Golpe de Estado en Yugoslavia de 1941

El golpe de Estado del 27 de marzo de 1941 fue un alzamiento militar prácticamente incruento de parte de los oficiales del Ejército yugoslavo que derrocaron al regente Pablo de Yugoslavia y proclamaron la mayoría de edad del rey Pedro II de Yugoslavia. Se formó un nuevo gobierno con el general Dušan Simović al frente que a los pocos días hubo de enfrentarse a la invasión de Yugoslavia por las tropas del Eje y exiliarse ante la rápida derrota militar.

Tradicionalmente aliada de Francia, Yugoslavia había ido acercándose a Alemania durante la segunda mitad de la década de 1930, en parte como contrapeso a la hostilidad de algunos de sus vecinos, especialmente de Italia, Austria y Hungría, y en parte por motivos económicos. La progresiva ampliación del Pacto Tripartito a las naciones de los Balcanes una vez comenzada la Segunda Guerra Mundial, el ataque de Mussolini a Grecia y los planes de campaña de Adolf Hitler para contrarrestar el fracaso de este aumentaron la presión sobre los yugoslavos para alinear su política con el Eje. Tras largas negociaciones, que los Aliados no pudieron detener por falta de alternativas al apaciguamiento de las potencias fascistas, el Gobierno yugoslavo aceptó rubricar el Pacto después de lograr importantes excepciones. Esto produjo una rápida reacción en el país, con apoyo británico, entre parte de los militares, que dieron un golpe de Estado que acabó con la regencia y proclamaron mayor de edad al monarca. El nuevo Gobierno, a pesar del entusiasmo pasajero de los aliados, hubo de retomar pronto la actitud previamente criticada y no tuvo tiempo de aplicar nuevas políticas antes del ataque del Eje contra el país menos de dos semanas después del golpe, que se saldó con una rápida derrota de las fuerzas armadas yugoslavas y la partición y ocupación del país.

Golpe de Estado en Yugoslavia de 1941
DusanSImovicPedroIIDeYugoslaviaYKnezevicEnLondres21061941

Dušan Simović, Pedro II de Yugoslavia y el ministro Radoje Knežević en Londres, en junio de 1941.
Contexto del acontecimiento
Fecha 27 de marzo de 1941
Sitio Bandera del Reino de Yugoslavia Reino de Yugoslavia
Impulsores Bora Mirković, Dušan Simović,
Motivos Adhesión de Yugoslavia al Pacto Tripartito
Gobierno previo
Gobernante Pablo de Yugoslavia
Forma de gobierno Regencia monárquica
Gobierno resultante
Gobernante Pedro II de Yugoslavia
Forma de gobierno Monarquía

Antecedentes

En los seis meses que precedieron al golpe militar, la política británica hacia el gobierno del regente Pablo cambió de aceptar con benevolencia la simple neutralidad yugoslava en la Segunda Guerra Mundial a solicitar cada vez con mayor vehemencia su respaldo en la guerra contra la Alemania nazi.[1]

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El príncipe regente de Yugoslavia, Pablo de Yugoslavia, que trató de mantener una política de neutralidad. Los conjurados le derrocaron tras la firma del Pacto Tripartito y, tras rechazar oponerse a ellos, se exilió.

El 14 de febrero de 1941 Hitler se reunió con el regente y el primer ministro yugoslavos y solicitó la adhesión de Yugoslavia al Pacto Tripartito, sugiriendo la desmovilización del Ejército yugoslavo y la concesión de permiso para transportar pertrechos alemanes por su territorio, además de una mayor cooperación económica.[2]​ A cambio ofreció un puerto en el mar Egeo y una garantía territorial.[2]​ Tres días más tarde, Bulgaria y Turquía firmaban un acuerdo de amistad y no agresión, que los yugoslavos vieron como una forma de abandonar los intentos de crear un bloque neutral y abandonar a su suerte a Yugoslavia.[3]​ El 1 de marzo de 1941 Bulgaria suscribió el Pacto Tripartito, aislando más aún a Yugoslavia.[3]

A comienzos de marzo, tras negarse a reunirse con el ministro de Exteriores británico Anthony Eden, el regente visitó secretamente Berlín (4 de marzo de 1941),[3]​ donde nuevamente recibió fuertes presiones para rubricar el Pacto.[1]​ Este paso, inaceptable para los británicos, hizo que redoblasen sus esfuerzos para evitarlo,[1]​ que comprendían tanto maniobras diplomáticas como subversivas contra el Gobierno de Pablo.[1]​ El propio regente temía la reacción en Yugoslavia si se rubricaba el Pacto, como indicó a Hitler en sus conversaciones del 4 de marzo de 1941:[4]

Me temo que si sigo su consejo y firmo el Pacto ya no estaré aquí dentro de seis meses.

