Edad del Hierro

La Edad del Hierro es el período en el cual se descubre y populariza el uso del hierro como material para fabricar armas y herramientas. En algunas sociedades antiguas, las tecnologías metalúrgicas necesarias para poder trabajar el hierro aparecieron en forma simultánea con otros cambios tecnológicos y culturales, incluyendo muchas veces cambios en la agricultura, las creencias religiosas y los estilos artísticos, aunque este no ha sido siempre el caso.

La Edad del Hierro es el último de los tres principales períodos en el sistema de las tres edades, utilizado para clasificar las sociedades prehistóricas, y está precedido por la Edad del Bronce. La fecha de su aparición, duración y contexto varía según la región estudiada. La primera aparición conocida de sociedades con el nivel cultural y tecnológico correspondiente a la Edad de Hierro se da en el siglo XII a. C. en varios lugares:

En otras regiones europeas, el inicio de la Edad de Hierro fue muy posterior; no se desarrolló en Europa central hasta el siglo VIII a. C., y hasta el siglo VI a. C. en el norte de Europa. En África el primer exponente conocido del uso del hierro mediante fundición y forja se da en la cultura Nok, en la actual Nigeria, hacia el siglo XI a. C.[1][2]

La Edad del Hierro también acabó en periodos distintos dependiendo de la región:

Se considera comúnmente que la Edad del Hierro en Europa finaliza con la aparición de la escritura

La Edad de Hierro se dio aproximadamente cuando su producción se constituyó en la forma más sofisticada de la metalurgia. Si bien requiere una alta temperatura de fusión, su dureza y la abundancia de fuentes de mineral de hierro lo convirtieron en un material mucho más deseable y fácil de obtener que el bronce, lo que contribuyó de forma decisiva a su adopción como el metal más usado.

Nunca hubo una Edad de Hierro propiamente dicha en América y Australasia, ya que en estas regiones las tecnologías para trabajarlo fueron introducidas por la colonización europea.

E. del BronceNeolíticoEdad de Piedra
Cronología aproximada del sistema de tres edades para el antiguo Cercano Oriente

Teorías

Llegada del Hierro a Europa

Torque de Foxados
Torque de Foxados, exhibición de la edad de hierro en el Museo de Pontevedra

En Europa los primeros objetos se obtuvieron por martilleo, no se sabe si se los fundía o se añadía carbono, aspectos ya conocidos por los hititas. Diferentes fragmentos de hierro y puñales se han encontrado en Suecia, Países Bajos, Eslovaquia y Chequia (siglos XV-XI a. C.). Luego tenemos piezas más modernas como una hoja de hierro, en el norte de Europa, año 1100 a. C. y anillos de hierro en Austria, en el 1000 a. C.. Posiblemente llegaron a través del comercio con los países orientales. Teniendo en cuenta esto hay dos vías de difusión: la marítima y la continental.

  • La continental: su centro de difusión fue Anatolia, Siria y Chipre. El hierro se difunde a través de los Balcanes y el Cáucaso, llegando a las islas británicas en el siglo VII a. C..
  • La marítima, por el mediterráneo, en la que las colonizaciones fenicia y griega desempeñaron un papel importante. Implica especialmente a los territorios ribereños del Mediterráneo, donde se implanta más rápidamente que en las tierras del norte. A Italia llega alrededor del siglo X a. C., Calabria, y un poco más tarde a la península ibérica.[3]

Teorías sobre la aceptación del hierro

Difusionismo

No hay unanimidad al respecto de estas teorías. Algunos autores, como Vere Gordon Childe, defienden que el hierro llega por invasión de gente oriental que introducen la nueva tecnología y se asientan en hill forts. Otros defienden un difusionismo limitado, el cual no requiere de personas foráneas pues el factor más importante es la difusión de las técnicas. Las personas ven las ventajas del nuevo metal y por eso lo asimilan.

Autoctonismo

Estas teorías están bastante desacreditadas, e incluso tildadas de racistas, pues los autoctonistas defienden la importancia del factor receptor. Los nuevos elementos solo se adoptan donde dan una transformación conveniente a esta sociedad, en especial a las élites. Por ejemplo, el hierro no se aplica en la Europa templada en instrumentos de producción agrícola, pese a la gran importancia de estos elementos en la sociedad. La mayor parte del hierro ha sido utilizado para adornos. En cuanto al armamento, las armas de hierro son difíciles de encontrar y son halladas en depósitos funerarios. Son armas que duplican el estilo de las de bronce de la época, por tanto, elaboraciones locales. Según estudios de Mohee el 67% de objetos de hierro de esta época son hierros dulces, armas con poco carbono y por ello escasamente eficaces; no eran armas prácticas.

La revalorización del bronce

Otros investigadores, como Geselowitz, entienden al respecto que la aparición de objetos de hierro no es por la importancia del nuevo metal sino por una revalorización del bronce. Para no perder el preciado bronce se utilizaría el hierro para enterramientos. Solo más tarde, con la conciencia de que el hierro es mejor y la perfección de su metalurgia se sustituirá por el bronce y, este último, pasará a ser un elemento de adorno.

Edad del Hierro

Denmark-reconstructed iron age house
Casa danesa de la Edad de Hierro, reconstruida (Jernalderlandsbyen, Odense).

Hacia la Edad del Bronce medio, empezaron a aparecer en Anatolia, Mesopotamia, el subcontinente indio, el Levante, las costas del mar Mediterráneo y Egipto, cantidades cada vez mayores de objetos de hierro de fundición, distinguible del hierro meteórico por la ausencia de níquel. En algunos lugares, su uso parece haber sido ceremonial, y el hierro era un metal caro, mucho más que el oro. Algunas fuentes sugieren que el hierro se fabricaba en algunas partes como subproducto del proceso de obtención de cobre, y que no era obtenible por separado mediante la metalurgia de la época.

Sin embargo, en Anatolia el hierro se producía de forma sistemática a partir de una fuente de hierro meteórico, no muy lejos de vetas explotadas de otros metales durante la Edad de Bronce. De ahí surge el uso y producción más antiguos de objetos de hierro. Las recientes investigaciones arqueológicas en el valle del Ganges, en la India, descubrieron un primer uso y trabajo del hierro hacia el 1800 a. C.[4]

Alrededor del 1200 a. C., el hierro era profusamente utilizado en Oriente Medio, pero aún no reemplazó al uso dominante del bronce durante algún tiempo. Hacia el 1800 a. C., por razones aún desconocidas para los arqueólogos, el estaño escaseó en el Levante, lo que llevó a una crisis en la producción del bronce. El cobre también parecía escasear. Varias civilizaciones "piratas" del Mediterráneo empezaron a atacar las ciudades fortificadas a partir del 1800-1700 a. C. con la intención de saquear el bronce para refundirlo y convertirlo en armas. Anatolia había sido durante mucho tiempo un gran productor de bronce, y su uso del hierro (desde el 2000 a. C. en adelante) permitió la existencia hacia el 1500 a. C. de una tecnología de armas superiores a las de bronce.

