berith ('alianza, pacto, convenio o disposiciones entre dos contratantes'), a través del griego diatheké, y del latín testamentum. Algunos autores presentan los nombres Antiguo y Nuevo Testamento con que se designa las dos grandes secciones en que se divide la Biblia cristiana como el resultado de un error de interpretación de la palabra diatheké, que significa: 'deseo' o 'voluntad', y también 'acuerdo’ o 'convenio'.​ Con este criterio diatheké en griego haría referencia al antiguo y al nuevo convenio de Dios con los hombres más que a las Escrituras mismas.

Según otros autores, el término «testamento» proviene de la traducción de la Vulgata y del paso del concepto hebreo al griego, y sería el resultado de una búsqueda consciente.​ Los traductores de la Septuaginta habrían querido evitar que al hablar del berith (la alianza entre Dios e Israel) se entendiera que era un pacto entre iguales. Por eso no usaron el término griego syntheké (que se traduce por 'alianza'), sino que escogieron diatheké, que se traduce por 'testamento' o 'voluntad', que es la obligación de uno solo con respecto a otro que solo recibe beneficios.​ De esta forma destacaron más la disparidad entre las partes (es decir, entre Dios y los hombres). Luego, esa es una de las acepciones de la palabra testamentum, y de la castellana «testamento» (no entendida solo como última voluntad ex mortis, como en el uso coloquial). De allí que las versiones latinas, como la de Jerónimo de Estridón, y la mayoría de las versiones de la Biblia cristiana siguen utilizando el término «testamento» en lugar de «alianza» para referirse al Antiguo Testamento (alianza del Sinaí) y al Nuevo Testamento (alianza en la sangre de Cristo).​

Aun conviniendo que tales conceptos no hacen referencia a las colecciones de escritos sagrados, sino a relaciones entre la divinidad y los seres humanos en la historia religiosa, la mayoría de los eruditos simplemente se remiten al uso popular y coloquial de estos conceptos para referirse a los textos sagrados del canon hebreo y griego cristiano.

Las versiones más antiguas de textos del llamado Nuevo Testamento, que se conservan, están escritas en el griego denominado koiné, la lengua franca en el Mediterráneo Oriental en época romana. La mayoría de los especialistas cree que éste fue el idioma en que originalmente se redactaron, aunque algunos libros puedan haberse escrito primero en idioma hebreo o arameo, la lengua semita hablada por Jesús y su entorno.​ Aún hoy existen textos manuscritos fechados como desde el siglo V (cercanos a los más antiguos manuscritos griegos completos) en arameo como la Peshita siríaca, la Harclense y la Curetoniana, pero la mayoría de los estudiosos los consideran traducciones del griego.

Saadia Gaon

Saadia ben Yosef al-Fayumi (Egipto, 882 – Babilonia, 942), (en hebreo: סעדיה בן יוסף גאון), (en árabe: سعيد بن يوسف الفيومي ), (transliterado: Sa`īd bin Yūsuf al-Fayyūmi) fue un prominente rabino, filósofo y exégeta judío del período de los Gueonim. Saadia era conocido por sus escritos sobre la gramática hebrea, la filosofía y la ley religiosa y tradicional judía (la halajá). Su obra filosófica Emunot ve-Deot, es el primer intento sistemático de integrar la teología judía con componentes de la filosofía griega. Saadia también fue muy activo en la oposición al caraísmo. El rabino murió en la ciudad de Sura, ubicada en Babilonia, en el año 942. El nombre Saadia, es al parecer el equivalente hebreo de su nombre árabe, Sa'id. En un acróstico de la introducción hebrea a su primer trabajo, el Agrón, él se llama Said Ben Yosef, pero más tarde él escribió su nombre como Saadia Gaón. La palabra Gaón es un título honorífico.

Schwa

En lingüística y fonología, schwa (pronunciado aproximadamente /ʃwɑ/) tiene dos significados:

Una vocal neutra inacentuada y átona en cualquier lengua, a menudo pero no necesariamente una vocal media-central (redondeada o no). Estas vocales, a menudo, se transcriben con el símbolo ə a pesar de su valor fonético real.