La oposición a adherirse era fuerte en Yugoslavia, y el Gobierno recibió advertencias contra la firma durante todo el invierno, a medida que el país iba acercándose paulatinamente al Eje.[4]​ Los Gobiernos británico, estadounidense y soviético tampoco veían con buenos ojos el acercamiento de Belgrado a Berlín.[4]​ El presidente estadounidense Roosevelt en especial, insinuó la retirada del apoyo de su país a los yugoslavos en la futura conferencia de paz si estos permitían el paso de las tropas alemanas en su ataque a Grecia.[4]

Durante los primeros meses de 1941, sin embargo, el regente, por inclinación filobritánico,[4]​ fue poco a poco cediendo a las presiones de las potencias fascistas.[4]​ A finales de febrero, explicaba la postura de su país al embajador estadounidense en caso de que las tropas alemanas pasasen a Bulgaria: Yugoslavia no intervendría.[4]​ Hacer lo contrario la indispondría ante sus vecinos y tal acción no sería comprendida por eslovenos y croatas.[4]​ Su Ejército tampoco se encontraba listo para una guerra.[4]​ La estrategia correcta, concentrar las fuerzas armadas en el sur del país, tampoco era algo factible por motivos políticos: el abandono de los territorios eslovenos y croatas no era viable.[4]​ Tras el acantonamiento de tropas alemanas en Rumanía, cuya frontera no se hallaba fortificada, y el inminente paso a Bulgaria, ponían en peligro a Yugoslavia.[5]​ El Gobierno yugoslavo sólo estaba dispuesto a resistir el paso de tropas alemanas por su territorio, pero no a intervenir fuera de él.[5]​ Yugoslavia no intervendría ni en caso de ocupación de Salónica por el Eje, lo que produciría su aislamiento total.[5]

Bundesarchiv Bild 121-0723, Marburg-Drau, Adolf Hitler
Hitler en Maribor tras la conquista de Yugoslavia. Durante el invierno y la primavera de 1941 había tratado de obtener de grado la alianza de los yugoslavos y su colaboración en el ataque a Grecia, que el golpe de Estado frustró, provocándole a invadirla pocos días más tarde.

Los británicos esperaban, por el contrario, que Yugoslavia atacase el flanco alemán en caso de que los ejércitos alemanes entrasen en Bulgaria, dispuestos a sacrificar a las pequeñas naciones neutrales con tal de vencer a Hitler.[5]​ Como mínimo, los británicos solicitaban el ataque a la retaguardia italiana en Albania, que debía producir la derrota de esta y liberar unidades griegas para enfrentarse a los alemanes.[5]​ El ofrecimiento británico de rectificar a favor de los yugoslavos la frontera italo-yugoslava no fue suficiente para animar al Gobierno a abandonar su neutralidad.[1][5]​ Los británicos pasaron a sospesar acciones subversivas para evitar la alianza germano-yugoslava.[5]

El 17 de marzo de 1941 el regente Pablo volvía a Berchtesgaden y Hitler le indicó que era la última oportunidad para que Yugoslavia se uniese al Pacto, renunciando esta vez a solicitar el uso de los ferrocarriles yugoslavos para facilitar su adhesión.[3]

El 19 de marzo de 1941 el consejo real, convocado por el regente para decidir la postura yugoslava, aprobó aceptar las demandas alemanas para firmar el Pacto con las excepciones que los alemanes habían ofrecido ante las reticencias yugoslavas: el país no habría de aceptar el acantonamiento, ni el tránsito de tropas alemanas, ni el uso de sus ferrocarriles para fines militares, ni firmaría las cláusulas específicamente militares del Pacto.[6][3]​ Alemania debía además permitir a los yugoslavos publicar las concesiones recibidas.[3]