En África occidental, la producción de hierro comenzó casi en la misma época, y parece claro que fue una invención independiente y simultánea.[5]​ Los lugares que contenían mineral de hierro desarrollaron una preeminencia en el último milenio  a. C. que mantendrían en el futuro. La tecnología militar diseñada para aprovechar el uso del hierro se originó en Asiria, quien de hecho parece que consideraba la ciudad de Troya como un puesto comercial (una cabeza de maza encontrada en 1902 en las ruinas de Troya, fechada en el 1200 a. C., es probablemente de producción asiria). En cualquier caso, el comercio de hierro entre Asiria y la ciudad independiente de Troya estaba ya bien establecido en esas fechas, y el secreto de su producción era celosamente guardado por los asirios.

Antiguo Oriente Próximo

World in 1000 BCE
El mundo en el año 1000 a. C. Las zonas donde se practicaba la metalurgia del hierro estaban delimitadas con líneas rojas; las áreas donde se producía bronce, en rosa.

Se considera actualmente que la Edad del Hierro en el Antiguo Oriente Medio comenzó con el descubrimiento de las técnicas de fundición y forja del hierro en Anatolia o el Cáucaso a finales del siglo XIII a. C.[6]​ De ahí se extendió con rapidez a lo largo de Oriente Medio a medida que las armas de hierro sustituían a las de bronce a principios del primer milenio a. C. Se considera que el uso de armas de hierro por parte de los hititas fue uno de los factores más importantes en el auge de su imperio.

La tecnología del hierro se propagó al mismo tiempo por Asia y por Europa,[7]​ ya que se desarrolló por primera vez cerca del Egeo. Se suele asociar a los Pueblos del Mar y los filisteos con la introducción de la tecnología del hierro en Asia, así como a los dorios por hacer lo mismo en la Grecia Antigua.

En el periodo que va del siglo XII a. C. al siglo VIII a. C., la región más rica en restos arqueológicos de hierro es el Levante mediterráneo (Siria y Canaán). El bronce era mucho más abundante entre los siglos XII y X a. C., y autores como Snodgrass[8][9]​ sugieren que, debido a una escasez de estaño como resultado de cortes en el comercio en el Mediterráneo, las civilizaciones de la época tuvieron que buscar una alternativa al bronce. Esto parece confirmado por el hecho de que, durante un tiempo, los objetos de bronce fueron reciclados de forma extensiva, refundiendo todo tipo de objetos para producir nuevas armas, justo antes de la introducción del hierro.

También vale la pena resaltar que las primeras instancias del Imperio asirio tenían contactos comerciales con el área en la que se estaba desarrollando la nueva tecnología del hierro.

Subcontinente indio

Excavaciones arqueológicas en la India como las de Malhar, Dadupur, Raja Nala Ka Tila y Lahuradewa, en el actual Uttar Pradesh, aportan objetos de hierro datados entre el 1800 a. C. y el 1200 a. C.[4]​ Algunos académicos creen que a principios del siglo XIII a. C. ya se practicaba la fundición de hierro a gran escala en la India, lo que sugiere que la tecnología era conocida desde mucho antes[4]

A principios del I milenio a. C., la India vivió grandes avances en la metalurgia del hierro, ya que en este periodo, caracterizado por los asentamientos pacíficos, se llegó a una gran maestría de la misma. En la India Oriental se han descubierto los restos de un gran centro de trabajo del hierro de esa época[10]

En el sur de la India (el actual Mysore) se han encontrado restos de objetos de hierro de fechas tan tempranas como el siglo XI a. C. e incluso del siglo XII a. C.; estos desarrollos eran demasiado tempranos para tener alguna relación con los encontrados en el noroeste del país[10]​ En los Upanishad (en los últimos siglos  a. C.) se menciona la metalurgia.[11]​ El periodo correspondiente al Imperio mauria en la India vivió también un gran avance tecnológico, en el que tuvo una gran influencia la metalurgia.[12]​ En la India se producía acero de gran calidad en fecha tan temprana como el siglo III, aunque se sospecha que el conocimiento de esa tecnología ya existía hacia el siglo IV a. C.; se empleaba el sistema conocido posteriormente en Europa como acero al crisol. Mediante este sistema, se mezclaba dentro de un crisol hierro de gran pureza, carbón y cristal, y se ponía a calentar hasta que el hierro se fundía y absorbía el carbón[13]

Asia oriental

En China se han encontrado reliquias hechas de hierro fechadas en épocas correspondientes a la dinastía Zhou, en el siglo VI a. C. Se ha identificado de forma especulativa a una cultura de la Edad del Hierro, ubicada en el altiplano del Tíbet, con la cultura Zhang Zhung descrita en manuscritos tibetanos antiguos. En 1972 se extrajo de una excavación cerca de la ciudad de Gaocheng (藁城) en Shijiazhuang (hoy la provincia de Hebei), un tomahawk de bronce con filo de hierro (铁刃青铜钺), fechado en el siglo XIV a. C. Tras un examen científico, el hierro del filo resultó ser de origen meteórico.

Pressapochista8
Casco de hierro de la Confederación Gaya, siglo V.