El sonido de la vocal media-central no redondeada del centro de la plantilla de vocales, acentuada o no. En la transcripción fonética del AFI, se escribe como ə. En este caso, puede usarse el término vocal media central en vez del término «schwa» para evitar ambigüedades. En algunas lenguas existe un timbre vocálico como este, siendo la vocal tónica.Además, el símbolo ə se llama de por sí «schwa». Ә (Ә para mayúscula, ә para minúscula, Ә ә en cursiva) es una letra del alfabeto cirílico, usada en la versión adaptada de éste en el idioma mongol calmuco, el idioma caucásico abjasio y los idiomas turcos baskir y kazajo.

Su forma es similar a la de una e latina minúscula invertida, pero la mayúscula es igual a la minúscula, pero de mayor tamaño.

En los idiomas calmuco y kazajo representa una vocal casi abierta anterior no redondeada. Es el equivalente a la letra latina Æ.

Semuel ibn Nagrella

Semuel ibn Nagrella, más conocido como ha-Naguid (en hebreo: שמואל הלוי בן יוסף הנגיד) (transliterado: Shmuel ha-Levi ben Yosef ha-Nagid) (en árabe: أبو إسحاق إسماعيل بن النغريلة) (transliterado: Abu Ishaq Ismail bin Naghrillah), (Mérida, Badajoz, 993 - 1055), fue un poeta y un filósofo judío de Al-Ándalus que llegó a alcanzar el cargo de visir en el reino taifa de Granada, lo que le convirtió en el dirigente efectivo del reino.​

Shibboleth

Un shibboleth se refiere a cualquier uso de la lengua indicativa del origen social o regional de una persona. De forma más amplia, puede señalar cualquier práctica que identifique a los miembros de un grupo, una suerte de santo y seña.

Yidis

El yidis,​ también conocido como ídish,​ e incluso yiddish​ (ייִדיש yídish e אידיש ídish, pronunciados /'jidiʃ/ y ambos significando 'judío') es un idioma perteneciente a las comunidades judías asquenazíes tanto del centro como del este europeo, así como aquellas de sus descendientes en el continente americano y otros lugares del mundo, conociéndosele alternativamente como judeoalemán.​ Parte de la sintaxis y léxico del yidis provienen del alemán, pero el yidis posee también influencias del idioma hebreo,​ así como también de algunas lenguas eslavas. La ortografía yidis usa los caracteres del alfabeto hebreo.​

El yidis es una lengua milenaria, se desarrolló tanto en Europa Central como en Europa del Este a partir del siglo X y fue desde entonces evolucionando en cada una de dichas regiones junto a las lenguas locales. Tras la emigración de la población judía de las mencionadas regiones europeas hacia el continente americano, y particularmente debido a los devastadores efectos del Holocausto, la población que hablaba yidis fue reducida de 13 millones en 1930 a 3 millones de personas en 2005.Los judíos ortodoxos (e incluso ultraortodoxos) emplean a diario el yidis para comunicarse entre ellos, ya que consideran que la lengua hebrea propia de la Antigüedad es sagrada y sólo debe ser empleada en las plegarias o para el estudio de la Torá. No obstante, para la escritura del yidis, ellos emplean precisamente los caracteres hebreos, desde por lo menos el siglo XIII.​

Más allá de la vocalización que caracteriza al yidis (y que se conoce como píntelaj o niqud), los caracteres que éste emplea son los mismos que figuran en los textos sagrados del judaísmo y exactamente iguales a aquellos que se emplean en la escritura del hebreo moderno.​

Zeboím

Zeboím (‘cabras’, ‘gacelas’ o ‘corzos’ en idioma hebreo)​ es el nombre de lugares mencionados en la Biblia.

Puede verse escrito de varias maneras:

Zeboiim

Tzvoyim

Tsvoyim (en hebreo moderno).

Ṣəḇôyîm (en hebreo tiberiano).

צְבֹויִים (en idioma hebreo).

En otros idiomas

This page is based on a Wikipedia article written by authors (here).
Text is available under the CC BY-SA 3.0 license; additional terms may apply.
Images, videos and audio are available under their respective licenses.