El 21 de marzo de 1941 el Gobierno aceptó la decisión del consejo real, lo que causó la inmediata dimisión de tres ministros.[7][5][3]​ El 22, ante la tardanza de los yugoslavos, los alemanes presentaron un ultimátum, exigiendo una respuesta para la medianoche del 23.[3]​ El 23 el futuro primer ministro del Gobierno golpista, el general Simović, advertía al regente en contra de la rúbrica del pacto.[8]​ Ante el cariz que tomaba la situación, el embajador británico en Belgrado recibió permiso para apoyar un cambio de Gobierno o de régimen que evitase la alianza con el Eje (24 de marzo de 1941).[9][5]​ El primer ministro, Dragiša Cvetković, y el ministro de Exteriores, Aleksandar Cincar-Marković, acudieron a Viena a firmar el Pacto Tripartito el 25 de marzo de 1941.[10][3]

A pesar de la firma del tratado, el Ministerio de Exteriores británico defendió la necesidad de mantener los contactos con el Gobierno de Cvetković.[11]​ El principal objetivo británico era la defensa de Grecia y de la frontera greco-yugoslava.[12]

Desarrollo del golpe

El golpe lo llevaron a cabo principalmente oficiales de la Fuerza Aérea.[12]​ A pesar del apoyo británico a los confabulados, la iniciativa fue yugoslava.[13][8]​ El organizador de la operación fue el general de la Fuerza Aérea Bora Mirković,[14]​ que ya había contemplado la posibilidad de llevar a cabo un pronunciamiento en 1937, ante la política de acercamiento al Eje del primer ministro Milan Stojadinović.[8][15]​ Los miembros de la confabulación eran principalmente oficiales de la Fuerza aérea,[16]​ miembros de la sociedad de oficiales retirados de Belgrado[16]​ y de la Sociedad Cultural Serbia.[8][17]​ A pesar de los rumores, únicamente Mirković estaba al tanto de los detalles de la operación, que no se pusieron por escrito para evitar complicaciones con la policía.[15]​ Los conjurados incluían pocos croatas y eslovenos.[18]​ Mientras Mirković dirigía la operación desde las oficinas de Simović,[18]​ este se encontraba en su domicilio[8]​ tras haber tratado de convencer a Mirković de que pospusiese el golpe.[19]

La mañana del 26 de marzo de 1941 el primer ministro y el ministro de Exteriores regresaron de Viena y fueron recibidos en una estación de las afueras por el viceprimer ministro Vladko Maček.[8][20]​ Mirković decidió actuar esa misma noche.[8][18]​ El Gobierno había decidido pasar al retiro a Simović, lo que no impidió sus actividades.[8]​ Mirković encargó a diversos oficiales de la Fuerza aérea ocupar los edificios principales de la capital (central de policía, de la radio, ministerio de la Guerra...)[8]​ y se ordenó el arresto del gabinete.[8]​ Los conspiradores contaban con el beneplácito de la jerarquía de la Iglesia ortodoxa serbia, un inspector de telégrafos que aislaría la capital del resto del país al comenzar la operación y varias unidades de tierra en Belgrado, además del control del aeropuerto capitalino.[18]

A las 3:00 a.m. del día 27 los ministros habían sido detenidos en sus domicilios y conducidos al cuartel general.[21]​ Media hora después Mirković solicitaba la presencia de Simović para entregarle el mando.[21]​ El golpe se había desarrollado con una única víctima: un policía que había sido asesinado al negarse a facilitar la toma de la radio a los insurrectos.[21]

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Pedro II de Yugoslavia, proclamado mayor de edad por los golpistas para legitimar su acción seis meses antes de su decimoctavo cumpleaños.

Mientras, el regente, agotado, partió en tren junto con el primer ministro hacia su residencia en Brdo, en Eslovenia, para pasar unos días de descanso el 26.[22]​ Cvetković acompañó al regente unos kilómetros para informarle de los acontecimientos en Viena y luego regresó a Belgrado.[22]​ A las 4 a.m. del 27 de marzo de 1941, en una pequeña estación, uno de los edecanes del regente recibió una llamada de la capital alertando de problemas antes de que se cortase la línea.[22]​ Se despertó a Pablo y el tren continuó hasta Zagreb, donde llegó a las siete de la mañana.[22]