Los objetos de hierro se introdujeron en la península de Corea mediante el comercio entre clanes y sociedades a nivel estatal a través del mar Amarillo en el siglo IV a. C., justo al final del periodo de los Estados Guerreros, pero antes de que empezara la dinastía Han en el oeste[14]

El hierro fue introducido por primera vez en los dominios a lo largo de los valles fluviales de Corea del Norte, siguiendo aguas arriba los cauces que desembocaban en el mar Amarillo, como los de los ríos Cheongcheon y Taedong.[15]​ La producción de hierro tuvo un gran auge en el siglo II a. C., y los objetos de hierro empezaron a ser usados por los granjeros del siglo I a. C. en Corea del Sur.[16]​ Las hachas de hierro más antiguas encontradas en Corea del Sur aparecieron en la cuenca del río Geum. La producción regular de hierro coincide en el tiempo con la aparición y auge de los dominios de Samhan. Esos complejos dominios fueron los precursores de los primeros estados, como Silla, Baekje, Goguryeo, y la Confederación Gaya.[17]​ Los lingotes de hierro eran un elemento funerario muy importante en ese periodo, ya que indicaban la riqueza y prestigio del fallecido[18]

Europa

La metalurgia del hierro fue introducida en Europa probablemente desde Asia Menor hacia el siglo XI a. C., y se expandió hacia el norte y el oeste durante los siguientes 500 años. Se considera comúnmente que la Edad del Hierro en Europa finaliza con la conquista romana.

Europa del este

La Edad del Hierro empezó en Europa oriental a principios del primer milenio a. C. En la estepa Pontico-caspia y el Cáucaso, la cultura de Koban, la cultura de Novocherkassk y la de Chernogorovka marcan la aparición de la Edad de Hierro temprana entre el siglo X a. C. y el siglo IX a. C. Hacia el 800 a. C. ya se estaba expandiendo hacia la cultura de Hallstatt a través de las migraciones tracio-cimerias.

Junto con las culturas de Chernogorovka y Novocherkassk, en el territorio de las actuales Rusia y Ucrania se asocia casi mayoritariamente la Edad del Hierro con los escitas, que la desarrollaron desde el siglo VII a. C. La mayoría de restos de su producción de hierro e industrias metalúrgicas entre los siglos V y III a. C. se encontró cerca de Níkopol (en Kamenskoe Gorodishche), en lo que se considera la región metalúrgica por excelencia de la antigua Escitia.[19][20]

Desde la cultura de Hallstatt, la Edad del Hierro se desplaza hacia el oeste siguiendo la expansión celta del siglo VI a. C. En Polonia, la Edad del Hierro llega a la cultura lusaciana por esas fechas, seguida en algunas áreas por la cultura pomerania. A lo largo de los años se ha discutido de forma enconada las adscripciones étnicas de muchas culturas de la Edad del Hierro, ya que se suele considerar que la zona es cuna de los pueblos germánicos, baltos y eslavos.

Europa central

En Europa central, la Edad del Hierro se divide generalmente en Edad del Hierro Temprana (como la de la Cultura de Hallstatt), entre el 800 a. C. y el 450 a. C., y la Edad del Hierro Tardía (como la de la Cultura de La Tène), que empezó hacia el 450 a. C. En Alemania los historiadores suelen diferenciar entre una Edad del Hierro prerromana (La Tène) y otra romana (cultura de Jastorf).

Europa del sur y oeste

Vivienda reconstruida. Castro de El Raso 03
Vivienda reconstruida de la edad de hierro en el castro vetón del Raso, Candeleda, Ávila

En Italia, es probable que la tecnología del hierro fuera introducida por primera vez por la cultura de Villanova, aunque esta era propiamente una cultura de la Edad del Bronce. La Edad del Hierro propiamente dicha comienza con la civilización de los etruscos, que acabó abruptamente con la conquista de su última ciudad, Volsinii, por parte de la naciente República romana en el año 265 a. C.

En la península ibérica encontramos la cultura de Tartessos, seguida cronológicamente por los iberos. La influencia de los celtas desplazados en sus migraciones desarrolló en la península una nueva cultura, los celtíberos.

Mientras en la actual Francia aparecerían los pueblos galos.

En las islas británicas, la Edad del Hierro duró desde el siglo V a. C. hasta la conquista romana, y hasta bien entrado el siglo V en las zonas no romanizadas. En ellas se encuentran también restos de clara influencia celta, lo que permite concluir unas raíces culturales comunes de origen celta en todo el oeste de Europa. Las estructuras defensivas fechadas en esa época suelen ser muy impresionantes, como los brochs del norte de Escocia y los castros que salpican el resto de las islas.

Europa del norte

Dun Carloway
Los brochs como el de Dun Carloway (Isla de Lewis, Escocia) son construcciones de la Edad de Hierro tardía.

La Edad del Hierro se divide, según los historiadores de la zona, en una Edad del Hierro Pre-Romana y una Edad del Hierro Romana, seguida por un período de migración. El norte de Alemania y Dinamarca fueron dominados por la Cultura de Jastorf, mientras que en la zona más al sur de Escandinavia se encontraba la muy similar Edad del Hierro Gregan

Las primeras producciones de hierro escandinavas se hacían mediante la recolección manual de mineral de hierro. La península escandinava, Finlandia y Estonia conservan restos arqueológicos correspondientes a una temprana producción de hierro a pequeña escala, aunque resulta imposible datarla con seguridad.

África subsahariana

La cultura Nok fue la primera sociedad que refinaba hierro mediante fundición en África Occidental antes del año 1000 a. C. Luego el uso del hierro y el bronce se extendieron hacia el sur por el continente, alcanzando el extremo sur hacia el año 200.[1]

El uso extendido del hierro revolucionó las comunidades granjeras bantúes que lo adoptaron, expulsando a las sociedades de cazadores-recolectores propias de la Edad de Piedra que fueron encontrando en su expansión para cultivar extensiones mayores de sabana. Los bantúes, tecnológicamente superiores, se expandieron por todo el sur de África y se convirtieron en el pueblo autóctono más rico y poderoso, produciendo hierro en cantidades industriales para su uso en armas y herramientas.[1]