La mañana del 27 de marzo de 1941 el palacio real fue rodeado y los golpistas emitieron un mensaje por radio a las nueve de la mañana imitando la voz del rey, llamando a la población a seguir al monarca.[8][23]​ A las 10 las banderas de Gran Bretaña, Francia y los Estados Unidos decoraban las principales calles.[21]​ A las 11 de la mañana la guardia real cedió ante las tropas rebeldes y el soberano fue trasladado al ministerio de la Guerra.[24]​ A mediodía la muchedumbre ocupaba las calles para celebrar el golpe.[21]

Mientras, el regente fue avisado a la altura de Zagreb por el viceprimer ministro croata Vladko Maček,[25]​ que sugirió el uso de tropas croatas para aplastar el golpe.[24][26]​ El regente rechazó la propuesta y regresó a Belgrado.[24][27]​ Recibido por Simović, cruzó la capital, decorada ya con banderas de los aliados y con multitudes jubilosas por las calles, para llegar al ministerio de la Guerra, donde firmó su renuncia a la regencia.[24][28]​ Esa misma tarde partió junto con su familia hacia Atenas.[24]​ El regente había solicitado asilo británico ya desde Zagreb, una vez hubo decidido no utilizar las tropas que le eran leales para oponerse al golpe.[27]

Los insurrectos lograron que el rey firmase la proclama de la mañana, legitimando el golpe.[24][28]​ Se formó un nuevo Gobierno con el general Dušan Simović,[24]​ jefe de la Aviación, el mismo día 27.[10]​ El regente fue destituido y se proclamó la mayoría de edad del rey Pedro,[10]​ seis meses antes de su decimoctavo cumpleaños. Simović trató de convencer a Maček la misma mañana del golpe de permanecer en el gobierno, asegurándole el respeto al acuerdo de 1939 y recibió en esto el respaldo del regente.[27]​ Maček se avino a mantener a los ministros croatas, pero se reservó su participación personal, a pesar de las presiones.[23]​ El 28 de marzo de 1941 el patriarca ortodoxo Gavrilo coronaba al rey como Pedro II de Yugoslavia.[24]

Consecuencias

El nuevo gabinete se formó con los antiguos ministros eslovenos y croatas y nuevos representantes de los partidos serbios.[24]​ El principal representante croata, Maček, tardó unos días en decidirse a permanecer en el nuevo Gobierno, receloso de los motivos de los golpistas.[24]​ El Ministerio de Asuntos Exteriores quedó en manos del anciano político serbio Momčilo Ninčić, presidente de las sociedades italo-yugoslava y germano-yugoslava,[29]​ como gesto de conciliación hacia las principales potencias del Eje.[24]​ Su nombramiento había conllevado duras discusiones entre los alzados, que finalmente se habían inclinado por una figura que pudiese calmar a los alemanes.[29]

Simović comunicó el 28 de marzo a los británicos su intención de no denunciar la firma del Pacto Tripartito,[30]​ pero se mostró dispuesto a intervenir en caso de que los alemanes atacasen Salónica.[24][31]​ El nuevo Gobierno, tratando de no provocar a Alemania, se negó a recibir al ministro de Exteriores británico, Anthony Eden, por entonces de gira diplomática por Europa del Este.[24][32]

Hitler, convencido de la complicidad británica en el golpe, ordenó la invasión del país para el domingo 6 de abril de 1941 a las 14:30 del mismo 27 de marzo.[10][33][28]​ Simović había tratado ya el mismo día 27 de apaciguar a los alemanes asegurando que el golpe no había sido en su contra y que su Gobierno mantendría la neutralidad y su actitud pasada hacia Alemania.[28]

Historia del gobierno Simović

El 29 de marzo de 1941 el embajador alemán recibió instrucciones de evitar los contactos con el Gobierno de Simović y excusarse por enfermedad.[34]​ El Ministerio de Asuntos Exteriores alemán también recibió órdenes de evitar a los funcionarios de la embajada yugoslava.[34]​ El 1 de abril de 1941, tras varios días de charlas con diversos enviados alemanes, Maček recibió el consejo de Joachim von Ribbentrop de no participar en el nuevo Gobierno.[35]​ Maček, sin embargo, decidió ingresar en él y partió hacia Belgrado la tarde del 3 de abril.[36]

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Andréi Vyshinski, viceministro soviético de Exteriores, llevó las negociaciones con el enviado yugoslavo que condujeron a la normalización de relaciones bilaterales entre los dos países pero no sirvieron para evitar el ataque alemán de comienzos de abril.

El mismo día, Simović conversó con el jefe del Estado Mayor imperial británico, sir John Dill, que le visitó de incógnito.[32][37]​ Simović para entonces había retomado la postura que tanto habían criticado los golpistas antes del 27 de marzo:[32]​ se negó a firmar un acuerdo militar con los británicos,[37]​ a dar cualquier paso que pudiese provocar a los alemanes y afirmó que las conversaciones entre los Estados Mayores no supondrían ninguna obligación a los yugoslavos.[32]​ Dill describió el Gobierno de Simović como lleno de confusión y paralizado, imaginando que tendría meses para aplicar sus políticas.[38]

El 2 de abril de 1941 Ribbentrop ordenó la evacuación de la mayoría del personal de la embajada alemana en Belgrado y la preparación de la destrucción de los documentos confidenciales.[34]​ Todos los consulados salvo el de Zagreb debían cerrar a partir del 3 de abril.[39]​ El día 4, las autoridades alemanas detendrían todos los barcos yugoslavos en el Danubio en aguas bajo control alemán.[39]

El mismo día 2, el ministro de Exteriores yugoslavo envió a dos coroneles a Moscú para firmar un pacto político y militar con el objetivo de reforzar la posición yugoslava.[40]​ El viceministro de Exteriores, Andréi Vyshinski, los recibió al día siguiente y se comprometió a darles una respuesta el 4 de abril.[40]​ Ese día Vyshinski se mostró contrario a un pacto militar, que empeoraría las relaciones germano-soviéticas, ofreciendo en su lugar un pacto de amistad y no agresión.[40]​ Los soviéticos habían informado a los alemanes de la próxima firma, que estos solicitaron que no tuviese lugar.[37]​ Los yugoslavos aceptaron la propuesta de Vyshinski, dado que estipulaba la neutralidad de los firmantes en caso de ataque por un tercero y los soviéticos se mostraban dispuestos a comenzar de inmediato el suministro de armamento a los yugoslavos, además de ofrecerse a defender diplomáticamente la independencia yugoslava en Berlín.[41]​ Tras un intento de los soviéticos de cambiar la propuesta que los delegados yugoslavos no aceptaron y que llevó a largas discusiones entre el embajador y Vyshinski, el pacto se firmó el día 6 gracias a una concesión de Stalin en la noche del 5 de abril de 1941.[42]

El día 3 hubo una reunión de los delegados militares yugoslavos y anglo-griegos sin resultado.[38]​ Los yugoslavos habían creído que las fuerzas británicas en Grecia eran mayores y los anglo-griegos esperaban poder trazar planes generales, cuando los yugoslavos tenían órdenes de tratar sólo la defensa de Salónica.[38]

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Ruinas en Belgrado tras el bombardeo alemán del 6 de abril de 1941 que dio inició a la invasión del país.

El 4 de abril de 1941 el Gobierno, en estado de pánico,[43]​ declaró Belgrado, Zagreb y Liubliana ciudades abiertas.[43]​ Tras no lograr ponerse en contacto con ningún funcionario del Ministerio de Asuntos Exteriores alemán durante días, los yugoslavos trataron de recabar la mediación italiana, pero el día 5 el gabinete no logró aprobar esta medida, solicitando a los italianos que se les permitiese responderles el día 6.[44]

A las 5:15 a.m. de la mañana del domingo 6 de abril de 1941, la Luftwaffe bombardeó Belgrado sin previo aviso, comenzando la invasión de Yugoslavia. El ataque dejó 17 000 muertos en la capital.[44]​ El agregado militar yugoslavo en Berlín había comunicado a su Gobierno la probable fecha del ataque el día 2, tras haber recibido la información de diversas fuentes.[45]​ Sus reiterados avisos fueron desoídos por el Alto Mando yugoslavo, que creía que el agregado estaba siendo engañado por las autoridades alemanas.[45]

Fin y balance

El golpe de Estado del 27 de marzo desencadenó la inmediata represalia alemana que destruyó temporalmente el país. Por otro lado, el gesto, favorable a los Aliados, y la posterior resistencia a los ejércitos ocupantes del Eje y a las formaciones colaboracionistas, hicieron que Yugoslavia se contase entre los vencedores de la contienda, no solo conservando sino aumentando su territorio.