Véase también

Referencias

  1. a b c Miller y Van Der Merwe, 1994; Stuiver y Van Der Merwe, 1968
  2. Duncan E. Miller y N. J. Van Der Merwe: «Primeros trabajos en metal en el África subsahariana», en la Revista de Historia de África, 35, págs. 1-36, 1994.
    Stuiver Minze y N. J. Van Der Merwe: «Cronología de radiocarbono de la Edad del Hierro en África subsahariana», en Current Anthropology, 1968.
  3. «La Edad del Hierro comenzó antes de lo creído en el nordeste de la península Ibérica» (html). Noticias de la Ciencia. 10 de abril de 2019. Archivado desde el original el 11 de abril de 2019. Consultado el 11 de abril de 2019.
  4. a b c Los orígenes del trabajo del hierro en la India: Nuevas evidencias de la llanura central del Ganga y las Vindhyas Orientales, por Rakesh Tewari (Director, U.P. State Archaeological Department) (en inglés)
  5. Stanley J. Alpern, History in Africa, volumen 2
  6. Jane. C. Waldbaum (1978), "From Bronze to Iron. Vol. Studies in Mediterranean Archaeology" (LIV. Paul Astroms Forlag, Goteburg.)
  7. John Collis (1989), "The European Iron Age" (reimpreso por B. T. Batsford, Londres.)
  8. A.M. Snodgrass (1967), "Arms and Armour of the Greeks" (Thames & Hudson, Londres)
  9. A.M. Snodgrass (1971), "The Dark Age of Greece" (Edinburgh University Press, Edimburgo).
  10. a b Early Antiquity por I. M. Drakonoff., 1991. University of Chicago Press. ISBN 0-226-14465-8. pg 372
  11. Patrick Olivelle (trad.): Upanisads. Londres: Oxford University Press, 1998. ISBN 0-19-283576-9. pg xxix
  12. The New Cambridge History of India, J. F. Richards, Gordon Johnson, Christopher Alan Bayly. 2005. Cambridge University Press. ISBN 0-521-36424-8. pg 64
  13. Juleff, 1996
  14. Kim 2002; Taylor 1989
  15. Taylor 1989; Yoon 1989
  16. Kim 2002
  17. Barnes 2001; Taylor 1989
  18. Lee 1998
  19. Gran Enciclopedia Rusa, 3a edición, entrada sobre "Железный век", disponible online (en ruso)
  20. Christian, D., Historia de Rusia, Asia Central y Mongolia, Blackwell Publishing, 1998, p. 141, disponible online (en inglés)

Bibliografía

  • Barnes, Jina L. 2001. State Formation in Korea: Historical and Archaeological Perspectives. Curzon, Londres.
  • Kim, Do-heon. 2002. Samhan Sigi Jujocheolbu-eui Yutong Yangsang-e Daehan Geomto [Un estudio de los patrones de distribución de las hachas de fundición de hierro en el Periodo Samhan]. Yongnam Kogohak, [Yongnam Archaeological Review] 31:1-29.
  • Lee, Sung-joo. 1998. Silla - Gaya Sahoe-eui Giwon-gwa Seongjang [El auge y caída de las sociedades Silla y Gaya]. Hakyeon Munhwasa, Seul.
  • Taylor, Sarah. 1989. The Introduction and Development of Iron Production in Korea. World Archaeology 20(3):422-431.
  • Yoon, Dong-suk. 1989. Early Iron Metallurgy in Korea. Archaeological Review from Cambridge 8(1):92-99.
  • Duncan E. Miller y N.J. Van Der Merwe, 'Early Metal Working in Sub Saharan Africa' Journal of African History 35 (1994) 1-36
  • Minze Stuiver y N.J. Van Der Merwe, 'Radiocarbon Chronology of the Iron Age in Sub-Saharan Africa' Current Anthropology 1968.
  • Gordon Childe, Vere. Qué sucedió en la Historia. 1977.
  • Collis, J. La Edad del Hierro en Europa. Labor. 1989.

Enlaces externos

Prehistoria del Viejo Mundo
Edad de Piedra Edad de los Metales
Paleolítico Mesolítico
Epipa-
leolítico
Neolítico Edad del Cobre
(excepto África subsahariana)
Edad del Bronce
(excepto África subsahariana)
Edad del Hierro
Paleolítico inferior Paleolítico medio Paleolítico superior
Anfictionía

La anfictionía (en griego ἀμφικτυονία, pero debió existir una forma con iota ἀμφικτιονία, como puede verse en el derivado ἀμφικτίονες junto al más frecuente ἀμφικτύονες. Lit. 'fundación conjunta' compuesto de αμφί 'ambos' + κτίζω 'construir') o liga anfictiónica era una liga, originalmente religiosa, de tribus griegas. La más conocida es la Anfictionía délfica, que agrupaba doce tribus (no ciudades), casi todas de la Grecia central. Celebraba sus reuniones en el santuario de Deméter en Antela, cerca de las Termópilas. Como el oráculo de Delfos tenía ya un renombre mayor que el de Deméter y estaba cercano al Istmo de Corinto (sitio de conjunción geográfica para el Peloponeso, Jonia y Beocia), trasladaron allí la sede de esta confederación, sin abandonar por ello el otro santuario. Se reunían dos veces al año, alternando Delfos con Antela. Cuando se fundó, tenía un carácter puramente religioso, pero poco a poco fue cambiando para terminar siendo verdaderamente político, con grandes influencias en decisiones de esta índole.

Antigua Atenas

La historia de Atenas representa comportamiento ético-cívico que ha llegado hasta nuestros días mediante las escrituras de esta época, también representa el origen de la historia de las ciudades europeas y de la Europa actual. Su población ha habitado continuamente esa región durante más de 3000 años. Fue la ciudad principal de la antigua Grecia durante el I milenio a. C. La culminación de su larga y fascinante historia llegó en el siglo V a. C., bajo el arcontado de Pericles (llamado Siglo de Pericles), cuando sus valores y su civilización se extendieron más allá de los límites geográficos de la ciudad y se hicieron universales. El pensamiento político, el teatro, las artes, la filosofía, la ciencia, la arquitectura y tantos otros aspectos del pensamiento llegaron a su épico apogeo en una coincidencia temporal ; con una plenitud intelectual únicas en la historia de la humanidad. Se caracteriza por ser uno de los centros tanto intelectuales como religiosos (junto con Olimpia), ya que aquí se encuentran ubicados el Templo de Hefesto (también llamado Hefestion), el Partenón (templo dedicado a Atenea) y el Templo de Zeus Olímpico o El Olimpeión fue el mayor templo de Grecia (actualmente se conservan algunas columnas).

Castro (fortificación)

Un castro es un poblado fortificado, por lo general prerromano, aunque existen ejemplos posteriores que perduraron hasta la Edad Media en Europa y propios de finales de la Edad del Bronce y de la Edad del Hierro. Se encuentran con frecuencia en la península ibérica, en particular en el noroeste con la cultura castreña y en la meseta con la cultura de las cogotas.

La palabra castro proviene del latín castrum, que significa "fortificación militar" (de ahí viene la palabra española castrense, "relativo a lo militar").

Otro nombre con el que se conoce a los castros es oppidum (en plural oppida), en particular cuando son de gran tamaño.​

Cultura castreña

La cultura castreña fue una cultura que se desarrolló, desde finales de la Edad del Bronce hasta principios de nuestra era, en el noroeste de la península ibérica, dentro de una zona que abarcaría el norte del actual Portugal desde las riberas septentrionales del río Duero, Galicia, las zonas central y occidentales del Principado de Asturias, provincia de León y la provincia de Zamora (también delimitada al sur por el río Duero).

La problemática de los límites estriba en fenómenos de aculturación en el caso de los astures lo que hace que esta visión esté desfasada. En el caso de Asturias los límites de la cultura castreña se han desplazado en la actualidad hasta la zona centro-oriental, donde encontramos castros como el de Noega (Gijón) o Camoca (Villaviciosa) junto a Llagú (Oviedo) cuya fundación parte de al menos el siglo VIII y no presenta diferencias notables con los de la zona occidental de Asturias y Galicia, y al menos son igual de antiguos o más que los de esa zona. y por el problema de la definición de la provincia romana de la Gallaecia. Los límites más aceptados son el río Navia por el este y el Duero al sur (área que posteriormente formaría la provincia romana de Gallaecia) desde finales de la Edad del Bronce (siglo IX o VIII a. C.) hasta el siglo I con menciones que podrían identificar castros tardíos durante las razzias de los suevos dirigidos por Hermerico (409-441). Así, en las regiones interiores de Gallaecia, en el año 430 Hidacio dice:​

Su característica más notable son los poblados fortificados conocidos como castros (de la forma latínizada castrum), de los que toma el nombre, no obstante se desconoce el término original en lengua indígena para definir a los castros.

Se desarrolló durante la Edad del Hierro sobre un fuerte sustrato indígena directamente ligado al periodo del Bronce Final Atlántico (1200-700 a. C.) el cual se vio prontamente mezclado con elementos europeos desde esta edad de bronce. A este componente precastreño se sumaron influencias culturales europeas atlánticas, y, en menor medida, mediterráneas.

En el lento período formativo, que duraría hasta el siglo V a. C., se cree que los castros se fueron extendiendo de sur a norte y de la costa hacia el interior por ser los castros meridionales y costeros (no confundir con castro marítimo que hace referencia a la actividad económica y a la situación geográfica como el de Baroña) los de mayor tamaño y densidad. Esta cultura se desarrolló a continuación durante dos siglos y comenzó a ser influenciada por la cultura romana desde el siglo II a. C., continuando en forma de cultura galaico-romana después de la conquista y hasta los siglos III o incluso IV y con ejemplos de castros tardíos en el siglo V ya en plena ocupación sueva.

La economía castreña tenía una base agrícola (cereales como el trigo, el mijo, la avena y la cebada, leguminosas como las alubias y los garbanzos, berzas, nabos, etc.) y ganadera-pastoril (vacas, caballos, ovejas, cabras y cerdos), pero también se practicaban la caza (ciervo y jabalí), la pesca (pescadilla, maragota, jurel), el marisqueo y la recogida de frutos (avellanas, bellotas). Existía la minería (oro, estaño, cobre, plomo y hierro), la metalurgia y una cerámica regional, la cerámica castreña con claros componentes de la orla celta atlántica. La orfebrería tiene raíces en la Edad del Bronce y fue recibiendo influencias centroeuropeas y mediterráneas. Las alhajas más características son los numerosos torques, los cuales llegan a componer importantes colecciones tipológicas; también son bien conocidos los brazaletes, los pendientes y los anillos. La escultura estaba muy extendida y conoció un especial florecimiento en los territorios meridionales. De entre las armas destacan las espadas cortas y los puñales "de antenas", raros en número por ser hasta la fecha un territorio que no facilita la conservación de los metales en especial el hierro y por desconocerse la naturaleza de los ritos funerarios al punto de que se desconocen entierros o campos de incineración, suele usarse entre los arqueólogos que estudian la prehistoria del noroeste la siguiente cita: "En la edad del bronce la gente moría pero no vivía y en la edad del hierro la gente vivía pero no moría" en referencia a la ausencia de evidencias de asentamientos de la edad del bronce en relación a sus numerosos túmulos de incineración conocidos como "mamoas" contrastando con la edad de hierro donde se constata la abundancia de asentamientos con la ausencia casi absoluta de cementerios ya sea de inhumación o de cremación, así como la escasez de armas en relación a la proliferación de sitios fortificados (castros propiamente dicho).

El panteón religioso indígena era numeroso, como revelan las inscripciones en las estelas votivas de época galaico-romana y donde podemos apreciar el proceso de celtización que experimentó la cultura castreña, y donde se complementaban con cultos o ritos relacionados con fuerzas, elementos o manifestaciones de la Naturaleza. Se desconocen los ritos funerarios, ya que no se han encontrado ni enterramientos ni incineraciones.

Cultura de Hallstatt

La cultura de Hallstatt es una cultura arqueológica perteneciente al Bronce final y la I Edad del Hierro. Fue Paul Reinecke quien primero asimiló el yacimiento de Hallstatt con los campos de urnas, creando una periodización que actualizó posteriormente Müller-Karpe. Así, Hallstatt formó parte de los campos de urnas y, a su vez, fue heredera de estos, manteniendo una clara continuidad, sin rupturas.​ Sin embargo, también recibió influencias diferenciadoras gracias a sus contactos con el norte de Italia (Golasecca), con colonos mediterráneos a través del Adriático y también de los pueblos de las estepas de la Europa Oriental.

Fue una cultura de transición entre la Edad del Bronce y la del Hierro, extendiéndose principalmente por la Europa Central, Francia y los Balcanes. Se suelen distinguir dos grandes etapas (de un total de cuatro):

Hallstatt A y B (1200-750 a. C.), correspondiente al Bronce Final de los campos de urnas.​

Hallstatt C y D (750-450 a. C.), consolidada como la Primera Edad del Hierro, aunque la C sigue perteneciendo a los campos de urnas.​Esta última fase (Fase D) enlaza con el periodo de La Tène (480-50 a. C.) o Segunda Edad del Hierro.

El nombre de esta cultura es debido a la Necrópolis de Hallstatt, situada en la localidad de Hallstatt, en Austria, cerca de Salzburgo, donde se han encontrado cerca de 2000 tumbas y más de 6000 objetos. El primero en darle esta nomenclatura fue Hans Hildebrand, y sus siguientes divisiones fueron establecidas primero por Otto Tischler y posteriormente, la que se utiliza en la actualidad, por Reinecke.

El uso del hierro al principio es minoritario. Sin embargo, a partir del VII a. C. se generaliza su uso poco a poco, al igual que su comercialización.