Notas y referencias

  1. a b c d e Stafford, 1977, p. 401.
  2. a b Presseisen, 1960, p. 367.
  3. a b c d e f g h i Presseisen, 1960, p. 368.
  4. a b c d e f g h i j Creveld, 1973, p. 139.
  5. a b c d e f g h i Creveld, 1973, p. 141.
  6. Stafford, 1977, p. 402.
  7. Stafford, 1977, p. 403.
  8. a b c d e f g h i j k Creveld, 1973, p. 142.
  9. Stafford, 1977, p. 405.
  10. a b c d Stafford, 1977, p. 399.
  11. Stafford, 1977, p. 407.
  12. a b Stafford, 1977, p. 408.
  13. Stafford, 1977, p. 419.
  14. Hoptner, 1962, p. 250.
  15. a b Hoptner, 1962, p. 252.
  16. a b Hoptner, 1962, p. 254.
  17. Hoptner, 1962, p. 255.
  18. a b c d Hoptner, 1962, p. 256.
  19. Hoptner, 1962, p. 257.
  20. Hoptner, 1962, p. 245.
  21. a b c d e Hoptner, 1962, p. 258.
  22. a b c d Hoptner, 1962, p. 246.
  23. a b Hoptner, 1962, p. 262.
  24. a b c d e f g h i j k l m Creveld, 1973, p. 143.
  25. Hoptner, 1962, p. 259.
  26. Hoptner, 1962, p. 260.
  27. a b c Hoptner, 1962, p. 261.
  28. a b c d Hoptner, 1962, p. 266.
  29. a b Hoptner, 1962, p. 265.
  30. Hoptner, 1962, p. 269.
  31. Hoptner, 1962, p. 270.
  32. a b c d Hoptner, 1962, p. 274.
  33. Presseisen, 1960, p. 369.
  34. a b c Hoptner, 1962, p. 267.
  35. Hoptner, 1962, p. 272.
  36. Hoptner, 1962, p. 273.
  37. a b c Roberts, 1973, p. 15.
  38. a b c Hoptner, 1962, p. 275.
  39. a b Hoptner, 1962, p. 268.
  40. a b c Hoptner, 1962, p. 276.
  41. Hoptner, 1962, p. 277.
  42. Hoptner, 1962, p. 280.
  43. a b Hoptner, 1962, p. 283.
  44. a b Hoptner, 1962, p. 285.
  45. a b Hoptner, 1962, p. 282.

Bibliografía

Aeropuerto de Zemun-Bežanija

El Aeropuerto de Zemun-Bežanija (serbio: Aerodrom Zemun-Bežanija) también conocido como Aeropuerto Dojno Polje (Aerodrom Dojno polje) fue el primer aeropuerto internacional de la ciudad de Belgrado, capital de Serbia y de Yugoslavia. Fue inaugurado el 25 de marzo de 1927, e incluía una base aérea que se convirtió en el cuartel general de la Real Fuerza Aérea Yugoslava.

El aeropuerto de Dojno Polje fue escenario de importantes acontecimientos de la historia de Yugoslavia.

Bombardeo de Belgrado (1941)

El bombardeo de Belgrado (en serbio: Bombardovanje Beograda, serbio cirílico: Бомбардовање Београда) durante la Segunda Guerra Mundial, también conocido por su nombre en clave Operación Castigo (en alemán: Unternehmen Strafgericht),​ fue una operación militar aérea de la Luftwaffe sobre la ciudad de Belgrado, capital del Reino de Yugoslavia, como paso previo a la invasión del país por las potencias del Eje. Los ataques tuvieron lugar los días 6, 7, 11 y 12 de abril de 1941.

Los ataques aéreos de la Luftflotte 4 de la fuerza aérea del III Reich, comandada por el general Alexander Löhr, destruyeron la mayor parte de las infraestructuras de la ciudad y causaron entre 2000​​ y 17 000 ​​​ muertos (según diferentes versiones) entre la población civil;​ aunque Antony Beevor amplía los márgenes y los sitúa entre 1500 y 30 000.​ En la campaña participaron 2236 aviones, que arrojaron sobre la ciudad 440 Tm de bombas.​ La orden directa del ataque vino del alto mando alemán, tras enfurecer a Adolf Hitler la deposición del príncipe Pablo, con quien había firmado el Pacto Tripartito, en un golpe de estado incruento producido el 27 de marzo anterior. El mismo día en el que comenzaron los bombardeos, los Ejércitos del Eje iniciaron la invasión terrestre de Yugoslavia desde todas sus fronteras.​

La operación fue un éxito, y consiguió incomunicar totalmente al alto mando yugoslavo con sede en Belgrado con sus fuerzas sobre el terreno; el general Danilo Kalafatović firmó el armisticio el 17 de abril siguiente. El rey Pedro II y su Gobierno partieron al exilio en Londres, y el Estado balcánico fue repartido entre las potencias del Eje; tanto la ciudad como Serbia permanecieron durante más de tres años bajo ocupación alemana.

Al final de la guerra, la ciudad fue bombardeada de nuevo, en este caso por los Aliados, en una operación llevada a cabo por fuerzas anglo-estadounidenses los días 16 y 17 de abril de 1944. Su finalidad fue aniquilar las posiciones alemanas y facilitar la liberación de la ciudad, consumada en una operación conjunta de los Partisanos y el Ejército Rojo a finales de ese año.

Bora Mirković

Borivoj Bora Mirković (serbio cirílico: Боривој Мирковић, 1884-1969) fue un militar serbio y yugoslavo vinculado al ejército del aire. Fue el principal impulsor del golpe de Estado en Yugoslavia de 1941 que significó la sustitución en el trono del regente, el príncipe Pablo, por el heredero del mismo, Pedro II, lo que significó la invasión del país por parte de la Alemania nazi.​

Danilo Kalafatović

Danilo Kalafatović (en serbio cirílico Данило Калафатовић; Konarevo, 1875 - Moosburg, 1946) fue un destacado militar de Serbia y Yugoslavia. Tras la invasión de Yugoslavia por las potencias del Eje durante la Segunda Guerra Mundial, se convirtió en Jefe de Estado Mayor del Real Ejército Yugoslavo y, como tal, firmó la capitulación del país el 17 de abril de 1941.

Invasión de Yugoslavia

La Invasión de Yugoslavia, llamada «Operación 25» por las fuerzas del Eje, fue la campaña contra el Reino de Yugoslavia que tuvo lugar en abril de 1941, durante la Segunda Guerra Mundial. La invasión concluyó once días después de iniciada, cuando el 17 de abril el Ejército Real Yugoslavo se rindió incondicionalmente.​ El país fue ocupado inmediatamente y desmembrado. De parte de su territorio surgieron nuevos países con gobiernos afines al Eje, como el Estado Independiente de Croacia o el Estado Independiente de Montenegro.

La campaña se preparó a toda prisa después de que Hitler decidió aplastar al país tras el golpe de Estado del 27 de marzo que parecía haber anulado la adhesión yugoslava al Pacto Tripartito dos días antes. Los intentos del nuevo gobierno, supuestamente partidario de los aliados, de apaciguar al canciller alemán resultaron vanos y los preparativos del Eje para invadir el país continuaron. El ataque comenzó con un duro bombardeo a la capital yugoslava el 6 de abril,​ que causó varios miles de muertos, desbarató la fuerza aérea yugoslava y extendió el caos en las defensas de esa nación.​ No hubo declaración de guerra previa.​ Las principales unidades invasoras partieron de Rumanía, Austria y Bulgaria y tuvieron como objetivo fundamental aislar a Yugoslavia de Grecia y de las unidades británicas allí destacadas, y cercar Belgrado.​ Alemania atacó a la vez Grecia.​ Al día siguiente, ante el ataque del Eje, Yugoslavia declaró la guerra a Italia y a Alemania.​ Inmediatamente las fuerzas armadas yugoslavas, mal preparadas para repeler el ataque, se vieron en graves dificultades, aumentadas por la renuencia de gran parte de los reclutas no serbios, especialmente de los croatas, a resistir el ataque.​

En el sur las fuerzas yugoslavas lograron resistir durante cinco días, pero el 11 de abril los alemanes consiguieron tomar contacto con las unidades italianas que avanzaban desde Albania.​ Dos días más tarde, entraron a la capital yugoslava.​ Para entonces, el frente norte ya había cedido y el 10 los alemanes habían entrado en Zagreb.​ El mismo día, los ustachas proclamaron un nuevo Estado croata con el beneplácito alemán y el Gobierno central perdió el control de Eslovenia.​​ Los italianos avanzaron en Eslovenia y a lo largo de la costa, días después del comienzo de la campaña, y el 17 capturaron Kotor y los restos de la flota yugoslava.​