Muchos de sus asentamientos estaban fortificados y dominados por una clase social de guerreros que formaban una especie de aristocracia. Gracias al uso del hierro en vez del bronce obtenían un armamento superior.

Hay cerámicas excisas, pintadas y grafitadas, a veces con incrustaciones, mientras que, en las espadas, hay pomos incrustados en hueso, marfil o ámbar.

Esta cultura mantiene contactos con el Mediterráneo y con las estepas del este europeo. Persiste el comercio del ámbar y del estaño en los intercambios con el mundo mediterráneo.

Con respecto al rito funerario, en los períodos iniciales se impuso la incineración y deposición en una urna, pero a partir de Hallstatt C se produjo un aumento de las inhumaciones, que ya en Hallstatt D fueron predominantes. Hay claras diferencias en las tumbas, por su ajuar y por su estructuras. Los ricos preferían ser depositados en cámaras de madera, bajo túmulo.

En España, una de las muestras del paso de esta cultura se encuentra en Carrascosa del Campo, en la Necrópolis Celtibérica de Las Madrigueras, importante ya que fueron los primeros vestigios encontrados de esta cultura en la península ibérica. Se encontraron diversos tipos de urnas funerarias, lo que demuestra que población de esta cultura habitó en el centro peninsular.Muchos arqueólogos consideran que tanto por el período histórico como por la coincidencia en el espacio con los primeros pueblos documentados, muy posiblemente la mayor parte de los pueblos que compartían la cultura de Hallstatt habrían hablado una lengua cercana al idioma protocelta.

Cultura de La Tène

La cultura de La Tène es una cultura perteneciente a la Edad del Hierro, también conocida como Edad del Hierro II.

Es una cultura mayoritariamente celta, cuyo núcleo está en los Alpes, aunque en su apogeo terminará por extenderse por el centro de Europa, Francia, oeste de la península ibérica, islas británicas y parte del este de Europa.

Esta civilización posee dos tipos de asentamientos:

Fortificados, con un baluarte de piedras, rodeados por un foso. En su interior hay casas de madera, de planta rectangular.

Hábitat rural: son pequeñas aglomeraciones de viviendas de madera, tanto de planta rectangular como cuadrangular. Son comunes los asentamientos en valles.En el período final de esta cultura, el hábitat característico será el oppidum, que son auténticas fortalezas, según Julio César. Estos oppida se situaban cerca de yacimientos de materias primas o en vías comerciales, y eran un auténtico centro económico.

Con respecto a las necrópolis, son bastante comunes los enterramientos con carros de dos ruedas, y también los vasos cerámicos de procedencias griega y etrusca.

En los ajuares masculinos predominan las armas, mientras que en ajuares femeninos lo normal son adornos y aderezos para el vestido.

El rito funerario durante los siglos IV y III a. C. es de inhumación sin túmulo mayoritariamente, mientras que en el siglo II a. C. aumenta el rito de incineración.

Cultura de Villanova

La cultura de Villanova es una civilización de la Edad del Hierro en el norte de Italia, en la región que enseguida fue la sede de la cultura etrusca.

El nombre procede del yacimiento tipo, Villanova di Castenaso (cerca de Bolonia).

Cultura talayótica

La cultura talayótica es la etapa cultural que se desarrolla en las Islas Baleares - entendiendo éstas como Mallorca y Menorca en época prehistórica - durante la edad del bronce y la edad del hierro.​ También se han encontrado restos de esta cultura en islotes de Mallorca como el Islote des Porros​​ o en la cueva de sa Font​ y en cala Lledó de la Dragonera.​ En las Pitiusas no estuvo nunca presente.

Edad Oscura

Se denomina Edad Oscura al periodo de la historia de Grecia que transcurre desde el colapso del mundo micénico (entre 1200-1100 a. C.) hasta la época arcaica griega (siglo VIII a. C.), caracterizado por la escasez de fuentes que hagan referencia a la muy difícil reconstrucción de las realidades históricas de este periodo.​

Su nombre refleja, además, la decadencia, en términos de riqueza y cultura material, frente a los periodos precedente y posterior.​

Era de Vendel

En la alta edad media sueca la era de Vendel (550-793) es el nombre con que se denomina a una parte de la edad del hierro germánica (o más globalmente del periodo de las grandes migraciones). El nombre de este período histórico proviene de la parroquia homónima de Vendel (Suecia), en la provincia de Uppland, donde se han realizado importantes descubrimientos arqueológicos en túmulos funerarios de los siglos VI, VII y VIII.

Las migraciones y la agitación en la Europa central había disminuido bastante, y dos grupos poderosos habían aparecido en Europa: el reino merovingio y los principados eslavos del este y los Balcanes. Y un tercer poder, la Iglesia católica, empieza a expandir su influencia en la zona.

En Escandinavia la sociedad de clanes germánicos todavía estaba muy activa. En Uppland, Gamla Uppsala probablemente era el centro de la vida política y religiosa. Tenía un conocido bosque sagrado y un gran monte real. Tenían estrechos contactos con la Europa central, los escandinavos seguían exportando hierro, pieles y esclavos y a cambio obtenían objetos artísticos e innovaciones técnicas, tales como el estribo.

Los hallazgos de Vendel y Valsgärde muestran que Uppland era una región poderosa, de concordancia con los relatos de las sagas sobre el reino sueco. Algunas de las riquezas se obtenían por el control del distritos mineros y la producción de hierro. Los gobernantes tenían tropas de caballería de guerreros armados con costosas armaduras. En las tumbas de los guerreros de la caballería han aparecido estribos y sillas de montar ornamentadas con aves de presa de bronce con incrustaciones de granates. No obstante, este tipo de yelmos y armaduras parece que cayeron en desuso a finales del siglo VIII cuando se hizo más popular las incursiones relámpago típicas de la Era vikinga que precisaba de un equipamiento más ligero para unas estrategias militares más acordes a la guerra de guerrillas o ataques relámpago como el strandhögg,​ y volviendo a re-emerger con la participación de la guardia varega en el Imperio bizantino.

El historiador del siglo VI Jordanes escribió en su obra que los suecos tenían los mejores caballos junto a los turingios. Los caballos también aparecen en las sagas nórdicas, donde se describe al rey Adils siempre luchando a caballo, tanto contra Áli como contra Hrólfr Kraki. Snorri Sturluson escribió que Adils tenía los mejores caballos de su época.

Esta es la época en la cual los suecos empiezan a explorar las rutas hacia la actual Rusia.

Guerrero

Se denomina guerrero a la persona que tiene la guerra como forma de vida, preferentemente a los pueblos de las civilizaciones basadas en la guerra. El más claro ejemplo de sociedad guerrera son los espartanos a los que podemos añadir los pueblos germánicos, el Imperio mongol, las monarquías feudales, los vikingos, los legionarios romanos, etc.

En muchas sociedades tribales, los guerreros generalmente forman un clan o clase entre ellos. En la Alta Edad Media, al comenzar a desarrollarse el feudalismo, los más aptos en la guerra, conseguían destacar en la sociedad y podían ascender a los puestos más altos en el escalafón social, obteniendo por ello prebendas y derechos sobre el resto de la sociedad, a cambio de prestarles protección sobre sus enemigos, mediante el llamado contrato de vasallaje. Solo los que tenían dinero podían permitirse ser guerreros profesionales, esencialmente la nobleza y caballeros que contaban en sus fuerzas con sus vasallos.

En tiempos de conflicto también podía ser llamada a levas la población (masculina, claro está, exceptuando algunos casos como el de Juana de Arco, campesina y mujer). En algunas sociedades, la guerra puede ser tan importante que la población entera (o más a menudo una gran parte de población masculina) puede ser considerada guerrera como, por ejemplo, las tribus germánicas de la Edad del Hierro o de los Rajputs medievales de la India.

Además cabe mencionar que ciertos guerreros pueden o no utilizar armadura como los guerreros nórdicos que en cierto modo creían que su dios Odín los protegía careciendo estos de armadura.

En Europa, una vez finalizada la Edad Media, ya no resultaría propio hablar de guerreros, sino que con la modernización de las sociedades, los guerreros, se profesionalizan y pasan a ser soldados y se les paga dinero para que participen en campañas militares o en la defensa de fronteras nacionales. Estos pueden caer en una de las siguientes categorías: soldados, cuando pelean en beneficio de su propio Estado; o mercenarios, cuando ofrecen sus servicios comercialmente al mejor postor, independientemente de su nacionalidad o ideología.

Idioma protonórdico

El protonórdico (también denominado escandinavo antiguo, germánico protonórdico y nórdico primitivo) fue una lengua indoeuropea hablada en Escandinavia que se cree que evolucionó a partir del protogermánico durante los primeros siglos de nuestra era. Se trata de la primera etapa específica de la lengua germánica septentrional, y la lengua de las antiguas inscripciones escandinavas escritas en futhark antiguo, hablada entre el siglo III y el siglo VII aproximadamente (correspondiéndose con el final de la Edad del Hierro romana y los comienzos de la Edad del Hierro germánica). Se fraccionó en los dialectos del nórdico antiguo a comienzos de la época vikinga.

Mimbre

El mimbre es una fibra vegetal que se obtiene de un arbusto de la familia de los sauces (género Salix, principalmente S. viminalis, pero también S. fragilis y S. purpurea) y que se teje para crear muebles, cestos y otros objetos útiles. En el tejido se utiliza el tallo y las ramas de la planta, ya sea en todo su grosor para el marco o en lonjas cortadas longitudinalmente para el tejido propiamente tal.

Desde la Edad Media y hasta el siglo XVIII se mantuvo la destreza en la cestería utilizando mimbre.

Al comenzar el siglo XX el cultivo se desarrolló nuevamente con fuerza en toda Europa.

En la actualidad existen muy pocos países dedicados al cultivo del mimbre y a la fabricación de cestos y muebles de esta fibra.

A menudo se hace un marco de materiales más firmes, después se usa un material más flexible para rellenar el marco. El mimbre es ligero pero robusto, haciéndolo una ideal y poco costosa opción para muebles que serán movidos a menudo. Es habitualmente utilizado en la realización de muebles de patio y de pórtico.

Existen referencias documentales del mimbre ya en el Antiguo Egipto. Ha sido propuesto que el uso extensivo de objetos de mimbre en la Edad del Hierro tuvo una influencia en el desarrollo de los patrones usados en el arte céltico. En tiempos más recientes su estética fue influida fuertemente por el Movimiento de Artes y Oficio a fines del siglo XX.

Periodo geométrico

El periodo geométrico es una etapa arqueológica de Grecia que comprende desde el 900 hasta el 700 a. C. Toma su nombre del estilo decorativo de la cerámica, en la que predominan los vasos sin fondo usados en rituales funerarios. Igualmente son habituales los temas relacionados con la muerte.

Periodo védico

El período védico (o era védica) es el período en el que se compusieron los Vedas, los textos sagrados más antiguos de los indoarios, que se comprende entre el final de la civilización del valle del Indo y la segunda urbanización, que comienza en la zona central de la llanura indogangética. Basándose en evidencia literaria, los estudiosos ubican esta época entre el año 1500 a. C. y el año 500 a. C.

La cultura relacionada con este periodo, a veces llamada «cultura védica», está centrada en las zonas norte y noroeste del subcontinente indio.

Su fase más antigua vio la formación de varios reinos.

En su fase más moderna (desde el 600 a. C.) vio el auge de los 16 pequeños reinos Majayanapadas, y que fueron sucedidos por el Imperio mauria (desde ca. 320 a. C.) la edad de oro, la era clásica de la literatura sánscrita, y los reinos medios de la India.

Politeísmo

El politeísmo es una concepción religiosa o filosófica basado en la existencia de varios seres divinos o dioses. En la mayoría de las religiones que aceptan el politeísmo, los diferentes dioses y diosas son representaciones de fuerzas de la naturaleza o principios ancestrales, y pueden verse como autónomas o como aspectos o emanaciones de una deidad creadora o principio absoluto trascendental ( teologías monistas), que se manifiesta de manera inmanente en la naturaleza ( teologías panteístas y panenteístas)​. Muchas deidades politeístas, a excepción de las deidades egipcias​ o hindúes, son concebidas en un plano corpóreo más que etéreo.

El politeísmo es un tipo de teísmo. Dentro del teísmo, contrasta con el monoteísmo, la creencia en un Dios singular, en la mayoría de los casos trascendente. Los politeístas no siempre adoran a todos los dioses por igual, ya que pueden ser henoteístas, que se especializan en la adoración de una deidad en particular. Otros politeístas pueden ser katenoteístas, adorando a diferentes deidades en diferentes momentos.