La victoria del Eje llegó pronto, tan solo once días después del comienzo de la campaña.​ La decisión del alto mando yugoslavo no ayudó a resistir el embate, ya que ordenó a su ejército defender el país desde todas sus fronteras,​ algo difícil de lograr si se considera la mayor calidad de las fuerzas alemanas. Medio movilizado, mal pertrechado y superado en número, el Ejército yugoslavo fue derrotado por el enemigo a pesar de lograr alguna victoria local.​ La superioridad de la fuerza aérea y acorazada alemana y la movilidad de sus unidades consiguieron llevar a cabo la operación relámpago que Hitler había ordenado pocos días antes.​ Los alemanes vencieron a un enemigo que desplegó más de un millón de soldados y sufrieron escasísimas bajas en una campaña de doce días.​​

El Gobierno yugoslavo se retiró a Bosnia, más tarde a Montenegro y el 19 de abril partió a Atenas, donde ya se hallaba el soberano.​ Un día después los alemanes impusieron la rendición incondicional.​ Yugoslavia fue dividida entonces en varias zonas de ocupación y su territorio se repartió entre Alemania, Italia, Hungría, Bulgaria y el nuevo Estado croata.

Las estadísticas marcan, un saldo de al menos 220000 civiles muertos, en todo el territorio yugoslavo y miles de millones de dolares en perdidas económicas.​

Pablo de Yugoslavia

El príncipe Pablo de Yugoslavia, nacido Pavle Karađorđević (27 de abril de 1893-14 de septiembre de 1976), fue el regente del Reino de Yugoslavia, después del asesinato de Alejandro I de Yugoslavia, ya que el heredero, el rey Pedro II, era menor de edad. Gobernó desde 1934 hasta 1941, cuando fue derrocado en un golpe de Estado apoyado por Pedro.

Vojislav Lukačević

Vojislav Lukačević (en serbio cirílico: Војислав Лукачевић; Belgrado, Reino de Serbia, 1908-ibídem, República Federativa Socialista de Yugoslavia, 14 de agosto de 1945) fue un comandante chetnik serbio en el Reino de Yugoslavia durante la Segunda Guerra Mundial. Al estallar la contienda, era capitán de las fuerzas de reserva del Real Ejército Yugoslavo.

Cuando las potencias del Eje invadieron Yugoslavia en abril de 1941, se convirtió en líder de los chetniks para la región de Sandžak y se unión al movimiento de Draža Mihailović. Aunque los chetniks eran en el fondo un movimiento anti-Eje y se involucraron en actividades de resistencia durante periodos limitados, también entablaron alianzas tácticas y ejercieron un colaboracionismo selectivo con las fuerzas de ocupación a lo largo de toda la guerra para luchar contra los partisanos yugoslavos. Así, a un nivel u otro, establecieron un modus vivendi con ellas o trabajaron como fuerzas auxiliares bajo su control. El propio Lukačević colaboró de manera extensiva con italianos y alemanes en contra de los partisanos yugoslavos hasta mediados de 1944.

En enero y febrero de 1943, bajo el mando general del mayor Pavle Đurišić, el capitán Lukačević y sus chetniks tomaron parte en varias masacres de población musulmana de Bosnia, Herzegovina y el Sandžak. Inmediatamente después de esto, también participaron en una de las operaciones antipartisanas más importantes de la guerra, conocida como Operación Weiss, en la que lucharon codo con codo con tropas italianas, alemanas y del Estado Independiente de Croacia (NDH). El siguiente noviembre, Lukačević ultimó un acuerdo formal de colaboración con los alemanes y participó en una nueva ofensiva antipartisana, la Operación Kugelblitz.

En febrero de 1944, viajó a Londres para representar a Mihailović en la boda del rey Pedro II de Yugoslavia. Al regresar a Yugoslavia a mediados de 1944, anticipándose a un desembarco Aliado sobre la costa yugoslava, decidió romper con Mihailović y luchar contra los alemanes; sin embargo, los partisanos lo capturaron pocos meses después. Concluida la contienda, fue juzgado por colaboracionista y por crímenes de guerra, y sentenciado a muerte. Fue ejecutado en agosto de 1945.

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