A decir de David Hume, el politeísmo «fue la primera religión de los seres humanos»​. En verdad fue una forma típica de religión durante la Edad del Bronce y la Edad del Hierro hasta la Era Axial​ y el desarrollo de las religiones abrahámicas, la última de las cuales propugnaba el monoteísmo. Está bien documentado en las religiones históricas de la antigüedad clásica, especialmente la antigua religión griega y la antigua religión romana, y después de la decadencia del politeísmo grecorromano en religiones tribales como el paganismo germánico, eslavo y báltico.

Otros ejemplos históricos son las antiguas religiones egipcia, griega, romana, celta o nórdica, en la zona europea y norteafricana, como tampoco hay que olvidar las religiones amerindias como inca, maya o azteca, por mencionar algunas precolombinas.

Pero no debe considerarse tanto una creencia del pasado sino de total presente y actualidad: las religiones politeístas más importantes existentes hoy en día son la religión tradicional china, el hinduismo, el sintoísmo japonés, la santería y varias religiones neopaganas.

Prehistoria

La prehistoria (del latín præ-, «antes de», y de historia, «historia, investigación, noticia», este último un préstamo del griego ιστορία) es, según la definición clásica, el período de tiempo transcurrido desde la aparición de los primeros homininos, antecesores del Homo sapiens, hasta que tenemos constancia de la existencia de documentos escritos,​ algo que ocurrió en primer lugar en el Oriente Próximo hacia el 3300 a. C., y posteriormente en el resto del planeta.​

Según otros autores, la prehistoria terminaría en algunas regiones del mundo antes, con la aparición de las sociedades complejas que dieron lugar a los primeros estados y civilizaciones.

Según las nuevas interpretaciones de la ciencia histórica, la prehistoria es un término carente de significado real en el sentido que fue entendido durante generaciones. Si se considera a la Historia, tomando la definición de Marc Bloch, como el «acontecer humano en el tiempo», todo es Historia existiendo el ser humano, y la prehistoria podría, forzadamente, solo entenderse como el estudio de la vida antes de la aparición del primer homínido en la tierra. Desde el punto de vista cronológico, sus límites están lejos de ser claros, pues ni la llegada del ser humano ni la invención de la escritura tienen lugar al mismo tiempo en todas las zonas del planeta.

Por otra parte, hay quienes defienden una definición de esta fase o, al menos, su separación de la Historia Antigua, en virtud de criterios económicos y sociales en lugar de cronológicos, pues estos son más particularizadores (es decir, más ideográficos) y aquellos, más generalizadores y por tanto, más susceptibles de proporcionar una visión científica.

En ese sentido, el fin de la prehistoria y el inicio de la historia lo marcaría una estructuración creciente de la sociedad que provocaría una modificación sustancial del hábitat, su aglomeración en ciudades, una socialización avanzada, su jerarquización, la aparición de estructuras administrativas, de la moneda y el incremento de los intercambios comerciales de larga distancia. Así, no sería muy correcto estudiar dentro del ámbito de la prehistoria sociedades de carácter totalmente urbano como los incas y mexicas en América, el Imperio de Ghana y el Gran Zimbabue en África o los jeméres en el sudeste asiático, que solamente son identificados con este período por la ausencia de textos escritos que de ellos tenemos​ (los mayas han entrado hace muy poco plenamente en la Historia al haberse descifrado sus glifos, que tienen valor fonético, por lo que forman un sistema completo de escritura).​

Se considera un campo académico o especialidad muy ligada a la Arqueología y la Paleontología.

Protohistoria

El término protohistoria ("primera historia") se refiere a una fase no muy bien definida que se situaría entre el final de la prehistoria y el principio de la historia antigua. El promotor del término ha sido el arqueólogo francés Jean Guilaine.​ Sus límites temporales son algo difusos y se suelen encontrar varias interpretaciones:

Según la clásica, la protohistoria estudiaría a aquellos grupos humanos ágrafos de los que se tienen noticias escritas gracias a fuentes indirectas contemporáneas: de los iberos o La Tène, por ejemplo, nos dieron cuenta los escritores griegos y romanos. Esta definición limita la protohistoria a la Segunda Edad del Hierro.

Para la escuela francesa, las sociedades protohistóricas europeas serían aquellas que se desarrollaron a la vez de las que ya utilizaban la escritura en Oriente Próximo. Se trataría así de una prehistoria reciente que abarcaría desde el Calcolítico a la Edad del Hierro.​

Por último, según una interpretación más moderna y amplia, estudiaría a aquellas sociedades que se encontraban en la transición hacia la cultura escrita y, a su vez, en proceso de formación del estado. En Europa, igualmente, haría referencia a la Edad de los Metales, pero para el resto del mundo tendría unas connotaciones más dilatadas.Dentro de este período en Europa se desarrollaron numerosas entidades políticas semicentralizadas, que coincidieron con el inicio de la escritura y de la metalurgia. Esas sociedades produjeron inicialmente documentos epigráficos breves y, posteriormente, crónicas extensas, considerándose a partir de ese punto que entraron en la historia antigua.

Pueblo visigodo

Los visigodos fueron una rama de los pueblos godos que a su vez pertenecen a los pueblos germánicos orientales. Los visigodos surgieron de grupos góticos anteriores (posiblemente de los tervingios)​ que habían invadido el imperio romano a partir de 376 y habían derrotado a los romanos en la batalla de Adrianópolis en el año 378.

Los visigodos invadieron la península itálica bajo el mando de Alarico I y saquearon Roma en el año 410. Se establecieron en el sur de la Galia como federados del Imperio romano y, tras la derrota contra los francos en Vouillé en el año 507, pasaron a establecerse en Hispania ocupando el vacío de poder que había dejado la caída del Imperio romano de Occidente conviviendo de hecho y de derecho con la población hispanorromana. Originalmente también convivieron con los bizantinos que ocupaban las regiones de la Cartaginense, y con los suevos que habían fundado su reino en la antigua Gallaecia con capital en Braga; y los vascones en el tramo pirenaico. No obstante a lo largo de los años fueron expulsando, o como mínimo limitando el poder, de estos actores en territorio peninsular abarcando su reino toda la península y la Septimania disputada en ocasiones por los francos. Dados a la disputas sucesorias, habituales, fueron derrotados por los árabes en la batalla de Guadalete en el año 711 y su reino fue sometido al pujante Califato Omeya que avanzó hacia el norte sin apenas oposición hasta Tours.

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